domingo, 18 de junio de 2023

Octava edición de la medio maratón de Cobán


Thomas Alva Edison dijo una vez que, "Toda persona debe decidir una vez en su vida si se lanza a triunfar, arriesgándolo todo, o si se sienta a ver el paso de los triunfadores." La máxima en cuestión aplica a todas las aristas de la vida del ser humano: desde lo individual hasta lo colectivo, desde lo privado a lo público, desde lo lúdico hasta la empresa, entre un largo e inacabado etcétera.

     En fechas recientes, para ser más concreto, el último domingo del mes de mayo, durante la medio maratón internacional de Cobán, me tocó para vergüenza mía, ser un simple espectador, ubicado al comienzo de la  calzada que nos lleva al cementerio clandestino de tiempos del conflicto armado y al campo de aviación de la Ciudad Imperial de Carlos V, para  aplaudir el paso de muchos de  aquellos que, antes de la pandemia, corrí adelante, a los lados o detrás de ellos, pero muy especialmente a aplaudir el tránsito de mi hija Michelle Marie Riveiro García, en su octava edición.

     Sin intentar una burda justificación; el miedo post pandemia recorrió mi ser de cabo a rabo y es que, tres veces me coronó el "virus chino" y, me afectó el tracto respiratorio; amén de algunos atletas que, han muerto en el trayecto de la carrera por causa de un infarto, menores en edad que yo; de quienes dicen los especuladores, el deceso presuntamente se originó por haber padecido anteriormente de ese mal.

     Como no pueden faltar las negras golondrinas que auguran un mal presagio, la politiquería aprovechada, uniformada con los colores de sus maras políticas, se dio a la tarea de repartir bolsas "solidarias" de agua a los atletas, mientras todo el trayecto contaminado y afeado visualmente por fotografías de quienes quieren ser beneficiados por los votantes en las próximas elecciones, signadas de hipocresía, muestran su mejor sonrisa fingida.

¡Ah! ¿A cuántos de ellos hemos visto sirviendo antes a la población de forma desinteresada ¡ja! …; "ve tu a saber" …

     Pues entonces, dándole un giro a la premisa en mención, le doy pie pensando en el mundo de los negocios. ¿Cuántas personas por diversas causas se arriesgan para buscar el éxito anhelado? ¿Cuántas deciden aplaudir el éxito alcanzado, aunque sea de forma fingida de sus correligionarios o de sus pares?

En ambos extremos el éxito o el fracaso se da por elección. Quienes triunfan, lo hacen porque tomaron esa decisión; así como también quienes fracasan, lo hacen porque también decidieron hacerlo. El éxito o el fracaso es una decisión, es una elección que nace en virtud de una visión del futuro, de alcanzar o no una meta previamente establecida, de salir o permanecer en una zona de confort, de seguir o no una disciplina, de tener o no una misión, una vocación por servir, valores, objetivos y estrategias.

     Este año decidí aplaudir el paso de los corredores, si Dios quiere el último domingo de mayo del 2024, decidiré que otros aplaudan por mí...

Algunas letras para mi padre...


Parafraseando a un periodista mexicano, la celebración del día del padre parece que fuera la de los "restauranteros" porque ellos son los que, más disfrutan, desde el punto de vista económico y social de estas festividades, más el de la madre en donde la ocurrencia y concurrencia es más glamurosa que la del padre.

Sin embargo, evocando todos los momentos similares idos, se puede concluir que, en modo alguno, esta conmemoración es un homenaje hacía aquel que desde el punto de vista biológico nos dio la vida, independiente al pensamiento o al sentimiento que tal personaje nos inspire, no es dable darle cabida a la acusación o al despecho, objetivo o subjetivo que pueda engendrar en el imaginario social.

     Con los pies en la tierra, postulo que, hay que dirigir la mirada al cielo, para dar gracias por el don de la vida de aquellos que, con amor o desamor nos tienen en pie en este mundo. Si bien es cierto, el día del padre o del chucho como le suelen llamar, así como el de la madre; debiese conmemorarse todos los días, honrando su memoria y no solo estos días especiales que son más comerciales, aunque sea un hecho cultural tal festividad.

