martes, 1 de julio de 2025

Pinche vendedor…

 



     —Un pinche vendedor de seguros, rio sarcásticamente el fraile que me preguntó si yo conocía a Calich Po, más conocido como tumín Po antes de dedicarse al tráfico de la palabra de Dios y yo le dije que sí …, —ve pues, un pinche vendedor, exclamó reiterativamente, sin que le diera pena al comentarle que yo, desde hace 38 años me dedico al negocio de los seguros.

Un negocio en donde no importa como le llamen muchos de mis pares que edulcoran la palabra vendedor, con palabras más técnicas y sofisticadas; como: perito en seguros, magister en seguros, asesor de riesgos, politécnico en seguros, administrador de riesgos…, etcétera, etcétera, etcétera.

     Al final de cuentas, la intermediación de seguros es un trabajo de ventas, sin importar el título rimbombante que le quieran anteponer a su nombre las personas que se dedican a la difícil tarea de vender seguros en nuestro caso particular, dentro de una de las pocas industrias que ha sobrevivido, sobrevive y sobrevivirá al paso del tiempo, a las grandes guerras, a las pestes y a las grandes catástrofes naturales que han socavado, socavan y seguirán socavando al mundo entero.

    Pinche, según un par de diccionarios consultados es una palabra peyorativa que significa: tacaño, hambriento, ruin, detestable, vil y despreciable, entre otras tantas palabras ofensivas.

Por lo tanto, llamar de pinche vendedor a alguien es una afrenta a los millones de personas que se dedican a vender tangibles o intangibles de forma proba y digna, no hay nada de pinche en el arte de vender productos o cosas. Como dijo una vez el escritor estadounidense William Feather, “sin el arte de vender, todavía seríamos una nación de ciclistas.” Refiriéndose obviamente a los EEUU, extensiva a su patio trasero…

     Para almibarar la afrenta el fraile en cuestión me dice, —tranquilo, tranquilo, tranquilo …, utilizo la palabra pinche solo para adjetivar  a Tumín Po, no al resto de personas que se dedican a ese arte, como usted le llama…

     ¡Ah! —me dije, si supiera el padrecito que el negocio de los seguros se justifica social y económicamente per se…

Un trabajo que a muchos nos ha permitido servir a nuestro prójimo resarciendo pérdidas materiales y humanas, algo que no hace ninguna iglesia, recorrer muchas ciudades a lo largo y ancho del mundo y hacer de nuestro trabajo algo honorable y digno, con la oportunidad única de hacer una carrera a perpetuidad.

     Pongo punto final al tema en cuestión, haciendo mención del refrán popular que dice: “a palabras necias, oídos sordos.”

Jlriveirof

lunes, 30 de junio de 2025

El lameculismo como estrategia de dominación y sumisión geopolítica

 

     “Los países están llamando, me están besando el culo, se mueren por llegar a un acuerdo.”

Donald Trump

     La primera vez que leí una historia sobre lameculos fue en El clan del Sorgo Rojo, del premio Nobel de Literatura Mo Yan. Su narrativa se da en tiempos de guerra, muy similar a los tiempos actuales que vivimos, donde las grandes potencias amenazan con una conflagración bélica de predicciones inimaginables.

     Cuenta Mo Yan, como el jefe del Xian, Cao Mengjin, amonesta a Wu Sanlao por deshonrar a una mujer, mandándole a bajar sus pantalones hasta los tobillos, previo a mandarlo azotar con 100 zapatazos, a razón de 50 en cada nalga. Al finalizar con el castigo, le manda a embadurnar el sisiflis con miel y obliga al damnificado del gorrito de melón a cumplir con un antiguo remedio chino: limpiarle el trasero con la lengua, hasta dejarlo “limpio y fresco como flor de sauce.”

      Quizás el neonazi que ocupa la Casa Blanca pretenda embadurnarse con miel el trasero de macaco que tiene, y que los líderes mundiales que lo están llamando para negociar los aranceles impuestos por el de forma unilateral, le den el ósculo infame bajo circunstancias similares: lengüetazo arriba, lengüetazo abajo, ralentizando la operación, hasta que le dejen el “culo limpio y fresco como flor de sauce.”

