jueves, 29 de septiembre de 2016

SAN JERÓNIMO 'El que tiene un nombre sagrado'


 Jlriveirof

     Desde que me nació la conciencia moral y  social cada año celebro con agradecimiento  tres acontecimientos: el día de mi nacimiento, el día de mi santo patrono  San Jerónimo de Estridón – 342-420- y el Día Internacional de la Traducción que se celebra en honor a este santo varón, por haber  hecho la más fiel traducción de  las Sagradas Escrituras del griego y el hebreo al latín, dándole vida a la versión que se conoce con el nombre de Vulgata y que fue utilizada por el Pueblo de Dios hasta 1979 tras la aparición de la Neo vulgata. Los tres eventos  evocan un pasado y, confluyen el mismo día,  30 de septiembre de cada año. Mi santo es también patrono de los escritores, eruditos y libreros.  

     El nombre de Jerónimo significa “el que tiene un nombre sagrado” y en el transcurso de su vida intentó con heroísmo ser coherente con ese significado  y por esos dotes de santidad con que se caracterizó;  hoy se le recuerda con afecto por todo lo que dio de sí;  es considerado doctor  de la Iglesia  y uno de los cuatro grandes Padres Latinos, padre de la exegesis bíblica y  es admirado tanto por la Iglesia católica, como por la anglicana, luterana y ortodoxa.

     Al escribir en el día de mi santo  no pretendo hacer apología de él, mucho menos repetir todo lo que ya se ha escrito sobre su vida y trabajo; sino recordarlo porque lo tengo en gran estima y modelo. De la misma forma en que él adopto a Marco Tulio Cicerón como ejemplo a seguir, yo lo he adoptado a él, por haber sido un infatigable buscador  de la sabiduría y la verdad hasta convertirse en un eterno penitente; al extremo de enclaustrarse en una cueva cerca de Belén  durante  35 largos años; los últimos de su vida; en ella instalo su oficina –en latín opificina, que significa el lugar en donde se realizan grandes obras-  allí trabajo como exégeta y traductor  de la Biblia. Sin temor a equivocarme, lo hizo  porque creía  lo que decía: “ignorar las escrituras es ignorar a Cristo mismo”, nunca se imaginó que en el transcurrir del tiempo ese desconocimiento de las Sagradas Escrituras llevaría a muchas personas por diferentes senderos espirituales, muchos de ellos, falsos.

     Basta con ver ¿Cuantos dirigentes de empresa eclesial católicos,  evangélicos y demás se hacen ricos con la fe?, ¿Cuánta división del cristianismo dentro del mismo cristianismo?, ¿Cuántas sectas de corte neo pentecostal, extremadamente  bulliciosas e intolerantes que pululan como el silip –hongo comestible que crece en las montañas de mi pueblo durante el frio  invierno- para ofrecer el oro y el moro a cambio de plata, sin ningún sustento?, constituyéndose sus dirigentes en el ciego que guía a otro ciego. ¿Cuánto carterismo espiritual?, ¿Cuánto vendedor de cielo falso?, ¿Cuánto extorsionista espiritual pidiendo dinero en grandes campañas tele pseudo evangelistas? Y todo, por desconocer las Escrituras y vender lo invendible.

 Cuánta razón tuvo San Jerónimo al decir que “ignorar las escrituras es ignorar a Cristo”. Cristo no despojo a nadie de su dinero ni de sus bienes materiales, no sano enfermos, ni resucitó muertos, ni exorcizó demonios a cambio  de dinero o en su defecto cualquier bien material por hacerles el bien y por  predicar la buena noticia; como hoy se ve con tanto mercachifle del evangelio.  Lobos rapaces disfrazados de ovejas…

     Jerónimo tampoco se fanatizo en la tentativa de esa empresa, –traducir la Biblia- en tan atareada faena sacaba el tiempo para leer  a los grandes autores latinos como Cicerón, Virgilio, Horacio, Tácito, Quintiliano y los  griegos como Homero y Platón, al extremo de memorizar sus obras. ¿Cuánta gente afirma hoy día  que solo hay que leer la Biblia porque lo demás es literatura pecaminosa  y  porque “ya no somos del mundo”. Con este pensamiento no forman ni transforman, tan solo deforman…

     Mi santo patrono era algo gruñón, tenía un carácter “difícil y fogoso” como decía el Papa Benedicto XVI  y   fustigaba el mal moral con reiteración, lo que le trajo muchas desavenencias, al grado que muchos de los que se sintieron aludidos le levantaron falsos. Sarcásticamente decía que, en la Ciudad de Roma habían muchas  mujeres con tres manos: una izquierda, una derecha y una de pintura; criticando así a quienes abusaban del colorete para verse más bonitas.

