Por Jlriveirof
Hace muchos años ya, en compañía de mi esposa e hijos, me encontraba echando combustible en una gasolinera que queda cerca del muñecon, en la zona 5 de la Ciudad de Guatemala, previo a retornar a mi Cobán natal, cuando de pura casualidad me encontré con un familiar que después de mucho tiempo de no verlo y de su corto saludo, me pidió en calidad de préstamo Q.100.00. –cuya devolución aún espero–
Cuando le pregunté para que los quería me comentó que estaba haciendo ajustes para ir a “marranear” con una muchacha que llevaba casi dentro del baúl, escondida…
¿Marranear…? Nunca había escuchado tal término, por lo que él me explicó a detalle que iba a llevar a su “amiga," a quien describio con una palabra peyorativa al no ser su esposa, a algún lado ubicado al final de la calzada Roosevelt. Respecto de lo demás lo deje con la palabra en la boca, en virtud que, no era necesario conocer de cabo a rabo todas las felonias que llevaría a la práctica una vez, hiciera todos los ajustes pertinentes para llevar a cabo su misión: marranear en un lugar, previamente establecido…
Creí que esa palabra era de su cuño, pero al investigar encontré que el DRAE la describe como: ensuciar, emporcar, engañar y comportarse indignamente.
El diccionario Oxford explica que marranear es hacer una mala jugada a alguien o hacer porquerías.
El diccionario Latinoamericano explica que esa palabra significa explotar a una persona económicamente.
Dada su acometida, podría decirse entonces que, marranear es la acción y efecto de cometer cochinadas bajo circunstancias favorables o desfavorables, sin importar el modo…
Puede ser, un ilícito cualquiera, usando como cobijo el manto de la impunidad; al que estamos acostumbrados y, al conocer ahora su significado, nos podemos percatar que su uso es más general y no se debe circunscribir solo para describir actividades venereas, como la que describió mi primo y aquella que en fecha reciente practicó un diputado marraneador, cuando usó como lecho amoroso su vehículo y de motel el parqueo del “honorable Congreso de la República de Guatemala…” para marranear a pierna suelta, según cuentan los cazadores de noticias que dicen, lo encontraron con las “manos en la masa” y, los pantalones a media asta…
Pero, como diría Publio Terencio Africano: “hombre soy; nada humano me es ajeno.” En aquella ocasión no me inmuté y años después de tal acontecimiento me he puesto a pensar, dado los conceptos que se derivan de la palabra marranear: ¿Quién no ha marraneado alguna vez en esta vida? ¿Acaso usted no…? Sin embargo, las respuestas concretas que se puedan derivar a tal cuestionamiento, no significan que deba justificarse de alguna manera el comportamiento anómalo de cualquier persona, en el pleno uso de todas sus facultades…
Es por ello, que después de contemplar los efectos que pueden ser devastadores, al practicar la palabra en cuestión, permítanme iluminar la misma; como si de un faro se tratase.
Un faro de luz en la oscuridad ilumina el objeto deseado, tal iluminación puede ser total o parcial, todo depende del enfoque que se le dé. En este sentido, si nos sumergimos en ese fuerte claroscuro que se está dando entre la luz y las tinieblas del estado del momento actual en Guatemala; he intentando alumbrar el diario acontecer politiquero, no sin antes explicar que en ese enfoque pueden darse medias tintas y media verdades, según la óptica con que se trate de ver y la ideología política y confesión religiosa que cada quien profese.
Mi intención no es conflictuar sino iluminar la situación con la poca luz que arroja la verdad. Y, en ese contexto, veamos algunas cochinadas y sus consecuencias perpetradas en Guatemala por los siglos de los siglos… sin importar el orden cronológico en que se fueron dando.
Hace algunos días el ex presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, calificó de marranada las acusaciones que se le hacen por el caso conocido como la línea y por la que hoy guarda prisión, porque según su parecer, están infundadas y no existen pruebas en su contra…
No obstante, su arte de marranear es del dominio público, ante tanto desmadre cometido antes, durante y después de haber ejercido el poder…
Para ilustrar el párrafo anterior, permítanme utilizar el término en cuestión como un eufemismo, para describir sus actos de guerra en el triángulo Ixil, cuando bajo el seudónimo de Mayor Tito Arias le quito “el agua al pez…” sin duda alguna, su más grave pecado original, un pecado mortal, al grado que todos sus demás señalamientos se quedan cortos; cual fantasmas atormentadores de su conciencia; –si es que la tiene– son legión…
¿Acaso no marraneo con Rosana Baldetti…? Digo… en el caso que conocemos con el nombre la línea.
Según se sabe, marraneo en el caso de la Constructora brasileña Odebrecht, junto a ella, dipugángsteres, ministros de estado y demás mamarrachos que tarde o temprano seran alcanzados por el brazo de la justicia para ser procesados por ese caso, una cochinada que les dejó cuantiosas cantidades de dinero mal habido en las caletas… y que dicho sea de paso hoy, sigue siendo soslayado por las actuales autoridades, aunque la población espera que un jueves cualquiera de CICIG, caigan todos aquellos involucrados en la corrupción que corrió a borbollones en este caso particular…
¡Todos marranearon a manos llenas! Y quien le sucedió en el cargo, sigue haciendo lo mismo: marranear a tiempo y a destiempo.
