"Entonces papá tiene que utilizar a veces un lenguaje fuerte."
Mark Rutte
En el epílogo del post que escribí sobre Lameculismo institucional el primer día del mes de junio que ya llega a su final, compartido en esta misma tribuna, advertí que por lo denso del mensaje no me explayaría demasiado, pero que lo haría en otro escrito…
Con este, podría decirse, le
daré continuidad.
No encuentro mejor ejemplo
para ilustrarlo que, trayendo al escenario la arrastrada que se dio Mark Rutte,
secretario general de la OTAN (una organización no solo inútil sino también
delictiva), que reptó hasta llegar al anaranjado trasero del nazifascista que
ocupa la Casa Blanca y lengüetear de arriba abajo, de izquierda a derecha…,
hasta dejarlo más colorado que anaranjado…
Para vergüenza suya y de sus
compatriotas le llamó nada más y nada menos que, “daddy Trump” …, más bajo no
pudo llegar al arrastrar el cuerpo entero en las fieras arenas de la política
para desangrar la sangre que corre por su cara, al subalternizarse y
convertirse en fiel lacayo del imperio yanqui para lograr el objetivo del 5%
del PIB, asumido por el resto de canchanchanes reunidos en La Haya.
“—Europa va a pagar a lo grande, como
debe ser, y será tu victoria.” —Le vaticino en un chat el tonto útil y
servil secretario general de la OTAN a Trump…
Fue un vidente digno de confianza, así como lo
auguró así fue. Los líderes europeos se congratularon con el imperialista
yanqui, metamorfoseándose o demostrando más bien, que son unos cipayos…
Desde el absolutismo moral kantiano hasta
el utilitarismo clásico de Bentham, podemos buscar en la razón, la falta de
certeza ética en ese acuerdo firmado en La Haya. Lamentablemente la filosofía
política a perdido legitimidad y en cuanto a la ética, sus huellas están en
todas partes, pero ya casi nadie las ve, mucho menos las persiguen.
“—Europa va a pagar a lo grande” —dice
Rutte, parece que tiene bola de cristal, porque si pagarán a lo grande todos
sus ciudadanos de a pie, una y otra vez, vez tras vez, una y otra vez, toda vez
que, ese 5% del PIB que tendrán que pagar en “defensa” va en perjuicio de su
salud, su seguridad, su economía, su educación, su integridad entre largo e
inacabado etcétera.
Enriquecerán sin duda, la
industria armamentista del enorme “leviatán” del norte que, cada día con su
actitud y discurso mesiánico, se cree el dueño del mundo y el amo de la tierra.
A los europeos deberían preguntarles en un
referéndum si desean que sus países sean miembros o no de la inútil y delictiva
Alianza Atlántica, firmada el 4 de abril de 1949…
Estoy plenamente seguro que
no…
Mientras tanto, repten líderes
granujas, repten…
Jlriveirof, OP

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