domingo, 22 de junio de 2025

 


 

Israel, ¿pueblo elegido o pueblo pervertido?

Jlriveirof, OP

“La ignorancia es audaz”

     Casi todos los seres humanos vivimos en dos mundos, el mundo online, conectado, y el mundo offline, desconectado. El primero nos pertenece y al segundo le pertenecemos. El primero es transitado en la súper carretera de la web y, para ello no necesitamos visas, ni pasaportes, ni policías, ni migración y el segundo mundo es en donde estamos parados desde hace miles de miles de años, ahí nacimos y hacia ahí tendemos…

      El primer mundo nos permite multiplicar y compartir cuanto bulo escuchamos sin pasarlo por la “prueba del ácido,” o sin iluminarlo con la luz que emana de la razón histórica.

     Prueba de ello es que en ocasión a la guerra que se libra entre Israel e Irán, leemos en el mundo online cada cosa sobre “el pueblo elegido por Dios,” “Dios bendiga a Israel,” o “Israel es la niña de los ojos de Dios”, según muchos que, enarbolan la bandera de los sionistas y, que esperan algún tipo de bendición por defender lo indefendible…

     Sin perder el principio de racionalidad podemos constatar en el antiquísimo libro del Deuteronomio (7, 6-11) que, en aquel tiempo pretérito tan antiguo Moisés le habló al pueblo y les dijo que se recordaran que eran un pueblo consagrado al Señor, su Dios, elegido por Él para que fueran un pueblo suyo entre todos los pueblos de la tierra.

Elegido y comprometido con ellos, no porque fueran una raza especial, sino por el juramento que hizo a los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob. Por eso los sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido.

     También les mandó a reconocer a Dios como el verdadero y fiel, así como a guardar los mandamientos, preceptos y leyes, dados a él en el Sinaí, para que los llevarán a la práctica, a partir de ese preciso momento.

     Han pasado miles de años de ese acontecimiento y al día de hoy, los israelitas se olvidaron en cuerpo y alma lo que juraron cumplir. Rápido se olvidaron de su Dios del desierto y, en las ciudades, lo mínimo que han hecho es cumplir con su voluntad.

     Sus guerras intestinas, sus masacres hacia pueblos vecinos, asesinatos a mansalva, cada día se van acrecentando, sobre todo contra los pueblos arábigos, sus hermanos de sangre, tomando en cuenta qué, hay árabes que descienden de Noé, y los “árabes arabizados” de Ismael, hijo de Abraham con su esclava Agar, evidenciando que, les vale un plato de lentejas la alianza que hicieron con Dios en el desierto.

     Para no retrotraerme a siglos de distancia, partiré de principios del siglo XIX, para evidenciar un problema tan antiguo que deja claro que, los israelitas jamás respetaron esas leyes dadas a Moisés, en virtud que rápido se olvidaron del “no matarás” y por eso, se han especializado en una industria armamentista de última generación y en asesinar a mansalva, sin ningún temor de Dios.

     Edwar Said, en la Cuestión Palestina, cuenta que antes de la creación de Israel en la primavera de 1948 nunca hubo ahí, otra cosa que no fuera una mayoría árabe.

En 1931 los judíos eran de poco menos de 175,000 frente a más de un millón de árabes. Los árabes eran los nativos de Palestina y sus ciudades también lo eran: Nablus, Jerusalén, Nazaret, Acre, Jaffa, Jericó, Ramallah, Hebrón y Jaifa. Fueron construidas todas por árabes palestinos, quienes vivieron ahí, hasta que los colonos sionistas los fueron sacando y fueron ampliando su territorio.

     En 1895 Theodor Herzl, autor del sionismo, dijo en los diarios que había que hacer algo con los palestinos autóctonos y pronto: “desaparecerlos, sacarlos de las fronteras, negarles cualquier empleo en su propio país, expropiar sus tierras y eliminar -físicamente- a los pobres de manera discreta y circunspecta”.

¿Qué diría Moisés si pudiera constatar como el pueblo elegido trata a sus hermanos, invalidando la alianza e irreconociendo al Dios de sus padres? ...

     Poco a poco y de forma sistemática los judíos fueron asesinando a sus vecinos. Tras la ocupación israelí en Gaza y Cisjordania en 1967, según lo dio a conocer el Sunday Times de Londres del 19/06/77; en 1967 mediante sus políticas de destrucción; los israelitas habían arrasado 7,554 casas árabes, y en agosto de 1971, se habían demolido 16,212. Dejando a más de 780,000 árabes, hijos del mismo padre, desposeídos y desplazado. Así empezaron ellos a “reconstituir y reconstruir Palestina”.

