jueves, 7 de diciembre de 2017

Con Vida continua la vida continúa…



Por jlriveirof

     En fechas recientes Seguros GyT, S.A. Hizo un “aggiornamento” a su amplio portafolio de seguros de vida; lo que trajo consigo una actualización o modernización a las pólizas que se tienen en vigencia, para satisfacer las demandas presentes y futuras de nuestros tenedores de pólizas de vida y de los que vendrán…
En otras y sencillas palabras, ese aggiornamento tiene como fundamento, adaptar en una nueva presentación la filosofía del seguro; ante un mundo aggiornado, distinto, posmoderno y exigente; en aras de poder satisfacer las necesidades básicas, de todas aquellas personas que han confiado en la compañía aseguradora y en el intermediario  para que les asegure el porvenir, en materia previsional, claro está…
     La póliza en mención; entra dentro de la categoría de un seguro de vida universal, lo que admite practicar el valor de la flexibilidad, y poder arquitecturarse para satisfacer necesidades específicas. Es decir, se puede esbozar una proyección financiera y de seguros, en función de los riesgos que todo ser humano puede sufrir, en un tiempo y en algún lugar concreto; y que permite, hacer modificaciones a las distintas coberturas que la misma le otorga, en las diferentes etapas que la vida le va planteando.
     De lo anterior se desprende que la póliza cubre los siguientes riesgos:
1.- La muerte prematura: En su acepción más simple se puede decir que es aquella que sufre una persona, cuando fallece por cualquier causa, siendo sus hijos aún  menores de edad y; en consecuencia, no pueden por su propia cuenta, hacerle frente a los embates que la vida les presenta.
En fechas no muy lejanas, un asegurado nuestro, viajando de Cahabón hacía Cobán, por causas desconocidas, volcó su vehículo automotor en uno de los profundos barrancos que abundan en el sector  y falleció  en el acto.
En su casa de habitación, dejo a una joven viuda, económicamente dependiente de él y a dos hijos menores de edad. Al tipificarse la causa de la muerte como accidental, ésta joven mujer recibió un poco más del cuarto de millón de quetzales.
Ese caso concreto constituye una muerte prematura…
2.- Invalidez: Es el segundo riesgo que cubre ésta póliza de seguros y está tipificada como aquel riesgo que puede sufrir cualquier persona; al quedar inhabilitada, para desempeñarse en todas las profesiones u oficios posibles, lo que significa que juntamente con esta dolencia, también se socaba la capacidad de producción que tenía la persona antes de sufrir el riesgo. Este beneficio indemnizará el daño sufrido mediante el pago de la cantidad de dinero contratada originalmente y que servirá para paliar la muerte económica y  existencial que se deriva de estos hechos ocurridos ya sea por enfermedad o accidente…
03.- La sobrevivencia: Es otra de las garantías adicionales que satisface ésta póliza  a sus tenedores de seguro de vida.
Mi abuela materna falleció a los cien años de edad, jamás perdió el uso de sus facultades cognitivas, pero desde los 70 años de edad aproximadamente; perdió la capacidad de producción, y ya no pudo seguir asistiendo a los huéspedes que tenía en su gran casa de habitación, lo que trajo consigo tener que vivir por temporadas,  con sus hijos “más pudientes” y no de todos por supuesto, considerando que algunos la dejaron a su suerte, al extremo que ni a sus exequias asistieron.
De haber contado con alguna póliza de seguro de vida dotal, aquellas que estaban en boga en el tiempo de su juventud, la suerte al final de su vida habría sido diferente. Habría tenido un fondo lo suficientemente sustancial, para enfrentarse a los rigores de una vejez prolongada.
 De eso trata este beneficio subsidiario, que permite vivir una vejez cómoda y digna;  en virtud que, gracias a la acción y al efecto del tiempo y al pago de un interés, la póliza genera un capital amplio que permite vivir los años dorados con cierta paz, tranquilidad, decoro y calma.
4.- El desempleo temporal: ¿Quién no ha sufrido los embates de un desempleo temporal?
En la víspera de las festividades decembrinas del año 1985; el escribiente,  se encontraba sufriendo los azotes del desempleo, literalmente no tenía ni para el tradicional tamal de la noche buena, mucho menos para el pavo y todo aquello que no debe de faltar en el centro de una mesa y; para olvidar esas penas, esa noche bebió  mucho ponche, pero sin ponche, únicamente  dejo como contenido, aquello que es amargo y que embota los sentidos. Al menos, olvido momentáneamente las pobrezas y las tristezas que se derivan de  un desempleo temporal, ante la falta de oportunidades, que hasta el día de hoy, son inmisericordes en Guatemala.
