sábado, 19 de noviembre de 2022

Simón Bolívar, el libertador de América

     Incrustado en el contexto histórico de Santa Marta, el Mar Caribe y Colombia, le doy pie a la andadura de este post, después de visitar la hacienda de San Pedro Alejandrino, en cuyo lugar pasó sus últimos días el libertador.

La hacienda, propiedad del español Juan de Mier y Benítez en aquel tiempo, constituye hoy día, la última morada de "culo de hierro", adjetivado así por el médico que practicó la necropsia, al constatar que el anillo que tenía en el trasero, formaba un cayo de más de una pulgada de grosor   por tanto cabalgar entre las serranías de Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú, en aras de lograr su cometido.

     Según la BBC de Londres, Bolívar fue designado como el hombre más importante de la historia del riguroso y sofocante siglo XIX por haber protagonizado 472 batallas en beneficio de América y porque no decirlo, del mundo.

En la hacienda antes citada está la cama en donde expiró, el reloj de pared de origen alemán, cuyo péndulo fue retirado para dejar consignada la hora de su deceso, que hasta el día de hoy se encuentra así, el cuarto donde el médico practicó la necropsia, el armario, la silla donde escribió su última proclama, la caballeriza que hasta hoy alberga su carruaje, el comedor y los otros servicios de la casa.

     Escribir demás sobre hechos históricos que dejaron una impronta en el mundo es redundar, por lo tanto, prefiero epilogar, en virtud que, soy enemigo de la tautología.

Es por eso que, no profundizo en el tema en cuestión. Simple y llanamente les dejo un corto mensaje  de ese paradisíaco lugar que, fue un signo de los tiempos al registrar en la bitácora de la vida, acontecimientos históricos...

Jlriveirof, OP



"Hoy es el día más importante del 2023"



     Situados en las encrucijadas del año 2022 que a pocos días pasará a formar parte de nuestra historia personal y organizacional y del año 2023 que se vislumbra a la vuelta de la esquina; los gerentes de agencias de Seguros GyT, S. A. convocados por la dirección de ventas de la mencionada institución;  como Julio César que cruzó el Rubicón, para llegar triunfante a su destino,  muchos  cruzamos otros ríos, montañas y caminos para llegar al nuestro y,  darnos cita en un día y en un lugar concreto para hacer prólogo a la programación que iluminará los futuros posibles y los doce senderos que hemos de transitar el año venidero.

     El preámbulo introductor del discurso inaugural de nuestro director Gabriel Díaz fue: “hoy es el día más importante del 2023”, cuyo lema sugiero como nombre para nuestra campaña del año nuevo, por ser una verdad concreta. A partir del 01 de enero del 2023 serán depositados en nuestros haberes 365 días, y podremos ratificar al comienzo de cada día: “hoy es el día más importante del 2023.” A menos que, la vida nos tenga preparados otros ardides…

“Hoy es el día más importante del 2023”, para hacer de tal máxima una verdad objetiva, al cruzar el umbral  de la puerta principal rumbo a la sala de reuniones, estereotipos y prejuicios quedaron atrás, quedándonos tan solo con el menos común de los sentidos que, sin lugar a dudas es, el sentido común, para que, pudiera surgir el análisis estratégico en todas y cada una de nuestras interacciones y poder decir al final de la actividad como el filósofo griego Arquímedes “eureka, eureka, lo hemos descubierto;”  refiriéndonos en nuestro caso particular al objetivo y a la estrategia que ejecutaremos para llevar a feliz término nuestras más nobles aspiraciones cuando llegue el final del 2023.

     “Alea jacta est”, es decir, la suerte ya está echada. Visualizamos y oteamos con buenos ojos el año que está por nacer con un atisbo de esperanza; muy a pesar que, los conspiradores del futuro pronostican un año malo desde una perspectiva social, política y económica. No obstante, nos sumergirnos a las profundidades originarias de ese “mirar a lo lejos, o desde lejos, o discernir algo delante de uno” que; proviene del verbo latino “prospicere” y, que al ser verbo nos invita a la acción, nos pone en camino, en movimiento, nos desinstala, nos saca del sopor que causa la complacencia, etcétera, etcétera. En consecuencia, podemos aludir al cantautor guatemalteco al decir que, prospicere es verbo no sustantivo.

     Cuantitativamente hablando, contemplamos el pasado y el presente para iluminar el futuro que deseamos para el año que viene y, con satisfacción plena pudimos constatar como vinimos creciendo. Con la luz que arroja la sociología del conocimiento hemos cambiado los panoramas grises que nos maleficiaron en el pasado ¿Cómo? ¡Cambiando de perspectiva!  Si no te gusta el o los escenarios que tienes por delante, cambia de perspectiva y así, cambiarás el escenario. Obviamente para ello se requiere una metanoia, es decir un cambio de mentalidad para cambiar el hacer, no sin antes cambiar el ser que ejecuta el hacer, condición sine qua non para que surta tal efecto.

      Analizamos medidas anticipativas, adaptativas y correctivas; tres medidas clave para iluminar la acción que hemos de emprender durante los doce senderos (12 meses) por lo que hemos de transitar durante el 2023, evitando la tentación de caer en la predicción de resultados ilusorios. Miramos hacia arriba porque nuestro paso raso sin atraso en los últimos tiempos es ascendente, pero lo hacemos con los pies bien plantados abajo, sabemos que hay muchas áreas de mejora, que no somos perfectos, pero sí perfectibles en todas las aristas de nuestra vida, tanto personal como organizacional. En ese sentido, nos anticipamos a las oportunidades y a las amenazas que nos puedan surgir al paso, estamos preparados para ello, nuestra caja de herramientas interna está bien amoblada para el caso.

     Al final de la tarde el humo blanco salió de la chimenea, hablando metafóricamente, claro está. Nuevas ideas afloraron. Postulo que, quien no aporte al menos tres soluciones a un problema definido viene a ser parte del problema. Se actuó con entusiasmo, una palabra clave al considerar su significado que quiere decir:  Dios en tu interior, precisamente por ello, la actividad se inició a petición del director, con una oración, poniendo nuestras vidas y nuestra actividad, al cuidado providente de Dios. La curiosidad del gato que busca siempre nuevas oportunidades que, de la latencia saltó a la presencia, igual que la flexibilidad que como valor fue llevada a una praxis liberadora por parte de la dirección adaptando y aceptando otros enfoques, amén del análisis crítico y objetivo que marcó el paso en nuestra reunión de planeación del año que, con dolores de parto ya está coronando para ver la luz en los próximos días.

     A guisa de colofón me quedo con dos enfoques, el primero proveniente de la pluma de Abraham Lincoln que dijo una vez: “No se puede escapar de la responsabilidad del mañana evadiéndola hoy;” y la segunda, de un coronel del ejército guatemalteco ya fallecido que se llamaba José Luis Fernández, que con frecuencia sentenciaba “el que planifica y no ejecuta se lo lleva la gran puta…”, y vaya sino.


viernes, 18 de noviembre de 2022

La oreja de Otto


     En las postrimerías de los años 80, fui conducido a los separos policíacos de la Villa de San Cristóbal Verapaz, presuntamente por alterar el orden público en las inmediaciones del parque central, en horas de la noche, bajo los efectos del sagrado b'oj, la cebada, el maguey, la uva o el anís, no recuerdo que bebidas espirituosas había ingerido, lo que si se es que iba con sabor a b'oj.

Sin embargo, debo aclarar que no perturbé el sueño de los villanos, finamente me fue tendida una trampa hilvanada por el dueño de un antro dedicado al tráfico galante a las orillas de la laguna, a quien fustigaba y aplicaba de forma asidua el código de sanidad en mi carácter de inspector de saneamiento ambiental, por no reunir el prostíbulo en mención, la más mínima norma de salubridad para poder funcionar.

Una porqueriza era más limpia que "Las brisas del lago" y sus dulcineas.

La trampa fue urdida en insensato contubernio con los chontes del lugar, en cuyos uniformes se leía la frase "Semper Fidelis", y como no sabían latín, apenas español, jamás fueron fieles a su misión...

     Al llegar a la gendarmería, un sargento con prominente abdomen, a quien le faltaba el botón del centro de la camisa, rostro brilloso y cachetón que se presentó cómo el jefe de la sub estación sancristobalense, me interrogó con tono amenazante. —¿Quién putas sos vos? —me dijo—; dándole mi nombre de pila, y como un añadido le dije —soy sobrino del gobernador de Alta Verapaz, el Señor Haroldo Zea Ligorría.

 —Ja, ja, ja..., Sonó estertórea la carcajada fingida del polizonte, un gallo tartamudo con influenza y viruela habría cantado mejor.

 —A poco dirás qué también el presidente es tu pariente..., ni bien había terminado de vociferar y me mandó a pernoctar a la mazmorra del lugar.

     La noticia de mi aprehensión ilegal llegó a oídos de don Valerio Botzóc, enfermero del centro de salud, que inmediatamente me buscó y por encargo se trasladó a Cobán a buscar al tío Haroldo que vivía en un apartamento contiguo a lo que hoy es la cárcel de mujeres, le dio la noticia e inmediatamente le dio la orden al jefe de la policía de Cobán para que en el término de la distancia me dejarán en libertad.

 —Patojo pisado —me dijo—, —porque no te explicaste bien, por tu culpa me van a trasladar a Chahal. (Chahal era en aquel tiempo lo que Siberia en tiempos de Stalin).

—Te salvaste que los presos te usarán de cantimplora, de lo que si no te salvaste ja, ja, ja, ja, es que te mordieran la oreja antes de salir.

 Y en efecto, uno de los reclusos que me exigió talacha para no chapalear heces fecales, previo a salir de ahí, con un colmillo dracúleo casi me horadó el pabellón de la oreja izquierda.

Hasta ahí me contó el sargento en jefe que, los presos tienen una antigua tradición que consiste en que, cada vez que alguien sale a las pocas horas de haber entrado a prisión, le muerden la oreja para que delincan fuera y regresen pronto a la cárcel.

 No dilucidare más sobre este tema por no ser su asunto el fin de este post, solo rescataré la mordida de oreja a manera de ritual...

     A expensas de esa manera prensil, dejo como constancia la fotografía de abajo, en virtud que, cada vez que vamos a un viaje internacional otorgado por la compañía aseguradora en dónde nos desempeñamos, a imitación de los presos aludidos, le mordemos la oreja al compañero que se ha hecho acreedor a ese viaje con todo pagado, por cierto, para que su primer viaje no sea "debut y despedida" sino un viajero frecuente en los próximos años.

     En este caso particular le dimos mordida doble a nuestro compañero de trabajo Otto, frente a los vestigios arqueológicos de la Quinta de San Pedro Alejandrino, ubicada en Santa Marta, Magdalena, Colombia.

     Ya de regreso al país y al trabajo me acabo de percatar que, Otto está a paso de perico para viajar nuevamente el año que viene y, en virtud del Ballarat y el Bendigo que tiene en las entrañas, va de victoria en victoria y, más la mordida de orejas recibida, este fue su primer viaje entre muchos que quedarán consignados en los anales de la empresa.

Con la oreja magullada Otto, vamos para adelante...

martes, 15 de noviembre de 2022

De las Conchas hacía Chameoj

 

     En el post anterior a éste, que intitulé "El lugarteniente," epilogue de forma tangencial   cómo después que, un hato de ganado fino  de mi propiedad, un hado las "convirtió"  en vacas y toros viejos no aptos para uso cárnico, decidí vender la tierra con todo y los delincuentes subversivos que habían invadido media caballería de terreno,  cuyas fotografías preceden al post en curso; y, en la búsqueda de ese afán por  mantener la mente y el cuerpo ocupado, decidí fincar 48 manzanas que compré a mi tío Guillermo Riveiro, a quien cariñosamente le decíamos grillo (+), fracción de terreno que fue desmembrado de la finca Chameoj, propiedad de mis abuelos paternos: Francisco Riveiro y Martina Champney, que él grillo había  recibido en heredad después de la muerte de mi abuela, que decidí comprar dada la colindancia con la herencia dada a mi papá y su  buena vecindad.

     Durante y después de mi abuelo, la finca mencionada era explotada para el cultivo del café, pinares y maderas preciosas, hasta que después de su muerte, quienes administraron la finca decidieron introducir palma africana, cuyas ínfimas ganancias no justificaron la desertificación de esa propiedad.

     En ese contexto, decidí sembrar diez manzanas de café de un solo tajo, sin ningún conocimiento técnico ni preparación agropecuaria que sustentará esa decisión. Una decisión tomada

dada la preparación remota que tenía instalada mi querido viejo, dentro de sus capacidades adquiridas en su mocedad, cuando aún vivía mi abuelo Pancho.

En esa consideración se mandó preparar la tierra, se construyeron curvas de nivel, compré un almacigo de más de 35, 000 matas de café catuaí, una variedad creada en 1949 del cruce del Caturra amarillo y Mundo novo y, cuando los tiempos fueron propicios para la siembra, cubrimos cerros y laderas de café, café y más café.

     A priori me preparé para los tiempos de la cosecha que en su momento llegarían y, para el efecto compré pulpero, maquinas, zarandas, y se construyó un pequeño beneficio húmedo a la vera de una quebrada de agua que temerosa penetraba el caudaloso río Polochic, que en la parte del valle atravesaba nuestra propiedad.

Fueron semanas, meses y años duros, pagando jornales, limpiando la tierra de malezas, abonando, etcétera, en otras palabras, enterrando el dinero en ese cafetal.

     Con el objeto de aprender del oficio del caficultor, recibí varios cursos en ANACAFE, cuya institución nos brindó asistencia técnica especializada, enviando a un perito agrónomo a darnos capacitación y asesoría para el buen desarrollo del cafeto, buen manejo de sombra, controles fitosanitarios, gestión de plagas y enfermedades, entre un inacabado etcétera.

     Grata fue mi sorpresa al enterarme que, el perito agrónomo que enviaron fue mi gran amigo Juan Francisco San José Leal, el famoso San, bautizado con ese mote por mí, para abreviar su nombre. Compañero desde el párvulo hasta el tercero básico, compañero de mil batallas noctámbulas en bares, discotecas y clubes de striptease, que menciono para que las almas pías se santigüen en vano, intercedan por mi alma impura y recen unas largas letanías antecedidas por un ¡Jesús, María y José!

     Infausto fue su peritaje la primera vez que visitó la plantación; su sentencia fue la siguiente: la escogencia que hiciste del café fue pésima. El catuaí es para climas fríos, acá estamos a 600 metros sobre el nivel del mar, tenés que sembrar mucha sombra, más fertilización al tallo y foliar, más control fitosanitario. Éste catuaí por estar en una región cálida será susceptible a roya, antracnosis y no recuerdo que más yerbas. Cuando coseches tu conversión será de 4 quintales de café cereza por uno de pergamino y tu grano será vano...

     ¡ah!, Gracias a Dios las vacas no vuelan, —dije porque si no del cielo raso como el agua durante mayo, el estiércol me hubiera caído a cántaros...

Como vidente digno de confianza, las dramáticas profecías del San, se fueron cumpliendo y, las pérdidas se hicieron evidentes, patentes y manifiestas.

No obstante, la obcecación por seguir bregando en los distintos derroteros que la vida me puso por delante no me impidió alzar otros vuelos "mutatis mutandis in saecula saeculorum".

     Como dijo Sir Winston Churchill una vez: "El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo ".

Jlriveirof, OP

"Yo pondré mi arco"


     En el antiquísimo y mítico libro del Génesis (9, 13),  encontramos la historia del diluvio universal que presuntamente tuvo lugar por causa del pecado de los primeros habitantes del mundo, acarreando consigo, grandes calamidades. Sin embargo, según se lee,  fue el mismo Dios quien suministró los medios para que personas concretas como Noé y su familia, lograran ponerse fuera de peligro, a quien mandó construir un arca para resguardarse de las aguas y poder navegar sobre ellas.

