Por jlriveirof
En
fechas recientes Seguros GyT, S.A. Hizo un “aggiornamento” a su amplio portafolio
de seguros de vida; lo que trajo consigo una actualización o modernización a
las pólizas que se tienen en vigencia, para satisfacer las demandas presentes y
futuras de nuestros tenedores de pólizas de vida y de los que vendrán…
En
otras y sencillas palabras, ese aggiornamento tiene como fundamento, adaptar en
una nueva presentación la filosofía del seguro; ante un mundo aggiornado, distinto,
posmoderno y exigente; en aras de poder satisfacer las necesidades básicas, de
todas aquellas personas que han confiado en la compañía aseguradora y en el
intermediario para que les asegure el
porvenir, en materia previsional, claro está…
La póliza en mención; entra dentro de la
categoría de un seguro de vida universal, lo que admite practicar el valor de
la flexibilidad, y poder arquitecturarse para satisfacer necesidades
específicas. Es decir, se puede esbozar una proyección financiera y de seguros,
en función de los riesgos que todo ser humano puede sufrir, en un tiempo y en
algún lugar concreto; y que permite, hacer modificaciones a las distintas
coberturas que la misma le otorga, en las diferentes etapas que la vida le va
planteando.
De lo anterior se desprende que la póliza
cubre los siguientes riesgos:
1.- La muerte prematura: En su acepción
más simple se puede decir que es aquella que sufre una persona, cuando fallece
por cualquier causa, siendo sus hijos aún menores de edad y; en consecuencia, no pueden
por su propia cuenta, hacerle frente a los embates que la vida les presenta.
En
fechas no muy lejanas, un asegurado nuestro, viajando de Cahabón hacía Cobán,
por causas desconocidas, volcó su vehículo automotor en uno de los profundos
barrancos que abundan en el sector y
falleció en el acto.
En
su casa de habitación, dejo a una joven viuda, económicamente dependiente de él
y a dos hijos menores de edad. Al tipificarse la causa de la muerte como
accidental, ésta joven mujer recibió un poco más del cuarto de millón de
quetzales.
Ese
caso concreto constituye una muerte prematura…
2.- Invalidez: Es el segundo riesgo que
cubre ésta póliza de seguros y está tipificada como aquel riesgo que puede
sufrir cualquier persona; al quedar inhabilitada, para desempeñarse en todas
las profesiones u oficios posibles, lo que significa que juntamente con esta
dolencia, también se socaba la capacidad de producción que tenía la persona
antes de sufrir el riesgo. Este beneficio indemnizará el daño sufrido mediante
el pago de la cantidad de dinero contratada originalmente y que servirá para
paliar la muerte económica y existencial
que se deriva de estos hechos ocurridos ya sea por enfermedad o accidente…
03.- La sobrevivencia: Es otra de las
garantías adicionales que satisface ésta póliza
a sus tenedores de seguro de vida.
Mi
abuela materna falleció a los cien años de edad, jamás perdió el uso de sus
facultades cognitivas, pero desde los 70 años de edad aproximadamente; perdió
la capacidad de producción, y ya no pudo seguir asistiendo a los huéspedes que
tenía en su gran casa de habitación, lo que trajo consigo tener que vivir por
temporadas, con sus hijos “más
pudientes” y no de todos por supuesto, considerando que algunos la dejaron a su
suerte, al extremo que ni a sus exequias asistieron.
De
haber contado con alguna póliza de seguro de vida dotal, aquellas que estaban
en boga en el tiempo de su juventud, la suerte al final de su vida habría sido
diferente. Habría tenido un fondo lo suficientemente sustancial, para
enfrentarse a los rigores de una vejez prolongada.
De eso trata este beneficio subsidiario, que
permite vivir una vejez cómoda y digna;
en virtud que, gracias a la acción y al efecto del tiempo y al pago de
un interés, la póliza genera un capital amplio que permite vivir los años
dorados con cierta paz, tranquilidad, decoro y calma.
4.- El desempleo temporal: ¿Quién no ha
sufrido los embates de un desempleo temporal?
En
la víspera de las festividades decembrinas del año 1985; el escribiente, se encontraba sufriendo los azotes del
desempleo, literalmente no tenía ni para el tradicional tamal de la noche
buena, mucho menos para el pavo y todo aquello que no debe de faltar en el
centro de una mesa y; para olvidar esas penas, esa noche bebió mucho ponche, pero sin ponche, únicamente dejo como contenido, aquello que es amargo y
que embota los sentidos. Al menos, olvido momentáneamente las pobrezas y las
tristezas que se derivan de un desempleo
temporal, ante la falta de oportunidades, que hasta el día de hoy, son
inmisericordes en Guatemala.
