jueves, 29 de diciembre de 2016

La Visitación, una aproximación administrativa


Por jlriveirof

      De los relatos bíblicos que sirvieron de base para la predicación durante los días previos a la Navidad, de particular significación  resulta contemplar el relato de la visita de María  a su prima Isabel, aquella que,  tuvo que transitar aproximadamente 123 kilómetros  por caminos y veredas insospechadas, para dirigirse de  Nazaret hacía la  parte montañosa de Judá, específicamente a la casa de Zacarías. Se puso en movimiento con la intención de asistir a su prima Isabel, que en su vejez se encontraba preñada y esperaba un niño. Las jornadas que en aquel tiempo se hacían  desde Nazaret hasta las cercanías de Jerusalén, pasando por Samaría  eran de  3 o 4 días aproximadamente, para alguien ligero de equipaje. De ahí para la casa de Zacarías, que estaba en las montañas de Judea, extendida de sur a norte entre Sefelá al oeste y el mar Muerto al este y al sur por el Négeb habían 6.5 kilómetros desde Jerusalén,  atendiendo una tradición que data del siglo VI y que ubica la casa de Zacarías  en Ain Karim. –San Juan del Monte-

      Por el relato de la Visitación del ángel a María sabemos que  cuando ella se pone en camino ya está esperando a Jesús, lo que dificultó todavía un poco más el viaje dado la situación. El clima es  agreste, altas temperaturas durante el día y heladas extremas por las noches  y en los caminos escabrosos en aquel tiempo deambulaban muchos malhechores con la intención de atracar a los viajeros, que en su mayoría viajaban en caravanas para extremar la seguridad, y María, la madre del Verbo Encarnado, que viajaba junto a ella en su vientre,  pudo haber sido una de ellas. Pese a esas circunstancias adversas ella se pone en camino para visitar a su prima que se encontraba esperando a Juan, a quien durante su ministerio sería mejor conocido como  el Bautista.
Para referirse a la gestión que pone en práctica la Virgen, el evangelista San Lucas utiliza el verbo anístemi, que    significa “levantarse”,  “ponerse en movimiento” y  fue utilizado también por el mismo apóstol para connotar  la resurrección de Jesús.
Dicho verbo significa acción, denota movimiento y explicita Lucas que después que María “tomó su decisión”, se puso en movimiento, se levantó de su postergación y se dirigió a la región montañosa  de Judá…

     Dejaré por un lado el acostumbrado análisis teológico que  suele hacerse a cualquier extracto de las Sagradas Escrituras, para analizar el relato con la ayuda de la ciencia administrativa moderna centrada en la estrategia y a partir de ahí; veamos a María, la madre de Jesús, como un modelo a seguir por todas aquellas personas que quieran trascender en el ejercicio de una profesión u oficio concreto.

1º La visitación se da por la motivación que María encuentra en la noticia del ángel (Lc 1, 36) y desea  corroborar de manera irrefutable los milagros que Dios puede hacer en la vida de una persona concreta, en este caso su prima Isabel, que en su vejez – cuando  es imposible concebir- se encuentra en el sexto mes de embarazo;

2º toma una difícil decisión, viajar en las condiciones adversas mencionadas al principio y poner en peligro su vida y la del niño que la acompaña en su vientre; pero el dato que da el apóstol de que iba con prontitud, es altamente significativo,  manifiesta el entusiasmo –etimológicamente Dios en tu interior- con que empieza su misión, una misión que ella se impone a sí misma y que le permite hacer las cosas sin tapujos de ninguna índole; es decir, María autogestiona –administración autónoma-  su emprendimiento…

3º el pretender prestarle un servicio a Isabel y pedirle consejo es lo que la impulsa a ponerse en movimiento y transitar esa larga y cansada travesía, posiblemente en caravana, ratos a pie y otros montada en algún asno, sin importarle el cansancio y el hastió que podría generar el  tránsito;

4º el encuentro de las dos mujeres y sus dos hijos previo a su  nacimiento, no habría sido posible si la más joven no toma la decisión de hacer la visita y no se hubiese dado nunca si ella no sale de su zona de confort para ponerse en acción, dada la inmensa lejanía que separaba a las dos familias;