     La transformación Palestina que dio origen a Israel entonces, está construida sobre la sangre y la carne de millones de seres humanos: hombres, mujeres, y niños, sin importar las edades. Infaustamente parientes de sangre, al ser descendientes todos de Abraham...

      Vaya pueblo elegido por Dios; desde antiguo son un pueblo de dura cerviz, olvidándose del pacto y, en consecuencia, sin duda, su dios es hoy, algún Moloc, el dios de los cananeos, adorado desde el tiempo en que Ajab era el rey de Israel...

     En fechas recientes, tras el traslado de la embajada estadounidense a Israel, el Alto Comisionado de la ONU dijo al mundo entero que; había entrado en shock, dada la reprensión armamentista y descomunal israelí en contra de los palestinos; y solicitó que los responsables de las “horribles violaciones a los derechos humanos” en la franja de Gaza, rindan cuentas, y que las víctimas obtengan justicia.

     Desde la UE, se ha pedido tanto a judíos como palestinos, coraje para cesar la violencia y retomar el diálogo, sin embargo, hipócritamente soslayan los crímenes de lesa humanidad cometidos por el pueblo pervertido de Dios…

Lamentablemente; las mentes de los israelíes se parecen en mucho al muro de los lamentos...; fríos y duros en extremo, igual que las mentes y corazones de sus seguidores y defensores que solapan y “consagran” el derramamiento de sangre de parte del estado sionista perverso y pervertidor.

De esa suerte Amnistía Internacional expresó que, los asesinatos de parte del pueblo de Israel son intencionados, por lo que constituyen crímenes de guerra ..., crímenes de lesa humanidad.

     Aquel pueblo que clamó a Dios para que fueran sacados de Egipto por el mal trato y los crímenes del imperio  egipcio en su contra, aquellos que juraron cumplir con la alianza del Sinaí, aquellos que cumplirían con sus mandamientos; son los que ahora, en insensato contubernio y maridaje con el imperialismo yanqui, incumplen a diario todos los mandamientos escritos en piedra dados a  Moisés; pero muy especialmente el viejísimo mandamiento del “no matarás” ..., para ellos el fin santifica los medios.

     ¿Pueblo de Dios y consagrado? ¡Vaya timo! Es un pueblo pervertido que no actúa en correspondencia a ese don otorgado en el desierto…

jueves, 12 de junio de 2025

 

 


“Yo, mutilado capilar.”

Jlriveirof, OP

     “Si el pelo fuera importante estaría dentro de la cabeza, no afuera.” Infiere Eduardo Galeano en su poema que lleva por nombre, el título que le puse a este artículo.

     Siempre postulé que no había hombre pelón que fuera bueno, para fustigar a uno de mis hermanos que, heredó la “mutilación capilar” de mi papá y, abuelos paterno y materno. Asimismo, para fastidiar a amigos y conocidos, pelones por naturaleza.

     Sin duda, hoy que inicio el año nuevo, con una “mutilación capilar” completa, por causa de quimioterapia a la que estoy siendo expuesto, le doy gracias a Dios porque, perdí el pelo, pero no las ideas, éstas permanecen incólumes en mi cerebro reptiliano, límbico y la corteza cerebral, un cerebro triúnico con que vine dotado a este puto mundo.

     Además; socialmente, no me afecta el hecho de perder el pelo temporalmente; fui pelón durante años, a mi paso como estudiante de un instituto cívico militar y, como recluta de la centenaria Escuela Politécnica; en donde tuve la fábrica de las ideas, siempre rapada…

     Solo el frío y la lluvia propias de esta época en esta región montañosa de la Verapaz, en donde tengo el lugar de mi residencia, me ha estado afectando en mínima parte, y para contrarrestarlo, dos de mis hijas le incluyeron calefacción a mi cabeza, con dos sombreros de fieltro que recibí de parte de ellas…

     Esos sombreros me hacen recordar a mi querido, entrañable e inolvidable abuelo materno Moge, “el mexicano” que, ante el deterioro de su salud por causa de un cáncer en el estómago, cada vez que viajaba a Guatemala para sus chequeos médicos, siempre llevaba un sombrero Stetson o Borsalino, que hicieran juego con su vestimenta. —papa, le decían sus hijas. Va a la capital, no a una finca, —¿Por qué lleva sombrero? —¡puta! Refunfuñaba, —no usar sombrero es moda de pelados…, a pesar de encontrarse ya en su fase terminal, nunca perdió sus buenas costumbres en el vestir.

