El preámbulo introductor del discurso
inaugural de nuestro director Gabriel Díaz fue: “hoy es el día más importante
del 2023”, cuyo lema sugiero como nombre para nuestra campaña del año nuevo,
por ser una verdad concreta. A partir del 01 de enero del 2023 serán
depositados en nuestros haberes 365 días, y podremos ratificar al comienzo de
cada día: “hoy es el día más importante del 2023.” A menos que, la vida nos
tenga preparados otros ardides…
“Hoy
es el día más importante del 2023”, para hacer de tal máxima una verdad
objetiva, al cruzar el umbral de la
puerta principal rumbo a la sala de reuniones, estereotipos y prejuicios
quedaron atrás, quedándonos tan solo con el menos común de los sentidos que,
sin lugar a dudas es, el sentido común, para que, pudiera surgir el análisis
estratégico en todas y cada una de nuestras interacciones y poder decir al
final de la actividad como el filósofo griego Arquímedes “eureka, eureka, lo
hemos descubierto;” refiriéndonos en
nuestro caso particular al objetivo y a la estrategia que ejecutaremos para llevar
a feliz término nuestras más nobles aspiraciones cuando llegue el final del
2023.
“Alea jacta est”, es decir, la suerte ya
está echada. Visualizamos y oteamos con buenos ojos el año que está por nacer
con un atisbo de esperanza; muy a pesar que, los conspiradores del futuro
pronostican un año malo desde una perspectiva social, política y económica. No obstante,
nos sumergirnos a las profundidades originarias de ese “mirar a lo lejos, o
desde lejos, o discernir algo delante de uno” que; proviene del verbo latino
“prospicere” y, que al ser verbo nos invita a la acción, nos pone en camino, en
movimiento, nos desinstala, nos saca del sopor que causa la complacencia,
etcétera, etcétera. En consecuencia, podemos aludir al cantautor guatemalteco
al decir que, prospicere es verbo no sustantivo.
Cuantitativamente hablando, contemplamos
el pasado y el presente para iluminar el futuro que deseamos para el año que
viene y, con satisfacción plena pudimos constatar como vinimos creciendo. Con
la luz que arroja la sociología del conocimiento hemos cambiado los panoramas
grises que nos maleficiaron en el pasado ¿Cómo? ¡Cambiando de perspectiva! Si no te gusta el o los escenarios que tienes
por delante, cambia de perspectiva y así, cambiarás el escenario. Obviamente
para ello se requiere una metanoia, es decir un cambio de mentalidad para
cambiar el hacer, no sin antes cambiar el ser que ejecuta el hacer, condición
sine qua non para que surta tal efecto.
Analizamos medidas anticipativas,
adaptativas y correctivas; tres medidas clave para iluminar la acción que hemos
de emprender durante los doce senderos (12 meses) por lo que hemos de transitar
durante el 2023, evitando la tentación de caer en la predicción de resultados
ilusorios. Miramos hacia arriba porque nuestro paso raso sin atraso en los
últimos tiempos es ascendente, pero lo hacemos con los pies bien plantados
abajo, sabemos que hay muchas áreas de mejora, que no somos perfectos, pero sí
perfectibles en todas las aristas de nuestra vida, tanto personal como
organizacional. En ese sentido, nos anticipamos a las oportunidades y a las
amenazas que nos puedan surgir al paso, estamos preparados para ello, nuestra
caja de herramientas interna está bien amoblada para el caso.
Al final de la tarde el humo blanco salió
de la chimenea, hablando metafóricamente, claro está. Nuevas ideas afloraron. Postulo
que, quien no aporte al menos tres soluciones a un problema definido viene a
ser parte del problema. Se actuó con entusiasmo, una palabra clave al
considerar su significado que quiere decir: Dios en tu interior, precisamente por ello, la
actividad se inició a petición del director, con una oración, poniendo nuestras
vidas y nuestra actividad, al cuidado providente de Dios. La curiosidad del
gato que busca siempre nuevas oportunidades que, de la latencia saltó a la
presencia, igual que la flexibilidad que como valor fue llevada a una praxis
liberadora por parte de la dirección adaptando y aceptando otros enfoques, amén
del análisis crítico y objetivo que marcó el paso en nuestra reunión de
planeación del año que, con dolores de parto ya está coronando para ver la luz
en los próximos días.
A guisa de colofón me quedo con dos
enfoques, el primero proveniente de la pluma de Abraham Lincoln que dijo una
vez: “No se puede escapar de la responsabilidad del mañana evadiéndola hoy;” y
la segunda, de un coronel del ejército guatemalteco ya fallecido que se llamaba José Luis Fernández, que con
frecuencia sentenciaba “el que planifica y no ejecuta se lo lleva la gran
puta…”, y vaya sino.

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