     El neonazi en cuestión, sin duda alguna tiene argumentos de peso para mofarse ante el Comité Republicano de los líderes de las naciones que lo llamaron,  y es que, la historia ha demostrado que, a todos los imperialistas en sus diferentes épocas y lugares, quienes han gobernado a países inferiores en desarrollo socio económico, político, militar y cultural, siempre se han bajado los pantalones a media asta y han besado su bota y su trasero a perpetuidad, con el fin de mantener un trato justo y digno, aunque la hagan de forma indigna. “El fin justifica los medios,” diría Maquiavelo, o “el fin santifica los medios,” dirían los jesuitas en el medioevo. No importa el qué hacer con tal de obtener cualquier cosa.

     La ofensa vulgar de Trump, ha generado relaciones tóxicas en el concierto de las naciones, incluso con ciudadanos de a pie, políticos, religiosos y empresarios de su propio país, que no apoyan sus malas relaciones internacionales y sus decisiones sociales, políticas, bélicas y económicas, entre tantas otras más.

     Infaustamente, el lameculismo institucional no es monopolio de unos cuantos líderes de potencias mundiales, se da de forma insidiosa y progresiva en todas las esferas de la vida, tanto en instituciones públicas como privadas, conozco a muchos que, con tal de ascender a un cargo de mayor relevancia o mantenerse en el actual, le besan la suela de los zapatos y el culo al jefe de turno, congratulándose con él o ella, hasta en lo más bajo, abyecto y vulgar, sin importar si tienen que arrastrarse como una serpiente de cascabel, o si tienen que perder  la dignidad, la civilidad y el decoro con tal de lograr lo que quieren…sin embargo, para no extenderme demasiado en este post, algo escribiré sobre ellos a posteriori…

Jlriveirof, OP

Otrosí

 

     "Entonces papá tiene que utilizar a veces un lenguaje fuerte." 

Mark Rutte

     En el epílogo del post que escribí sobre Lameculismo institucional el primer día del mes de junio que ya llega a su final, compartido en esta misma tribuna, advertí que por lo denso del mensaje no me explayaría demasiado, pero que lo haría en otro escrito…

Con este, podría decirse, le daré continuidad.

No encuentro mejor ejemplo para ilustrarlo que, trayendo al escenario la arrastrada que se dio Mark Rutte, secretario general de la OTAN (una organización no solo inútil sino también delictiva), que reptó hasta llegar al anaranjado trasero del nazifascista que ocupa la Casa Blanca y lengüetear de arriba abajo, de izquierda a derecha…, hasta dejarlo más colorado que anaranjado…

Para vergüenza suya y de sus compatriotas le llamó nada más y nada menos que, “daddy Trump” …, más bajo no pudo llegar al arrastrar el cuerpo entero en las fieras arenas de la política para desangrar la sangre que corre por su cara, al subalternizarse y convertirse en fiel lacayo del imperio yanqui para lograr el objetivo del 5% del PIB, asumido por el resto de canchanchanes reunidos en La Haya.

     “—Europa va a pagar a lo grande, como debe ser, y será tu victoria.” —Le vaticino en un chat el tonto útil y servil secretario general de la OTAN a Trump…

 Fue un vidente digno de confianza, así como lo auguró así fue. Los líderes europeos se congratularon con el imperialista yanqui, metamorfoseándose o demostrando más bien, que son unos cipayos…

     Desde el absolutismo moral kantiano hasta el utilitarismo clásico de Bentham, podemos buscar en la razón, la falta de certeza ética en ese acuerdo firmado en La Haya. Lamentablemente la filosofía política a perdido legitimidad y en cuanto a la ética, sus huellas están en todas partes, pero ya casi nadie las ve, mucho menos las persiguen.

      “—Europa va a pagar a lo grande” —dice Rutte, parece que tiene bola de cristal, porque si pagarán a lo grande todos sus ciudadanos de a pie, una y otra vez, vez tras vez, una y otra vez, toda vez que, ese 5% del PIB que tendrán que pagar en “defensa” va en perjuicio de su salud, su seguridad, su economía, su educación, su integridad entre largo e inacabado etcétera.

Enriquecerán sin duda, la industria armamentista del enorme “leviatán” del norte que, cada día con su actitud y discurso mesiánico, se cree el dueño del mundo y el amo de la tierra.

