Las esperpénticas declaraciones de la Licenciada Christine
Lagarde, directora del Fondo Monetario
Internacional, durante el informe que
brindó el año 2014 sobre estabilidad
financiera mundial; podría poner los pelos de punta a cualquier persona que
inexorablemente se acerca al ocaso de su vida. Y es que; sin ningún escrúpulo
sostuvo que “los ancianos viven
demasiado tiempo y eso es un riesgo para la economía global” y para rematar a la ancianidad con tiro de
gracia añade la arpía a su profecía de
fatalidad “hay que hacer algo ya”.
En los países “civilizados” del primer mundo tales
declaraciones posiblemente no causen demasiada reacción; el capitalismo
perverso y voraz ve al ser humano desde una óptica economicista, reduccionista,
como un objeto de valor que mientras produzca vale, al dejar de hacerlo pierde
interés, en esos países el que no suma resta y por eso los asilos de ancianos
están atiborrados porque los hijos y los
nietos en plena etapa productiva no tienen tiempo de estar con ellos y velar
por ellos.
Irónicamente Guatemala, un país rico pero que ha sido
empobrecido por la clase parasitaria de políticos que se han enriquecido
ilícitamente a la sombra del poder, es miembro del Fondo Monetario Internacional; por
lo que cabe esperar que las putrefactas ideas de la Señora Lagarde atenten
contra la dignidad de todos aquellos que han dejado su vida en el ejercicio de
una profesión concreta y que se vayan acercando al crepúsculo de su existencia.
Entonces, cabe preguntar:
¿Cómo podrían afectar a los guatemaltecos los macabros pensamientos de esta meretriz de
la economía?
Cuando exclama que “hay
que hacer algo ya” se descerebra pensando y resalta que “el aumento de la longevidad es un riesgo financiero para la economía
mundial” y de su muy cultivado cerebro de
economista, abogada y política; hace una recomendación: Seguir chupando
la sangre al trabajador hasta desangrarlo;
disminuyendo las pensiones y aumentando la edad de jubilación. Como si el tiempo actual para jubilarse no
fuera ya una cruz muy pesada en aquellos que deben cargarla sobre sus hombros
durante tanto tiempo.
Intuyo que esta
intelectual perdió el sentido de racionalidad y analizó como el homo economicus el estado actual y el
futuro de los trabajadores que alcanzan una vejez prolongada, y de paso le pasó
lo que a Alonso Quijano, el hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha
que por leer tantos libros perdió la
sensatez.
Ahora bien; analizando
desde otra perspectiva, más humana el planteamiento de la Señora Lagarde sobre
ese “hay que hacer algo ya” es bien
sabido que el reciente aumento de la esperanza de vida gracias a la medicina
moderna y a nuevos estilos de vida, la longevidad es una realidad concreta y si a lo largo del ciclo de vida las
personas no buscan un paliativo para hacer riqueza durante su juventud para
luego utilizarlo en su vejez, están socavando el porvenir y se están confinando
a una ancianidad precaria, con mucha pena, tristeza y llanto. Los guatemaltecos
debemos recordar que el estado tiene
muy poco que ofrecer a los nuevos viejos con un seguro social ineficiente que en los últimos años se ha convertido en el
botín preferido de los gobernantes de turno y que como patrono es muy injusto
al carecer de una responsabilidad social, cada día son más los burócratas que
obtienen un empleo si bien les va por contrato y sin prestación alguna; algo
que tampoco es ajeno en la iniciativa privada.
Reflexionando positivamente la frase lagardeana “hay que hacer algo ya” todas las personas deben estar consientes del apuro
que conlleva la sobrevivencia y en consecuencia deben replantear el estilo de
vida que quieren en el futuro poniendo en vigencia una solución muy práctica
para satisfacerlo; fue sugerido por Sir
Winston Churchill y es bastante simple: “Si yo pudiera hacer las cosas a mi modo,
escribiría la palabra “ASEGURESE” en la puerta de cada hogar y en los
escritorios de todos los hombres de importancia; estando convencido, como lo estoy, que mediante pequeños
sacrificios económicos se puede salvar a la familia de grandes desastres cuando
falta el sostén de ella”.
¡Asegurarse! Un
pensamiento intelectualmente correcto, beneficios verificables y comunicables.
Solo poniendo en vigor una póliza de seguro de vida se puede resarcir el daño
que causa la muerte prematura, la invalidez total y permanente, la vejez
prolongada y el desempleo. Entonces; “hay que hacer algo…ya”

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