      Bajo esa premisa de mi abuelo de que, no usar sombrero es moda de pelados, a partir de ayer, ando ensombrerado, además, esa alopecia no define quién soy…

miércoles, 11 de junio de 2025

 

 


Los Pérez

Jlriveirof, OP

    Antes de que la pandemia hiciera su aparición en el mundo entero, una persona (no recuerdo quien) se abocó a un miembro de la Fraternidad Seglar de Santo Domingo, “San Vicente Ferrer”, de la que soy parte, para pedir apoyo en el estudio e interpretación de las Sagradas Escrituras.

Ellos, son un grupo de hermanos que, con sus respectivos cónyuges y otros amigos y conocidos, se reunían cada semana (no sé si aún lo hacen) para hacer su propio estudio y hacer sus propias interpretaciones bíblicas, sin tener los estudios pertinentes para poder hacerlo, más que la experiencia de fe y un estilo de vida acorde a la vida cristiana.

A Jorge Arnulfo Carlos Sánchez, miembro de la fraternidad mencionada, fue a quien le hablaron, y fue quien llevó la buena noticia a una de nuestras habituales reuniones, que cada quince días llevábamos a cabo en la casa de los frailes dominicos. 

Bautizamos al grupo en mención con el nombre de Los Pérez, de forma consensuada decidimos dar el apoyo solicitado, iniciando con esbozar un plan de estudios, según sus necesidades y objetivos a alcanzar.

     Fue largo el tiempo que estuvimos con ellos compartiendo, y en la medida que los fuimos tratando y conociendo, nos pudimos percatar que, ellos, tenían algunas similitudes con las comunidades eclesiales de base, surgidas en Brasil, LATAM y el Caribe, a finales de los años cincuenta, principios de los sesenta, al menos en lo que considero lo más importante: “Los Pérez”, “son un pequeño grupo de personas creyentes que, semana a semana se reunían para compartir su fe”…

     Su disposición en el estudio y aprendizaje fue notable, su solidaridad y prodigalidad, más aún.

Al final de cada sesión de estudios, no nos despedían sin antes degustar las ricas viandas que, con antelación, habían preparado para el efecto.

     A pesar que ellos no están constituidos como fraternidad o hermandad, saben bien practicar lo que eso significa: se valoran, se solidarizan y se estiman como hermanos y practican esos valores con su prójimo, saben perfectamente que, la palabra fraternidad viene de frater, cuyo significado es hermanos y que, su raíz  etimológica viene de germen, que nos da la idea de una procedencia común, que venimos del mismo vientre, idea que se ha hecho común con el paso de los siglos y que, se extiende más allá de una relación biológica.

     En atención a esos valores basados en la parábola del buen samaritano, los meros tatascanes del grupo de Los Pérez: Elber y Cathy, Fredy y Miriam, Friz y mi viejo amigo de antaño Marvin Leonel De La Cruz López, al intuir que el escribiente atravesaba quebrantos de salud, al verlo pelón durante una Eucaristía, no pasaron a su lado indiferentes como el levita, el sacerdote o los miembros de la fraternidad a la que pertenezco, sino que, vinieron sin paracaídas a casa para vernos.

Era una fría noche de finales de enero, principios de febrero, cuando nos vinieron a saludar y a orar por nosotros, reafirmando su amor cariño y amistad.

      Precisamente y en su honor, inicié a escribir estos párrafos a la hora de la Divina Misericordia y en el año de la esperanza, cuyo nombre le ha dado el Papa a este Año Jubilar 2025.

Como un signo de los tiempos, este es un año de reconciliación, de solidaridad, tiempo de encuentro con Jesús, reavivar la esperanza en todos y mejorar nuestras relaciones interpersonales entre todas las personas de buena voluntad. Que así sea…

     Gracias infinitas a Los Pérez porque siguen siendo una buena noticia…

 

 


Los caminos de la patria

Jlriveirof, OP

     A pocos meses de asumir sus funciones, el nuevo gobierno guatemalteco solo se ha concretado a hablar de sus dolores de parto, pero no muestran a su criatura. Al paso que vamos, al parecer, nacerá muerta. Como un claro ejemplo, podemos constatar que toda la red vial a lo largo y ancho del país, está en caos, todos los caminos parecen caminos de herradura, quienes conducen sus vehículos tienen que transitar sorteando los cráteres que hay sobre las rutas y en ese caminar, evitan un hoyo, pero caen en otro y así, sucesivamente.

