Jlriveirof
Esas “motivaciones de control y de logro” que tiene esa vieja
alianza y que surge no precisamente por cuestiones éticas, sino para
influenciar, manipular y controlar el comportamiento de los demás a través del
voto, permite reflexionar en torno a las elecciones
que el domingo diez y seis del mes en curso tendrán lugar en Guatemala; y sobre
ese tema en cuestión, es preciso recobrar la conciencia respecto al futuro
incierto de la nación, y que nos permita
ese día encaminarnos hacía las urnas electorales y con toda hidalguía ejercer
dos derechos nunca antes planteados: votar y botar.
¡Sí, Votar y botar! …
En primera instancia, votar. Votar solo por aquellas personas preferentemente impúberes
en la política, de nuestro anterior conocimiento y que sean reconocidos por su
moralidad y ética en el diario acontecer de sus vidas. Y además, que no estén siendo apadrinados por partidos
políticos amañados y perversos, infestados de verdaderas sanguijuelas que lo
único que pretenden es seguir sangrando al pueblo de Guatemala; que con duras penas se gana el sustento
diario, en virtud de la carestía de la vida.
Y en segunda
instancia, botar. Botar a toda esa retahíla de tahúres que intentan reelegirse
de nuevo, verdaderos parias políticos, vende patrias, indignos vasallos del
llamado pacto de corruptos, que intentan seguir en el poder, para seguir
viviendo según ellos, una vida a plenitud, sin necesidad de tener que utilizar
el intelecto –del que evidentemente carecen la mayoría de ellos- para poder
sacar adelante a sus familias por medio de su profesión u oficio, una profesión
y un oficio a todas luces mediocre, de lo contrario no tendrían necesidad de venderle
el alma al diablo en la tentativa de tal faena.
“Por sus frutos los
reconocerán” reza el versículo bíblico;
y los frutos de éstos son evidentes por agrios y rancios, en virtud que en el
pasado cercano, no han hecho absolutamente nada bueno en pro de los pueblos que
representan, y en consecuencia de ese oficio facineroso que los mantiene ávidos
por la permanencia en el puesto, lo único que han hecho es enriquecerse impune
e impúdicamente en el ejercicio de ese poder temporal que hoy los mantiene con
un ojo abierto y un pie levantado.
Ese día, -el de las
elecciones- el pueblo de Guatemala consiente y responsable, pensante y
madrugador, tendría que asumir su voluntad cívica y política y encaminarse hacia su centro de votación
para ejercer el sufragio. Una voluntad cívica y política pensada y repensada
con la debida antelación, para no caer en la tentación de darle el beneficio de
la duda al menos peor, tal y como sucedió durante las elecciones pasadas,
cuando se eligió a toda la escoria de la sociedad guatemalteca, para regir los
destinos de la patria y; que dicho sea de paso, hoy nos tienen al borde de un
precipicio socio económico, político, cultural, religioso e incluso militar,
tomando en consideración que la cúpula del autodenominado glorioso ejército
nacional, desde hace tiempos ya, ha venido cediendo espacios al crimen
organizado, según informes noticiosos de periodistas de altura e investigaciones en curso.
Con esos antecedentes en cuestión; resulta inverosímil
suponer que inclusive la religión está permitiendo ser contaminada por
intereses espurios; y precisamente por ello las sectas evangélicas presididas
casi todas por pastores sin una pizca de conocimiento cívico, teológico, filosófico
y antropológico; se han prestado para “ungir”
a los candidatos que hablan de Dios, pero que viven de espaldas a Dios. Como es
el caso de todos esos shows político-religiosos que están llevando a cabo en
parques y avenidas citadinas, casi todas a cielo raso, para ser vistos y
remedados por muchos.
Al parecer, todo ese proceder es una estrategia de campaña, es
un as bajo la manga que tienen esos cancerberos de la política, para hacerse del
voto de los incautos evangélicos, quienes no se han dado cuenta, o quizás no
quieren darse cuenta que con esa falsa devoción, ponen de manifiesto que su
pretensión es contradictoria, en virtud que el estado ha de permanecer laico y
que en consecuencia debe divorciarse de la religión, sea esta la que
fuere.