Si
en ese tiempo, hubiera contado con una
póliza de seguro de vida vigente, sin duda, no habría pasado las penas
económicas que trae consigo un desempleo total y temporal. Habría podido
retirar de forma parcial, hasta un 80% de los fondos acumulados y le habría hecho frente a las vicisitudes
que la vida de un desempleado trae consigo y
hubiera podido satisfacer sus más elementales necesidades, sin detrimento de
los beneficios que la póliza trae consigo.
Esto
quiere decir, que con esta póliza de seguro de vida universal, “todo fluye” como diría Heráclito de
Éfeso, con suma facilidad, pues todos sabemos que, “poderoso caballero es don dinero”, como también decía Quevedo y solo
contando con eso, se le puede hacer frente a todos los quebrantos de salud y
seguridad alimentaria, en adición a todas las cosas que son necesarias para
vivir la vida con solvencia.
Todo
eso hace que este seguro de vida universal, sea la única póliza que usted y yo necesitamos, para protegernos contra los cuatro grandes riesgos a los que
todo ser humano está expuesto y que son: La muerte prematura, la invalidez, la
vejez prolongada y el desempleo.
Cuatro riesgos que cuando se hacen presentes
en la vida de cualquier persona, duelen como la mordedura de una serpiente de
cascabel; en detrimento de todos aquellos que quedarán…
Cuatro
riesgos, que al estilo de los cuatro jinetes del apocalipsis que según su
narrativa, van atravesando el escenario de la vida de los seres humanos,
dejando hambre, muerte, caos y desolación, pero también mucha esperanza, cuando
tomamos las previsiones correspondientes con debida antelación.
El caballo negro: representa la
hambruna, una hambruna que en Guatemala sobreabunda y que tiene entre sus
causas, la falta de oportunidades
laborales, racismo, clasismo, exclusión, carencia de políticas públicas y el ladronismo
institucional, considerado éste como uno de los peores flagelos que azota a la
población.
Durante
el nefasto gobierno de la mano dura se
implementó un pacto de “hambre cero” que
buscaba disminuir en un 10% la prevalencia de la desnutrición crónica y evitar
las muertes por causas asociadas. Sin embargo hasta el momento, no se conocen
datos oficiales sobre la pertinencia de ese programa. Funciono creo, en sus
familias y en la de sus parientes y adláteres de turno, que al día de hoy, aún
en prisión, presumen un prominente abdomen, como único vestigio que evidencia la falta de hambre en
sus entornos…
El caballo rojo: representa la guerra,
desde el genocidio de la conquista hasta el día de hoy, ¿cuantas guerras se han sorteado en Guatemala,
y cuántos muertos, heridos y desaparecidos se han producido? hasta el día de hoy, seguimos sufriendo sus
rigores.
El caballo bayo: representa la muerte.
Una realidad concreta a la que nadie puede escapar. Desde el día de nuestro
nacimiento, estamos esperamos turno para ser llevado sobre sus frías parihuelas.
¿Cuándo y cómo? Nadie sabe, nadie supo y nadie lo sabrá. Lo único que sabemos
es que tarde o temprano concretará su misión y se hará presente en la vida de
cada uno, sin que podamos hacer algo para evitarlo.
No
obstante, y para no parecer profeta de calamidades por las razones expuestas;
es importante resaltar que en medio de toda esa incertidumbre, nos podemos
percatar que hay vida después de la vida y que no todo es caos y desolación y
que la fortuna la podemos encontrar en
el caballo blanco del Apocalipsis, que
trae luz a la mitad del túnel.
El
caballo blanco: jineteado por la esperanza, por la buena noticia, sin duda
lo último que muere y es lo único que en el lenguaje del amor ha triunfado más
allá del bien y del mal y; que para el fin de estas elucubraciones, el
jinete de ese caballo blanco simboliza la póliza de seguro de vida universal Vida continua, que nace a la vida y; garantiza
la continuidad de la vida a todas aquellas personas que configuran en algún
apartado de esa pieza de papel que llamamos póliza, en su calidad de
beneficiarios…
Un
jinete que vendrá en auxilio, sobre todo de la apesadumbrada viuda, que llora
afligida la partida de aquel que era padre, esposo, amigo y proveedor de la
familia…
Con Vida continua, la vida continúa y el
jinete del caballo blanco cabalga y va de nuevo en pos de otras realidades…
Santo Domingo de
Cobán; 07 de diciembre de 2017

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