En fechas recientes, la directora de COVIAL manifestó que, hasta el día de hoy, no han podido dar mantenimiento a un solo kilómetro, “ve tú a saber por qué,” a ese paso, creo que terminará el año en curso sin que empiecen al menos a “taparle el ojo al macho,” echando tierra o balastro sobre esos agujeros.

     Para terminarla de amolar, los fuertes torrenciales que nos azotan, siguen agravando el problema, sumado a eso, los tetuntes que los comunitarios construyen por túmulos en donde se les da la gana, sin ningún control y sin ninguna autorización por parte de las autoridades, quienes se hacen de la vista gorda y soslayan el problema.

     Quienes transitan de forma asidua la ruta de Cobán hacia la cumbre de Santa Elena no me dejarán mentir que, sobre la cinta asfáltica hay más de cincuenta túmulos que dificultan el tráfico. Carros pequeños tienen que hacer acrobacias para poder pasarlos sin problemas, para no romper la aceitera o las llantas a su paso.

     ¿Cuántos pilotos automovilistas se han accidentado en esa ruta por causa de tales túmulos y por el deterioro del camino?

El primer día de la semana, muy de mañana me tocó a mí, cuando regresaba de la ciudad de Salamá hacia Cobán. A inmediaciones de la aldea Pasmolón, la invisibilidad por causa de la nubosidad propia del lugar, no me permitió ver uno de tales túmulos e impacté con el mismo, resultado de ello, las dos muletas, los dos amortiguadores y la base de uno de ellos, resultaron totalmente averiados…, gracias a Dios, no hubo golpes físicos y cuento con un seguro para auto que me respalda y, que dicho sea de paso, en menos de 30 minutos, la grúa enviada por Seguros GyT, S.A. ya me prestaba los primeros auxilios. Pero, a quienes no pueden pagar por un seguro, ¿quién les paga por los daños causados en un accidente? …, ellos tienen que convertirse en su propio asegurador y reparar sus daños…

     Según se sabe, por cada galón de combustible que compramos los ciudadanos, una parte es para “el señor gobierno,” presuntamente se debe utilizar para dar mantenimiento a las carreteras…

Como le cantábamos todos los días al pervertido doctor “Yamaneti” y a su amante del mismo sexo con el dinero de las vacunas cuando desgobernó Guatemala el primero como presidente de Guatemala y al segundo como el primer damo de la nación,  le debemos preguntar a este gobierno: ¿en dónde está el dinero?

 

 


¿De qué tamaño es tu cruz?

Jlriveirof, OP

     “Los hombres son a menudo carpinteros de sus propias cruces

San Felipe Neri

     Mientras los periódicos,  la radio, la prensa, la televisión, tuits por internet etcétera, presagian el desmoronamiento de un mundo en vilo,  por causa de guerras comerciales, sociales, políticas, religiosas y bélicas, me viene a la mente la frase que utilizo como preámbulo introductor en este post, acuñado por San Felipe Neri, de quien, la Iglesia conmemora cada 26 de mayo, su paso por esta  vida, de aquel hombre que  salvaguardó en su tiempo a los jóvenes de los artilugios del maligno.

Dejando por un lado al chamuco en este tiempo posmoderno, a quien de todas nuestras malas decisiones, imposturas, yerros y desaciertos le echamos la culpa, válgame recordar la frase lapidaria de Stephen King:

“El mal tiene muchas caras, incluso podría tener la tuya”, y hoy, vemos ese mal, por ejemplo, en la cara de los sionistas que, crucifican desde antiguo al pueblo palestino, a quien vienen masacrando de forma sistemática.

     Vemos el mal también en la cara del neonazi imperialista con pelo de elote que, despotrica contra los migrantes, causándoles “pánico moral”, al tratarlos como “heraldos de malas noticias”, (Bertolt Brecht) y que, con su retorcida lógica, invita a sus connacionales a practicar la aporofobia, xenofobia, racismo, clasismo y toda palabra terminada en fobia y en ismos, a construir cruces y crucificar en ellas a quienes buscan su sueño dorado en esas tierras que, “destilan leche y miel”, aunque lo que encuentren a su paso y a su llegada, sea hiel y merda, como diría don Fiora (+) en su restaurante de carnes importadas en mi ciudad natal.

