lunes, 21 de noviembre de 2022

A propósito del día internacional del hombre...

 

       Ya entrada la noche del día en que, presuntamente se conmemoró el día internacional del hombre, sin bombos ni platillos, más que unos cuantos memes que circularon en las redes sociales mofándose de él; como parte contraria, he decidido escribir este post, iluminándolo con la luz que arroja la Antropología Filosófica, a partir de la más bella y antigua de las exhortaciones atribuidas al padre de la filosofía occidental: Sócrates, el famoso aforismo "conócete a ti mismo." Que mostró y demostró que, el génesis y piedra angular que sostiene todo filosofar comienza por ahí, es decir, conociéndose a sí mismo.

Tan importante fue en su tiempo ese aforismo que, estaba escrito en el dintel del templo de Apolo, en Delfos, para testimoniar una verdad fundamental a todo aquel que, quiera trascender en la vida.

     Razones de sobra hay para saber quiénes somos. Podemos someternos al escrutinio de todas las ciencias y nos daremos cuenta que, al final terminaremos por donde empezamos. ¿Acaso no nos interesa saber quiénes somos, de donde vinimos y hacía donde tendemos?

     Infaustamente, vivimos en la era del vacío, según Lipovestsky, en una modernidad líquida, según Zygmunt Bauman, en una era en donde ya no pensamos según Lévi-Strauss, o en un tiempo en que, la gran mayoría de nosotros ni siquiera leemos los periódicos, sino que nos limpiamos el culo con ellos; aludiendo a una cita apócrifa de Sir Winston Churchill.

Además, vacíos existenciales y otras razones psicológicas nos interpelan y nos cuestionan cuando nos preguntamos si vale la pena vivir la vida que llevamos, entre pobrezas, tristezas, podredumbre, corrupción, desempleo, migración, trata de personas, prostitución, fracasos particulares y sociales, falsas religiones y antivalores entre tantas cosas más que problematizan aún más nuestras vidas y ponderan al mundo hoy día.

     Muchos seguiremos viviendo en la caverna de Platón, encadenados hasta el cuello y prisioneros desde la cuna hasta la sepultura; a menos que, hagamos algo y pronto.

Podemos comenzar mediante el quehacer filosófico, empezando con lo más básico que consiste en, conocernos a nosotros mismos.

     Hoy día existen diversas formas para hacerlo: eneagrama, pruebas psico métricas, análisis FODA, análisis FARO, nuestro nahual maya, entre otras técnicas; ó, por simple reflexión y contemplación.

     A muchos les preocupa nuestro origen: ¿descendemos del mono? Ya alguien dijo que, el mono es demasiado bueno para que descendamos de él. El mono si tuviera las competencias conversacionales del asna de Balaam diría que, el hombre si desciende, pero no de ellos.

Sin embargo, Nietzsche dijo que: "Así como el mono es el pasado vergonzoso del hombre, el hombre lo será del súper hombre."

¿Quién es un súper hombre?

Para Nietzsche es aquel que logre pensar, filosofar, aquel que alcance una ascesis muy superior al hombre del vulgo, aquel que suba a la esfera ética y moral todos sus actos y, que posea una autentica voluntad de poder. Para él la voluntad de poder radica en que el hombre logre todo lo que desea, con fuerza para estar en el mundo y, situarse en el sitial que cree que, le corresponde.

     En uno de sus recientes post el teólogo dominico Fray Luis Miguel Otero dijo que, el poder es verbo, no sustantivo. Poder ser, para poder hacer y poder tener.

Tres recovecos en búsqueda de la felicidad, utilizando como punto de partida esa voluntad de poder como continuo devenir y, como verbo, no sustantivo, porque al ser verbo nos invita a accionar accionando, empezando con lo más difícil que, consiste en pensar de forma reflexiva para generar un pensamiento creativo.

      Solo conociéndonos a nosotros mismos a quien vemos todos los días al espejo, podremos conocer a Dios a quien también vemos pero que lo soslayamos en la otredad y en la nadedad …

Jlriveirof, OP

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