lunes, 16 de julio de 2018

“Quien siembra viento, cosechará tempestades”


Jlriveirof

     La frase que antecede, la presté de Oseas, un profeta que ejerció su ministerio en el Reino del Norte, entre los años 782-753 a. C. En un espacio de tiempo  en que la mayoría de habitantes del reino  de Israel, vivían una vida contumaz, dadas las costumbres que habían adoptado de los pueblos cananeos. Infieles con el Dios de sus padres, adoraron a Baal, a quien le rindieron pleitesía, lo que les trajo consigo,  padecer los embates de una problemática social, política, religiosa y económica de grandes envergaduras.
     En el orden socio económico, con la paz vino la prosperidad, pero también diferencia social, lujo desmedido, confianza en los bienes de  producción de la tierra, la descomposición de sus costumbres ancestrales y una marcada diferencia entre ricos y pobres.
     En el orden político; después de la muerte  de Salomón, se  dividió el reino de Israel en dos, se les impuso duras cargas impositivas y sufrieron la amenaza extranjera de otros pueblos, especialmente de parte de Asiria y alianzas políticas inadecuadas que hicieron.
     En el orden religioso: creció la idolatría y la descomposición moral y religiosa.
A la muerte de Jeroboam II, empieza la decadencia del reino y en los próximos treinta años, habrán cuatro dinastías por asesinato y usurpación del poder; es entonces, cuando la buena gobernanza, la prosperidad, la justicia, la gloria y la paz, pusieron pies en polvorosa,  lo que trajo consigo, aparte del  cautiverio, tristeza y pobreza; tanto material,  como espiritual.
Las consecuencias de los actos de estos déspotas son cósmicas, porque no solo afectó a los gobernantes, sino también a los gobernados.
     Ante esa realidad religiosa, económica, política y social, Oseas, acuñó la  frase que antecede: “quien siembra viento, cosechará tempestades”. (Oseas 7, 8) Una frase que me permito sonsacar de su contexto histórico, para dilucidar una situación más o menos similar a la nuestra, haciéndola transitar del tiempo bíblico aquel, a éste que estamos viviendo en la Guatemala del siglo XXI, en plena era postmoderna.
     De los acontecimientos vividos en ambos contextos podemos observar la repetición de algunos sucesos: los reyezuelos de Israel, en su avidez por el poder y sus derivaciones, se parece en mucho a los gobernantes guatemaltecos, elegidos popularmente durante la era democrática; que vivieron y se desvivieron por “la guayaba”,  importándoles un comino la suerte que les tocó sufrir a sus connacionales.
     En aquellos tiempos como en éste, algunos mantuvieron dividido al pueblo por sesgos religiosos. Sin temor a equivocarme, pusieron en práctica aquella frase utilizada por el gobernante romano Julio César y  Napoleón: “ divide y vencerás” o “divide y reinarás”.  Porque eso es lo que han hecho hasta el día de hoy, validando e importando sectas neopentecostales extranjeras, especialmente de los Estados Unidos de Norte América, agresivas, divisorias y polémicas, con tal de tener dividida a la población.
Valga recordar la nefasta época del gobierno de facto del genocida general Efrain Ríos -de sangre- Montt, un fanatico religioso,  que los domingos obligaba a escuchar sus mensajes pseudo evangélicos y moralistas en la radio y la televisión, mientras sus adláteres en la Guatemala profunda, diezmaban a las poblaciones indígenas, acusadas de subvertir el orden legal establecido. Amén de los clérigos católicos, catequistas y ministros extraordinarios; que sufrieron atentados, persecución y muerte, solo por anunciar la buena noticia y denunciar las injusticias que éstos cometian asiduamente.
Otro fanatico religioso, Jorge Serrano Elías, aprendiz de dictador, que quiso disolver todos los organismos del estado; hoy, se encuentra prófugo de la justicia guatemalteca y se esconde en Panamá, en donde fue bien recibido, junto a todos los millones de dinero que se le huntaron en las manos, mientras gobernó Guatemala.
Y el último de los fanáticos religiosos Jimmy Moralejas, –espero– vinculado con chafarotes –militares de alto rango sin cultura– el poder detrás de la silla presidencial,  acusados casi todos por deberes contra la humanidad,  y la Alianza Evangélica que ve en él, a una especie de  “ungido” de parte de Dios,  para gobernar Guatemala. Una chafarrinada en su actividad pastoral,  que deja mucho que desear.
