domingo, 19 de mayo de 2019

Más sombrero menos córtex



Jlriveirof
     A guisa de apertura recurro al prólogo que  Marx y Engels hacen  en la  Ideología Alemana para hilvanar un hilo conductor que permita desembrollar el pensamiento que la mayoría de los politiqueros a través de todos los tiempos,  intentan introducir en el imaginario colectivo en aras de llevar agua hasta su propio pozo.
 La advertencia en mención dice así: “Hasta ahora los hombres se han formado ideas falsas acerca de sí mismos, acerca de lo que son y debieran ser. Han ajustado sus relaciones a sus ideas acerca de Dios, del hombre normal, etc. Los frutos de su cabeza han acabado por imponerse a su cabeza. Ellos, los creadores, se han rendido ante sus criaturas. Liberémoslos de los fantasmas cerebrales, de las ideas, de los dogmas, de los seres imaginarios bajo cuyo yugo degeneran. Rebelémonos contra esa tiranía de los pensamientos. Enseñémosles a sustituir esas quimeras por pensamientos que correspondan a la esencia del hombre, dice uno, a adoptar ante ellos una actitud crítica, dice otro, a quitárselos de la cabeza, dice el tercero, y la realidad existente se derrumbará”.

     Lo anterior expuesto por Marx en el prefacio de la obra en cuestión, constituye un pensamiento de permanente actualidad según San Yo. Y permite acoger su voz para criticar el quehacer de aquellos politicastros que intentan someter a los electores con ideas falsas creadas por ellos mismos y por sus asesores de campaña si es que los tienen, para engatusar a la población en general. Y lo triste del caso es que grandes mayorías poblacionales, especialmente las no pensantes se dejan someter por esas falsas ideas  que los políticos  a través de todos los tiempos, se han formulado por ellos mismos, falsas verdades que intentan vender como una verdad absoluta.
Lo anterior sucede muy a pesar que las investigaciones de muchos periodistas que no permiten que “se les pague o se les pegue”, posibilita que en tiempo real se sepa quiénes son estos embaucadores que no escatiman ningún sablazo para hacerse del poder a través del sufragio. Esas investigaciones cuando son éticas y tienen por objeto informar a los electores para transformar una realidad concreta, coadyuvan a desenmascarar a esos malhechores y liberarse de sus aviesos pensamientos.
Sin embargo, y aquí parafraseo a Marx, esas tendencias ilusorias que pretenden narcotizar los sentidos de una población incauta; se derrumbará por su propio peso al liberarse de ellas. Pero para ello, hacen falta debates de altura, con un pensamiento de altura, aunque mareé a muchos como diría Nietzsche, para saber  precisar quién podría revolucionar el statu quo para el beneficio de las grandes mayorías poblacionales que hoy;  se encuentran entre la frontera de la pobreza y el pauperismo, y el de la ignorancia y la ignorancia extrema. 
Lamentablemente estas masas poblacionales, al ser los excluidos del sistema que impera hoy en Guatemala, carecen de preparación y estudio y son un campo de cultivo fértil para el embauco. Fácil se dejan sorprender. Y es que el sistema los prefiere así: pobres e ignorantes en grado superlativo. Son un fin con  el que ellos santificarán sus  medios…
   
      En ese sentido; el primer fantasma cerebral del que hay que liberarse es el de las ideas de los políticos. En realidad carecen de ideas, no tienen una que los haga diferentes el uno del otro.
Lo anterior expuesto se puede ilustrar siendo un observador asiduo. Por ejemplo, no sé si ustedes se han percatado que al  recorrer los diversos caminos que conducen de cualquier lugar de la Guatemala profunda hacía la Ciudad capital, llama la atención encontrar en cada paraje incierto, presuntamente estratégico, fotografías  de candidatos a cargos por elección popular, que en su mayoría se han hecho photoshop, como un  recurso estilístico engañoso ante la población que se pretende cautivar en las próximas elecciones, y que en breve tendrán lugar en toda el país.