Acortando entonces, el camino de la justificación, retorno al punto de partida de este pequeño post, cuyas conclusiones se pueden leer en las fotografías que acompañó que, le dan un carácter interpretativo y especial.

     Como alguien dijo una vez: "No estamos todos los que somos, pero somos los que estamos" para celebrar el 87 aniversario que, contra todo pronóstico médico, el día de hoy, festejamos a mi padre: doble abrazo, doble felicitación (no se si doble regalo) para festejar su onomástico y el día del padre a la vez. Doble celebración para aquel que, fundó una familia en cuyo seno modeló el alma de todos sus descendientes, una institución que, como la escuela pública y la universidad en permanente disputa, nos enseñaron a relacionarnos con el vasto mundo y todo aquello cuanto en el hay.

     Mi viejo Ford modelo 36 que, a puro golpe de cigüeñal aún se levanta muy de mañana, todas las mañanas, para condescender con los caprichos de mi madre, asevera que, si Dios Óptimo Máximo se lo permite, veremos, aunque con paso lento y sereno, el arribo de su 94 cumpleaños.

Cuánta razón hay en la frase que postula que, lo último que muere es la esperanza.

Que así sea mi viejo marsupial (tacuazín), que Dios rico en misericordia, conceda todas las intenciones de tú remendado corazón...

Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe


     

     La canción de los Súper Caracoles con cuyo nombre he bautizado este post es, una apología a la juerga desenfrenada, a la desproporción, a la vida sin sentido, al vacío y a la pérdida de valores éticos y morales, además de la pérdida del tiempo y del dinero que nunca sobra, por el contrario, siempre falta.

No obstante, es una frase en boga y es cantada y practicada por gran cantidad de adictos que, no saben socializar un par de bebidas espirituosas al final de la jornada del viernes sino que, muchos de ellos, al filo del mediodía desaparecen por arte de magia de sus puestos de trabajo y, con el beneplácito de jefes que, en amplia camaradería y compadrazgo, vinculación y ensamblaje tan marcados entre ellos, se van al fondo de algún antro a "componer el mundo."

"Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe

Por eso compadre la vida nos vale

Por eso, hoy, hoy, hoy, hoy, hoy,

El cuerpo lo sabe y nos vale madres” …

     ¡Ah! Figúrese usted caro lector que, durante un par de décadas aproximadamente, quien suscribe, practicó con asiduidad el estribillo ese de hoy es viernes y el cuerpo lo sabe y, precisamente por la autoridad conferida por la señora desmadre y el señor  despadre que ocasiona  tal desmadre es que, me atrevo a ratificar los conceptos vertidos en el primer párrafo del artículo en curso...; hasta que, un cambio de mentalidad en virtud del estudio de la filosofía clásica y la verdadera teología, me cambió el pensamiento.

     Según Platón: "La realidad es creada por la mente. Podemos cambiar nuestra realidad cambiando nuestra mente." Es decir, cambiar la vieja manera de pensar que, es a lo que se refiere Platón con la máxima que antecede, literalmente no se puede cambiar la mente que nos engalana o nos avergüenza.

     Solo cambiando la forma de pensar podemos pensar en otros escenarios, solo cambiándola podemos salir de una realidad actual amenazante hacía una realidad distinta, quizás distante pero apremiante.

     Solo desembarazándonos y desvinculándonos de esa dependencia mutua con el alcohol y la creencia mediocre de que, hoy es viernes y el cuerpo lo sabe, podremos apurar casi todas las cosas buenas que podamos imaginar.

Así que, al carajo el pensamiento mordaz de que, hoy es viernes y el cuerpo lo sabe ...