     Ante estos signos visibles, “el fin del mundo se acerca”, predican los profetas de calamidades y los fundamentalistas que, con su retórica poco cultivada, asustan a los incautos con “el petate del muerto”.

     El mal tiene también su cara en aparatos de justicia guatemaltecos que, construyen cruces para clavar a sus adversarios políticos contrarios a sus aviesos fines, entre ellos vemos como periodistas, defensores de derechos humanos, pueblos indígenas, entre tantos otros sectores de la población son criminalizados y satanizamos, así como también de ciudadanos que quieren construir nación y restaurar la incipiente democracia.

     Recordemos que, el hombre según su naturaleza humana, es un constructor, desde antiguo lo viene siendo.

La historia evidencia a muchos que, construyeron un imperio, una ciudad, una orden religiosa, una empresa, una casa de habitación, o un antro, otros de igual modo acrecientan la fe, la esperanza y el amor, que los pone en camino hacia la búsqueda de una espiritualidad concreta y esta a su vez, coadyuba en la erección de un edificio espiritual.

     También vemos a otros que, en virtud de sus estilos de vida, sus circunstancias, sus costumbres, sus vicios y sus innobles sentimientos, a imitación de los asirios, construyen cruces, y como los romanos las perfeccionan, haciendo de ellas artefactos letales para clavar su propia existencia.

     Como en aquellos tiempos, las cruces tienen distintas medidas y distintos pesos. Como buenos carpinteros cada quien la construye a su medida, para echarla después y por su propia voluntad sobre sus hombros.

Hay de todos los tamaños, chicas, medianas, grandes y extra grandes. Mientras más grande la terquedad, más grande su cruz.

     Lo más tenebroso es que, muchos no se percatan que, en la construcción de esa cruz, no solo el carpintero será crucificado en ella, la misma tiene un efecto cósmico, expansivo y extensivo hacia los inocentes.

Aquellos que no tienen culpa alguna: hijos, una esposa maltratada física, verbal, espiritual y económicamente hablando, negocios quebrados a causa del vicio que aqueja al fabricante de la cruz, o un pecado galopante, venial, grave o mortal.

     A consecuencia que muchos no saben calcular el peso de su cruz, caen una, dos, tres veces y aún más, se levantan cuando pueden y, en su exacerbada ignorancia siguen apegados a aquellas cosas que lo clavan a su cruz, eso los aliena y esclaviza.

Cuando muchos ya no aguantan con el peso, y tampoco se pueden desprender de ella, vienen y se meten un tiro, se tiran de un puente o se ponen una cuerda al cuello, terminando de la manera más pusilánime con su execrable existencia.

     Otros,  con la luz que arroja la sociología del conocimiento,  cambian de  panorama cambiando su perspectiva, mediante un cambio de mentalidad, cambian de chip, mediante un buen feedforward, coaching, mentoríng, o la oración constante de hijos, padres y cónyuges, una vela encendida, un consejo espiritual de alguien que tenga ese don, se transforma en  la luz que ilumina un nuevo día, un nuevo caminar, un nuevo amanecer, y al final del túnel, encuentra la luz incandescente de Aquel que nos da fuerzas, que nos busca como a la oveja perdida, y que cuando nos encuentra nos abraza, nos acoge en su redil y nos devuelve a la vida, para resarcir los daños que nos hemos causado a nosotros mismos y a los demás, con gloria y en paz.

     Que San Felipe Neri siga siendo un ejemplo para todos nosotros, sobre todo en estos tiempos societales que nos agobian para que, las luces de nuestros futuros posibles iluminen nuestro caminar en este valle de sombras y de muerte que es nuestra finca bananera, especialmente, y el resto de la “aldea global” (Marshall McLuhan).

  


El mercader de seguros

Capítulo I

Jlriveirof, OP

     Desde los tiempos del Génesis se emplea el término mercader para describir a alguien que comercia con algo concreto, y al ser una palabra que se deriva precisamente de mercado, la luz que arroja la economía sobre el término en cuestión, describe que, “es un conjunto de transacciones de procesos, o intercambio de bienes y servicios entre individuos.” Según Wikipedia no hace referencia al lucro o a las empresas, sino al acuerdo mutuo y voluntario en el marco de las transacciones. De tal suerte que, se equivocan aquellas personas que utilizan el término como un peyorativo para describir a una persona mezquina per se.

