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La advertencia en mención dice así: “Hasta
ahora los hombres se han formado ideas falsas acerca de sí mismos, acerca de lo
que son y debieran ser. Han ajustado sus relaciones a sus ideas acerca de Dios,
del hombre normal, etc. Los frutos de su cabeza han acabado por imponerse a su
cabeza. Ellos, los creadores, se han rendido ante sus criaturas. Liberémoslos
de los fantasmas cerebrales, de las ideas, de los dogmas, de los seres
imaginarios bajo cuyo yugo degeneran. Rebelémonos contra esa tiranía de los
pensamientos. Enseñémosles a sustituir esas quimeras por pensamientos que
correspondan a la esencia del hombre, dice uno, a adoptar ante ellos una
actitud crítica, dice otro, a quitárselos de la cabeza, dice el tercero, y la
realidad existente se derrumbará”.
Lo anterior expuesto por Marx en el prefacio
de la obra en cuestión, constituye un pensamiento de permanente actualidad
según San Yo. Y permite acoger su voz para criticar el quehacer de aquellos
politicastros que intentan someter a los electores con ideas falsas creadas por
ellos mismos y por sus asesores de campaña si es que los tienen, para engatusar
a la población en general. Y lo triste del caso es que grandes mayorías
poblacionales, especialmente las no pensantes se dejan someter por esas falsas
ideas que los políticos a través de todos los tiempos, se han
formulado por ellos mismos, falsas verdades que intentan vender como una verdad
absoluta.
Lo anterior sucede muy a pesar
que las investigaciones de muchos periodistas que no permiten que “se les pague
o se les pegue”, posibilita que en tiempo real se sepa quiénes son estos embaucadores
que no escatiman ningún sablazo para hacerse del poder a través del sufragio.
Esas investigaciones cuando son éticas y tienen por objeto informar a los
electores para transformar una realidad concreta, coadyuvan a desenmascarar a
esos malhechores y liberarse de sus aviesos pensamientos.
Sin embargo, y aquí parafraseo a
Marx, esas tendencias ilusorias que pretenden narcotizar los sentidos de una
población incauta; se derrumbará por su propio peso al liberarse de ellas. Pero
para ello, hacen falta debates de altura, con un pensamiento de altura, aunque
mareé a muchos como diría Nietzsche, para saber
precisar quién podría revolucionar el statu quo para el beneficio de las
grandes mayorías poblacionales que hoy; se encuentran entre la frontera de la pobreza
y el pauperismo, y el de la ignorancia y la ignorancia extrema.
Lamentablemente estas masas
poblacionales, al ser los excluidos del sistema que impera hoy en Guatemala,
carecen de preparación y estudio y son un campo de cultivo fértil para el embauco.
Fácil se dejan sorprender. Y es que el sistema los prefiere así: pobres e
ignorantes en grado superlativo. Son un fin con el que ellos santificarán sus medios…
En
ese sentido; el primer fantasma cerebral del que hay que liberarse es el de las
ideas de los políticos. En realidad carecen de ideas, no tienen una que los
haga diferentes el uno del otro.
Lo anterior expuesto se puede
ilustrar siendo un observador asiduo. Por ejemplo, no sé si ustedes se han
percatado que al recorrer los diversos
caminos que conducen de cualquier lugar de la Guatemala profunda hacía la
Ciudad capital, llama la atención encontrar en cada paraje incierto,
presuntamente estratégico, fotografías
de candidatos a cargos por elección popular, que en su mayoría se han
hecho photoshop, como un recurso
estilístico engañoso ante la población que se pretende cautivar en las próximas
elecciones, y que en breve tendrán lugar en toda el país.
En adición a ese timo de querer aparecer
más joven y lozano, muchos de esos candidatos posan con sombrero; quizás
quieran parecerse a la Reina Madre de Inglaterra, que para toda ocasión protocolaria
cuenta con un sombrero. Al igual que ella, éstos se lo ponen de todos los
tamaños y estilos, unos más alados, otros
iguales o parecidos a los que
usaban los gánsteres a comienzos del siglo XX allá en Chicago, los más falsos
posan con uno típico según la región que pretender representar.