· El canto del gallo





     El reloj daba las tres con treinta minutos de la mañana de un día cualquiera en Ciudad de Salamá, cuando enojoso y presuroso lo alcancé para ver la hora, después que un gallo impertinente que cantaba intermitente me despertó de un caluroso y agitado dormitar. Alguna luz que se encendió sin duda en alguna vecindad del lugar en donde pernoctaba, lo obligó a cantar, según la naturaleza de los gallos, que lo hizo anticiparse para anunciar la alborada del nuevo día que aún no nacía sobre el Valle de las Rosas o de Salamá, en cuyo suelo suele darse exuberantes y hermosas rosas, entre cactus, suculentas y otras flores exóticas …

     Malos pensamientos pasaron de repente por mi mente, retrotrayéndome a tiempos pretéritos, particularmente a la vieja casona de mis abuelos maternos, cuando la Lolis, mi abuela (QEPD), agarraba un gallo después de engañarlo con maíz, algunas sobras del desayuno y en pleno sobijeo le  hacía creer  que, cariño le hacía y, mientras se apaciguaba entre sus brazos el engañado animal, le retorcía el pescuezo y al rato,  desplumado hervía entre chicha y no sé cuántas más yerbas, para servirlo  a la hora del almuerzo.

     También lo imaginé en crema con loroco, luego recordé que esa era la comida predilecta de los mafiosos en tiempos del bufón que hizo de casa presidencial su circo y, de inmediato lo descarté. Para conciliar el sueño de nuevo. En vez de contar elefantes, ovejas, abejas o cualquier otro animal de forma mental, mejor me puse a barajar algún ensayo que leí alguna vez, entre algunos, sobre zooética; que no trata de la moral y la ética que los animales pudieran tener como muchos suelen creer, sino sobre las diferentes perspectivas éticas que nosotros, los animales superiores, debemos tener con respecto a esos nuestros hermanos inferiores.

Entonces, otro escenario se me presentó, que me permitió descartar ipso facto, ensañarme de pensamiento, palabra u obra contra el pobre gallo madrugador.

     Otra fue la suerte que corrió un infeliz zancudo picudo que, pretendía chupar sangre donde no debía, lo perseguí por la habitación hasta que, de un solo librazo, lo plasmé en la pared.

Dormité de nuevo y al hacerlo soñé o imaginé que, estaba en uno de los jardines del Olimpo y que, algún dios había convertido a una de las rosas que abundaban en el vergel en ninfa, excitado, sudoroso y presuroso desperté y ve, no había tal rosa metamorfoseada en ninfa sobre mi lecho de helechos, sino tres almohadas las que se hallaban entre mis pertrechos

 

miércoles, 17 de mayo de 2023

Las siete gradas de Catedral de Panamá


Según el guía que encabezó la expedición al Casco Viejo de la Ciudad de Panamá, a Catedral se accesa subiendo siete gradas, para recordar al penitente que, siete son los pecados capitales: lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y orgullo y, que, si cayendo en uno, lo reconoce, lo enmienda y se confiesa, recibirá una condena consistente en, siete padre nuestros, siete ave Marías seguidos de siete letanías...
Aunque inverosímil su perorata, me llama poderosamente la atención porqué los constructores hicieron siete gradas: ¿por fines arquitectónicos? ¿Estéticos? ¿Ocurrencia?
"ve tu a saber porqué" …
Sin embargo, hago hincapié en el número siete por ser un número que desde antiguo lo hemos asociado con la buena suerte, la fortuna y hasta características mágicas se le han atribuido.
El siete ha sido asociado con las fases lunares, con los siete astros conocidos originalmente, los griegos pensaban que era perfecto al extremo que, Hipócrates creía que el siete influía en los seres sublimes, Calcidio lo consideraba el mejor.
Desde antes de Cristo, pasando por los magos de oriente, hasta los apóstoles durante la Ascensión, todos hemos puesto nuestra mirada en el firmamento. Dividimos el tiempo en siete días, el mundo según el Pentateuco fue construido en siete días, en los evangelios leemos que, Jesús aseveró que hay que perdonar hasta setenta veces siete, el apocalíptico Juan habla de siete sellos, siete trompetas, siete copas, siete ángeles, siete plagas, siete truenos, etcétera, etcétera, etcétera...
Siete veces les mentamos la madre a los políticos guatemaltecos al día, porque siete veces se arrastran para practicar el lameculismo institucional, siete veces se limpian el trasero en el pueblo, siete tranzas es su medida al día y siete veces como el puerco se hartan y se emborrachan hasta ver a Cristo durante los siete días de la semana...; sin duda el número siete es mágico para ellos ¿no?
Siete mares, siete cielos, siete chacras, siete infiernos (prefiero el de Dante), siete sabios, siete diosas, siete maravillas...; en fin, en siete merdes me estoy quebrando la cabeza, elucubrando...

