En mi permanente
pretensión de arquitecturar el ser y el hacer de un agente de seguros
para convertirlo en un agente de cambio,
he caído en la tentación más radical del
socialismo que pretendió en su momento, la aparición de un “hombre nuevo con el
que daría comienzo la verdadera historia” y con el que se podría comenzar a escribir esa historia. El ideal aún persiste bajo otras formas,
pienso y creo que no es mala la idea… la regeneración del hombre por el hombre
para lograr cambios sustantivos y colectivos y hacer de este mundo un mundo más humano y más
fraterno en donde reine la paz.
Leyendo los signos de los tiempos o haciendo un análisis de
coyuntura puede decirse de manera
concluyente que nuestra aldea global actual requiere de nuevas personas que no
sean solo actores sino protagonistas y que quieran cambiar su mundo, y para eso se
requiere de sujetos pensantes que quieran escribir una verdadera
“historia de valentía”. Evidentemente para ello se requiere restaurar al “viejo
hombre”, convertirlo en “hombre nuevo” y
que “nazca de nuevo” como le dijo Cristo a Nicodemo cuando éste lo busco inmerso en la obscuridad
de una noche cualquiera.
¿Nacer de nuevo? ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? Pregunto Nicodemo. Sin entrar en detalles metafísicos o teológicos nacer de nuevo implica hacer las
cosas viejas nuevas. Aprendiendo a
aprender, aprendiendo a desaprender,
aprendiendo a ser, aprendiendo a hacer, aprendiendo a vivir y a convivir;
convirtiéndose de simple agente a agente de cambio. Un agente es aquel que según el diccionario Larousse practica la acción, que actúa, autor,
causante, promotor, propulsor, impulsor, principio o sujeto de una acción,
mientras que un agente de cambio es la persona
que se está transmutando constantemente y que a la vez transforma su
entorno. Son líderes que han aprendido a vivir en el presente pero
desarrollando el porvenir, sus acciones son re direccionadas para incidir
impactante, positiva y testimonialmente en los diferentes entornos en donde se
desenvuelve. ¡Eso es nacer de nuevo!
En ese intento atrevido de incidir en la recomposición de ese agente de
cambio –de seguros- nuevo, me he inspirado en los “Secretos del vendedor más rico del mundo” del Doctor Camilo Cruz. Y por eso en nuestra acostumbrada reunión de
principio del mes de noviembre del año que está por fenecer, en la sede de nuestra organización, hicimos un
peregrinaje al “interior de nuestro propio pozo”. Es decir una inmersión total
a nuestras propias interioridades para que desde ahí, pudiéramos desencarnar
los dones y talentos que Dios nos otorgó desde el momento de nuestra concepción
para que al re descubrirlos, re inventarlos y “desenterrarlos” pudiésemos ponerlos al servicio de la sociedad en el
ejercicio de nuestro trabajo concreto: Asegurar personas y sus bienes
materiales.
Creamos conciencia referente a los dotes que debe tener un
agente de cambio, un agente modelo y se
destacó que para ser exitoso en este campo de la vida se debe ser competente,
inteligente, ético, que se sepa trabajar
en equipo, no ser “ni corrupto ni ladrón”,
con iniciativa, empoderado, responsable, comprometido, activo, que cuente con
una actitud mental positiva y que cumpla con sus metas presentes y futuras para
lograr consolidar un salario basado en comisiones elevado, muy elevado de forma
continuada entre un sinfín de consideraciones éticas.
Síquicamente los participantes del taller proyectaron su “poder
ser y su poder hacer” y al igual que
José el protagonista de la obra del Doctor Cruz “todos soñaron con ser grandes vendedores”.
Atraídos por la autonomía, la independencia y la inteligencia con que
trabajan los grandes agentes y corredores de seguros. Soñamos con ser “buenos”
en el amplio y estricto sentido de la palabra y para eso es preciso ser sabios.
Acentuando las conclusiones de Leibniz en nuestras vidas, quien postula en su obra que todo hombre sabio es bueno y en ese
concepto de hombre bueno se encuentran el amor, la felicidad y la sabiduría
como fuentes del derecho natural.
¿Quién no desea cultivar esas perlas preciosas del amor, la
felicidad y la sabiduría?
En ese orden de ideas y estando convencido como estoy, sostengo que “Dentro de ellos hay un gigante, capaz de alcanzar cualquier cosa que
se propongan, pero solo hasta que crean esta verdad sin ningún cuestionamiento,
acepten la inmensidad de su ser y no duden de sus capacidades, podrán ver ese
gigante en acción”. Esa era la
motivación que recibía José de su padre desde que era muy pequeño, ese debe ser
uno de nuestros pensamientos basados en la Programación Neurolingüística como
ciencia que nos ayuda a hablar y a actuar de forma diferente. Esa
será nuestra realidad si logramos
amalgamar y conyugalizar todas las virtudes descritas con anterioridad y si las
ponemos en práctica sin caer en la tentación de “enterrarlas” como lo hizo el insensato descrito en los evangelios.
Quien así lo haga estará soterrando su
bienestar y el día de mañana, muy de
mañana, se le estará pidiendo una
rendición de cuentas sobre los dones que recibió en patrimonio, para ponerlos al servicio de la humanidad.
Solo un agente de cambio cambia constantemente y si no cambia el cambio lo cambia.-
Jlriveirof
