lunes, 4 de mayo de 2020

“A sus órdenes mi capital”



Jlriveirof, OP
     Inmersos en la especulación, la desinformación, el pánico, la desilusión, la desesperanza, los bulos respecto a datos de la pandemia, presunta corrupción institucional en los préstamos solicitados por el estado de Guatemala para paliar la crisis originada por el corona virus, chismes, rumores, , cambios radicales a nuestras costumbres, estilos de vida, otros modos de hacer las cosas, ambiguedad en las medidas gubernamentales, nuevos estilos de trabajar, flagrantes violaciones a los derechos humanos, de parte del aparato policiaco contra personas que no están cumpliendo al pie de la letra, con las disposiciones gubernamentales, sembradores de terror en los medios modernos de comunicación,  periodistas de alquiler, que han plegado su actividad y vendido su pluma al gobierno de turno entre muchas cosas más, se están dando, mientras se siguen disparando los números de infectados de forma exponencial, aunque el mandatario diga lo contrario, en virtud que la mentira más grande que se usa en estos momentos de crisis, son las mismas estadísticas, según lo dicen a menudo y con denuedo los expertos en la materia.
     El rigor ha llegado a tal extremo que, algunos alcaldes municipales se han anticipado a la acción y han mandado a construir cientos de agujeros en los cementerios locales, para dar, no precisamente una cristiana sepultura a los que se vayan muriendo por la infestación. Mientras que otros, de forma ilegal, han coartado la libertad de locomoción y asociación a miles de ciudadanos, al cerrar las entradas principales de sus localidades, en donde nadie entra y nadie sale.
 Como si lo anterior fuera poco, también es constatable como todos los días, gente inescrupulosa y sin la menor conciencia, hace aglomeraciones en los mercados locales, calles y avenidas, por donde deambulan sin extremar las medidas de salubridad pertinentes en este tiempo, descuidando su salud y a la vez poniendo en peligro a todas aquellas buenas personas que no pueden sospechar de los demás.
Es inimaginable que esas reacciones sean fruto de la relajación de las medidas presidenciales, y comentarios estúpidos, como los que hizo el mandatario estadounidense, que, en fechas recientes, disparó con esa boca que tiene desconectada del cerebro, poderosos bulos médicos a la población estadounidense. Según él, para frenar la peste. Lamentablemente, la voz del imperialista, es considerada como palabra de Dios por muchos ignorantes en todo el continente americano, sobre todo por el espectro político de extrema derecha, practicantes en su mayoría, de un lameculismo imperial.
    Enquistados en ese acontecer, y sin tener plena conciencia de sus actos, los dueños de Doña Chonita, S.A. retuercen los brazos del mandatario, para que eche a andar todo el andamiaje de la economía, a efecto de que se deje de perder el dinero, como lo están haciendo, según ellos, en estos momentos. Una lógica que permite constatar que, están más preocupados por el dinero que se pierde todos los días, que las vidas de aquellos, que son los que producen ese dinero con la prestación de sus bienes, servicios y fuerza de trabajo.
     En su calidad de ventrílocuos (a diferencia de los verdaderos estos hablan con el hígado, no con el vientre), esos burgueses envaselinados, siempre han sabido meter muy bien las manos en donde corresponde, y que es en la parte baja de la espalda del “dummy” sentado en la silla presidencial cada cuatro años, para que hable y baile al compás de sus particulares, anti éticos y perversos fines, que los hace abyectos.
 Lo anterior ha traído consigo, que el muñeco cada cuatrienio, se doblegue ante ellos, para proteger sus capitales. 
Esos victimarios que se victimizan por sus pérdidas, dentro de sus peticiones repetidas e impertinentes “ordenan” que se habrán y pronto, los centros comerciales y se eche a andar el transporte urbano y extraurbano, entre otras cosas. Muy a pesar que la Organización Mundial de la Salud, advierte que hacerlo en estos precisos momentos, supondría un riesgo muy grave para Guatemala.
     Con ese proceder, han puesto de manifiesto que “ahí en donde está su tesoro, está su corazón” (si es que lo tienen). En esos corazones solo anidan deseos ardientes, violentos, mezquinos y repugnantes respecto al mucho tener, lo que lleva a preguntarnos ¿Qué tendrán de humano estos inhumanos?
En adición a los intentos por proteger su capital, también han llevado a cabo, una lucha ofensiva de clases sociales, sumiendo a los trabajadores en la intranquilidad social, inseguridad en sus empleos, desempleo,  persecución y encarcelamiento de defensores de derechos humanos y la naturaleza, pavor económico, falta de certeza jurídica, pobreza y enfrentamientos con las clases trabajadoras.
     Así como también, han hecho de los presidentes de turno, sus títeres y lacayos: Es por eso que, desde antiguo, nuestros presidentes no representan al pueblo, son una antifaz de la oligarquía y las muletas que los sostienen en pie, son el instituto armado, a quien compran, satisfaciendo todos sus desmanes.
     ¡Ojalá! y ellos, puedan hacer lo mismo con la pandemia, que puedan chantajear y sobornar a la santa muerte, o comprar una pizca de salud, cuando la peste los visite en sus mansiones o en sus corporaciones.
     ¡Ojalá! y la puedan recibir con los brazos abiertos, así como lo hacen miles de hombres, mujeres y niños, que mueren en la Guatemala profunda, de hambre y de frío, de enfermedades gastrointestinales, tisis, tifus, dengue hemorrágico, malaria y quien sabe de qué más males, muchas veces sin saber por qué. Explotados y marginados por el sistema, del cual ellos son sus principales sepultureros.  
     ¡Ojalá! y puedan sortear la peste y la muerte que le acompaña, un dúo mortal que jamás ha hecho concesiones con nadie, y que tampoco lo hará con ellos.        
    ¡Ojalá! y le puedan decir “segui il tuo corso, e lascia dir le genti”, así como le dicen a su lacayo cuando éste intenta rebuznar…
     Con la relajación de las medidas, llamar acarreados a los necesitados que piden ayuda blandiendo banderas blancas, la falta de ayuda hacia los más necesitados y la sumisión ante los burgueses manifiestas de forma tácita, más el acompañamiento de algunos de ellos, en su conferencia dominical, el presidente hace evidente que ganó la dictadura de la burguesía, el estado sigue supeditado a intereses espurios, mientras los otros poderes del estado legislativo y judicial, presuntamente doblegados también en insensato maridaje con el ejecutivo, brillan en estos momentos por su ausencia.
      Es lamentable constatar a traves de los anales de la historia, que la presidencia de las repúblicas que conforman el triángulo norte, siempre se han doblegado ante las huestes del gran capital y al imperialismo yanqui, y han actuado desde antiguo, a imitación del entonces presidente salvadoreño Arturo Armando Molina, cuando a mediados de los años setenta del siglo pasado, con insidiosas y muy elaboradas genuflexiones se subordinó a los burgueses.
Y hoy, se vuelve a repetir el injusto, escandaloso, ofensivo y descarado "a sus órdenes mi capital" ...
    

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