sábado, 29 de abril de 2023

A propósito de coaching

 


    Al compás de un bello vals de J. Strauss, estructuro unas sesiones de coaching, para procesarlas en los días que están por venir con una de mis asociadas, a petición expresa.

     Su búsqueda comporta trascender sus barreras y limitaciones de tipo personal y extraer lo mejor de sí misma, para llevar al límite sus propias capacidades y, rendir más y mejor en su emprendedurismo que, consiste en, asegurar a personas y sus bienes materiales de forma eficiente.

     El proceso per se, me remontó a la Atenas del tiempo de Sócrates, cuando Fenárete, su madre viuda, hubo de dedicarse al oficio de partera, sin duda más por necesidad que por vocación, en cuya actividad, Sócrates le hacía a veces de ayudante.

     –¡Ah! Se ha de haber dicho, ya con la experiencia adquirida en ayudar a dar a luz a muchas mujeres atenienses con la dirección de su madre, a quien se adjetivó después como <<la que trae a la luz la virtud, la partera de la virtud>>. —¿Si yo pudiera hacer que los hombres den a luz? Obviamente es lenguaje figurado en virtud que, todos sabemos que Sócrates resultó incómodo en el Ágora, por la clase de preguntas que a todos hacía en ese lugar que fue, hogar de la ciencia.

Fue así como surgió la Mayéutica y, Sócrates al igual que su madre, se convirtió en "el partero de la virtud", porque a muchas personas los hizo dar a luz lo mejor que tenían dentro.

     Se preparó para teorizar, filosofar e investigar en la búsqueda y el esclarecimiento de la verdad, en virtud que, en su tiempo, un ciudadano libre como él, tenía acceso a la escuela, en donde recibían la preparación académica, y como hijo de su tiempo libó de la lectura de Homero, Solón y Hesíodo, aprendió también sobre el cálculo elemental, la música, la gimnasia, geometría, astronomía, dialéctica, armonía y arte.

Con estos conocimientos aludidos podría contradecir lo que los peripatéticos dijeron después, de que, Sócrates era un hombre sin educación, instrucción e ignorante.

     Es evidente que, en todos los tiempos y lugares, el árbol que da fruto, escribiendo en forma de metáfora, siempre es lapidado. Así ha sido, así es y así será siempre. Siempre se les intentará dar de beber alguna cicuta moderna para callar su verdad, para enmudecerlos, para silenciarlos, etcétera.

     A guisa de colofón traigo a colación la mucha confusión que hay respecto del ejercicio del coaching. El coaching no es psicoterapia. Los coachs no somos salubristas, no trabajamos con la interpretación de la conducta del cliente, no recurrimos al pasado para obtener recursos y nuestras sesiones se diferencian de la mentoría y la consultoría porque no aconsejamos, recomendamos u orientamos en acciones que el cliente deba realizar, o como enfocar las distintas situaciones de su vida.

     Un coach trabaja por objetivos y planes de acción que el mismo cliente va descubriendo y definiendo durante las sesiones que le permitirán salir de la situación actual, hacía una situación deseada, haciendo preguntas poderosas al modo de Sócrates y al igual que Sócrates, un coach está bien equipado, multidisciplinarmente hablando, para poder ayudar a su coachee, mediante estrategias prospectivas que iluminarán sus futuros posibles ...

