En las redes sociales revolotea una noticia sobre las legendarias profecías de una pastora evangélica, presuntamente diplomada en Administración Pastoral, quien afirma que ha sido "enviada por Dios" para ungir con el Espíritu Santo al Presidente Constitucional de la República de Guatemala; Lic. Jimmy Morales.
“Como sierva y profeta de Dios… doy fe públicamente que Dios, hace trece años me envió a ungir a un varón escogido para gobernar nuestro país” indicó la febril profetiza, y a la vez aseguró que la "revelación" la tuvo en el año 2002, pero que después de que se publicaron los resultados de las elecciones recién pasadas, fue que decidió que Jimmy Morales era el escogido y es quien debe ser ungido por el Espíritu Santo a través de sus manos.
Como el precepto divino que recibió la pastora evangélica es de carácter machista, Sandra Torres estaría excluida de esa unción, pero si Manuel Baldizón hubiese ganado las elecciones, ¿Dios lo habría mandado a ungir? O ¿la unción solo estaba destinada para alguien que es de la misma casa y "se siente en casa" en cualquier congregación de corte neo pentecostal?
No poca razón tuvo Voltaire al exclamar: La religión mal entendida es una fiebre que puede acabar en delirio.
En virtud de la religión que profesa el mandatario, no sé si alguna vez ha sido crismado con el más noble de los aceites eclesiales -una mezcla de aceite de oliva y perfumes vegetales- uno de los grandes sacramentos que confieren el Espíritu Santo. En la tradición católica mediante la bendición de los santos óleos durante nuestra confirmación el Señor nos toca e imprime carácter. El aceite simboliza al Espíritu Santo y a la vez nos recuerda a Cristo -Mesías- que significa "el ungido". Significa entonces que un verdadero cristiano es un ungido, y mientras más adheridos a Cristo estamos, más somos impregnados por su Santo Espíritu y por supuesto un referente digno de confianza será aquel que evidencia en tiempo presente: ser conocido por sus frutos (Mt 7,16) o que se diga en la posteridad: "pasó por el mundo haciendo el bien" (Hechos 10,38).
No quiero llamarme solo cristiano, sino que quiero serlo, decía Ignacio de Antioquía. Hoy muchos nos llamamos cristianos, pero no queremos serlo, lo decimos del diente al labio, somos cristianos no por convicción y adhesión sino por tradición; prueba de ello la enorme inequidad social y de género que en Guatemala cabalga en caballo blanco y a pasos agigantados, -a lo mejor por eso fue que “Dios manda a la profetisa” a “ungir a un varón escogido”- continuamente irrespetamos el derecho natural dañando al prójimo en su vida, en su salud física, mental y espiritual, restringimos su libertad y robamos sus posesiones, al quebrantar estos límites violentamos su derecho y les causamos daño ¿a cambio qué recibimos? Que la gente se defienda y que lleve a la práctica la antiquísima ley del Talión “ojo por ojo y diente por diente”. Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego dijo Mahatma Gandhi. Diente por diente y en el mundo habrán muchos deslucidos.
Esa es la Guatemala que recibe el recién estrenado Presidente, un país que se jacta de ser cristiano: "Jesús es Señor de Guatemala" reza más de un rótulo por los caminos que conducen a la capital, pero muchos ritos religiosos, muchas de nuestras costumbres, la moral y la ética con que nos desempeñamos, distan mucho del verdadero significado de ese nombre. Continuamente nos matamos física o verbalmente por sesgos ideológicos -político-religiosos- nuestra religión no es Cristo céntrica, el diálogo ecuménico e inter religioso es incipiente, aún se encuentra en pañales. Quizás por eso y al observar lo que se ha hecho en nombre de Dios fue que Marx sentenció que la religión es el opio de los pueblos, porque como están las cosas es notable el efecto que causa en algunos, a unos duerme, a otros embrutece, pero a pocos salva.
A consecuencia de su bautizo el mandatario ya cuenta con El Espíritu Santo, no necesita que alguien carente de autoridad eclesiológica y ávida de notoriedad lo unja con el Santo Crisma; solo hay que pedirle a Dios que se le note durante su mandato y que bendiga los dones y talentos que le ha conferido para que los ponga al servicio de su pueblo.
En dado caso, es ese pueblo resiliente de la Guatemala profunda y los hacinamientos citadinos ocupados por gente doliente y sufriente: los muertos de hambre y los sedientos, los atormentado por la violencia, los infectados con todos sus sufrimientos, su desconsuelo y decaimiento, los hostigados y los abusados, las personas con el corazón destrozado. Ese es el pueblo que necesita del Sacramento de la extrema unción, porque hoy Guatemala sí está herida, aunque no de muerte, pero está herida.-
jlriveirof
