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Sin duda alguna, Jesús
sabía lo que los altos directivos saben en este tiempo, y es que para incidir
en el desarrollo de cualquier ambiente, es importante contar con la opinión
crítica, objetiva y constructiva de las personas que lo rodean, con el
propósito de encontrar la satisfacción personal. Quizás por eso Jesús interroga
a sus discípulos, diciendo: << ¿Quién dicen los hombres que es el hijo
del hombre?>> <<Y ustedes
¿Quién dicen que soy yo?>> -Mateo 16, 13-20-
El juicio que los
discípulos hacen en este caso particular sobre la misión del Maestro de Galilea, pudo haber afectado el desarrollo
de su actividad, en su tránsito por aquellas viejas comarcas y caminos agrestes de
Palestina, en el siglo I de la era
cristiana.
Aunque somera la
apreciación que pide se le haga en aquel tiempo, fue una evaluación que hoy día se conoce como feedback
de 360°.
Esta evaluación es una
herramienta administrativa que cada día es utilizada por más empresas, porque
sirve para medir el desempeño personal y las competencias o conductas,
pretendiendo mejorar el desempeño y las
conductas, y a la vez permite obtener
información para poder tomar, las mejores decisiones a futuro.
Con ese pensamiento prospectivo, Jesús iluminó
su misión, con la luz que arrojan los mañanas posibles…
Naturalmente, lo que
pretendió fue obtener aportes de todos
los ángulos, por medio de sus discípulos, porque sabía que ellos hablaban
con toda clase de personas, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia,
ya sea ésta favorable o desfavorable, y con
la información que obtuvo preguntando, es que se encontró con
una de las ventajas del mismo: Que la
calidad de la información obtenida es mejor.
En el caso de la primera
pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?" Los discípulos le responden solo
aspectos positivos: “Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas”. Lo que hizo fue averiguar lo que pensaban los destinatarios de
su misión, aquellos que Él había sanado, alimentado, sacado demonios,
resucitado entre tantas otras gentes que les hizo el bien, pero también de los
que no comulgaban con El…
Aunque también se encontró con una de las desventajas que tiene
el método, y es que sin lugar a dudas chocó con opiniones adversas, en virtud
que muchas personas decían de él, que era borracho, comilón, inclusive algunos
de sus familiares pensaban que estaba
“fuera de sí”, es decir, loco y, otros
aseveraban que se juntaba con los pecadores públicos de su tiempo, tales como los
recaudadores de impuestos y las prostitutas, cuyos oficios se parecen en mucho,
inclusive en este tiempo. Lo que
civilmente sigue siendo mal visto.
Otros personajes que tampoco pensaban nada bueno de él,
fueron los escribas y fariseos, con quienes no pocas veces discrepó por hipócritas. Algunos decían que traía
un demonio dentro.
En el caso de la
segunda pregunta en cuestión: Y ustedes, ¿Quién dicen que soy yo? Solo Pedro contesta: “Tu eres el Cristo, el hijo de
Dios vivo”. Pero Él pide que no digan nada a nadie.
Los demás prefirieron no externar opinión,
incluido Judas Iscariote, quien se habrá mordido la lengua para no hacerlo…
Esas dos preguntas constituyen un requisito bastante básico de la técnica de Feedback 360°.
El objetivo principal
de esta técnica, afirma Claude Lévy-Leboyer, reside en “comparar la percepción
que tiene el participante de sí mismo con la descripción de los demás”.
De tal
manera que después del feedback dado a
Jesús, éste pudo haber hecho más efectiva su misión de la predicación, su
objetivo de instaurar el Reino de su Padre y mejorar sus competencias
conversacionales, tomando en
consideración los destinatarios que tenía por delante.
Hoy día esta práctica es bastante
común, obviamente ha sido tecnificada y ha sido llevada al ámbito empresarial,
pero casi siempre es utilizada con el personal subordinado, y tiene como intención conocer de primera
mano cómo una persona concreta, puede desarrollarse dentro de la institución.
Muy rara vez es visto que un alto directivo se someta al escrutinio de los demás con tal de
fortalecer su eficacia, mediante su uso.
Si hoy, cualquier ejecutivo le
preguntara a sus subalternos o a sus homólogos, las mismas preguntas que Jesús
hizo, pero de forma presencial y oral, clara y sencilla, tal y como Él lo hizo
en su tiempo, y no anónima como suele suceder hoy día, sobre: ¿Quién dice la
gente que soy yo? Y ustedes ¿Quién dicen
que soy yo? ¿Qué respuestas se obtendrían?
Quizás más malas que buenas…
Sin embargo, el ideal sigue siendo el mismo que en tiempos de
Jesús. Y es, que en la tentativa de cualquier empresa la gente diga, lo que se dice de El en las Sagradas Escrituras: Que “paso por el mundo haciendo el bien” y que “todo lo que hizo lo hizo
bien”.-
Bibliografía referente:
Biblia de Jerusalén,
Feedback 360°: Teresa Pérez Palacios, Técnica de
Evaluación del Rendimiento y Desarrollo de las Competencias de las Personas en una Empresa, Universidad Pontificia de Comillas, Madrid.
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