Julián Raimundo Riveiro y Jacinto nació en la Ciudad de Cobán, Alta Verapaz, el 17 de febrero de 1854. Cuando nació, su madre murió. Tal vez a eso se deba que a la corta edad de trece años dirigió sus pasos hacía la ciudad capital rumbo al Convento de Santo Domingo en donde fue recibido como hermano lego y gracias a sus buenos hábitos, disciplina, disponibilidad y vocación para el servicio, inició su noviciado. Era el año de 1869. Pronto recibió las órdenes menores y el sub diaconado en 1875 y en 1877 el diaconado y el presbiterado.
Cuentan sus biógrafos que ya en el ejercicio de su ministerio durante una de sus tantas
visitas pastorales en algún paraje, aldea o caserío de su Diócesis, le agarro el atardecer y tuvo necesidad de
pedir posada en una humilde vivienda, quizás la
única que tenía el candil
encendido.
Un miembro de su comitiva tocó a la puerta como
era la costumbre: Ave María Purísima y de adentro una mujer con vos estentórea
le contestó: sin pecado concebida ¿Quién es? -¡El ilustrísimo y reverendísimo
Don Fray Julián Raimundo Riveiro y Jacinto, quien pide posada por esta
noche! La mujer contesta ¡Jesús, María y José, no puedo son muchos ustedes y mi covacha es chica! …
Como es sabido en
1872 todas las órdenes religiosas fueron abolidas definitivamente por el reformador –“injusto rufián Barrios”-
Justo Rufino Barrios y la Provincia San Vicente Ferrer de los
frailes dominicos de Centro América que
era a la que pertenecía fray Julián, quedó extinguida.
Pero, él reformador que apreciaba y le tenía afecto al recién
ordenado sacerdote Riveiro, le permitió que se quedara en Guatemala y no refutó
la idea de que él se hiciera cargo de la capellanía de la Parroquia de Santo Domingo, servicio que
prestó durante 36 largos años.
En 1875 fue nombrado
por el Maestro de la Orden de Predicadores, Vicario General de los dominicos exclaustrados
y en el año de 1914, fue nombrado
Arzobispo de la Ciudad de Guatemala por solicitud expresa del mandatario Don Manuel
Estrada Cabrera ante el Papa Pío X.
El tirano respetaba y
apreciaba al fraile por ser el único
confesor a quien le tenía confianza y devoción su madre doña Joaquina Cabrera, una laica devota del
rezo del santo rosario.
Algunas de las primeras
acciones que tomó el recién nombrado Arzobispo fue visitar la Parroquia de Candelaria un 03 de febrero de 1917 para ungir la Imagen de Jesús Nazareno o Cristo Rey con
óleo de catecúmenos, por ser ésta una
imagen muy venerada y apreciada por el
pueblo católico de la capital guatemalteca. Asimismo, consagró la imagen del
Cristo de Esquipulas.
También fue resiliente ante el infortunio, se sabe que
durante los terremotos de 1917 y 1918 que azotaron la capital; el Palacio Arzobispal y la Iglesia Catedral se
vieron fuertemente averiados por los sismos, aun así, él no interrumpió sus
tareas pastorales y en una improvisada tienda de campaña que se instaló en el
parque central de Guatemala oficiaba la Liturgia todos los días, sin
interrupciones de ningún tipo.
Volviendo al
Convento de Santo Domingo antes del nombramiento de Arzobispo al que se hizo
acreedor, dignos de mención resultan sus logros parroquiales, dentro de los
cuales destaca la organización de las asociaciones del Rosario Perpetuo,
habiendo conseguido los respectivos permisos en
uno de sus tantos viajes a Europa, está
devoción que ya se encontraba vigente en Bolonia desde 1635 y; la celebración durante todo el mes de octubre
de cada año del rezo del santo rosario en honor a la Virgen del Rosario, en
cuya imagen caben todas las demás. Esta celebración la empezó en 1895 y continúa vigente hasta hoy, más de 100 años después...
Se cuenta que con la cooperación de los laicos de la capital llegó a establecer hasta 12 divisiones del Rosario perpetuo, incluida doña
Joaquina, la madre del dictador Estrada Cabrera, que por su intercesión ante el
déspota Presidente, logró que la imagen de la Virgen del Rosario saliera a las calles en
procesión, después de un siglo de no hacerlo por la disociación entre
estado-iglesia prevaleciente en esos tiempos...
