Jlriveirof, OP
Como primera medida anuncie
una tolerancia cero al incumplimiento de la visión, misión, valores, objetivos
y estrategias tanto a nivel individual como organizacional. Para el efecto;
lleve a cabo una sesión de coaching con cada uno de ellos, una auditoría
comercial, un taller de prospectiva estratégica y conjuntamente elaboramos el plan
estratégico para este 2020. Con todo ello; se dio la misión, pero también se
dieron los medios. Como un reloj suizo de lujo; en nuestra agencia no puede
haber fallo a futuro. Las piezas ya están ahí, en jaque…
Tal; como sugiere el título con que se da
pie a la andanza de este artículo, este año, será un año de muchos retos, de
muchos desafíos. Estando convencido como estoy, debo reclutar nuevo personal,
retener a la crema y nata de la industria del seguro y retirar a quienes no se quieren desarrollar, así de
simple…
En lo que concierne al
reclutamiento; de forma experiencial he venido viendo que cada vez debo
enfocarme en perfiles más específicos, hombres casados preferentemente y
mujeres con compromisos, casadas o solas con hijos, tomando en consideración que
éste es el mejor perfil para la creación de una agencia de alto rendimiento y
desempeño.
Pero ¿Cuál es la diferencia entre un equipo de alto rendimiento y
uno de alto desempeño?
Dejemos que la headhunter
Ángeles Madrigal marque la diferencia:
Un equipo de alto desempeño,
es aquel grupo de personas dentro de una organización que tienen un objetivo
claro, así como la ruta para conseguirlo; es decir, son aquellos que consiguen
los resultados que se han fijado como meta. Mientras que un equipo de alto
rendimiento es aquel que tiene un alto nivel de resultados, que va más allá del
objetivo fijado; es un grupo de personas motivadas y con un alto grado de
satisfacción.
Evidentemente; en el seno de esta
organización; hemos de inclinarnos por convertir a los actuales miembros en un
equipo de alto rendimiento; amén de las personas que serán seleccionadas,
entrevistadas, reclutadas e integradas en el futuro; con ellas crearemos y
potenciaremos un equipo de lujo, para la reconstrucción de una agencia de lujo.
Ateniéndonos estrictamente al concepto etimológico de tal término: lujo se
deriva del latín luxuria y significa dar demás, exceder lo necesario; es decir,
da la milla extra…
Los tiempos actuales; exigentes y
cambiantes, obligan a irrumpir en los campos deontológico y axiológico, para
buscar ahí los deberes y los valores que permitan catapultar nuestro hacer con
alto grado de precisión; y de esos mundos, hemos extractado algunos valores que
marcarán la diferencia:
1.- Hombres y mujeres de negocios;
comprometidos con un mismo fin, consigo mismo y con los demás. En términos
coloquiales, requerimos personal que esté usando y sudando la camiseta de GyT;
que sean fuente y no canal en la distribución y comercialización de unos
productos únicos: los de la compañía de seguros que en ellos tiene puesta su
confianza. Somos un equipo con compromiso, no somos freelancer. En tal virtud
no nos interesan los buhoneros que tienen mil oficios y catorce necesidades.
2.- Apostamos por la construcción de un
equipo coherente: que su decir este concatenado con su hacer, un equipo que en
los objetivos comunes encuentre su punto de cohesión, que todos trabajen por un
mismo ideal, trabajando siempre por lo que nos une y no lo que nos separa. Constantes
ante la adversidad, tenaces, audaces, asertivos en el diálogo, que su sí sea sí
y el no, no. Que construyan relaciones estables, alejados de las tertulias, los
chismes y las contiendas, íntegros en su proceder, con motivaciones internas y
externas que se vean a flor de piel. Orgullosos de la profesión que han
escogido, respetuosos de nuestra conformación: multidisciplinaria,
pluricultural, multilingüe y multiétnica. Altamente productivos, cumpliendo
cada quien, con su rol de hombres y mujeres de negocios de seguros de vida y
daños, gestionando bien el más valiosos de los recursos: el tiempo. Trabajando
desde que sale el sol, hasta que se oculta en el horizonte. Velando por la
visión, cumpliendo con la misión, trabajando dentro de un marco de valores,
alcanzando los objetivos en el tiempo. Velando todos; por mantener el clima
laboral incólume, etc.
Obviamente; la obviedad más obvia de todas
las obviedades estriba precisamente de que un equipo de alto rendimiento, de
lujo, no nos caerá del cielo, cual maná en los tiempos del éxodo israelita. Hay
que partirse la madre y la depresión geolocalizada en la parte baja de la
espalda para lograrlo.
En consecuencia; constituye un
imperativo categórico, la conversión del agente general, CEO, gerente,
director, supervisor o el ejecutivo que liderará al grupo, cuyas
características se vislumbran en los apartados anteriores.
A vista de pájaro; debe llevar a la
praxis, algunas actividades, tales como:
Definir y dirigir la empresa,
mediante una estrategia prospectiva de negocios, modelar el clima y establecer
la cultura organizacional de la empresa a su cargo, hacer una reingeniería a su
equipo de trabajo, construyendo y liderando hacia el porvenir, reclutar,
retener y retirar entre tantas otras cosas; tales como: matar al gerente
capataz que lleva dentro, ser propositivo, preactivo, proactivo, convertirse en
coach tanto para sus clientes internos, como para los externos, guiar, motivar,
influenciar, inspirar, capacitar y ser parte del equipo de trabajo. Ayudar a
ayudar, a ser, a hacer, a crecer y a retirar a aquellos que ya no se encuentren
satisfechos en “el nido”.
Admitir los yerros y los desaciertos personales,
empoderar, ratificar y rectificar en aras de seguir siempre hacia adelante; dar
seguimiento al cumplimiento de forma semanal y mensual. Ser empático, dar
feedforward de manera efectiva, ser pertinente siempre, entre mil y una cosa
más…
A guisa de colofón; estoy plenamente
convencido que se puede transfigurar la organización bajo mi dirección y
procuración, se puede hacer de ella un lugar más digno para trabajar.
En virtud de la holocracia aumentaremos la
agilidad en todos nuestros procesos, se acrecentará el poder para ser y hacer, se vigorizará la transparencia en nuestra interacción diaria, innovaremos
nuestras estrategias y mantendremos el compromiso y espíritu de servicio dentro
y fuera de la organización a la que nos debemos.
Con este faro de luz con que
iluminaremos el caminar, podremos decir con un orgulloso timbre de voz al final
del 2020: ¡misión cumplida! …
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