lunes, 12 de diciembre de 2016

La quema del chamuco



Por jlriveirof

     Un día antes de la famosa quema del diablo que año tras año se lleva a cabo en toda la República de Guatemala,  el  siete de diciembre,  el Ministro de Ambiente y Recursos Naturales, Sídney Samuels; expresó a Emisoras Unidas que si él tuviera la facultad de acabar con esa práctica  lo haría. “No tengo la potestad de prohibirlo, pero si la tuviera, lo prohibiría” señaló el funcionario de gobierno. Una práctica legendaria que raya en lo mágico y lo religioso y que forma parte de la identidad de un pueblo.

     Ante la imposibilidad de dejar sin efecto tales prácticas da  algunas recomendaciones para no quemar llantas de caucho, materiales plásticos, colchones y basura; tomando en consideración la contaminación y deterioro al medio ambiente y los probables accidentes que se podrían suscitar al utilizar estos materiales que son propicios para contaminar; las mismas son atinadas, porque es mejor ser condescendiente que prohibitivo, creo que concientizando a la población se puede continuar con esa vieja  práctica quemando otros materiales menos inflamables y menos contaminantes que no perjudiquen la salud y la seguridad de los guatemaltecos; en virtud  que la famosa quema del diablo lleva  varios siglos de estarse practicando y es la expresión de un pueblo que busca crearse y recrearse  a través del arte y la cultura en sus diferentes manifestaciones.

     Inaceptables resultan  entonces las aseveraciones de un ministro de estado que ratifica que si él tuviera la potestad de dejar sin efecto tal práctica lo haría, toda vez que esa  quema del chamuco  forma parte de las actividades de fin de año y es la  tradición de un pueblo que relee, reelige, repiensa y religa sus manifestaciones cultuales a  través de la religiosidad popular que en este caso particular, comienza el siete de  diciembre, previo a la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen a celebrarse el ocho de diciembre.
Esta costumbre aunque legendaria y folclórica entonces; intenta sacar y quemar el mal de todas las casas de habitación, para extinguirlo después frente a los portones de las casas de quienes tienen esa costumbre y para muchos tiene una acción catártica al quemar piñatas con forma de  pingos; este año se llevó el primer lugar creo;  el Presidente electo por los imperialistas; Donald Trump, supongo que fue  por  separatista, sexista, clasista y xenófobo, precedido por  Roxana Baldetti, Otto Pérez Molina y otros diablos con el rostro de Jimmy Morales, actual Presidente de guatepeor, por haber resultado más insidioso y pernicioso para los guatemaltecos  que los antes mencionados...

     Muy moral y muy del caso sería quemar metafóricamente claro está, a todos los pobres diablos que legislan a su favor y en detrimento del pueblo de Guatemala en la entrada principal del organismo Legislativo, por nefastos,  corruptos e impíos. Indignos representantes de nuestros pueblos…

     No obstante lo anterior y dejando por un lado a los fantoches de la patria, considero oportuno aprovechar esta tradición para  prenderle fuego a otro diablo, al diablo que muchos llevamos dentro; refiriéndome  al álter ego, pero visto desde un punto de vista literario,  ese otro yo  que muchas veces nos persuade a hacer el mal que no queremos hacer, tal y como dijo el apóstol Pablo a los romanos y que ante sus insidias y perfidias,  nos persuade a que circunstancialmente actuemos con diferentes comportamientos éticos y morales que ponen en peligro nuestra propia existencia y las de los demás, considerando que nuestra naturaleza pecaminosa hace que muchos seamos proclives al mal…

     ¿Cuántas veces nuestro álter ego nos hace pensar mal y en consecuencia obrar mal?
 ¿Acaso no sería sabio, prudente y oportuno quemar a ese diablo que llevamos dentro…?

     Para ilustrar el punto de vista anterior Hermann Hesse, en su obra El lobo estepario  dice que Harry, el lobo de las estepas “andaba como todos, en dos pies, iba vestido como cualquier hombre, pero en el fondo, en realidad, era un lobo estepario” y “había nacido con dos naturalezas, una humana y una de lobo, ése era su sino”, continua diciendo que “se ha sabido siempre que hay hombres que dentro de sí tenían algo de perro, de zorro o de pez o tal vez de serpiente” viviendo y conviviendo juntos y que muchas veces ante la persecución del becerro de oro es más el perro, el zorro, el pez o la serpiente quien cabildeó y se arrastró para lograrlo…
¿Conoce usted a alguien que tenga estas dos naturalezas?

      Thomas Hobbes, dice que “el hombre es un lobo para el hombre” toda vez que el ser humano es el único capaz de actuar con deliberación y alevosía  en contra de sus semejantes, aquellos que  al igual que él, fueron creados a imagen y semejanza del Creador…

     El doctor Fausto le dice a Wagner en la obra de Goethe que dos almas viven en su pecho y como es difícil soportar a ese otro yo, ambas se quieren separar, mientras tanto viven siempre en continua lucha con su diablo: Mefistófeles, a quien apellida <<dios de las moscas>>, <<corruptor>>,  <<mentiroso>>, <<hijo del infierno>> y aunque lo engañó más de una vez,  “chocaron esos cinco” para sellar tratos…

 ¿Cuántos sin darnos cuenta hemos “chocado esos cinco”  para hacer tratos con él diablo…?

     Ni siquiera los apóstoles de Jesús estuvieron exentos del chamuco; a Judas Iscariote quien parecía más político que discípulo al robar el dinero que estaba destinado para los pobres –Juan 12,6-  se le metió en lo más profundo de su ser –Lucas 22,3-6- y traicionó a Jesús por unas cuantas monedas de plata, una costumbre que se ha convertido en ley para los políticos, traidores y trinqueteros por antonomasia y, a Pedro le llamó Satanás cuando intento atravesarse en su camino y demostró tener ambiciones propias de los hombres y no las de Dios;  aunque inconsciente de sus actos en este evento,  se convierte en seguidor del mismísimo demonio. –Mateo 16,23-

     ¿Cuántos no somos seguidores de ese diablo cuando existe una profunda inadecuación entre lo que decimos y hacemos?
La quema que se lleva a cabo  cada siete de diciembre de todos los años es entonces, propicia para quemar al diablo que muchos llevamos dentro…


Santo Domingo de Cobán, 12 de diciembre de 2016

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