Como toda obra de
Dios, la devoción se ha mantenido incólume y, durante todos los meses de octubre
la imagen de la Virgen del Rosario es visitada por miles de feligreses en el
lugar de su residencia, el Convento de
Santo Domingo de Guzmán., que durante ese mes es bellamente adornado, para rezar el
Rosario en comunidad ante tan bella imagen que transporta al misterio de la
redención.
La
familia Riveiro Champney; gracias a la tradición oral contada de padres a hijos, lo recuerda como un hombre que solo paso haciendo el bien, como a un hombre paciente, manso,
humilde y que en el convento de Santo Domingo se mantenía muy ocupado y cuando
no lo estaba casi siempre se le encontraba orando o leyendo. Solo lo veían enojado cuando mi abuelo Francisco Riveiro Escobar y su hermano Carlos se subían al frontispicio del convento a tirarle piedrecitas a los
feligreses que iban llegando a la hora de la Eucaristía. Le contaba mi abuelo a mi papá que se subían al campanario y tocaban las campanas a horas y deshoras. Al terminar la
misa los bajaba de ahí y les daba sus reprimendas en la sacristía.
La devoción del rezo del rosario tramonto a otras ciudades, se ha hecho
extensiva a otras parroquias, como la
Iglesia Catedral de Santo Domingo en la Ciudad de Cobán, Alta Verapaz, en donde
todos los días del mes de octubre, los fieles se dan cita para hacer ese rezo en
punto de las diez y siete horas. Una devoción que se le debe a este insigne cobanero
que “pasó por el mundo haciendo el bien” (Hechos 10,38).
De que fue un hombre
que paso haciendo el bien también se puede constatar mediante una sencilla fórmula evangélica que
puede servir como método de verificación y evaluación de todo lo que hizo, aplicable
a cualquier persona que queramos reconocer: “Por sus frutos los reconocerán”
(Mateo 7, 16).
“El criterio del discernimiento es claro” los frutos que
dio fray Julián contemplados en esta
crónica de su vida, son como los frutos buenos y suculentos que da en abundancia
un árbol que ha llegado a su tiempo, que se encuentra saludable y que está en
su máximo esplendor…
Pero, como todo lo
que comienza termina, la salida del dominico del Arzobispado tiene que ver con
la caída del dictador Manuel Estrada Cabrera
el 8 de abril de 1920; un acontecimiento histórico que violentó a todos
aquellos que gozaron de alguna simpatía del régimen que terminaba.
De esa
suerte, el Arzobispo se tuvo que esconder para no terminar linchado por la
turba enardecida que no respetaba ni siquiera a Dios en esos momentos. Fray
Julián aprovechó el llamado que se le hizo del Vaticano para la visita ad
limina apostolorum para hacer entrega de la iglesia que se le había encomendado
y que él había cuidado como el verdadero pastor cuida de su rebaño, con celo apostólico.
Salió de Guatemala hacía Roma en 1921 y ya estando ahí
ratificó su renuncia al arzobispado. En 1923 fue nombrado Arzobispo de
Antinópolis, in partibus infidelium.
Murió en santa paz en el convento de los dominicos de la
Basílica de San Patricio, en Nueva Orleans el 8 de mayo de 1931. Su cuerpo fue
trasladado a Guatemala en donde descansa
incorrupto en el presbiterio desde 1970, después que el templo fue
elevado a Basílica menor de nuestra Señora del Rosario.
En paz descanse fray Julián Raimundo Riveiro y Jacinto y que
el rezo del Rosario en Guatemala y el mundo entero, continúe por los siglos de
los siglos. Amén...
Santo Domingo de Cobán, 23 de octubre
de 2016
Referencias:
http://dominicosca.com/gt/sitio/historia/
http://www.arzobispadodeguatemala.com/sharing/pdf/Fr.JulianRiveiro2.pdf
robertomayorga@yahoo.com
Hemeroteca
de Prensa Libre, 02-04/2015,
Revista
Contra Poder, 01-11-2013,
Tradición oral en la
familia Riveiro Champney.
Fotografía tomada al libro por
Agustín Estrada Monroy.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario