lunes, 23 de mayo de 2016

EL CAMINO

Por jlriveirof, OP

El kilómetro “0” es una localización geográfica singular que en la Ciudad de Guatemala se cuenta en el Palacio Nacional de la Cultura desde donde se miden las distancias hacia el interior de la república. La más famosa de estas localizaciones y origen del concepto es el  Milliarium Aureum “Jalón de Oro” un  monumento de bronce erigido por el emperador César Augusto cerca del templo de Saturno, desde donde se supuso que a partir de allí,  todos los caminos del imperio comenzaban en este monumento y todas las distancias se medían desde este kilómetro “0” ubicado en el foro de Roma. Investido de una soberbia exorbitante, el Emperador acuñó la frase “Todos los caminos conducen a Roma” tomando como referencia dicho monumento.
 Análogamente la calle Minerva de la Ciudad de Cobán, Alta Verapaz,   el día   domingo veintidós se convirtió  en un  kilómetro “0”,   desde donde partieron más de ocho mil atletas, que días antes  habían venido  de diferentes  partes del mundo para correr el medio maratón internacional de Cobán, todos, haciendo el mismo recorrido –los tiempos de llegada fueron los únicos diferentes- para converger al final  en el estadio Verapaz,  en donde fuimos galardonados  con una medalla, un vasito de agua, un banano y una manzana.  Solo los atletas profesionales gozaron de premios en efectivo, un incentivo por el que  muchos se dan cita a este destino y luchan con denuedo por alcanzar el mismo. La mayoría  en cambio,  corrimos por participar deportivamente en uno de los eventos más importantes de la nación, por mantenernos sanos y por convivir con nuestros prójimos.
Durante ese recorrido de 21 kilómetros, muchos tuvieron la ocasión de practicar algunos   valores   como los que describe  Rokeach en su modelo. Dentro de su patrón de valores terminales cabe destacar:  La prosperidad –calidad de vida- bienestar social, la solidaridad, confort, logro, paz, belleza, igualdad, seguridad, libertad, felicidad, armonía, amor, placer, salvación, respeto, reconocimiento, amistad, sabiduría y bondad. Dentro de estos encontramos algunos de tipo ético-moral que ayudan en la construcción del ser y el hacer de las personas. Estos valores terminales, podríamos vincularlos  con la misión que una persona individual o jurídica esboza aprióricamente para sí.
Dentro de los valores instrumentales podemos mencionar: La ambición, amplitud, capacidad, competencia, eficacia, limpieza, firmeza, perdón, colaboración, honestidad, imaginación, independencia, intelectualidad, lógica, obediencia, amabilidad, responsabilidad, confianza y autocontrol. Estos están más relacionados con la visión de las personas.
Antes, durante y después de la carrera también pudimos observar algunos anti valores como esa estira y encoge entre los organizadores y la comuna cobanera porque los primeros dejen algo de los muchos millones que perciben en las inscripciones de atletas y patrocinios obtenidos. Como reza el refrán popular “del gato un pelo”, al final los “dueños del evento”, dejaron aunque sea una ínfima regalía para los atletas cobaneros. Horas antes, también se pudo apreciar como los comerciantes de lo insano convirtieron la Ciudad en una cantina barata, en donde cada quien irrespetando la escala  de decibelios, aumentó su algarabía para competir con el vecino, intentando imponer con precios y marcas sus bebidas espirituosas. Vendiéndole  a todo aquel que tenía dinero  aunque no tuviera la edad.
 Adicione cada quien lo que vio y oyó durante estos días de la carrera.
Ahora bien, como diría razonablemente  el teólogo católico Hans Küng  -quizá él personaje que más ha contribuido a la construcción de una ética mundial-  “un análisis coyuntural que excluya la dimensión religiosa será siempre deficiente, por más que pretenda ser científico”.  A diferencia de los líderes  políticos de todos los tiempos, “hijos del estado moderno”,  Jesús no eliminó de sus análisis de la realidad y de su proyecto de vida para nosotros los mortales la dimensión religiosa, porque ella “orienta, ilumina nuestras vidas y da sentido al sufrimiento  y a la muerte” como lo expresa el teólogo católico Leonardo Boff, en el análisis que hace de la oración de San Francisco de Asís.  Por lo anteriormente expuesto, en mis reflexiones intento hacer lo mismo, someramente si se quiere pensar así.  –dándole respuesta a algunos de mis críticos que me han dicho que porque no dejo la reflexión teológica para los asuntos de la Iglesia-
Articulando entonces, las reflexiones anteriores a la luz  de la buena noticia de San Juan –capítulo 14, versículos 4-6-   contemplamos a Jesús  autodenominándose como  el Camino, la Verdad y la Vida y que nadie va al Padre sino por El; en cuya descripción podríamos puntualizar que en él empieza ese kilómetro “0”   desde donde debemos  empezar a dar los primeros pasos para encaminarnos rumbo a  nuestro destino final, a aquella meta a la que se refiere San Pablo en sus cartas, hacia  aquellas mansiones celestiales en donde ofrece acompañarnos durante toda la eternidad, cuando nuestro bregar por estos caminos del mundo hayan llegado al culmen de nuestra existencia terrena.
Al describirse como el Camino por donde debemos transitar –empezando por ese kilómetro “0”-Jesús nos ofrece concretamente la vida eterna. El término significa “movimiento,  es sinónimo de tránsito, de dirección,  de volcarse, de volverse, como acción designa la ida, la marcha, el viaje porque para llegar a un destino siempre hay que tomar un camino; en sentido verbal podemos designarlo como el acto de entrar, de ingresar, en sentido figurado como la puerta por donde podemos entrar a un lugar”. La parte ética de los evangelios nos dan las coordenadas para no salirnos nunca de ese camino, haciendo siempre de nuestra vida, una vida con sentido, trascendente, inmanente al misterio de Dios.
Solo el evangelista San Juan le da un uso absoluto a la descripción “el Camino” aplicado a la persona de Jesús, uso que no aparece en ninguna otra parte del Nuevo Testamento; sin embargo, hoy día,  muchas sectas religiosas abusan del vocablo al hacer apología de sus creencias y por eso se  etiquetan como los únicos caminos de salvación, como la única entrada de las “ovejas”, como la única  puerta,  como los “únicos elegidos”, como los santos de este tiempo.

Estando convencido como estoy, creo que,  no es con ritos ni con gritos  que empezaremos ese kilometro “0” descrito con anterioridad,   sino mediante una vida apegada a los valores del evangelio, recordando siempre que,   a diferencia de la frase acuñada por los romanos: No todos los caminos conducen a Dios.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario