domingo, 9 de junio de 2019

A votar y a botar se ha dicho…



Jlriveirof

     Parafraseando a Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista; un fantasma recorre Guatemala: Es el fantasma del pacto de corruptos. Todas las fuerzas de la vieja política se han unido en extraño maridaje para incitar a ese fantasma: El Nuncio Apostólico y los Presidentes de los Organismos Legislativo, Ejecutivo y Judicial, la corte celestial,  la Semper vigilantis Fiscal General, el bachiller de Gobernación, la Canciller y los radicales evangélicos, las maras políticas de extrema derecha, algunas oligarquías nacionales inescrupulosas, perversas e inmorales, la cúpula militar corrupta y sus tontos útiles, los ex patrulleros de auto defensa civil…

      Esas “motivaciones  de control y de logro” que tiene esa vieja alianza y que surge no precisamente por cuestiones éticas, sino para influenciar, manipular y controlar el comportamiento de los demás a través del voto,   permite reflexionar en torno a las elecciones que el domingo diez y seis del mes en curso tendrán lugar en Guatemala; y sobre ese tema en cuestión, es preciso recobrar la conciencia respecto al futuro incierto de la nación, y  que nos permita ese día encaminarnos hacía las urnas electorales y con toda hidalguía ejercer dos derechos nunca antes planteados: votar y botar.
¡Sí, Votar y botar! …
En primera instancia, votar. Votar  solo por aquellas personas preferentemente impúberes en la política, de nuestro anterior conocimiento y que sean reconocidos por su moralidad y ética en el diario acontecer de sus vidas. Y además,  que no estén siendo apadrinados por partidos políticos amañados y perversos, infestados de verdaderas sanguijuelas que lo único que pretenden es seguir sangrando al pueblo de Guatemala;  que con duras penas se gana el sustento diario, en virtud de la carestía de la vida.
 Y en segunda instancia, botar. Botar a toda esa retahíla de tahúres que intentan reelegirse de nuevo, verdaderos parias políticos, vende patrias, indignos vasallos del llamado pacto de corruptos, que intentan seguir en el poder, para seguir viviendo según ellos, una vida a plenitud, sin necesidad de tener que utilizar el intelecto –del que evidentemente carecen la mayoría de ellos- para poder sacar adelante a sus familias por medio de su profesión u oficio, una profesión y un oficio a todas luces mediocre, de lo contrario no tendrían necesidad de venderle el alma al diablo en la tentativa de tal faena.

      Por sus frutos los reconocerán  reza el versículo bíblico; y los frutos de éstos son evidentes por agrios y rancios, en virtud que en el pasado cercano, no han hecho absolutamente nada bueno en pro de los pueblos que representan, y en consecuencia de ese oficio facineroso que los mantiene ávidos por la permanencia en el puesto,   lo único que han hecho es enriquecerse impune e impúdicamente en el ejercicio de ese poder temporal que hoy los mantiene con un ojo abierto y un pie levantado.

     Ese día, -el de las elecciones- el pueblo de Guatemala consiente y responsable, pensante y madrugador, tendría que asumir su voluntad cívica y  política y encaminarse hacia su centro de votación para ejercer el sufragio. Una voluntad cívica y política pensada y repensada con la debida antelación, para no caer en la tentación de darle el beneficio de la duda al menos peor, tal y como sucedió durante las elecciones pasadas, cuando se eligió a toda la escoria de la sociedad guatemalteca, para regir los destinos de la patria y; que dicho sea de paso, hoy nos tienen al borde de un precipicio socio económico, político, cultural, religioso e incluso militar, tomando en consideración que la cúpula del autodenominado glorioso ejército nacional, desde hace tiempos ya, ha venido cediendo espacios al crimen organizado, según  informes noticiosos de periodistas de altura e investigaciones en curso.

