Santa Tecla Atelier es un taller de
pintura que se encuentra ubicado en la
colonia Santo Domingo del municipio de San Pedro Carcha, en el denso
departamento de Alta Verapaz y el sábado recién pasado sirvió de escenario
para que el fraile dominico José
Guillermo Delgado Acosta,
presentara una obra literaria de
su autoría llamada “La danza Mítica”. La
misma es un resumen de la tesis que presentó en la Universidad Pontificia de Salamanca para obtener el grado académico
de Doctor en Ciencias Políticas y Sociológicas. En ella, analiza la identidad particular del pueblo de
Rabinal, Baja Verapaz; un pueblo
doliente por los embates del genocidio, “que
en Rabinal tiene su detonante con la
primera masacre de la aldea Río Negro en marzo de 1980” y, los cambios que se van entretejiendo en esa sociedad rabinalense a través del
baile-drama denominado Rabinal Achí. En su contenido literario fray Guillermo no se empantana en los grandes problemas del
conflicto, pues; los mismos, son ya ampliamente conocidos tanto por la
comunidad nacional como por la internacional y el genio de los guatemaltecos,
especialmente el de los rabinales
no necesita ser exacerbado de nuevo.
Según su
contenido, el drama consta de tres
hechos concretos que recuerdan los rabinales y que por los tales se
convirtieron en acérrimos enemigos de los quichés, y son:
La destrucción de cuatro poblados
en Zamaneb, la dispersión de los
rabinales en las cercanías de Chicabracan y por la captura de Jobtoj hecha por
los quichés, y; por aplicar a los
rabinales una carga impositiva en cacao.
Resulta imposible
precisar las fechas en que se llevó a la presentación teatral este mito que
dice una verdad y en donde plasmaron parte de su historia los achís de Rabinal, pero se presume que
tiene 800 años de antigüedad...
Bailar
dice J.G. Delgado en su libro, es “un acto
conmemorativo recreado ritualmente, donde se presenta la ofrenda a los
antepasados y sus santos, esperando de dicho acto una bendición espiritual,
salud para las familias y buenos tiempos para las cosechas”, “en el Rabinal Achí,
es la puesta en escena de su cosmovisión”, “es un baile que recrea una acción
militar, un juicio y un sacrificio, al ritmo de instrumentos sagrados”...
Por ser Guatemala un país lleno de
tradiciones culturales que la caracterizan, desde épocas precolombinas ha
manifestado a través de la danza su contento o descontento por acontecimientos
del día a día, de tal suerte que, cada departamento cuenta con sus propias danzas.
En adición a la del Rabinal Achí contamos con las siguientes: el son de la
Chavela, baile de los micos, de los diablos, del torito, de las guacamayas, de
los venados, de los mazates, de los viejitos, de los gigantes, de la serpiente
o xojol canti, de los güegüechos entre tantos más; que hacen de Guatemala un
país rico por su folclor.
Siguiendo con esa tradición, podría añadirse a la larga lista en mención el baile de punta con el que se pavoneo el mandatario
guatemalteco, cuando en un acto formal se puso a bailar punta con un grupo garífuna que lo
invito a danzar en el Palacio Nacional de la Cultura, rompiendo así con el protocolo establecido, el mismo tuvo
lugar al terminar con la “conjuración” de los 22 gobernadores como
Embajadores de la Paz -¿Qué paz?- haciendo alarde de sus dotes como "bailarín",
bailo acaso en un intento fallido por olvidar las muchas penas y las pocas
glorias que ven la luz durante estos nueve meses de gestión gubernamental,
nueve meses en que aún no ha parido a la
criatura: él estadista…
A
vista de pájaro podríamos decir que ese
baile de punta, puesto en escena por el Presidente en un acto oficial es una
bufonada política; pero, haciendo una
lectura fenomenológica del relato, la
parodia podría defenderse. Sobre ese particular y sin teorizar sobre el método
fenomenológico podría decirse que, lo simbólico y lo
diabólico del baile de Awabej’
–Presidente en idioma queckchí- no dependen del Presidente como sujeto, pero el
acto de darle sentido sí depende de él. En
esto consiste la lectura fenomenológica. Todo ser humano es un microcosmos y
esa danza mítica que fue juzgada por el colectivo guatemalteco como una
mascarada política y como algo burdo, burlesco, fuera de contexto, fatal, sin
mencionar el calificativo soez al que se hizo acreedor; tiene
en su contenido símbolos que al ser exteriorizados por el Awabej’ –Presidente- fueron
susceptibles a ser cribados y leídos según el particular punto de vista de los
otros sujetos, es decir, quienes le criticaron…
Gateando entonces en esta lectura
fenomenológica que desde mi particular punto de vista hago de ese baile
presidencial, legendario ya en las redes sociales y espacios
noticiosos escritos y hablados; podemos
reflexionar y preguntarnos: ¿qué
le dio sentido al Presidente que a la
inmensa mayoría de la población cólera y desencanto?
Para elucubrar sobre el acto en
sí; leamos lo que dice el antropólogo Andony Castillo sobre el baile de punta,
y explica que, es un debate que ocurre
entre un hombre y una mujer garífuna representada en una danza folklórica que
permite a quien lo baila, sublevar su estado anímico, y ser llevado
al compás de los instrumentos sagrados que lanzan sus vibras al viento,
a otros estadios. Los bailantes, pueden
exteriorizar su dolencia, desasosiego o bienestar físico, mental y
espiritual. Es decir, que cuando se
baila punta se entra en un contacto espiritual y se da una liberación mental
que procura el olvido de los propios males, mismos que se polarizan por la
emoción y la felicidad, pero que para
que ocurran, el baile debe ser procesado
como un ritual y no como un evento social y pasajero solamente.
Develando entonces el telón en esta
escenografía mítica del baile del
Awabej´ -Presidente- encontramos distintivos y caracteres rituales,
como movimientos sensuales
implícitos que en su contorneo, las rigideces propias al darse en el
ejercicio del poder con tesón y por el
simple hecho de la alta investidura que representa, van mermando; máxime cuando
el “sagrado trago” va calando las entrañas. Recordemos que el propio
gobernante dijo que ¡ya no aguanta más! La carga de la Presidencia. Quizás por
eso, esa tensión entre gobernante y
gobernados ha crecido y ha generado sentimientos de ira y frustración, en virtud del deber incumplido
hasta el día de hoy, porque no ha hecho
lo que dijo. Entonces, desde una
óptica fenomenológica del lenguaje
corporal y oral, podría decirse que ese baile de punta que ha dado tanto de que
hablar y criticado por subjetivo, en palabras del doctor Daniel Herrera Restrepo “no
se reduce al mero correlato y significado de unos hechos, sino que posee una
unidad de sentido que viene dada por el sujeto mismo constituyente de aquel
sentido”.
Del baile del Awabej’ –Presidente- esperamos entonces, primero que cambie el
rumbo y la dirección al ejercicio del poder otorgado por el pueblo de Guatemala
durante las elecciones democráticas y después “una
bendición espiritual, salud para las familias y buenos tiempos para las
cosechas”, así como en el devenir de los tiempos, logre dominar su estado
anímico, y al ser llevado al compás de los instrumentos sagrados que
lanzan sus vibras al viento, hacia otros estadios; logre conseguir un efecto
calmante en donde pueda exteriorizar su dolencia, desasosiego y procurar el
bienestar físico, mental y espiritual.
Esperamos que cuando vuelva a
bailar punta entre en un contacto
espiritual y le dé a su cuerpo esa liberación mental que procura el olvido de los
propios males.
¡Salud Awabej!...
Santo Domingo de
Cobán, 27 de Septiembre de 2016
Referencias:
Delgado Acosta, José Guillermo,
2016, La Danza Mítica,
Dirección General de
Investigación, Universidad de San Carlos, 1990, Primera edición, Rabinal Achí o
Danza del Tun,
Castillo, Andony, 1999, Filosofía y
renacimiento de la cultura neo garífuna,
Husserl, E. 1962, Ideas relativas
a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica,
Herrera Restrepo, Daniel,
2002, La persona y el mundo de su
experiencia,
Revista Crónica del 19 de
Septiembre 2016, einteriano@cronica.com.gt,
Fotografía tomada de
elperiodico.com.gt, Tulio Juárez, del 19 de Septiembre de 2016.-

No hay comentarios:
Publicar un comentario