No obstante, es una frase en
boga y es cantada y practicada por gran cantidad de adictos que, no saben
socializar un par de bebidas espirituosas al final de la jornada del viernes
sino que, muchos de ellos, al filo del mediodía desaparecen por arte de magia
de sus puestos de trabajo y, con el beneplácito de jefes que, en amplia
camaradería y compadrazgo, vinculación y ensamblaje tan marcados entre ellos,
se van al fondo de algún antro a "componer el mundo."
"Hoy es viernes y el
cuerpo lo sabe
Por eso compadre la vida nos
vale
Por eso, hoy, hoy, hoy, hoy,
hoy,
El cuerpo lo sabe y nos vale
madres” …
¡Ah! Figúrese usted caro lector que,
durante un par de décadas aproximadamente, quien suscribe, practicó con
asiduidad el estribillo ese de hoy es viernes y el cuerpo lo sabe y,
precisamente por la autoridad conferida por la señora desmadre y el señor despadre que ocasiona tal desmadre es que, me atrevo a ratificar
los conceptos vertidos en el primer párrafo del artículo en curso...; hasta que,
un cambio de mentalidad en virtud del estudio de la filosofía clásica y la verdadera
teología, me cambió el pensamiento.
Según Platón: "La realidad es creada
por la mente. Podemos cambiar nuestra realidad cambiando nuestra mente."
Es decir, cambiar la vieja manera de pensar que, es a lo que se refiere Platón
con la máxima que antecede, literalmente no se puede cambiar la mente que nos
engalana o nos avergüenza.
Solo cambiando la forma de pensar podemos
pensar en otros escenarios, solo cambiándola podemos salir de una realidad
actual amenazante hacía una realidad distinta, quizás distante pero apremiante.
Solo desembarazándonos y desvinculándonos
de esa dependencia mutua con el alcohol y la creencia mediocre de que, hoy es
viernes y el cuerpo lo sabe, podremos apurar casi todas las cosas buenas que
podamos imaginar.
Así que, al carajo el
pensamiento mordaz de que, hoy es viernes y el cuerpo lo sabe ...
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