Al parecer, para ellos no es disuasivo ver a sus compinches detrás de las rejas, la dignidad perdida, la familia dividida y sus bienes dinerarios, muebles e inmuebles en extinción de dominio, para pasar a favor del más grande de todos los marranos: el estado de Guatemala. Aquel que se fundó en la violencia y que en ella vive todavía…
El Homo Videns que del palacio de la loba ha hecho su guarida a perpetuidad, también ha practicado el arte de marranear. Marraneó con los bienes del estado, cuando con ellos hizo piñata, durante su gestión como Presidente de la República.
Marraneó con los acuerdos de paz “firme y duradera.” Unos acuerdos que en el período de la post guerra solo cambio de actores, de rostros y políticas, pero que hoy sigue causando una gran cauda de muertos, heridos y desaparecidos. Es decir, aún continuamos a la espera de la tan anhelada paz.
Marraneó con el caso Gerardi, de quien se dice; lo hizo para tapar los amoríos de un hijo “varón”, presuntamente por marranear con el Padre Orantes, de la parroquia San Sebastián.
Marraneó, según dijo la compañera de hogar del capitán en fechas recientes, en contubernio con él -capitán Byron Lima,- para contaminar la escena del crímen del Obispo y en la Municipalidad capitalina sigue marraneando a diestra y siniestra, de tal suerte que hoy, el MP y la CICIG piden desaforarlo para poder investigarlo por tanta porquería que se le imputa…
Jorge Serrano Elías, de Presidente Constitucional de la República a prófugo de la justicia, por llevársela de aprendiz de dictador y pretender socavar el estado de derecho en aquellos años, previo a ser defenestrado. Se espera que la justicia tarde o temprano lo alcance para poder ajustarle cuentas por haber hecho honor de su apodo marrano, marrano Serrano Elías, un marrano marraneador…
La Gerontocracia en las cortes también han marraneado. Sin entrar a detalle de las múltiples cochinadas que han hecho para defender y mantener la inmunidad a sus compinches, el caso más cercano lo tenemos con el actual Presidente del Organismo Judicial, que en contubernio con sus compinches, sin prisa pero sin pausa y de un solo tajo evitaron quitarle la inmunidad tres veces al Presidente del Ejecutivo, él “presidente de a sombrero” que más solicitudes de ante juicio ha coleccionado en los anales de la historia de Guatemala, para vergüenza nacional y extranjera; así como a los dipugánsteres que crearon leyes anómalas para beneficiarse impunemente y de forma colegiada; seguirán inmunes... al menos, hasta que reviente el caso Odebrecht…
Justo es que recuerden estos adefesios que la última palabra la tiene el soberano pueblo de Guatemala que en ellos delegó el poder, pero que sigue en modo gigante dormido, hasta que ellos lo despierten con más de sus bajezas...
La Plutocracia de algunos miembros del CACIF, proclives a la corrupción institucional y que han puesto aeronaves, inmuebles y favores especiales a los pies del mandatario, también se han comportado indignamente y han hecho cochinadas sin que eso les preocupe un comino; creen que con ese "poderoso caballero que es don dinero" pueden comprar personas a su sabor y antojo; a muchos de ellos, tambien les llegará su turno...
A aquellos politicos profesionales y lacayos de esos esperpentos que han llegado al aparato estatal gracias a la lengua larga y rasposa que tienen; dispuestos a marranear en el amplio y estricto sentido de la palabra, les recomiendo probar un antiguo remedio chino para combatir lo que el prestigioso premio Novel; Mo Yan, denomina “lameculismo institucional,” estoy plenamente convencido que saborearán las mieles vertidas en ese recipiente humano que queda al final de la espalda y tal vez, solo tal vez quitan maña de pretender quedar bien a costa de recomendarse con la lengua.
Esa es una de las peores cochinadas en las que un ser humano puede caer.
¡Uff! Quise escribir un breviario de cochinadas al estilo de la vieja usanza, cometidas por los malhechores mas grandes de todos los tiempos el bandido político, pero veo que con tantas porquerias que se dan en su diario acontecer, podrían escribirse varios tomos...
Dejo al amable lector, la tarea de continuar enlistando a los cochinos, dado el alto grado de cinismo con que éstos acolitos del mal se comportan, estoy plenamente convencido que con someterlos al escrutinio de los demás no incidiremos en mejorar el statu en Guatemala; pero al menos creo que, como acción catártica puede ayudar a nuestra salud física y mental…
De lo que sí creo, que nos puede ayudar para alcanzar el sumo bien, es emprender la noble tarea y el sagrado deber de mejorarnos a nosotros mismos, cambiando nuestra actitud, nuestra mentalidad, el modo de hacer las cosas, nuestros estilos para aprender, desaprender, vivir y convivir con los demás, para hacer de Guatemala un lugar más digno, en donde reine la paz y el amor de forma abundante…
Santo Domingo de Cobán, 20 de octubre de 2017

No hay comentarios:
Publicar un comentario