     ¡Hay mi santo patrono! Si yo hubiera vivido en la época de Giordano Bruno  pensaría que por la influencia de los astros me beneficiaste con algunas de tus cosas  buenas y tan bien las no muy buenas como lo quisquilloso y gruñón, aunque después terminara como él pobre Bruno, acusado por “san" Roberto Belarmino y  después ser quemado en la hoguera  por la “santísima inquisición”. – y con leña verde-  

     Hoy, en el día de mi santo patrón San Jerónimo de Estridón  le doy gracias a la vida que me invita a seguir bregando “mar adentro”,  –Lc 5,4-  a “recordar con agradecimiento el pasado por todo lo bueno que me dejo, a vivir con pasión el presente  y abrirme con confianza hacia el futuro”…

“Gracias a la vida que me ha dado tanto”...

Santo Domingo de Cobán, 30 de Septiembre de 2016

Referencias:

Vidas Santas y Ejemplares de mártires, santos y beatos, editorial Océano 2004, Enrico Pepe,
Juan Pablo II, 2001,  Novo Millennio Ineunte.
El cuadro de San Jerónimo fue tomado de www.zoomnews.es



     

martes, 27 de septiembre de 2016

El baile de punta del Presidente


Por
jlriveirof


     Santa Tecla Atelier es un taller de pintura que se encuentra ubicado  en la colonia Santo Domingo del municipio de San Pedro Carcha, en el denso departamento de  Alta Verapaz y  el sábado recién pasado sirvió de escenario para que   el fraile dominico José Guillermo Delgado Acosta,  presentara  una obra literaria de su autoría llamada “La danza Mítica”. La misma es un resumen de la tesis que presentó en la Universidad Pontificia  de Salamanca para obtener el grado académico de Doctor en Ciencias Políticas y Sociológicas. En ella,  analiza la identidad particular del pueblo de Rabinal, Baja Verapaz;  un pueblo doliente por los embates del genocidio, “que en Rabinal   tiene su detonante con la primera masacre de la aldea Río Negro en marzo de 1980” y,  los cambios que se van entretejiendo  en esa sociedad rabinalense a través del baile-drama denominado  Rabinal Achí.  En su contenido literario  fray Guillermo  no se empantana en los grandes problemas del conflicto, pues; los mismos, son ya ampliamente conocidos tanto por la comunidad nacional como por la internacional y el genio de los guatemaltecos, especialmente el de los  rabinales no  necesita ser exacerbado  de nuevo.

     Según su contenido, el  drama consta de tres hechos concretos que recuerdan los rabinales y que por los tales se convirtieron en acérrimos enemigos de los quichés, y son:
La destrucción de cuatro poblados en Zamaneb, la  dispersión de los rabinales en las cercanías de Chicabracan y por la captura de Jobtoj hecha por los quichés, y;  por aplicar a los rabinales una carga impositiva en cacao.

     Resulta imposible precisar las fechas en que se llevó a la presentación teatral este mito que dice una verdad y   en donde  plasmaron parte de su historia  los achís de Rabinal, pero se presume que tiene 800 años de antigüedad...

      Bailar dice J.G. Delgado en su libro,  es “un acto  conmemorativo recreado ritualmente, donde se presenta la ofrenda a los antepasados y sus santos, esperando de dicho acto una bendición espiritual, salud para las familias y buenos tiempos para las cosechas”, “en el Rabinal Achí, es la puesta en escena de su cosmovisión”, “es un baile que recrea una acción militar, un juicio y un sacrificio, al ritmo de instrumentos sagrados”...

     Por ser Guatemala un país lleno de tradiciones culturales que la caracterizan, desde épocas precolombinas ha manifestado a través de la danza su contento o descontento por acontecimientos del día a día, de tal suerte que, cada departamento cuenta con sus propias danzas. En adición a la del Rabinal Achí  contamos con las siguientes: el son de la Chavela, baile de los micos, de los diablos, del torito, de las guacamayas, de los venados, de los mazates, de los viejitos, de los gigantes, de la serpiente o xojol canti, de los güegüechos entre tantos más; que hacen de Guatemala un país rico por su folclor.