Aunque tampoco podemos soslayar el hecho que, haya mercaderes malhechores, pero a los tales los vamos a encontrar en cualquier profesión u oficio.

     Adrede he intitulado este post utilizando la palabra mercader, como una sátira hacia aquellas personas que negocian seguros y que, les gusta almibarar el título que le anteponen a sus nombres en sus tarjetas de presentación, por algo más fino y sofisticado por decirlo de esa manera. Al final, quienes nos dedicamos a la comercialización de seguros, somos mercaderes de seguros. No hay nada indigno en ello, al contrario, es una profesión muy noble que permite satisfacer innumerables necesidades a la sociedad, es una profesión de servicio que permite atesorar gratas experiencias en nuestras mentes y corazones.

     En 38 años que cumpliré el primero de agosto del año 2025, de forma ininterrumpida he estado al servicio de la sociedad guatemalteca como mercader de seguros, y puedo atestiguar que, podría escribir un denso anecdotario sobre el bien que mis asociados y yo, hemos hecho a la sociedad en la comercialización de seguros. Especialmente con los de vida, por los cuales tengo una opción preferencial, en virtud que, por medio de ellos, hemos contribuido al desarrollo socioeconómico en la región de Alta y Baja Verapaz y puntos circunvecinos. Con justa y sobrada razón el Comité Europeo de Seguros, aseveró en el año 2006 que, “el sector de seguros juega un papel fundamental en la economía y, los expertos en ese tema, coinciden que entre los diferentes ramos de seguros, son los  de vida los que más contribuyen a dicho desarrollo por el ahorro personal y familiar que generan para garantizar un dinero sustentable durante la fase de un desempleo temporal, durante la etapa de la  jubilación, una muerte prematura, sobrevivencia o el padecimiento de enfermedades graves.

     Para dar pie al anecdotario anunciado en párrafos anteriores, retrotraigo el pensamiento a la última década del siglo pasado, cuando en las instalaciones del Centro Universitario del Norte, aseguré a un catedrático de dicha sede, gozaba de muy buena salud, lo que le permitió adquirir una muy buena suma asegurada. Unos 15 años después, solicitó un retiro parcial del dinero que, por concepto de ahorro, tenía acumulado en su póliza de seguro. —me servirá para paliar una crisis económica por la que estoy atravesando, —adujo. Fiel a la programación de su póliza, se devolvió, asimismo, reintegrando el dinero retirado en aquella ocasión, (aunque no tenía por qué hacerlo) porque si no, no tendría para su jubilación —me explicó.

     Como en el 2015, sin previa cita me visitó en mi oficina, se hacía acompañar de su señora esposa, para solicitarme le explicara a ella, qué tramites tenía que hacer para que, sin ninguna dificultad, llegado el momento pudiera cobrar el seguro como única beneficiaria de su póliza.

Estupefacto quede cuando me comentó él porque de esa petición. -Hace algunos años, —me dijo, desarrollé cáncer metastásico y fallo renal por causa de una hipertensión muy alta, y clínicamente estoy desahuciado. —Ya me queda poco tiempo en esta vida para estar con ella…

     En esos 37 años y pico, como mercader de seguros, jamás había visto a alguien gestionar en vida lo que sería el pago de su seguro, jamás había visto a alguien con alta dosis de aceptación, resiliencia, estoicismo, inteligencia emocional y social. Estaba lúcido y sereno, un estado emocional que extendió a su futura viuda, quien se encontraba en aparente estado de ánimo apacible…, ¿acaso existe amor más grande que ese, demostrado por alguien que, sin ningún atisbo de egoísmo, temor y temblor, hablara con suma facilidad sobre su próximo deceso?

Se fue seguro que al momento de su muerte no le fallaríamos, murió en fechas recientes con olor a santidad, por haber procurado para su viuda, una renta que le permitirá una vida cómoda y digna…

     A guisa de colofón me quedo con las palabras de Jacob Burckhardt (1905); sobre que, el “seguro es el descuento anticipado de nuestros futuros infortunios

 

 


El mercader de seguros

Capítulo II

A propósito del seguro de responsabilidad civil obligatorio

Jlriveirof

     A finales de los años 80, principios de los 90, el escribiente aseguró la vida de cada uno de los miembros de una familia cobanera.