Jlriveirof

lunes, 20 de marzo de 2023

“Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan” …

 

     La frase shakiriana con que doy pie a la andadura de este ensayo, se ha convertido en tendencia en muchas partes del mundo, y no en moda pasajera. En poco tiempo ha revoloteado las redes sociales, los medios noticiosos escritos y televisivos, la vida de la farándula y, evidentemente con la canción en donde aparece la frase en cuestión, la cantante colombiana ha facturado cuantiosa cantidad dineraria.

Tal sentencia puede interpretarse desde varios escenarios, y para el efecto el escribiente lo analiza desde algunos de sus ángulos:

Uno de ellos nos permite esclarecer que, si bien es cierto, hoy la mujer tiene más acceso a la instrucción superior, a elegir y ser electa para participar e incursionar en la política, ocupar cargos importantes tanto en el sector público como en el privado, también es cierto que, todavía es un porcentaje no muy expresivo de mujeres las que facturan cantidades estratosféricas como las que, sin duda alguna, factura Shakira. Aunque falsas casi siempre las estadísticas, valga tomarlas en consideración para este efecto, siguen siendo pocas las mujeres que tienen acceso a esas oportunidades, y a la tajada grande del gran pastel laboral.

     A tenor de lo planteado, también es notable constatar que muchas de ellas son pequeñas y medianas empresarias y, en consecuencia, facturan.

En el ejercicio de mi profesión, por ejemplo, conozco exitosísimas mujeres de negocios de seguros que facturan cifras respetables de dinero en la tentativa de tal faena y que, año tras año incrementan sus haberes, viajan nacional e internacionalmente y tienen un estilo de vida acomodado, libertad de gestión del más valioso de los recursos, el tiempo, libertad de locomoción, de negociación, y de expresión entre un sinfín de etcéteras.

     Sin embargo, es importante ubicarse en el canto de la situación para ver la otra cara de la misma.

Para enriquecer un poco más el planteamiento, traigo a colación, lo que, en fechas recientes, el teólogo dominico, salmantino, español, Fray Luis Miguel Otero, publicó en redes sociales. Se trata de un post intitulado “Jovencitas”, en donde dilucida tres características de seres humanos vulnerados: mujer, indígena y campesina. Añade el teólogo una cuarta característica de exclusión, hasta por instituciones culturales y religiosas: mujeres, indígenas, campesinas y jóvenes. Evidentemente ellas son las que entre millones de mujeres más, sí lloran sus pobrezas y tristezas y no facturan, como suelen hacerlo las mujeres de la alta sociedad que no dependen pecuniariamente hablando de un consorte, al menos en Guatemala, desde cuyo rincón suelo escribir.     

     Respecto de ese cuarteto: “mujeres, indígenas, campesinas y jóvenes”, recuerdo que hace algunos años ya, una persona que trabajaba conmigo en la intermediación de seguros, descendiente lejano de alemanes, dejo de cooperar conmigo en virtud que, consiguió una plaza de maestro de educación primaria rural, en una aldea remota de la Guatemala recóndita. Feliz me contó su logro y socializó su visión que era, desposar a una mujer autóctona, al cabo de un par de años supe que, se había amancebado con una “mujer, indígena, campesina, joven” y pobre. Cuando me pormenorizó el asunto me comentó que, ella no le cuestionaba sus vicios, sus modos, su holgazanería y sus precariedades y que, solo la quería para “utilizarla” como mujer, según sus propias palabras y, para que le lavara, planchara la ropa y le diera de comer.

