martes, 17 de noviembre de 2015

“¡EL AGENTE DE SEGUROS! ¿UN AGENTE DE CAMBIO?”

En mi permanente  pretensión de arquitecturar el ser y el hacer de un agente de seguros para convertirlo en  un agente de cambio,  he caído en la tentación más radical del socialismo que pretendió en su momento, la aparición de un “hombre nuevo con el que daría comienzo la verdadera historia” y  con el que se podría comenzar a escribir esa  historia.  El ideal aún persiste bajo otras formas, pienso y creo que no es mala la idea… la regeneración del hombre por el hombre para lograr cambios sustantivos y colectivos y  hacer de este mundo un mundo más humano y más fraterno  en donde reine la paz.
Leyendo los signos de los tiempos o haciendo un análisis de coyuntura puede  decirse de manera concluyente que nuestra aldea global actual requiere de nuevas personas que no sean solo actores sino protagonistas y  que quieran cambiar su mundo, y para eso se requiere de sujetos pensantes que quieran escribir  una  verdadera “historia de valentía”. Evidentemente  para ello se requiere restaurar al “viejo hombre”, convertirlo en  “hombre nuevo” y que   “nazca de nuevo”  como le dijo Cristo a Nicodemo  cuando éste lo busco inmerso en la obscuridad de una noche cualquiera.
¿Nacer de nuevo? ¿Cómo puede el hombre nacer siendo  viejo? Pregunto Nicodemo.  Sin entrar en detalles metafísicos  o teológicos nacer de nuevo implica hacer las cosas viejas nuevas. Aprendiendo  a aprender, aprendiendo  a desaprender, aprendiendo a ser, aprendiendo a hacer, aprendiendo a vivir y a convivir; convirtiéndose de simple agente a agente de cambio.  Un agente es aquel  que según el diccionario Larousse  practica la acción, que actúa, autor, causante, promotor, propulsor, impulsor, principio o sujeto de una acción, mientras que un agente de cambio es la persona  que se está transmutando constantemente y que a la vez transforma su entorno. Son líderes que han aprendido a vivir en el presente pero desarrollando el porvenir, sus acciones son re direccionadas para incidir impactante, positiva y testimonialmente en los diferentes entornos en donde se desenvuelve. ¡Eso es nacer de nuevo!
En ese intento atrevido de  incidir en la recomposición de ese agente de cambio –de seguros- nuevo, me he inspirado en los “Secretos del vendedor  más rico del mundo” del Doctor Camilo Cruz.  Y por eso en nuestra acostumbrada reunión de principio del mes de noviembre del año que está por fenecer,  en la sede de nuestra organización, hicimos un peregrinaje al “interior de nuestro propio pozo”. Es decir una inmersión total a nuestras propias interioridades para que desde ahí, pudiéramos desencarnar los dones y talentos que Dios nos otorgó desde el momento de nuestra concepción para que al re descubrirlos, re inventarlos y  “desenterrarlos” pudiésemos  ponerlos al servicio de la sociedad en el ejercicio de nuestro trabajo concreto: Asegurar personas y sus bienes materiales.
Creamos conciencia referente a los dotes que debe tener un agente de cambio, un agente modelo y  se destacó que para ser exitoso en este campo de la vida se debe ser competente, inteligente, ético, que se sepa  trabajar en equipo, no ser “ni  corrupto ni ladrón”, con iniciativa, empoderado, responsable, comprometido, activo, que cuente con una actitud mental positiva y que cumpla con sus metas presentes y futuras para  lograr consolidar un salario basado  en comisiones elevado, muy elevado de forma continuada entre un sinfín de consideraciones éticas.
Síquicamente los participantes del taller proyectaron su “poder ser y su poder hacer” y al  igual que José el protagonista de la obra del Doctor Cruz “todos soñaron con ser grandes vendedores”.  Atraídos por la autonomía,  la independencia y la inteligencia con que trabajan los grandes agentes y corredores de seguros. Soñamos con ser “buenos” en el amplio y estricto sentido de la palabra y para eso es preciso ser sabios. Acentuando las conclusiones de Leibniz en nuestras vidas,  quien postula en su obra  que todo hombre sabio es bueno y en ese concepto de hombre bueno se encuentran el amor, la felicidad y la sabiduría como fuentes del derecho natural.
¿Quién no desea cultivar esas perlas preciosas del amor, la felicidad y la sabiduría?
En ese orden de ideas y estando convencido como  estoy, sostengo que “Dentro de ellos hay un gigante, capaz de alcanzar cualquier cosa que se propongan, pero solo hasta que crean esta verdad sin ningún cuestionamiento, acepten la inmensidad de su ser y no duden de sus capacidades, podrán ver ese gigante en acción”.  Esa era la motivación que recibía José de su padre desde que era muy pequeño, ese debe ser uno de nuestros pensamientos basados en la Programación Neurolingüística como ciencia que nos ayuda  a  hablar y a actuar de forma diferente. Esa será nuestra realidad  si logramos amalgamar y conyugalizar todas las virtudes descritas con anterioridad y si las ponemos en práctica sin caer en la tentación de “enterrarlas”  como lo hizo el insensato descrito en los evangelios. Quien así lo haga  estará soterrando su bienestar  y el día de mañana, muy de mañana, se le  estará pidiendo una rendición de cuentas sobre los dones que recibió  en patrimonio,  para ponerlos al servicio de  la humanidad.
Solo un agente de cambio cambia constantemente  y si no cambia el cambio lo cambia.-  


Jlriveirof