     El relato bíblico en cuestión,  narra que, al principio Dios todo lo hizo bueno, bendijo la obra creada, especialmente a todos los seres vivientes, y a los seres humanos les dio la potestad para dominar y sojuzgar la tierra, hasta someterla y, abusando de esa autoridad conferida al hombre desde el principio, tal privilegio lo convirtió en un miserable, a quien desde antiguo,  se le ha subido las heces fecales al cerebro y ha abusado del rol que se le dio,  explotado la creación, al extremo que, ahora es su más letal enemigo, máxime  en este tiempo presente cuando a hecho del capitalismo voraz y rapaz su dios, pretendiendo obtener ganancias en la explotación de todo lo creado y hasta de lo increado.

Precisamente de la consumación de ese pecado, delito, culpa, rebelión, transgresión, abominación, o como se le quiera llamar, podemos atraer un sinfín de desgracias que evidentemente afectarán la tierra y todo lo que sobre ella hay (Isaías 24, 20).

Sobre ese particular nos podemos percatar como a lo largo de todos los tiempos, tales desgracias nos han maleficiado; son latentes y están presentes en el aquí y ahora: desertificación de la tierra como consecuencia de la sobre explotación, sobrepoblación que coadyuva al calentamiento global,  uso o gestión inapropiada de la misma, deforestación de los bosques para darle paso a la ganadería o para beneficiar toda clase de maderas, maleficiando la fauna y la flora.

Como consecuencia su destrucción será irreversible si no hacemos algo y pronto para contrarrestar ese calentamiento global que ya se ve y siente a través de las sequías, inundaciones, huracanes, hambre, pobreza, pobreza extrema y destrucción.

     Con los fenómenos de la naturaleza que nos azotaron en años recientes, podemos comprobar como una inmensa mayoría de nuestros vecinos en Izabal y Alta Verapaz, especialmente en las áreas rurales, están sufriendo sus embates por causa de la pandemia que en extraño maridaje con la tormenta tropical Eta y Iota, que han dejado caos, desolación, pobrezas, tristezas y muerte por doquier.

Hay gente que lo perdió todo: padres, madres, cónyuges, hijos, parientes, amigos, sus pocos bienes materiales: casas, animales y sembradíos, etcétera, etcétera.

La muerte que vino la percibimos más trágica por ser violenta y, en muchos casos prematura ¿Cuántos huérfanos, viudas, desempleados y desposeídos nos dejó?

El pecado social que llora sangre y clama al cielo por causa de una clase política parasitaría que desgobierna Guatemala,  en común unión con algunas maras políticas, militares y oligárquicas que, de cuya combinación a nacido un esperpento de nombre  kakistocracia, es decir, el gobierno de los peores, los más estultos, con un enanismo ético y moral de fatales consecuencias como jamás habíamos visto en Guatemala y, que, en estos precisos momentos, están más ocupados y preocupados por hacer negocio; negocios nacidos de sus entrañas más negras en perjuicio de sus coetáneos.

     Alea jacta est -la suerte está echada- ante ese abandono  para remediar la pobreza y la destrucción total y parcial de la gente más afectada,  la población sin distingos de ninguna naturaleza  recurrió  a la limosna y la compasión (Deuteronomio  15, 7-11), De esa manera el pueblo salió a salvar al pueblo, con la garantía que Dios respaldará  la caridad de todas esas personas de buena voluntad; y, con la fe puesta en el futuro, Dios se hace presente con su pueblo y camina con ellos, sufre con ellos, llora con ellos y en consecuencia se encargará de ellos...

     A ese ritmo vertiginoso en que nos amenaza toda clase de catástrofes naturales, tenemos que hacer algo, ya.  Solo así podremos evitar la barbarie y la hecatombe que trae consigo el calentamiento global y el gobierno de los peores…

La alianza noáquica cuyo signo es el arco iris nos alumbrará el camino …, no por algo el escudo de armas de mi ciudad natal hace alusión a esa frase: Yo pondré mi arco.

Jlriveirof, OP