Si en ese tiempo,  hubiera contado con una póliza de seguro de vida vigente, sin duda, no habría pasado las penas económicas que trae consigo un desempleo total y temporal. Habría podido retirar de forma parcial, hasta un 80% de los fondos acumulados  y le habría hecho frente a las vicisitudes que   la vida de un desempleado trae consigo y hubiera podido satisfacer sus más elementales necesidades, sin detrimento de los beneficios que la póliza trae consigo.
Esto quiere decir, que con esta póliza de seguro de vida universal, “todo fluye” como diría Heráclito de Éfeso, con suma facilidad, pues todos sabemos que,  “poderoso caballero es don dinero”,  como también decía Quevedo y solo contando con eso, se le puede hacer frente a todos los quebrantos de salud y seguridad alimentaria, en adición a todas las cosas que son necesarias para vivir la vida con solvencia.
Todo eso hace que este seguro de vida universal, sea la única póliza  que usted y yo necesitamos, para  protegernos  contra los cuatro grandes riesgos a los que todo ser humano está expuesto y que son: La muerte prematura, la invalidez, la vejez prolongada y el desempleo.
 Cuatro riesgos que cuando se hacen presentes en la vida de cualquier persona, duelen como la mordedura de una serpiente de cascabel; en detrimento de todos aquellos que quedarán…
Cuatro riesgos, que al estilo de los cuatro jinetes del apocalipsis que según su narrativa, van atravesando el escenario de la vida de los seres humanos, dejando hambre, muerte, caos y desolación, pero también mucha esperanza, cuando tomamos las previsiones correspondientes con debida antelación.
El caballo negro: representa la hambruna, una hambruna que en Guatemala sobreabunda y que tiene entre sus causas,   la falta de oportunidades laborales, racismo, clasismo, exclusión,  carencia de políticas públicas y el ladronismo institucional, considerado éste como uno de los peores flagelos que azota a la población.
Durante el nefasto  gobierno de la mano dura se implementó un pacto de “hambre cero”  que buscaba disminuir en un 10% la prevalencia de la desnutrición crónica y evitar las muertes por causas asociadas. Sin embargo hasta el momento, no se conocen datos oficiales sobre la pertinencia de ese programa. Funciono creo, en sus familias y en la de sus parientes y adláteres de turno, que al día de hoy, aún en prisión, presumen un prominente abdomen, como único  vestigio que evidencia la falta de hambre en sus entornos…
El caballo rojo: representa la guerra, desde el genocidio de la conquista hasta el día de hoy,  ¿cuantas guerras se han sorteado en Guatemala, y cuántos muertos, heridos y desaparecidos se han producido?  hasta el día de hoy, seguimos sufriendo sus rigores.
El caballo bayo: representa la muerte. Una realidad concreta a la que nadie puede escapar. Desde el día de nuestro nacimiento, estamos esperamos turno para ser llevado sobre sus frías parihuelas. ¿Cuándo y cómo? Nadie sabe, nadie supo y nadie lo sabrá. Lo único que sabemos es que tarde o temprano concretará su misión y se hará presente en la vida de cada uno, sin que podamos hacer algo para evitarlo.
No obstante, y para no parecer profeta de calamidades por las razones expuestas; es importante resaltar que en medio de toda esa incertidumbre, nos podemos percatar que hay vida después de la vida y que no todo es caos y desolación y que la fortuna la podemos encontrar  en el caballo blanco del Apocalipsis, que  trae  luz a la mitad del túnel.
 El caballo blanco: jineteado por la esperanza, por la buena noticia, sin duda lo último que muere y es lo único que en el lenguaje del amor ha triunfado más allá del bien y del mal y;   que para el fin de estas elucubraciones, el jinete de ese caballo blanco simboliza la póliza de seguro de vida universal  Vida continua, que nace a la vida y; garantiza la continuidad de la vida a todas aquellas personas que configuran en algún apartado de esa pieza de papel que llamamos póliza, en su calidad de beneficiarios…
Un jinete que vendrá en auxilio, sobre todo de la apesadumbrada viuda, que llora afligida la partida de aquel que era padre, esposo, amigo y proveedor de la familia…
      Con Vida continua, la vida continúa y el jinete del caballo blanco cabalga y va de nuevo en pos de otras  realidades…


Santo Domingo de Cobán; 07 de diciembre de 2017