     En adición a ese timo de querer aparecer más joven y lozano, muchos de esos candidatos posan con sombrero; quizás quieran parecerse a la Reina Madre de Inglaterra, que para toda ocasión protocolaria cuenta con un sombrero. Al igual que ella, éstos se lo ponen de todos los tamaños y estilos, unos más alados, otros  iguales o parecidos  a los que usaban los gánsteres a comienzos del siglo XX allá en Chicago, los más falsos posan con uno típico según la región que pretender representar.
Muchos de ellos se parecen al sombrerón, que según la leyenda tiene estatura baja y usaba sombrero enorme sobre una cabeza que le servía solo para eso; más no para pensar.  Estos; bueno sería que  leyeran a Freud, que postula que aquellos que les gusta presumir cosas grandes, es porque ocultan algo pequeño…

     Pues bien; así como se están dando las cosas, con esa mayoría de politiqueros es que al presentar sus retratos tal y como ellos no son en la actualidad, están timando al electorado,  en primer lugar porque están  presentando un rostro que los identifica pero que ya  no les corresponde. Así  no lucían ni siquiera  10 o 15 años atrás.
Asimismo, muchos de ellos, antes de participar en política, posiblemente nunca se habían puesto un sombrero típico originario del lugar; mucho menos uno fino. Hoy, con ese look que a ellos les parece chic,  intentan aparentar al clásico borracho machista, clasista, sexista, fornicario, adúltero, violador de derechos humanos, timador; similar a algún  protagonista de  película mexicana de poca monta, sin ningún contenido histórico y cultural  y competencia conversacional de altura, filmada en algún palenque de ínfima categoría. Con sombrero, la camisa desabotonada, botas de vaquero y una hebilla enorme como atributo.  
Con esa etiqueta estrafalaria demuestran que tienen más sombrero pero menos córtex…

     Como si lo anterior no fuera suficiente, algunos cometen el delito de usurpación de calidad al anteponerle a su nombre un título académico que no poseen y presentan a la opinión publica una hoja de vida más inflada que un zeppelín alemán y por eso a todos, se los explotan en la cara cuando demandan falsas concepciones sobre sí mismos, sobre lo que son y lo que hacen como explicita Marx.

     El segundo fantasma cerebral del que hay que liberarse; es el del dogma y rito religioso que muchos presumen. La mayoría son cabrones –cabros grandes- disfrazados de ovejas, con la falsa creencia de que son cristianos. Así pretenden embaucar a la población, especialmente a la sectaria por radical; y precisamente por ello, muchos aparecen en campañas evangelistas orando y llorando, hincados y con las manos elevadas hacía el cielo, recitando versículos y fascículos bíblicos que se han aprendido de memoria. Dable es recordar que el Diablo conoce las Escrituras pero no las practica. Igual son ellos, si utilizamos aquel versículo bíblico que dice que por sus frutos los examinarán; como método de verificación y evaluación de sus resultados, fácil será constatar que los mismos son nulos. Ellos “bajo ese yugo degeneran” y “confunden la realidad con las ideas sobre la realidad”

     Para no caer en la tentación de construir un rosario político con todos sus desmadres como letanías, presento un tercer y último fantasma cerebral que debemos castrar de forma radical; y  es el de los falsos mesianismos. Hoy, no es difícil ver a políticos con una Biblia en la mano, evocando, provocando y convocando un sentimiento de cuasi adoración.
El político profeta, exegeta, apologista  y prosélito es sumamente peligroso para la democracia en Guatemala y en cualquier parte del mundo. Es imperativo hacer ver a las grandes mayorías que hoy, ningún político que se venda a sí mismo como el salvador de Guatemala no existe. La historia patria ha puesto de manifiesto en repetidas ocasiones que aquellos que dijeron que bajarían a Guatemala de la cruz que ellos mismos le han impuesto; si no están tras las rejas, son prófugos de la justicia y otros a pocos meses de dejar el poder temporal que les fue conferido; correrán la misma suerte.
Del mismo modo, Ecce Christianus que todavía habita en Casa Presidencial y que a troche y moche ha gobernado Guatemala; será el último falso mesías político en el poder, en virtud de la magia y el encanto que tiene el sufragio. Una magia que permitirá al elector poner en práctica la vieja ley del Talión, la del ojo por ojo y diente por diente. En estas elecciones nos vengaremos del político trancero y marero que ha hecho de Guatemala un valle de lágrimas; cambiándolo como se cambian los pañales por las mismas y consabidas razones, en el pensamiento de Bernard Shaw.

     No más candidatos de a sombrero al poder, ellos han hecho evidente que mientras más grande es el sombrero que ostentan, menos desarrollado el córtex que tienen y por eso sus conocimientos, imaginación, pensamiento, juicio y toma de decisiones son muy limitados…

Fuentes bibliográficas:
Karl Marx y Frederick Engels, La Ideología Alemana, Quinta Edición, Ediciones Grijalbo, S.A. Barcelona 1,974