lunes, 25 de julio de 2016

Cooptación fallida en el Reino de los Cielos


     Desde hace algunos meses el tema de la cooptación del estado guatemalteco mantiene en vilo a la comunidad tanto nacional como internacional, a lo interno muchos esperan que el juez ligue a proceso a los implicados en el caso y, que se vayan a “podrir al infierno” durante décadas y a lo externo se espera que algunas órdenes que se han “dictado en ingles” se cumplan, para obedecer a ciertos intereses en materia de política internacional, según dicen algunos tecnócratas  y periodistas.  Según se sabe,  para el día de hoy se espera una agenda muy apretada en torre de tribunales y una respuesta concreta de parte del “honorable juzgador”, quien hablará durante largas horas antes de dar su veredicto, apegado a derecho como se dice que, ha sido su arraigada ética.

     Aunque de moda el término de cooptación al menos en Guatemala,  no es para nada nuevo, ya existía y ya se practicaba desde antiguo, aunque no con ese nombre. Basta analizar los particulares intereses de algunos de los discípulos de Jesús para comprender que el mismo es tan antiguo, como las mismas sociedades.

     Dándole una lectura rápida al capítulo veinte de San Mateo, contemplamos la escena aquella cuando se presentó ante Jesús la madre de Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo,  para pedirle de rodillas privilegios para sus hijos,  “nada más y nada menos” que ellos –Santiago y Juan-  se sentarán uno a su derecha y el otro a su izquierda en su Reino, evidentemente para obtener beneficios.  En ese intento fallido de la mujer del Zebedeo por cooptar el Reino,  –“cooptar viene del latín “cooptare”  que significa “incorporar a un grupo o a una sociedad”-  Jesús les responde en plural y replica “no saben lo que piden”, “sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre”, mientras tanto, los otros diez discípulos se indignaron bastante y recriminaron tal  pretensión, como sin duda alguna los seguidores de Pérez & Baldetti no lo hicieron en su momento, por el contrario, se aprestaron a cooptar el estado al tomar sus desmedidas decisiones, todas en detrimento del pueblo de Guatemala, un pueblo que hoy exuda sangre mezclada con  lágrimas,  como le sucedió a Jesús en el Getsemaní, previo a su aprehensión, juicio injusto y castigo. 

      Hoy, por eso están sentados en el banquillo de los acusados, unos rezando el santo rosario, otros leyendo las Sagradas Escrituras, otros apelando al Juez Soberano para que los libre de todo mal  y otros cruzándose los dedos para no ser ligados a proceso. 

     Ante la intención de cooptar el  Reino de su Padre,   por parte de la mujer e hijos de Zebedeo,  Jesús actuó prontamente, convocó a sus discípulos  a una reunión y les habló  firmemente sobre el ejercicio del poder: “Saben que los jefes de las naciones,  –presidentes- las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre ustedes,  sino que el que quiera  llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor, y el que quiera ser el primero entre ustedes, será su esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida por rescate por muchos”. Mateo (20, 25-28).

     Tanto en aquel tiempo como en este, los que detentan el poder no tienen en cuenta las particulares necesidades de las poblaciones que gobiernan y siempre han actuado de acuerdo a sus más nefastas intenciones, civiles y militares se han aprovechado de la institucionalidad del ejército para mantener a flote  su miserable cuota de poder y  la de los publicanos, -SAT- para concentrar la riqueza de  muchos que se desangran con el pago de impuestos,  para favorecer a  pocos, es decir a sus compinches en el arte de desgobernar y desfalcar al estado, cometiendo toda clase de ilícitos…

     En el caso concreto de cooptación del estado que se persigue en Guatemala, los implicados al ser descubiertos, se traicionaron unos a otros con la finalidad de lograr cierta benevolencia a la hora de ser juzgados, sin importarles la lealtad asegurada en los comienzos de su ilícita asociación. En el caso del intento fallido de cooptación del Reino de los Cielos de parte de la familia del Zebedeo, posteriormente hubo uno que traicionó a su maestro y Señor, prostituyéndose también ante la tentación del dinero, Judas el traidor. Marcos (14, 10-11). Postulo que por ser  precisamente así, sea proclamado el santo patrón de los politiqueros de todos los tiempos.

    Cualquier persona que pretenda liderar como Jesús, debe subvertir el orden establecido, si quiere ser grande que sea el servidor de todos y si quiere ser primero, que se convierta en esclavo; así como El, que vino a servir y no a ser servido.


     Cuánta razón tuvo la Madre Teresa de Calcuta al exclamar que quien no vive para servir no sirve para vivir…