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Con el nombre de primavera árabe, se conoce al enjambre de revueltas sociales ocurridas
en los países de Oriente Medio y el norte de África, derivadas a partir de la
inmolación ofrecida por el joven Mohamed
Buazizi; quien tomo esa drástica decisión cuando la policía corrupta tunecina, literalmente “lo agarró a morongazos,” utilizando
el florido léxico del extinto mono de oro, Alcalde de la Ciudad de Guatemala.
Ese “fue su definitivo
grito de protesta contra la repetida y humillante confiscación de su puesto de
frutas por la policía local ante su negativa a pagar un soborno. La última
confiscación se había producido una hora
antes, ese mismo día. Murió el 3 de enero de 2011 en el hospital de Túnez donde
el dictador le había llevado para aplacar la ira de la población”. -Según
explicita Castells en su análisis.-
De haber sabido el tirano Ben Alí, que gobernaba Túnez con
mano implacable, la dura crisis política que se le avecinaba, jamás habría actuado
en menoscabo de su propio cargo y de la vida de sus gobernados, en virtud que
las turbas enardecidas, lograron defenestrarlo a él y a su familia, enviándolo
hasta Arabia Saudí, en donde los acogieron en calidad de refugiados.
De lo anterior se
dilucida que se potenciaron nuevos reclamos y nuevas reivindicaciones, las
protestas se intensificaron y se convirtieron en sucesos y estos a su vez en acontecimientos
graves que causaron un efecto dominó en el resto de países arábigos y el norte
de África, gobernados por regímenes totalitarios.
Todos ellos, siguieron el ejemplo de sus hermanos tunecinos, e incidieron en el
statu quo prevaleciente, cambiándolo y transformándolo. Justa y sobrada razón
tuvo Marx en su tiempo, cuando dijo que de nada servía protestar, si no se iba
a cambiar una situación, objeto de tal protesta. Ellos, vieron la realidad, la
juzgaron a la luz de los acontecimientos y actuaron en contra del régimen
extremista que los gobernaba. Después evaluaron y celebraron la victoria…
Los inconformes no se
concretaron a cribar las injusticias y la corrupción de sus gobernantes en las
redes sociales, mediante el guiri guiri, sino se lanzaron a las calles y les
quitaron el poder que a priori les habían conferido. Un ejemplo célebre para
nuestros pueblos de cómo proceder ante la ingobernabilidad y la corrupción, que
en América Latina siguen siendo el santo
y seña de los sujetos que ejercen el poder.
En estos
acontecimientos se vislumbra lo que filósofos como Toni Negri y Michael Hardt
habían presagiado con bastante
antelación y a partir de ahí, las
masas conforman el nuevo sujeto político, haciendo posible el dicho
revolucionario aquel de “pueblo unido jamás será vencido”.
En Centro América,
solo el pueblo nicaragüense de forma masiva, se ha lanzado a las calles a
hacerle la lucha al tirano que los tiene doblegados. Ya van más de cuarenta
días y cuarenta noches de estarse enfrentando con los energúmenos que detentan
el poder y no ceden un paso atrás. Guatemala, hizo casi lo mismo en el 2015,
logrando echar del poder al mafioso general que tenía por Presidente. En aquel
tiempo, salimos de las brasas pero caímos en las llamas, como reza el dicho
popular, por las razones ampliamente conocidas por el mundo entero. Lamentablemente
la población se ha vuelto pasiva y se encuentra in articulo mortis, solo viendo las cosas
pasar y no haciendo que pasen cosas, como los pueblos arábigos o el
nicaragüense. Ojala, esa valentía subyacente
que hoy, el pueblo de Guatemala tiene en modo de avión, despierte y sea la condición sine qua non para salir de
esa modorra y haga valer la justicia a toda costa, echando fuera
a los mareros de saco y corbata, que hoy nos desgobiernan.
Sobre ese último
punto, creo que las circunstancias están dadas y casi las mismas fueron las que
detonaron las revueltas en aquel tiempo, motivo de esta reflexión.
Gran parte de la prensa está amordazada; y lo peor de todo es que entre ellos, hay algunos que se dejan “pagar o pegar.”
El alejamiento de la
democracia es notorio, cada vez el presidente de la Nación se atrinchera
en el ejército nacional, para que lo sostengan en el puesto, y lo peor es que está
comprometiendo su institucionalidad, en virtud que se aprovecha de ella y a la
vez solapa a militares de alto rango que
están inmersos en actos reñidos con la ley. Lo anterior queda evidenciado en
que uno a uno, esos altos jefes militares han sido atrapados por la justicia
por la comisión de algún delito. Esto
permite suponer que haya otra línea de corrupción, inmersa en esa institución.
El mal mayor lo constituyen las flagrantes violaciones a los derechos humanos,
que cada vez son cada vez más permisivas, inclusive por los mismos defensores
de esos derechos.
La corrupción
campea de cabo a rabo en todo el aparato estatal, los cargos públicos que son
políticos cada vez son ocupados por compinches de altos funcionarios para pagar
deudas de campaña, y los que llegan a ocupar esos puestos, van con el único fin
de medrar a costa del erario nacional. Son lobos rapaces disfrazados de ovejas…
El desempleo, el
sub empleo, la economía informal y la falta de oportunidades, son atroces para
los pobres y desposeídos, que en Guatemala son legión, de tal suerte que muchos
migran hacia el norte, a la tierra prometida
según ellos, pero a una tierra de la que mana y promete racismo, clasismo,
sexismo, exclusión, odio, explotación y muerte.
No obstante, juran “In God We Trust”, pero el Dios de
estos imperialistas es el dios Mammón, el dios del dinero y la avaricia
material, por lo que viven y se desviven en deterioro de la fraternidad, la
comunidad y las sanas relaciones internacionales. No se dan cuenta estos hijos
de la Gran Bretaña, que con su proceder, le dan vida a la desigualdad, creyendo
y haciendo creer que su raza es
superior, y crean un desnivel casi ontológico entre ellos y el resto de americanos, al grado que
solo ellos se creen los americanos, los mexicanos, los centroamericanos y los sudamericanos; para ellos somos cualquier cosa, menos
americanos.
El odio y el delirio
de persecución del imperialismo es tan grande que; a partir de los
acontecimientos del 11 de septiembre, invaden Afganistán y después Irak, y su entonces Presidente George W. Bush
declara urbi et orbi que ellos serán los amos y señores del mundo, encargados
de instaurar la democracia en todo el globo terráqueo; los gendarmes de todos
los países de la tierra y que cualquiera que no esté del lado del imperialismo
yanqui, estará contra ellos; parafraseando quizás a Jesús de Nazaret. Pero Bush
a todas luces, es la antítesis de Jesús de Nazaret y solo se le puede comparar
con Pol Pot o Idi Amín Dada; por sanguinario y mentiroso.
La obtención de
una canasta básica familiar mínima
y vital, para muchos guatemaltecos es un
lujo al que no tienen acceso, de tal suerte que en la Guatemala profunda,
muchos infantes crecen a pura tortilla, chile, frijol y agua de masa, muchos de ellos no llegan a la adolescencia
por desnutrición, enfermedades gastrointestinales, merced a las excretas y
aguas servidas que en sus comunidades corren a flor de tierra y demás
condiciones infrahumanas en las que
viven.
Todo esto ocurre
mientras los políticos de pacotilla, se
hartan hasta ver a Dios, el prominente
abdomen que muchos suelen presumir se debe a la comida y a la bebida alcohólica
en exceso a la que tienen acceso, para muchos de ellos, incluyendo a la maldita
casta de militares que sangran en tan
alto el presupuesto nacional, es un derecho que ya tienen previamente adquirido
y que viene con el puesto. Uno de los tantos pecados estructurales que lloran
sangre y claman al cielo.
El incremento
despiadado de los combustibles y lubricantes que los inescrupulosos
expendedores mantienen por los cielos,
su avaricia es tan grande que hasta se han constituido en asociaciones para nivelar
los precios y venderlos por igual, mientras ellos se sigan enriqueciendo a costa
de su mezquindad el pueblo les importa
un comino. Su aspiración por el dinero es tan sórdida que la tremenda
especulación de precios presente y futura,
no tiene límites. Lo hacen a sabiendas que el incremento exacerbado de sus precios,
trae consigo un incremento de precios a nivel general, granos básicos, materias
primas, energía, etc.
Entonces; ante
estas circunstancias desfavorables en las que nos encontramos inmersos los
habitantes de esta parte del mundo; y apelando a la filosofía en este quehacer,
vale la pena interpelarnos haciéndonos
tres preguntas de permanente actualidad: ¿Qué podemos saber?, ¿Qué
debemos hacer? Y ¿Qué nos cabe esperar?
La segunda
interrogante es la pregunta ética básica que nos invita a la acción, al
movimiento, al forcejeo, a pujar hacia
afuera y no hacia adentro como hoy lo estamos haciendo y nos deben sacar del semiconsciente dejar que otros
hagan las cosas que a nosotros nos corresponden y permitir que las cosas pasen
gracias a la acción y al efecto del tiempo. Para ello, es menester dejar por un
lado nuestra zona de acomodamiento y
forzarnos a decidir en ir por el bien común, el sumo bien, en beneficio de
aquellas generaciones que están naciendo y están creciendo y no los dejemos morir en el intento.
Y cada vez que en Guatemala pasen cosas que van en quebranto
del bien común, debemos preguntarnos; y ahora ¿Qué debemos hacer?
Santo Domingo de Cobán; 31 de mayo de
2018
Fuentes:
Santiago Armando y Polanco Scalerandi,
Filosofía Siglo XXI, primera edición, Buenos Aires, 2014
Documento de
Opinión, José María Blanco Navarro, Primavera Árabe, 2011