En fechas recientes los guatemaltecos pudimos escuchar
un comentario notablemente infame, externado por el Vicepresidente de Guatemala, cuando en un intento fallido por sortear la tormenta que se veía venir en los
medios noticiosos de importancia y redes
sociales dijo: “tengo tanta familia que no la puedo dejar sin su pan diario”. Dicha expresión utilizó el Señor Jafeth Cabrera cuando se le criticó por estar cayendo
en las mismas prácticas de la “vieja política” que tanto juzgaron mientras
estuvieron en campaña y que rápido olvidaron una vez alcanzada “la guayaba”.
Alguien que, “sin prisa pero sin pausa” empezó a repartir empleo impunemente a
parientes políticos y consanguíneos, a diestra y siniestra. Cayendo
así en la imprudente y para nada conveniente práctica del nepotismo. Práctica por la que, rápido se hizo
acreedor al flagrante desprecio de parte de la población.
La locución latina
utilizada en este artículo como nombre, tiene su
origen en Roma y fue utilizada por el poeta Juvenal quien señaló en su tiempo que, los romanos regalaban el trigo a los
ciudadanos en adición a entradas al gran
circo, en donde se organizaban luchas a muerte entre gladiadores, carreras de
caballos, luchas de animales salvajes y obras de teatro entre otras cosas.
Todas, como una forma de populismo para alcanzar el poder fácilmente y como un distractor
para mantener alejada a la plebe de los asuntos de la política. Cayo Julio
Cesar inició esa práctica viciada y, tres siglos después Aureliano continuaba
la costumbre regalando dos panes diarios a un total aproximado de 300, 000
personas hambrientas, es decir, 600,000
panes para hacer menos criticables las
artimañas cometidas en el ejercicio del poder. El costo por supuesto fue oneroso
y era extraído del erario público en detrimento del pueblo romano
que carecía de bienes y servicios primarios.
Resulta paradójico que en pleno
siglo XXI, continúen con esa práctica
milenaria “piadosa” de darle pan y circo al pueblo. Solo que ahora el pan viene en bolsas de abono, bolsas
conteniendo un puñado de artículos de primera necesidad, láminas y disfrazado
como obras sociales y en forma de empleo
pero solo para los Morales, los Cabrera
y demás familia de funcionarios que hoy se ocupan del estado.
Respecto al circo que le dan al pueblo, las funciones siguen siendo gratis. Casi todos los días se dan en el Congreso y en el
ejecutivo funciones de comedia política.
Siguen las carreras en la arena –política- pero ahora son por las comisiones,
las vicepresidencias, por las plazas fantasmas, los ministerios, el control de las
gubernaturas y otros puestos importantes, viáticos, gastos de representación,
viajes y género de vida diferente. Las luchas en el gran circo guatemalteco –congreso- continúa
entre los “animales politicus” –Aristóteles-
notoria es la prepotencia, arrogancia y soberbia; los insultos,
rabietas, lanzamiento de objetos, agua pura y golpes a mansalva entre los flamantes parlamentarios. La lucha a
muerte entre jefes de bancada, partidos políticos, Presidente y Vicepresidente
y ministerios de estado, siguen siendo igual de salvajes y, las obras de teatro
permanecen incólumes, cuyos protagonistas, con el vocero presidencial incluido,
cantan, ríen, lloran, “reflexionan” y declaman sin igual…
Y todo porque no los pueden
dejar sin su pan de la discordia del día a día. Inmediatamente después, de verse sometido innecesariamente al
escrutinio de la población y de los periodistas invendibles, él
Vice mandatario se defendió e hizo
referencia a la Real Academia Española, diciendo que, no incurre en nepotismo porqué
eso es “cuando el funcionario los juramenta”. Hasta en eso se equivoca
y peca de ignorante. La Real Academia
Española expresa que nepotismo es la “desmedida
preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos
públicos” en menoscabo de la clase trabajadora que tiene años de estar
esperando un ascenso, un empleo, un
traslado o un incremento salarial. Gente
quizá con mejores credenciales que los Cabrera o los Morales, y que hoy, a
través de un inesperado golpe de suerte podrán
ocupar altos puestos en las esferas gubernamentales y, poder obtener así su pan
diario.
Pero como diría Julio César “Alea iacta est” -la suerte está
echada- para los Morales y los Cabrera y
demás ralea de políticos. Mientras tanto el pueblo que se conforme con sus dos porciones de pan diario y mucho
de circo hasta las próximas elecciones…
Santo Domingo de Cobán, 06 de septiembre de 2016
Referencias: El Periódico, 30/08/2016
Sátiras de Décimo Junio Juvenal
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