     A los europeos deberían preguntarles en un referéndum si desean que sus países sean miembros o no de la inútil y delictiva Alianza Atlántica, firmada el 4 de abril de 1949…

Estoy plenamente seguro que no…

Mientras tanto, repten líderes granujas, repten…

Jlriveirof, OP

 

 


El mercader de seguros

Capítulo IV

El desinterés por el seguro de vida en Guatemala

Jlriveirof, OP

“Seguro es el descuento anticipado de nuestros futuros infortunios.”

Jacob Burckhardt

     Mientras escribo estas letras, escucho la Sinfonía No. 5 de Beethoven, tomando en consideración que, estudios recientes efectuados por investigadores del Instituto de Biofísica Carlos Chagas Filho, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, descubrieron que, con la música, se puede contrarrestar el cáncer.

Aunque para el común de los mortales, resulte inverosímil la idea de que la música pueda incidir positivamente en la batalla contra el cáncer, esos científicos de la Universidad aludida, se dieron cuenta que, escuchar asiduamente la Sinfonía en mención, lograron disminuir hasta en un 20% las células cancerígenas, sin afectar las células sanas. Los mismos resultados obtuvieron con “Atmospherès” de György Ligeti.

     En mi batalla contra el cáncer me han ofrecido serpiente de cascabel molida, con cuyo polvo puedo aderezar mis alimentos, garantizándome que, con ocho serpientes tostadas al sol, que me coma, quedaré libre de esta malignidad. Hasta pócimas de Aniceto y Hermelinda Linda, me han ofrecido. Sin embargo, en adición al tratamiento oncológico que ya llevo, prefiero escuchar hasta la saciedad, la música planteada por los científicos…

     Pues bien, válgame ese preámbulo introductor, para hablar un poco de ese infortunio que me embarga, el cáncer.

Sin un seguro de vida o gastos médicos, es un calvario el que se vive para cargar a cuestas los gastos en que se incurre para hacerle frente a tal malignidad. Conocí gente que quedó en la calle por no contar con una póliza de las antes mencionadas. Conocí a otras que, prefirieron quitarse la vida, para evitar el dolor que causa la enfermedad y cuando en adición a lo anterior, no hay medios suficientes para el pago a hospitales privados, laboratorios, etcétera. Conocí y supe de otros que tuvieron que vender algún bien material y al final, el producto de la venta no fue suficiente para alcanzar la remisión de la enfermedad, ocasionando en adición un grave daño que también causa a la economía personal y familiar, dado lo oneroso que resulta la malignidad per se.

     Un “seguro es el descuento anticipado a nuestros futuros infortunios.” Postuló el historiador y crítico cultural suizo J. Burckhardt (1818-1897). Puedo dar fe de ello.

     Una póliza de Seguro de Vida Universal, promete resarcir el daño que causan los cinco grandes riesgos con que la humanidad se enfrenta, a saber: una muerte prematura, una invalidez total y permanente, la vejez prolongada, el desempleo y las enfermedades graves, entendiéndose como graves el infarto del miocardio, derrame o hemorragia cerebral, cirugía arteriocoronaria y cáncer que, incluye la leucemia y enfermedades malignas del sistema linfático, por ejemplo, la enfermedad de Hodgkin.

     En mi caso particular, Seguros GyT, S.A. me indemnizó por haber sufrido el crecimiento y la multiplicación de células malignas en mi organismo.

Por lo anteriormente expuesto, refuto la más común de las objeciones que suelen externar algunos clientes cuando se les ofrece seguro de vida: “no creo en los seguros porque uno tiene que morirse para que los paguen.” ¡Falso! …, los riesgos mencionados anteriormente, a excepción de la muerte prematura, se pagan directamente al asegurado, quien debe aportar las pruebas clínicas, radiológicas, histológicas y de laboratorio que sustenten el diagnóstico.

     En el caso de un desempleo temporal, el asegurado puede retirar total o parcialmente el dinero que se encuentra acumulado en su póliza, para enfrentar los retos del desempleo y, en caso de la vejez prolongada, la póliza contará con un fondo de pensión, creado por las reservas matemáticas y los dividendos que, en suma, coadyuvan a resarcir el daño socioeconómico que causa la llegada al epílogo de la vida.

     En fin, me quedo con el pensamiento de que, “seguro es el pago anticipado de nuestros futuros infortunios,” la música de Beethoven, una actitud mental positiva, la oración, el ayuno, la penitencia y una ferviente fe puesta en Dios que todo lo puede, especialmente, en estos dorados tiempos que nos apremian.