Sobre todo cuando esta caterva de malhechores políticos con su proceder y testimonio de vida, han demostrado de manera concluyente que al Dios que invocan y convocan con asiduidad no es el Dios de Jesucristo; sino Mammón el dios de los negocios especulativos; y precisamente por ello, han hecho de la política el altar en donde se inclinan de forma reverencial para rendirle pleitesía a su dios; y consecuentemente con ello, han hecho de Judas Iscariote su santo patrono, por tener con él varias cosas en común: ávidos por el tener, placer y parecer, tramposos, mentirosos, ladrones, traidores, rastreros y rapaces en extremo.
Sobre todo cuando esta caterva de malhechores políticos con su proceder y testimonio de vida, han demostrado de manera concluyente que al Dios que invocan y convocan con asiduidad no es el Dios de Jesucristo; sino Mammón el dios de los negocios especulativos; y precisamente por ello, han hecho de la política el altar en donde se inclinan de forma reverencial para rendirle pleitesía a su dios; y consecuentemente con ello, han hecho de Judas Iscariote su santo patrono, por tener con él varias cosas en común: ávidos por el tener, placer y parecer, tramposos, mentirosos, ladrones, traidores, rastreros y rapaces en extremo.
Amantes del oro por el oro…
Continúo haciendo
una paráfrasis de Marx, pensando que las cuestiones del estado y la
religión unidos en insensato
maridaje, posibilita enajenar su voluntad –de los políticos- y supeditarse a intereses espurios. Tal
perversión permite hablar un tanto de su erótica necesidad por alcanzar el
poder a toda costa.
William Hazlitt diría que el amor al poder es el amor a
ellos mismos.
Es entonces en casos
como éste en donde puede progresar el
pensamiento marxista de que la religión es el opio de los pueblos. La torpeza
como uno de sus efectos está adormeciendo y relajando los cerebros y las
conciencias de millones de ciudadanos guatemaltecos que permiten que les llenen
la cabeza de pájaros, dejándose embaucar de forma incomprensible; sobre todo
cuando estos embaucadores apelan en su discurso retorico deliberativo de
campaña valores fundamentales e inapelables del ser humano como el valor de la
familia, el matrimonio entre hombre y mujer, el aborto, el respeto, la jura a la bandera, la
libertad, la igualdad y la fraternidad entre tantas otras cosas sin fundamento
alguno que ellos ni siquiera practican y que hoy venden como si ya estuviéramos
viviendo dentro de un régimen demoníaco depresivo, similares a los regímenes militares
totalitarios que tuvimos en un pasado no muy lejano.
Es por todo eso y más, que el termino
zahiriente de comunista, socialista e izquierdista; utilizado por esta caterva
de malhechores, está cuajando perfectamente bien en el imaginario colectivo conservador; en donde políticos de extrema derecha, verdaderas hienas rapaces
disfrazados de ovejas, encontraron suelo
fértil para engatusar a una sociedad aborregada que se está dejando
embaucar con suma facilidad y docilidad.
En contraposición con las sectas, la Conferencia Episcopal de
Guatemala emitió en fechas recientes un comunicado al pueblo consiente y
pensante de Guatemala, para que en estas elecciones que tendrán lugar de este
domingo en ocho, para que razonemos nuestro voto y no dejarnos sorprender en nuestra buena fe como
lo hicimos en el pasado. Tal y como los españoles lo hicieron durante la conquista, que con espejos y demás baratijas engatusaron a los nativos de estas
tierras.
Hoy, las maras políticas lo están haciendo con láminas y tinacos; y
quien sabe que más cosas…
De nosotros depende entrar o no por las calles bien
iluminadas y pavimentadas que nos ponen por delante los políticos facinerosos, al final de
ella está la instauración de un hipotético nuevo orden, liderados por una narco
cleptocracia política, religiosa, económica y militar de grandes envergaduras; que nos
dejarán desnudos y con las manos entre las bolsas, soporíferos dormidos…
Veamos, juzguemos, actuemos, votemos y botemos hoy; mañana puede ser demasiado tarde…