      Siguiendo con esa tradición, podría añadirse  a la larga lista en mención el baile de punta con el que se pavoneo  el mandatario guatemalteco,  cuando en  un acto formal se puso a  bailar punta con un grupo garífuna que lo invito a danzar en el Palacio Nacional de la Cultura,  rompiendo así  con el protocolo establecido, el mismo tuvo lugar  al terminar con la  “conjuración” de los 22 gobernadores como Embajadores de la Paz -¿Qué paz?- haciendo alarde de sus dotes como "bailarín", bailo acaso en un intento fallido por olvidar las muchas penas y las pocas glorias que ven la luz durante estos nueve meses de gestión gubernamental, nueve meses en que aún no ha parido a  la criatura: él estadista…

      A vista de pájaro podríamos decir que  ese baile de punta, puesto en escena por el Presidente en un acto oficial es una bufonada política; pero, haciendo  una lectura  fenomenológica del relato, la parodia podría defenderse. Sobre ese particular y sin teorizar sobre el método fenomenológico podría decirse que, lo simbólico y lo diabólico  del baile de Awabej’ –Presidente en idioma queckchí- no dependen del Presidente como sujeto, pero el acto de darle sentido sí depende de él.  En esto consiste la lectura fenomenológica. Todo ser humano es un microcosmos y esa danza mítica que fue juzgada por el colectivo guatemalteco como una mascarada política y como algo burdo,  burlesco, fuera de contexto, fatal, sin mencionar el calificativo soez al que se hizo acreedor;   tiene en su contenido símbolos que al ser exteriorizados por el Awabej’ –Presidente- fueron susceptibles a ser cribados y leídos según el particular punto de vista de los otros sujetos, es decir, quienes le criticaron…

     Gateando entonces en esta lectura fenomenológica que desde mi particular punto de vista hago de ese baile presidencial,   legendario ya en las redes sociales y espacios noticiosos escritos y hablados; podemos  reflexionar y  preguntarnos: ¿qué le dio  sentido al Presidente que a la inmensa mayoría de la población cólera y desencanto?
Para elucubrar sobre el acto en sí; leamos lo que dice el antropólogo Andony Castillo sobre el baile de punta, y explica que,  es un debate que ocurre entre un hombre y una mujer garífuna representada en una danza folklórica que permite a quien lo baila, sublevar su estado anímico,  y ser llevado  al compás de los instrumentos sagrados que lanzan sus vibras al viento, a otros estadios. Los bailantes,  pueden exteriorizar su dolencia, desasosiego o bienestar físico, mental y espiritual.  Es decir, que cuando se baila punta se entra en un contacto espiritual y se da una liberación mental que procura el olvido de los propios males, mismos que se polarizan por la emoción y la felicidad, pero  que para que ocurran,  el baile debe ser procesado como un ritual y no como un evento social y pasajero solamente.

     Develando entonces el telón en esta escenografía mítica del baile del  Awabej´ -Presidente- encontramos distintivos y caracteres  rituales,  como movimientos sensuales  implícitos que en su contorneo, las rigideces propias al darse en el ejercicio del poder con tesón y por  el simple hecho de la alta investidura que representa, van mermando; máxime cuando el “sagrado trago”  va calando  las entrañas. Recordemos que el propio gobernante dijo que ¡ya no aguanta más! La carga de la Presidencia. Quizás por eso,  esa tensión entre gobernante y gobernados ha crecido y ha generado sentimientos de ira  y frustración, en virtud del deber incumplido  hasta el día de hoy, porque no ha hecho lo que dijo.  Entonces, desde una óptica   fenomenológica del lenguaje corporal y oral, podría decirse que ese baile de punta que ha dado tanto de que hablar y  criticado por subjetivo,  en palabras del doctor Daniel Herrera  Restrepo “no se reduce al mero correlato y significado de unos hechos, sino que posee una unidad de sentido que viene dada por el sujeto mismo constituyente de aquel sentido”.

     Del baile del Awabej’ –Presidente-  esperamos entonces, primero que cambie el rumbo y la dirección al ejercicio del poder otorgado por el pueblo de Guatemala durante las elecciones democráticas y después  “una bendición espiritual, salud para las familias y buenos tiempos para las cosechas”, así como en el devenir de los tiempos, logre dominar su estado anímico,  y al ser llevado  al compás de los instrumentos sagrados que lanzan sus vibras al viento, hacia otros estadios; logre conseguir un efecto calmante en donde pueda exteriorizar su dolencia, desasosiego y procurar el bienestar físico, mental y espiritual.  Esperamos  que cuando vuelva a bailar  punta entre en un contacto espiritual y le  dé a su cuerpo esa  liberación mental que procura el olvido de los propios males.

¡Salud Awabej!...

Santo Domingo de Cobán, 27 de Septiembre de 2016

Referencias:
Delgado Acosta, José Guillermo, 2016, La Danza Mítica,
Dirección General de Investigación, Universidad de San Carlos, 1990, Primera edición, Rabinal Achí o Danza del Tun,
Castillo, Andony, 1999, Filosofía y renacimiento de la cultura neo garífuna,
Husserl, E. 1962, Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica,
Herrera Restrepo, Daniel, 2002,  La persona y el mundo de su experiencia,
Revista Crónica del 19 de Septiembre 2016, einteriano@cronica.com.gt,
Fotografía tomada de elperiodico.com.gt, Tulio Juárez, del 19 de Septiembre de 2016.-