martes, 12 de enero de 2016

¿Hacia donde oscila el péndulo? -Izquierda o derecha-

En un país en donde presuntamente impera el cristianismo en un 95% entre católicos y protestantes, llama poderosamente la atención la profunda inadecuación entre lo que decimos y hacemos muchos de los que nos auto denominamos cristianos y ese nuestro  ser y hacer  cobró notoriedad en los acontecimientos sociales, políticos y económicos  que fueron noticia durante el año que acaba de sucumbir y, los últimos, suscitados en el país en los primeros días del año nuevo y que podrían  empañan  los actos protocolarios a llevarse a cabo el "catorce a las catorce horas".

 Llaman la atención  dos hechos que son dignos de un análisis minucioso y profundo, erudito y académico por los expertos, claro está. Siendo el primero,  la detención de militares en situación de retiro, presumiblemente implicados en crímenes de lesa humanidad y desapariciones forzadas durante la cruenta guerra que desangró "la Guatemala profunda" durante la época más obscura de su historia  y, el segundo el proyecto de salarios mínimos diferenciados anunciado por el Presidente de la Nación  elegido dedocráticamente por los padres putativos de la patria, una ley irrelevante al día de hoy, en virtud de haber quedado en suspenso por el máximo organismo en materia constitucional, pero que,  por la sola intención de haberse pretendido su instauración refiere un delito flagrante,  "anti evangélico, anti ético y perverso", que supone un pecado estructural que llora sangre y clama al cielo, y que; debe invitar a todos los actores de la política guatemalteca a des-pensar para pensar bien y que en el futuro,  no tenga lugar por inconstitucional y por ser lesivo a los intereses de los más pobres y desposeídos, que en Guatemala son mayoría aplastante.

 ¿A quién podría interesar esta ley? ¿A la línea número dos? ¿A  sus destinatarios?  Imagine usted…

De continuarse con el interés de ponerla en vigor ¿por qué no implementarla en el Congreso de la República? Eso sí sería un proyecto de ley muy moral y muy del caso, considerando la voracidad con que se persiguen estos puestos  y  serviría para diferenciar a los que quieren servir al pueblo de los que quieren servirse del pueblo.

Ahora bien, respecto a esa incongruencia en el decir y el hacer  descrita en el preámbulo introductor, basta leer en las redes sociales  los comentarios rastreros y maledicentes que abundan, casi todos nacidos de la ignorancia y el despropósito, muy alejados de la verdad y la razón histórica. Cada quien vio y criticó según su particular punto de vista, acorde a intereses personales muy alejados al bien común, según se pudo apreciar en las manifestaciones llevadas a cabo en el parque central de la Ciudad de Guatemala el fin de semana  recién pasado en donde "víctimas y victimarios" –según la percepción de cada quien-  se encontraron y se insultaron, poniendo de manifiesto de manera concluyente que el dios que claman estos "cristianos" no es el Dios de Jesucristo.

De la boca de Leo Strauss -de Nietzsche a Platón-  surgen estas palabras: "La razón entró en crisis,  la filosofía política entró en crisis desde el momento de no saber lo que deseamos, de no distinguir mejor de peor, al no saber cuál es el orden social justo, el bueno o el mejor". Esa incompatibilidad nos permite analizar crítica y objetivamente -no criticona- el actuar de fundaciones nihilistas y relativistas de extrema derecha, que juran lo contrario sobre las imputaciones de los juzgadores y que postulan estar en contra del terrorismo, pero que, en su actuar son terroríficas, divisorias, atentatorias  y polémicas; son entidades que incentivando el odio entre la población construyen su industria, no preocupan tanto sus comentarios, sino la ideología subyacente en ellos…
Por el otro lado,  vemos a oenegeros  y extranjeros de extrema izquierda disfrazados con piel de oveja, cuyo interés no es velar porque las flagrantes violaciones a los derechos humanos no se den en nuestras comunidades,  sino que  los dólares provenientes del extranjero sigan llegando a sus bolsillos de forma ininterrumpida. Un negocio redondo surgido del costado flagelado de las víctimas.

Entre  víctimas y victimarios, en un país en donde el terrorista de unos es el héroe y "El Salvador de otros" hay que ver hacia dónde oscila el péndulo, ¿hacia la izquierda o hacia la derecha? Si su devenir es constante y no inmóvil, partiendo siempre del centro, pero sin estancarse en él, cuyos extremos en ambos lados siempre serán peligrosos. A esos extremos obedece a que nuestra protesta moral esté tan dividida, al grado que la degradación de los unos hacia los otros  nos define como sociedad.

Qué razón tenía  Mahatma Gandhi al decir "me gusta  Cristo, pero no me gusta lo que hacen los cristianos"



Jlriveirof

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