5º el saludo de María causa alegría, porque es portadora de buenas noticias, su sola presencia es buena noticia, no llegó con chismes de su pueblo, es empática, flexible, dinámica, eficaz, solidaria, integra, digna,  servicial y por sobre todas las cosas humilde, no llegó con ínfulas a la casa de Isabel; a pesar que, lleva al Salvador en el seno materno, sin duda alguna, ella, la esclava del Señor, la humilde, poseía todos los valores insustituibles y necesarios en este tiempo presente para cualquier persona que quiera trascender en la vida; con alto grado de precisión;

6º Las palabras de Isabel  <<en alta voz>>  cuando contesta al saludo de María manifiesta también entusiasmo a pesar que se siente indigna de la visita de la madre del Salvador; aun así motiva en María la pronunciación de un himno de acción de gracias; conocido hoy como el magníficat,  con el que se pone fin a toda esta escena de la visitación.

     Pues bien, a la luz de la ciencia administrativa, el ejemplo de María en el camino de Nazaret a la parte montañosa de Judá nos puede dejar a todos aquellos que nos dedicamos a los negocios –todos negociamos a diario- una dirección para emprender con éxito, para que todos nuestros propósitos y objetivos resuman el camino a trazar, identificando a priori las posibles deficiencias y evitarlas en los procesos para  dirigir a  la organización por el camino más corto y seguro;  expedito de problemas y  quebrantos de cabeza.

     Esto es; ni más ni menos,  hacer los trazos para una adecuada planificación estratégica, pero para que la misma sea exitosa los actores deben estar bien motivados e influenciados por una buena noticia; para poder tomar   decisiones optimas, estar continuamente en movimiento, levantarse y  salir de la zona de acomodamiento,  viajar cuando el trabajo así lo amerite, ser buena noticia y llevar buenas noticias siempre, mantener el entusiasmo a flote, autogestionarse, prestar un servicio de la más alta calidad de tal manera que,  sea en nosotros una ventaja competitiva, pedir consejo con una buena dosis de humildad, reconozcamos que no lo sabemos todo.
 Que nuestra visita a los lugares de trabajo y nuestro saludo a nuestros asociados sean recibidos  con alegría, quien llega con jactancia y arrogancia solo demuestra que su autoestima esta por los suelos y por eso necesita ser prepotente.
Practiquemos los  valores nucleares y procuremos que los enunciados ricamente encuadrados y colocados en los salones de importancia de las empresas no sirvan solo de adorno, sino que  sean llevados a la práctica,  no se puede ser integro cuando nuestras acciones no son subidas a la esfera moral y deterioramos el clima laboral cuando nos convertimos en una amenaza.
 Lamentablemente, hoy día,  muchas empresas  están viviendo un duro  invierno organizacional, con un clima –laboral-  más adverso que aquel que padeció María en su tránsito antes de que el cambio climático afectara todo el globo terráqueo y como consecuencia se han convertido en un campo de batalla, cuyos “jefes” al igual que los “escribas y fariseos hipócritas”  viven “con un ojo abierto y un pie levantado”   buscando a quién  crucificar…

     María de Nazaret fue buena noticia y por eso llevo buenas noticias para todos, al igual que ella creo que, también nosotros podemos ser depositarios de la verdad, pero para que  eso sea una realidad concreta en nuestras vidas,  antes tenemos que buscarla -la verdad- hasta encontrarla y a partir de ahí “amarla como se puede llegar a amar a una persona”. María con su itinerario de Nazaret hacía Judá, pasando por Samaría nos invita a levantarnos y a ponernos en movimiento, sin importar como esté el clima,  –organizacional-  solo así podremos demostrar de qué clase de madera estamos hechos,  asegurar el porvenir y obtener la mejor ponderación en la tentativa de nuestra empresa…

     María fue una buena noticia para todos  y nosotros…




Santo domingo de Cobán, 29 de diciembre de 2016

Referencias:
Biblia de Jerusalén,
Patrick Lencioni, Las cinco disfunciones de un equipo, 6ª edición,

Josef Schmid, El Evangelio según San Lucas, Editorial Herder, 1968

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