     Este Presidente ha sido el más escrutado por la población, periodistas, políticos,   organizaciones nacionales y extranjeras  y oficinas de derechos humanos, por los errores y horrores que comete casi a diario en su gestión.  El que más demandas y solicitudes por quitarle el derecho de antejuicio ha acumulado en la historia de la era democrática en Guatemala, y conocidas en el mundo entero.
La última, que lo tiene en vilo y que  tiene indignada a toda la población, son los abusos sexuales de su parte, supuestamente cometidos ante varias trabajadoras del estado, en insensato contubernio con algunos funcionarios de estado,  que arrastrándose con el pecho desnudo en el deshonor,  han fungido como una especie de  “celestinas”,   facilitando esos   encuentros amorosos, en perjuicio de la mujer pobre y trabajadora, que teme por su vida y su dignidad y por eso no demanda.
     De estos tres “reyezuelos”, uno ya mora en el Sheol –según los textos veterotestamentarios, el Sheol es un lugar de sombras, una especie de fosa común, para las almas rebeldes olvidadas, que mueren en pecado– y los otros dos se desviven por ser vistos en público orando y llorando, levantando las manos al cielo, viviendo de espaldas al evangelio de Jesucristo, que es a quien dicen seguir; sin embargo, sus obras se encargan de dejar al descubierto su falso engaño; y  sus prácticas de la fe, la esperanza y la caridad; evidencian de manera concluyente que su dios no es el Dios de Jesucristo, a quien han negado,  para adorar a otros dioses; como:
 Mammón, el dios de las finanzas especulativas, la avaricia,  la codicia y la usura.
 Afrodita, la diosa del amor.
Dionisio, dios del vino y el extasis sexual.
Eros, responsable de la atracción sexual, el amor y el coito.
Puta, la diosa de las orgias sexuales y el dinero. Esta diosa, prácticamente era vendida, pues Dionicio que usurpaba las funciones de las celestinas, organizaba las  orgias y cobraba  a los invitados, por los placeres venereos con los que se deleitaban.
Judas Iscariote, santo patrón de políticos y prostitutas.
Estos son los dioses, ante los cuales la mayoría de politicastros  se inclinan muy a menudo, para adorarlos.
     Siguiendo con el hilo conductor del pensamiento de Oseas, ya en la era cristiana, el apóstol Pablo, también pensaba  igual cuando les dice a los habitantes de Galacia, hacía el año 57: “lo que uno siembra eso cosechará. Quien siembra para los bajos instintos, de ellos cosechará corrupción”. Gálatas (6, 7-8)  ¿y cuáles son esos bajos instintos?
     “Fornicación, impurezas, libertinajes, idolatría, hechicería, odios, discordias, celos, iras, ambición, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, comilonas y cosas semejantes”. Gálatas, 5, 19-21.
     ¿Acaso no son esos los vientos que sembramos para problematizar nuestra propia vida y la de los demás? ¿Acaso no ha sido corrupción lo que han cosechado nuestros gobernantes,  y sus achichincles, en el gobierno de la nación?
Especialmente ellos, que lejos de esconder sus espurios intereses de medrar en el ejercicio del poder, salen con la frente en alto sin ocultar sus felonías.
 Valga recordar el caso aquel de un diputado fornicador, que utilizó el parqueo del Congreso de la República, como motel;  a quien encontraron con los pantalones a media asta y fornicando  a pierna suelta en el interior de su vehículo. 
     Como olvidar al gobierno de la mano dura y uñas largas, por haber saqueado al estado de forma colegiada; hoy, la  mayoría de ellos, guarda prisión. Sembraron viento, ahora están cosechando tempestades. Sembraron para los bajos instintos, en palabras de Pablo el apóstol; y de ahí cosecharon de forma abundante corrupción.
     Por eso no pidamos peras al olmo, mientras no se haga un aggiornamento a la ley electoral y de partidos políticos, seguiremos votando por esa desprestigiada “raza de víboras”que han sangrado, sangran y sangrarán en tan alto el presupuesto de la nación.
     Simple y llanamente; seguiremos sembrando viento, para cosechar tempestades.

Santo Domingo de Cobán, 16 de Julio de 2018

Fuentes:
La BIBLIA  de NUESTRO PUEBLO
Panorama Bíblico, Fr. Fernando Zarazúa, O.S.A.