Lo anterior expuesto me llevo a pensar e investigar porque la mayoría de extranjeros que han venido a estas tierras, en proporciones mayoritarias  han seguido el mismo patrón de conducta; en donde muchas de esas muchachas, dadas sus particularidades, fueron adquiridas en propiedad durante la migración por parte de esos extranjeros venidos de Europa, de los Estados Unidos de Norteamérica y de otras partes del mundo, ricos en su mayoría y, que vinieron a fundar haciendas y una familia en la Guatemala profunda, posiblemente adicional a la que ya tenían en sus patrias, ¿acaso no fueron mujeres, indígenas, campesinas y jóvenes y muy pobres sus predilectas? Para darle porte y soporte a ese pensamiento, cito a Schaeffer-Gabriel (2006) que expone que, los hombres de negocios acceden a las mujeres vulnerables de manera multinacional para obtener obediencia sexual de mujeres de países pobres y empobrecidos y, así como se aprovechan de la mano de obra barata de mujeres trabajadoras, así también se aprovechan sexualmente de estas mujeres. Cito el siguiente texto de forma literal: “El marido del primer mundo generalmente busca una esposa dócil, sumisa y obediente a la que pueda controlar y dominar.  No quiere una mujer de su misma nacionalidad como esposa porque considera que son agresivas y egoístas. Cree también que son demasiado ambiciosas, que tienen demandas excesivas en el matrimonio y que tienen expectativas de igualdad con respecto a sus maridos. Critica el deseo femenino de autonomía, independencia e igualdad. (Belleau 2003, 596). Como diría Cantinflas: “como la ven desdíay” …

     Posteriormente, el fraile dominico en mención, escribió otro de sus acostumbrados y acertados posts, en ocasión a la conmemoración del día internacional de la mujer, en donde fija la mirada en las mujeres que lloran y no facturan, como por ejemplo, “las adolescentes indígenas campesinas, las nietas de las mujeres que fueron violadas en Sepur Zarco y Rabinal; las que viven con miedo, angustia, susto permanente en el pecho, extrema pobreza”; ellas; evidentemente no facturan pero si lloran todos los días sus carencias por causa de las falencias de un estado en franco deterioro, fallido, corrupto y corruptor en extremo y, una sociedad permisiva que soslaya la injusticia social y lo que es peor,  la practica con descaro.

En ese escenario, quiero compartir lo que en fechas recientes escuche de boca de una “buena samaritana” cristiana, que aconsejaba como proceder en contra de la mujer pobre, joven, indígena y campesina que, se dedica a la explotada actividad de “sirvienta”. según sus palabras, con el objetivo de ahorrarse un dinero y evitar demandas judiciales a posteriori: -Yo le pago X cantidad de quetzales mensuales y la hago firmar un recibo en blanco, en donde yo pongo el salario que me convenga o el mínimo establecido por la ley, así como prestaciones laborales…; ¡Vaya religiosidad despojada de valores humanos y cristianos los que practica la buena samaritana! …

     Para aderezar un poco los párrafos anteriores, me permito libar un poco del pensamiento de la filósofa Simone de Beauvoir, extractado de su densa obra intitulada “El segundo sexo”, por constituir, quizás, las letras más importantes pensadas en ese contexto, desde que fue escrito, hasta nuestros días…, en ella; estudia el porqué del estado actual en que se encuentra la mayor parte de la humanidad occidental, que son las mujeres. Clara-mente, me decanto en ese ensayo, en virtud de haber sido sal-pica-do de adjetivos adversos por los “expertos literarios”, además de ser considerado subversivo en España y prohibido por el Vaticano, a través del Santo Oficio, que de santo solo ha tenido el nombre. Mientras más subversivo, prohíbo y perseguido de forma inquisitorial, mejor, más se deleita en su lectura y se cede a la tentación de hojearlo y ojearlo, a la vez …

En sus páginas prohibidas y subversivas, calificadas así por una buena retahíla de ignorantes; encontramos luces que permiten alumbrar las tinieblas que condicionan a la mujer en nuestra cultura en donde permea todo lo occidental y que, no puede realizarse con entera libertad.

