martes, 15 de diciembre de 2020

Eta, Iota e Idiota

 

   Como casi todas las grandes cosas el Río Polochic es de humildes comienzos, tímidamente nace en un caserío llamado Rocjá entre la Villa de Tactic y el municipio de Tamahú, ambos en el departamento de Alta Verapaz. Empieza su andadura de occidente a oriente a lo largo de ciento noventa y cuatro kilómetros, fertilizando las tierras por las que atraviesa: Tamahú, Tucurú, La Tinta, Telemán y Panzós hasta desembocar en el lago de Izabal. El mismo es navegable en sus últimos treinta kilómetros desde Panzós hasta El Estor, cuya vía fluvial fue utilizada por los extranjeros que domeñaron esas tierras entre los siglos XIX y XX, incluido mi bisabuelo, el estadounidense Kensett Champney Brooks, dueño de la finca Sepacuité y anexos, para sacar sus productos y embarcarlos hacia los EE. UU. Y Europa.

     En su tránsito hacía el lago de Izabal, al Polochic se le fueron adhiriendo otros afluentes, quebradas, riachuelos y ríos igual de importantes como el poderoso Cahabón que se le une en Panzós, haciéndolo a partir de ahí en un río anchuroso, profundo y navegable, con una enorme capacidad para dar vida por donde va pasando al fertilizar las tierras,  pastizales y sembradíos, como también para cegarla cuando las tormentas tropicales o los huracanes desbordan sus cauces, anegando una inmensa mayoría del Valle del Polochic, una zona en donde predomina la gente originaria Quekchí que vive mayoritariamente en el área rural: según la SEGEPLAN el 22% de los habitantes en las zonas urbanas y el 78% restantes en aldeas, parajes, caseríos y fincas distintas y distantes.

     Históricamente en las tierras que atraviesa el Río Polochic ha habido siempre conflictividades sociales, políticas, militares y culturales  que han provocado desalojos violentos, asesinatos y desapariciones forzosas por parte de las hordas oligofrénicas uniformadas del estado guatemalteco, que tienen dentro de sus funciones institucionales servir de lacayos y gendarmes de las oligarquías nacionales y transnacionales y que, al divorciar el hecho con el derecho y no distinguir el bien del mal, han causado más pobreza, exclusión y abandono de parte del mismo estado de Guatemala.

     En ese contexto, risible es creer lo que los gobiernos de turno han aseverado cuando dicen que, “propicia mecanismos de diálogo a través de la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia y del Sistema Nacional de Diálogo, cuyas instituciones, presumiblemente desde el 2011 vienen desarrollando un sistema para la construcción del Plan de desarrollo integral del Polochic que trae consigo metas de desarrollo, programas y proyectos que contribuyan a superar las causas estructurales de vulnerabilidad existentes en La sub región, en el marco de la política de Desarrollo Rural, lineamientos de una política para una gestión ambiental sostenible, así como de los pactos de Gobierno, Hambre Cero, Competitividad, Paz, Seguridad y Justicia".

 ¡Vaya timo! Los gobiernos de la República de Guatemala, antes, durante y después al 2011, solo han venido a poner en práctica todas sus felonías sirviéndose del pueblo y no sirviendo al pueblo como debiera ser la costumbre, en consecuencia, inexistentes son en su mayoría esos pactos de gobierno, políticas de hambre cero, competitividad, paz, seguridad y justicia. Muy por el contrario, la justicia en esas latitudes es como la serpiente que, solo muerde al que tiene los pies descalzos y el hambre cero solo existe para los personeros de los tres organismos del estado, incluidas sus familiares, amigos y compadrazgos políticos. Ellos, esquilman el presupuesto nacional y se hartan hasta la saciedad en perjuicio de las grandes mayorías poblacionales.

Las tormentas tropicales Eta e Iota solo vinieron a constatar que, el gran ausente en ese valle de sombras, de lágrimas, de ciénagas y muerte en que se convirtió el Valle del Polochic, fue el Gobierno mismo de la República de Guatemala, cuyo revés fue más certero que las ocasionadas por las tormentas en mención.

     Así como Eta, Iota y el idiota gobierno de turno han impactado negativamente en la vida de millares de personas a lo largo y ancho del Polochic; también hay que reconocer que, hay infinidad de personas, asociaciones e iglesias que, sin distingos de razas, credos confesionales, políticos y de clases sociales han ayudado y siguen ayudando a esa legión de pobres y extremadamente pobres, niños huérfanos, viudas y desposeídos. Personas individuales y jurídicas que, a imitación del Río Polochic fueron uniendo fuerzas y esfuerzos con otras personas que se han anexado en ese bregar, a esa noble y loable causa para llevar el bien a las comunidades más necesitadas.

     A nivel individual, plausible y meritoria es la labor emprendida por mi hija María Eugenia para gestionar y llevar ayuda humanitaria, dineraria y en especie a las comunidades más pobres de la población de Tamahú. En su gestión se le unieron mis otras hijas Tania Mariela y Fabiola, quienes con su capacidad de gestión y conexión han ayudado notablemente en ese emprendimiento. Así como otras heroínas y héroes anónimos que con sus aportaciones han aliviado las penas, pobrezas y tristezas de tanta gente agobiada y anegada por Eta, Iota y el Idiota gobierno de turno.

     Como “una golondrina sola no hace verano”, a María Eugenia se le unió el reverendo padre Denis García, presbítero de la parroquia de Tamahú y un par de monjas católicas que en correspondencia con el buen samaritano de Lucas, ilustran que la fe, la esperanza, la misericordia y la caridad son virtudes que permiten no solo pasar a la par del moriente y el sufriente como lo hicieron el sacerdote y el levita de la parábola (Lc 10, 25-37) sino portarse como prójimo. Condición sine qua non para hacer del mundo un mejor lugar para vivir, más humano, más fraterno.

     Asimismo, loable es la labor humanitaria prestada por el Club Rotario Guatemala Sur, presidido por mi colega Benjamín De la Cruz, que, con el apoyo del Club Rotario de Cobán, han trasladado hasta el día de hoy siete camionadas conteniendo verduras, eco filtros, frazadas, comida, artículos de higiene personal, ropa, colchones, medicamentos, mascarillas, mil metros cuadrados de láminas, cuantificándose la ayuda en más de Q.350,000.00 para aliviar las penas de los azotados por las tres tormentas en cuestión: Eta, Iota y el Idiota desgobierno de turno.

Esta es la forma en que, estas personas individuales y jurídicas se han empecinado y caminado ante los sufrimientos y esperanzas de los hombres y mujeres pobres y extremadamente pobres del Departamento de Alta Verapaz que, a diferencia del invisibilizado gobierno de turno, ellos se han acercado y los han acompañado muy de cerca, han descubierto el rostro de Cristo en los cuerpos mal nutridos, lombricientos y harapientos con caras enjutas, desvencijadas y macilentas de los hijos originarios de estas tierras, explotados, mal tratados y humillados in saecula saecolorum.

     La situación actual en toda Guatemala nos invita a no hablar tanto de Cristo sino parecernos más a Él, que paso por el mundo haciendo el bien (Hechos 10, 38) y todo lo que hizo lo hizo bien (Marcos 7, 37).

Útil es también recordar las palabras lapidarias de la Santa Madre Teresa de Calcuta que apuntó alto cuando dijo: “El que no vive para servir, no sirve para vivir” …

 Jlriveirof, OP