     Con  esos antecedentes en cuestión; resulta inverosímil suponer que inclusive la religión está permitiendo ser contaminada por intereses espurios; y precisamente por ello las sectas evangélicas presididas casi todas por pastores sin una pizca de conocimiento cívico, teológico, filosófico y antropológico;  se han prestado para “ungir” a los candidatos que hablan de Dios, pero que viven de espaldas a Dios. Como es el caso de todos esos shows político-religiosos que están llevando a cabo en parques y avenidas citadinas, casi todas a cielo raso, para ser vistos y remedados por muchos.
Al parecer, todo ese proceder es una estrategia de campaña, es un as bajo la manga que tienen esos cancerberos de la política, para hacerse del voto de los incautos evangélicos, quienes no se han dado cuenta, o quizás no quieren darse cuenta que con esa falsa devoción, ponen de manifiesto que su pretensión es contradictoria, en virtud que el estado ha de permanecer laico y que en consecuencia debe divorciarse de la religión, sea esta la que fuere.  
Sobre todo cuando esta caterva de malhechores políticos con su proceder y testimonio de vida, han demostrado de manera concluyente que al Dios que   invocan y convocan con asiduidad no es el Dios de Jesucristo; sino  Mammón el dios de los negocios especulativos; y precisamente por ello, han hecho de la política el altar en donde se inclinan de forma reverencial para rendirle pleitesía a su dios; y consecuentemente con ello, han hecho de Judas Iscariote su santo patrono, por tener con él varias cosas en común: ávidos por el tener, placer y parecer, tramposos, mentirosos, ladrones, traidores, rastreros y rapaces en extremo.
Amantes del oro por el oro…

     Continúo haciendo una paráfrasis de Marx,  pensando  que las cuestiones del estado y la religión  unidos en insensato maridaje,  posibilita  enajenar su voluntad –de los políticos-  y supeditarse a intereses espurios. Tal perversión permite hablar un tanto de su erótica necesidad por alcanzar el poder a toda costa. 
William Hazlitt diría que el amor al poder es el amor a ellos mismos.
Es entonces en casos como éste  en donde puede progresar el pensamiento marxista de que la religión es el opio de los pueblos. La torpeza como uno de sus efectos está adormeciendo y relajando los cerebros y las conciencias de millones de ciudadanos guatemaltecos que permiten que les llenen la cabeza de pájaros, dejándose embaucar de forma incomprensible; sobre todo cuando estos embaucadores apelan en su discurso retorico deliberativo de campaña valores fundamentales e inapelables del ser humano como el valor de la familia, el matrimonio entre hombre y mujer, el aborto,  el respeto, la jura a la bandera, la libertad, la igualdad y la fraternidad entre tantas otras cosas sin fundamento alguno que ellos ni siquiera practican y que hoy venden como si ya estuviéramos viviendo dentro de un régimen demoníaco depresivo, similares a los regímenes militares totalitarios que tuvimos en un pasado no muy lejano.

      Es por todo eso y más, que el termino zahiriente de comunista, socialista e izquierdista; utilizado por esta caterva de malhechores, está cuajando perfectamente bien en el imaginario colectivo conservador; en donde políticos de extrema derecha, verdaderas hienas rapaces disfrazados de ovejas,  encontraron suelo fértil para engatusar a una sociedad aborregada que se está  dejando  embaucar con suma facilidad y docilidad.

     En contraposición con las sectas, la Conferencia Episcopal de Guatemala emitió en fechas recientes un comunicado al pueblo consiente y pensante de Guatemala, para que en estas elecciones que tendrán lugar de este domingo en ocho, para que razonemos nuestro voto y no  dejarnos sorprender en nuestra buena fe como lo hicimos en el pasado. Tal y como los españoles lo hicieron durante la conquista, que con espejos y demás baratijas engatusaron a los nativos de estas tierras.
 Hoy, las maras políticas lo están haciendo con láminas y tinacos; y quien sabe que más cosas…

      De nosotros depende entrar o no por las calles bien iluminadas y pavimentadas que nos ponen por delante los políticos facinerosos, al final de ella está la instauración de un hipotético nuevo orden, liderados por una narco cleptocracia política, religiosa,  económica y militar de grandes envergaduras; que nos dejarán desnudos y con las manos entre las bolsas, soporíferos dormidos…

     Veamos, juzguemos, actuemos, votemos y botemos  hoy; mañana puede ser demasiado tarde…