Muchos de ellos se parecen al
sombrerón, que según la leyenda tiene estatura baja y usaba sombrero enorme
sobre una cabeza que le servía solo para eso; más no para pensar. Estos; bueno sería que leyeran a Freud, que postula que aquellos que
les gusta presumir cosas grandes, es porque ocultan algo pequeño…
Pues bien; así como se están dando las
cosas, con esa mayoría de politiqueros es que al presentar sus retratos tal y
como ellos no son en la actualidad, están timando al electorado, en primer lugar porque están presentando un rostro que los identifica pero
que ya no les corresponde. Así no lucían ni siquiera 10 o 15 años atrás.
Asimismo, muchos de ellos, antes
de participar en política, posiblemente nunca se habían puesto un sombrero
típico originario del lugar; mucho menos uno fino. Hoy, con ese look que a
ellos les parece chic, intentan
aparentar al clásico borracho machista, clasista, sexista, fornicario, adúltero,
violador de derechos humanos, timador; similar a algún protagonista de película mexicana de poca monta, sin ningún contenido histórico y cultural y competencia conversacional de altura,
filmada en algún palenque de ínfima categoría. Con sombrero, la camisa
desabotonada, botas de vaquero y una hebilla enorme como atributo.
Con esa etiqueta estrafalaria
demuestran que tienen más sombrero pero menos córtex…
Como si lo anterior no fuera suficiente,
algunos cometen el delito de usurpación de calidad al anteponerle a su nombre
un título académico que no poseen y presentan a la opinión publica una hoja de
vida más inflada que un zeppelín alemán y por eso a todos, se los explotan en
la cara cuando demandan falsas concepciones
sobre sí mismos, sobre lo que son y lo que hacen como explicita Marx.
El segundo fantasma cerebral del que hay
que liberarse; es el del dogma y rito religioso que muchos presumen. La mayoría
son cabrones –cabros grandes- disfrazados de ovejas, con la falsa creencia de
que son cristianos. Así pretenden embaucar a la población, especialmente a la
sectaria por radical; y precisamente por ello, muchos aparecen en campañas
evangelistas orando y llorando, hincados y con las manos elevadas hacía el
cielo, recitando versículos y fascículos bíblicos que se han aprendido de
memoria. Dable es recordar que el Diablo conoce las Escrituras pero no las
practica. Igual son ellos, si utilizamos aquel versículo bíblico que dice que
por sus frutos los examinarán; como método de verificación y evaluación de sus
resultados, fácil será constatar que los mismos son nulos. Ellos “bajo ese yugo
degeneran” y “confunden la realidad con las ideas sobre la realidad”…
Para no caer en la tentación de construir
un rosario político con todos sus desmadres como letanías, presento un tercer y
último fantasma cerebral que debemos castrar de forma radical; y es el de los falsos mesianismos. Hoy, no es
difícil ver a políticos con una Biblia en la mano, evocando, provocando y
convocando un sentimiento de cuasi adoración.
El político profeta, exegeta,
apologista y prosélito es sumamente
peligroso para la democracia en Guatemala y en cualquier parte del mundo. Es
imperativo hacer ver a las grandes mayorías que hoy, ningún político que se
venda a sí mismo como el salvador de Guatemala no existe. La historia patria ha
puesto de manifiesto en repetidas ocasiones que aquellos que dijeron que
bajarían a Guatemala de la cruz que ellos mismos le han impuesto; si no están
tras las rejas, son prófugos de la justicia y otros a pocos meses de dejar el
poder temporal que les fue conferido; correrán la misma suerte.
Del mismo modo, Ecce Christianus que todavía habita en Casa
Presidencial y que a troche y moche ha gobernado Guatemala; será el último falso
mesías político en el poder, en virtud de la magia y el encanto que tiene el
sufragio. Una magia que permitirá al elector poner en práctica la vieja ley del
Talión, la del ojo por ojo y diente por diente. En estas elecciones nos
vengaremos del político trancero y marero que ha hecho de Guatemala un valle de
lágrimas; cambiándolo como se cambian los pañales por las mismas y consabidas
razones, en el pensamiento de Bernard Shaw.
No más candidatos de a sombrero al poder,
ellos han hecho evidente que mientras más grande es el sombrero que ostentan, menos
desarrollado el córtex que tienen y por eso sus conocimientos, imaginación,
pensamiento, juicio y toma de decisiones son muy limitados…
Fuentes bibliográficas:
Karl Marx y Frederick Engels, La
Ideología Alemana, Quinta Edición, Ediciones Grijalbo, S.A. Barcelona 1,974