La notable catedrática de la Universidad Jaume I, Marisa Salanova dijo una vez que un líder
positivo es el autentico. Renovador, que plantea retos a su equipo y
resiliente, que funciona bien en situaciones adversas.
Reflexionando en torno a ese preámbulo introductor recordé al
famoso medallista olímpico Erick Barrondo, originario de la insignificante
aldea de Chiyuc, enclavada en el rústico
camino que de San Cristóbal Verapaz
conduce al departamento del Quiché. Tal y como se pensaba de la aldea de Belén
del tiempo de Jesús, también de esta se pudo haber dicho que de ahí no podría
salir nada bueno, sin embargo de su suelo surgió un campeón.
Como el mismo marchista relata en una de sus múltiples
anécdotas, tenía que levantarse muy de mañana para poder entrenar esa
disciplina algo rara que hoy lo lleva por todo el mundo practicándola; pues
corría con zapatillas de mujer, las de su mamá y envuelto en la obscuridad de
la madrugada nadie lo veía y nadie se burlaba de él, y es
que; la pobreza en el seno de su hogar
era tal que le era difícil contar con tenis propios.
Esa pobreza material que lo acompaño en sus primeros años y
durante su adolescencia; esos caminos rurales polvorientos sobre los cuales
muchas veces entrenó, techo mínimo y gente con modales agrestes con las que
compartió su vida, no fueron para el
hombre de Chiyuc condicionantes para no
hacer de su vida algo significativo y trascendente, un ejemplo digno de imitar
por las futuras generaciones y las de su tiempo. Lejos de conmiserarse ante
tales adversidades; de ellas saco la fuerza y la motivación creo; para salir de
la miseria y colocar su nombre en los anales de la historia y por eso será
recordado por un sinfín de generaciones.
Por su genio y figura ha sido escrutado por los ojos racistas
de los habitantes del primer mundo por donde ha transitado participando
deportivamente; por su origen natural ha
sido objeto de burla tanto por nuestros connacionales como por extranjeros; peyorativamente se le
denomina “el indito de Cobán” por gente envidiosa, arrogante e incompetente; que dado el alto grado de
estulticia con que “adornan” su inteligencia demuestran ser muy inferiores a
él.
Contextualizando el proverbio externado por la Profesora
universitaria Salanova; Erick Barrondo es ese líder positivo legitimo, renovador
de fuerzas, anhelos, esperanzas, ideales, virtudes, reparador de su propia economía
y la de sus padres que le dieron todo lo que pudieron, hasta lo que no tenían, alguien
que posiblemente ha renovado incluso sentimientos y pensamientos de gente que
cree que Guatemala solo políticos corruptos engendra; pero en Guatemala como en
todos los países del mundo el trigo y la cizaña nacen, crecen y se reproducen
juntos; Barrondo es esa gavilla de trigo que ha sabido separarse de la cizaña,
esos politiqueros lambiscones, arrastrados y serviles candidatos a puestos
públicos que han querido servirse de él;
sobre todo en esta contienda electoral atípica que se vive en Guatemala en
estos precisos momentos; que lejos de ser una fiesta cívica, sus actores la han
convertido en un antro de tráfico galante.-
Con su ejemplaridad ese “hombre de maíz” oriundo de la tierra
de la verdadera paz-Verapaz- ha evidenciado ser una persona altamente
resiliente; porque con su actuar ha sabido sobreponerse a circunstancias
adversas; ha hecho caso omiso de palabras y frases inconfesables; ha sabido
sobreponerse al indiferentismo y la corrupción, cuyos tentáculos han llegado hasta las altas esferas deportivas.
Solo un líder de la talla
de Barrondo, positivo, autentico, retador y resiliente funciona y se
sobrepone favorablemente ante circunstancias desfavorables.-
¿Optaría usted por un liderazgo así?
¡Yo acepto el reto!

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