Respecto de la libertad y desde una filosofía existencialista soy testigo de cómo muchas mujeres que se han desempeñado con mi dirección como mujeres de negocios de seguros, no gozan de una irrestricta libertad para desempeñarse con eficiencia y eficacia en el giro de este negocio, sus cónyuges son sus peores cepos, ellos restringen su libertad de acción, determinación, locomoción, emancipación y promoción.  Muchos lo hacen por celos y envidia porque algunas han facturado más que ellos. Un fuerte machismo, ignorancia y sexismo son las armas que utilizan en su contra. Cuánta razón tuvo José Ingenieros al postular en El hombre mediocre que, el mediocre mediocriza.

     La libertad, -dice Beauvoir, es la autonomía del sujeto y es siempre absoluta. Entonces, maridos, ¿Por qué le quitan la libertad de ser y hacer a sus prójimos más próximos? No utilizo el término “sus mujeres” porque la mujer no es propiedad de ningún cabrón, como suelen mal interpretar las Sagradas Escrituras muchos cabreros evangélicos, sacerdotes y rabinos ignorantes, coadyuban a cercenar la libertad de la mujer. –“Gracias Señor porque no me hiciste ni gentil, ni esclavo ni mujer”, rezan muchos de estos judíos ortodoxos y jasídicos de frente al muro de los lamentos, una oración controversial que se encuentra en la mayoría de los sidurim (libros de oración) y que tiene más de dos mil años de estarse rezando.   Con tales pensamientos y sentimientos procuran encaramar una pesada cruz sobre las espaldas de sus compañeras de hogar y confinarlas únicamente al plano biológico y doméstico: a cumplir con sus deberes conyugales, la crianza de los hijos y los oficios de la casa, oprimiéndola y violentando todos sus derechos civiles. Para muchos “ombres” es, un medio para sus determinados y pérfidos fines.  

      Frente a ese aspecto sombrío enunciado en el párrafo que antecede, muchas veces la mujer, no es considerada por su condición de mujer ni por su nombre cuando el que se cree su dueño se refiere a ella; y,  es tratada con frases peyorativas y precisamente por eso son vistas como una vulva solamente, mi brujer, aquella, la vieja, la loca, la cosa, etcétera, y es vista desde la otredad y la nadedad, degradando su buen vivir y existir. Esa forma de pensar, de ser y hacer del ombre sin h es, una conducta de mala fe, aludiendo la filosofía existencialista de Sartre y de Beauvoir y, desde el punto de vista histórico es una realidad concreta: desde tiempos inmemorables ha estado subordinada a un sistema patriarcal, un patrón, a otra mujer, a un sistema, a una cultura o una religión. En casos afines, el macho se somata el pecho al estilo de King Kong sobre el Empire State Building, la hembra baja la mirada y obedece sin chistar palabra, convirtiéndola de esa manera en un objeto.

Precisamente para evitar tal subordinación hacia el varón en mi caso particular, eduque a mis hijas a ser total y absolutamente independientes, obtuvieron una instrucción y titulación universitaria y a la hora de cualquier eventualidad que vaya en detrimento de su propia dignidad, pueden darse el lujo de patearles el trasero a sus cónyuges, llegado el momento,  porque se que no necesitarán de ellos, ni social, ni política, mucho menos económicamente para salir adelante en la vida y vivir con dignidad, comodidad y decoro.

     Pues bien, volviendo al tema que da sustento a este escrito y, haciendo una exegesis de la frase cantada y decantada por Shakira: las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan, podemos desfasar tal frase en tres: mujeres, llorar y facturar.

Al utilizar el término mujeres, generaliza, ya explicité en párrafos anteriores que, no todas las mujeres facturan, muchas mujeres del área rural no tienen más que sal, tortillas y chile en su mesa para alimentar a su familia. Otras muchas nacidas y crecidas en el triángulo norte de Centroamérica, carentes de educación, instrucción y falta de oportunidades, se vienen dedicando desde antiguo, al más antiguo negocio de la humanidad. Otras sin oficio ni beneficio se postulan a cargos de elección popular a través de la segunda profesión más antigua de la humanidad y, que se parece en mucho a la primera, como la describió el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan. Las que facturan entonces, son menos que las más…, ratificando nuevamente el concepto.

