En el Museo Nacional del Prado se exhibe una obra pictórica llamada “Alegoría de la justicia y la paz”, con cuyo nombre intitulo este post, es un óleo sobre lienzo del famoso pintor italiano Gianquinto Corrado, máximo representante de la pintura rococó, de antigua data (1753-54). En esa alegoría, están aparentemente descansando dos mujeres, vestidas a la moda romana de aquel tiempo. Se encuentran sentadas sobre la cresta de unas nubes representando a la justicia y la paz que, en intima proximidad se abrazan y se acercan para besarse.
No obstante, el cuadro aludido
ha servido como inspiración a algunas prácticas sexuales lésbicas entre iguales,
independiente a la orientación sexual que tengan las mujeres que experimentan
lo expuesto. No fue esa la inspiración originaria del mencionado pintor, sino plasmar
a través del arte una paz política, en virtud de la política pacifica que practicó
Fernando VI durante su reinado y, que, para recordar esa época justa y pacífica,
el autor se congració con él pintando esa alegoría, tomando como base el salmo
84: “El amor y la verdad se dan cita, la justicia y la paz se besan”.
Ese cortejo divino plasmado en el lienzo
que precede al artículo y expresado por el salmo; está formado por otras
personificaciones: “unas se citan, otras se besan, alguna brota de la
tierra, otra se asoma desde el cielo” (11s).
Ese salmo en cuestión es una atenta
exhortación para que “el amor, la lealtad, la paz y la justicia, sellen su
encuentro con un beso”, sobre todo en este tiempo de post pandemia, de
fenómenos inflacionarios y, cuando la época electorera como un fantasma
atormentador a todo galope se avizora a la vuelta de la esquina, para ofrecer
el oro y el moro a todos los incautos que, siempre se dejan engatusar por
toda una ralea de politicastros castrados casi todos de valores humanos y
cristianos.
Muchos de esos candidatos
a trúhanes con licencia (no todos por supuesto), sientan cátedra con sus acciones bajas, abyectas,
vulgares, anti éticas, inmorales, anti evangélicas, perversas, etcétera. Sus
prácticas farisaicas dieron comienzo ya: ya se empezaron a fotografiar besando
ancianos, cargando niños, comiendo en mercados cantonales, haciendo uso del
servicio público de pasajeros, ofreciendo la pena de muerte cuando la misma es
inviable, metiéndose zancadilla entre ellos mismos y hablando mal el uno del
otro. La práctica para cautivar votos de parte de más de uno de ellos es
risible, a imitación de José Mujica ya desempolvaron sus viejos escarabajos
Volkswagen, uno para promocionar su endeble participación por el guacamolón y
otros por otros cargos comunales.
Ofrecen velar y garantizar el
estado de derecho, de bienestar, la democracia y la justicia entre otras cosas,
ofreciendo también una Guatemala diferente, más justa, más humana, más
solidaria, más fraterna, sin embargo, cabe preguntarse ¿Por qué no lo hicieron
antes si muchos de ellos ya han ocupado puestos de elección popular? Falsarios,
sus propuestas carecen de sentido y fundamento …
Harto difíciles de entender
son todas las propuestas y ofertas políticas de estos depositarios de mentiras
y de maldades, maldicientes, murmuradores y extremadamente corruptos.
Lejos de ser una luz en medio de la oscuridad
que nos cubre, estos cancerberos de las huestes demoníacas son tinieblas infernales, empañando con su
ignorancia y arrogancia, la justicia, la verdad y la paz, procurando con todos
los artificios que encuentran a su alcance para que no se den cita, no se
abracen y no se besen; así como ha sido su insana costumbre.
Jlriveirof,OP
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