Al expedir la compañía aseguradora las pólizas de seguro de vida, visité nuevamente al padre de familia y sostén de la misma para explicar y entregar cada uno de esos documentos.

Al final, previo a despedirme, le ofrecí asegurar su vehículo contra todo riesgo. Era un hermoso pick up Ford F150 XLT Lariat de modelo reciente en ese tiempo, que se encontraba en su garaje.

Le expliqué a detalle todo lo que la póliza le cubría, y al final me preguntó cuánto tenía que invertir para ese seguro. —no me joda, respondió. Con ese dinero compró un par de chivos para engorde y en año y medio los vendo y le gano el 60% a mi dinero. Insistí con asegurarlo ofreciéndole el mismo seguro excluyendo la cobertura que cubría contra robo, atraco, vuelcos y colisiones y dejarle solo el beneficio de responsabilidad civil o daños a terceras personas y sus bienes materiales, lo que reducía ostensiblemente el pago, sin embargo, también lo refutó, aduciendo que, con ese dinero podría comprar un becerro de media ceba.

     Pues bien, el tiempo pasó y un día llegó a buscarme afligido, para contarme su historia. —Fíjese, me dice, —iba yo para el puerto (no me dijo que puerto), y la recta de Tactic la agarré muy rápido, iba entretenido cambiando estaciones en la radio, cuando de la calle  que lleva al mercado de la villa, cerca de Chamché, una mujer salió corriendo queriendo atravesar la cinta asfáltica y la atropellé, no murió en el momento, sino una semana después en un hospital privado que me está sacando un ojo de la cara. —Estoy libre bajo fianza, con arresto domiciliario y los abogados que me están auxiliando, me están saliendo más caros que el hospital. Como si lo anterior fuera poco, los hijos de la señora pretenden un resarcimiento por su muerte, so pena de entablar demanda si no les pago. —¿Qué hago?, ¡malaya aquel día! mejor le hubiera tomado el seguro, aunque sea el más barato, ese para terceros…

      Lo anterior expuesto, es sin temor a equivocarme, una clara expresión del desconocimiento y la desconfianza que muchas personas tienen en materia previsional. En Guatemala es grande la falta de cultura en esa materia. Fue eso lo que permitió que muchas personas pudientes económicamente hablando, se opusieran a un seguro obligatorio de responsabilidad civil.

     Si el protagonista de la historia hubiera tomado ese seguro en aquel tiempo; la aseguradora que yo representaba, hubiera cubierto todos los daños físicos ocasionados a la atropellada, los gastos médicos en el nosocomio, incluso su muerte. Se hubiera evitado todos los pagos realizados a sus abogados, porque el seguro tiene una cobertura de asesoría legal, otorgándole un abogado para brindarle toda la asistencia requerida para defenderlo ante el juzgado correspondiente…, según me dijo, gastó más de Q.50,000.00, un dineral en aquel tiempo considerando que el poder adquisitivo de la moneda era grande.

Con ese dinero, según sus propias palabras, hubiera fincado un terreno con becerros, tomando en cuenta que, ese era el giro de su negocio…

     Pero además de los beneficios citados en párrafos anteriores, cabe resaltar que el seguro de responsabilidad civil, también impide que las víctimas queden desprotegidas, independientemente si el hechor, tiene o no recursos económicos para hacerle frente a la situación.

Hoy día, es preferible pagar la prima de un seguro que hipotecar el futuro si no se cuenta con esa herramienta clave para resarcir pérdidas, tanto humanas como materiales. Una herramienta que nos da seguridad y paz mental al saber que a la hora de una contingencia tenemos un respaldo, que también reduce los gastos a los hospitales públicos, que, al día de hoy, han erogado millones de quetzales para atender a las víctimas de accidentes viales, llevándose el primer lugar, quienes se conducen y se accidentan en una motocicleta.

     Ocioso me parecería de mi parte si quisiera aquí extenderme para comentar los hechos que tuvieron lugar, ante la reacción de muchas personas que se opusieron al establecimiento de ese beneficio.

Aunque no comparta las divergencias, respeto cada punto de vista. A mi juicio asiste la razón primero, por eso mi reflexión es técnica, no política.

     Permítaseme, empero, a guisa de colofón, dejarlos con la siguiente máxima de Aristóteles: “Solo una mente educada puede entender un pensamiento diferente al suyo sin necesidad de aceptarlo.”