     Dejando por un lado a la mujer joven, indígena y campesina que sabemos que no factura. Pensemos un poco en las que se dedican a las dos profesiones más antiguas del mundo ¿Cuántas mujeres que se dedican al tráfico galante facturan bonito?

Según Sheila Jeffreys, autora del libro La industria de la vagina, sugiere en sus páginas que, esa actividad venérea, no dejó de existir cuando las mujeres adquirieron mayores derechos igualitarios, sino que, por el contrario, se metamorfoseo en un negocio redondo, floreciente y rentable a finales del siglo XX y principios del XXI y, en los países “civilizados” e industrializados del primer mundo,  ya se considera un trabajo legítimo que se da a tacos con el mundo de la política. ¿Cuántas mujeres se han enriquecido impunemente en ese sub mundo de la politiquería, a lo largo y ancho del puto mundo? ¿Cuántas politicastras y proxenetas facturan impunemente y hoy son consideradas empresarias respetables en virtud del neoliberalismo? Un negocio prostibulario en ambos casos que, permite facturar grandes sumas de dinero. ¿Cómo les quedó el ojo? …

     Respecto del llorar, ¿Quién no llora, gimotea, suspira, gime, solloza o se queja por causa de la situación actual que es intolerable?  La inflación, por ejemplo, que, ha sentado sus reales en el mundo entero, ¿del mal comportamiento de un cónyuge lépero, pendenciero, jugador y vicioso entre un rosario de etcéteras? Sin romantizar el lloriqueo, todas las personas lloramos, en todas las aristas de la vida, el llorar es catártico, es sano, es normal, usual y acostumbrado.

     Y del facturar, tercera palabra a considerar, la Organización de las Naciones Unidas Mujer, apunta que, una de las variables que más repercute negativamente en perjuicio de las mujeres, es la de género en virtud que, muchas de ellas solo obtiene, bajo condiciones desfavorables un empleo parcial, los peores empleos o socialmente subvalorados, autominusvalorización e ignorancia exacerbada de parte de muchos de los sabihondos de recursos humanos y, empleadores falaces y contumaces que se ensañan con la mujer por el simple hecho de ser mujer y, que las prefieren machorras pues, no quieren que se embaracen y hagan uso de lo que en ley les corresponde, gozar de un periodo pre y post natal y tener que contratar a otra persona que las supla en tanto que, regresan al trabajo de forma habitual.

     A guisa de colofón, ofrezco una solución ante tanta animadversión contra la población mujeril. Va dirigida especialmente a todas aquellas mujeres que, han sido pisoteadas en todos sus derechos de parte de personas inescrupulosas. Una posibilidad laboral sin distinción de raza, color de la piel, pensamiento político o religioso, creyente de Dios o del diablo, soltera, viuda, divorciada, casada, madres solteras, jóvenes, no tan jóvenes, etcétera. Les ofrezco un emprendimiento de tiempo completo en donde podrán transformarse en mujeres de negocios de seguros, que permitirá sentirse sumamente orgullosas al ejecutar una actividad comercial, altamente justificable desde el punto de vista económico y social, en donde podrán facturar a ojos vistas, la cantidad de dinero que se propongan.

La idea es, una carrera para toda la vida dadas las particularidades de la misma, un negocio propio donde podrán emprender, trabajar y facturar a base de comisión, obtener recompensas económicas, bajo el concepto de bonos de iniciación, puntos y quetzales que se les sumará a una tarjeta de regalo, un negocio redondo en donde serán las dueñas de su propio emprendimiento y tiempo, el cual gestionarán según sus necesidades, obtendrán una capacitación constante, desarrollo personal, tener su propio coach ejecutivo, múltiples satisfacciones personales, viajes nacionales e internacionales todo pagado. A vista de pájaro, esa es la ocupación que les dará la ocasión de facturar más y llorar menos…

 Jlriveirof, OP