jueves, 12 de junio de 2025

 

 


“Yo, mutilado capilar.”

Jlriveirof, OP

     “Si el pelo fuera importante estaría dentro de la cabeza, no afuera.” Infiere Eduardo Galeano en su poema que lleva por nombre, el título que le puse a este artículo.

     Siempre postulé que no había hombre pelón que fuera bueno, para fustigar a uno de mis hermanos que, heredó la “mutilación capilar” de mi papá y, abuelos paterno y materno. Asimismo, para fastidiar a amigos y conocidos, pelones por naturaleza.

     Sin duda, hoy que inicio el año nuevo, con una “mutilación capilar” completa, por causa de quimioterapia a la que estoy siendo expuesto, le doy gracias a Dios porque, perdí el pelo, pero no las ideas, éstas permanecen incólumes en mi cerebro reptiliano, límbico y la corteza cerebral, un cerebro triúnico con que vine dotado a este puto mundo.

     Además; socialmente, no me afecta el hecho de perder el pelo temporalmente; fui pelón durante años, a mi paso como estudiante de un instituto cívico militar y, como recluta de la centenaria Escuela Politécnica; en donde tuve la fábrica de las ideas, siempre rapada…

     Solo el frío y la lluvia propias de esta época en esta región montañosa de la Verapaz, en donde tengo el lugar de mi residencia, me ha estado afectando en mínima parte, y para contrarrestarlo, dos de mis hijas le incluyeron calefacción a mi cabeza, con dos sombreros de fieltro que recibí de parte de ellas…

     Esos sombreros me hacen recordar a mi querido, entrañable e inolvidable abuelo materno Moge, “el mexicano” que, ante el deterioro de su salud por causa de un cáncer en el estómago, cada vez que viajaba a Guatemala para sus chequeos médicos, siempre llevaba un sombrero Stetson o Borsalino, que hicieran juego con su vestimenta. —papa, le decían sus hijas. Va a la capital, no a una finca, —¿Por qué lleva sombrero? —¡puta! Refunfuñaba, —no usar sombrero es moda de pelados…, a pesar de encontrarse ya en su fase terminal, nunca perdió sus buenas costumbres en el vestir.

      Bajo esa premisa de mi abuelo de que, no usar sombrero es moda de pelados, a partir de ayer, ando ensombrerado, además, esa alopecia no define quién soy…

miércoles, 11 de junio de 2025

 

 


Los Pérez

Jlriveirof, OP

    Antes de que la pandemia hiciera su aparición en el mundo entero, una persona (no recuerdo quien) se abocó a un miembro de la Fraternidad Seglar de Santo Domingo, “San Vicente Ferrer”, de la que soy parte, para pedir apoyo en el estudio e interpretación de las Sagradas Escrituras.

Ellos, son un grupo de hermanos que, con sus respectivos cónyuges y otros amigos y conocidos, se reunían cada semana (no sé si aún lo hacen) para hacer su propio estudio y hacer sus propias interpretaciones bíblicas, sin tener los estudios pertinentes para poder hacerlo, más que la experiencia de fe y un estilo de vida acorde a la vida cristiana.

A Jorge Arnulfo Carlos Sánchez, miembro de la fraternidad mencionada, fue a quien le hablaron, y fue quien llevó la buena noticia a una de nuestras habituales reuniones, que cada quince días llevábamos a cabo en la casa de los frailes dominicos. 

Bautizamos al grupo en mención con el nombre de Los Pérez, de forma consensuada decidimos dar el apoyo solicitado, iniciando con esbozar un plan de estudios, según sus necesidades y objetivos a alcanzar.

     Fue largo el tiempo que estuvimos con ellos compartiendo, y en la medida que los fuimos tratando y conociendo, nos pudimos percatar que, ellos, tenían algunas similitudes con las comunidades eclesiales de base, surgidas en Brasil, LATAM y el Caribe, a finales de los años cincuenta, principios de los sesenta, al menos en lo que considero lo más importante: “Los Pérez”, “son un pequeño grupo de personas creyentes que, semana a semana se reunían para compartir su fe”…

     Su disposición en el estudio y aprendizaje fue notable, su solidaridad y prodigalidad, más aún.

Al final de cada sesión de estudios, no nos despedían sin antes degustar las ricas viandas que, con antelación, habían preparado para el efecto.

     A pesar que ellos no están constituidos como fraternidad o hermandad, saben bien practicar lo que eso significa: se valoran, se solidarizan y se estiman como hermanos y practican esos valores con su prójimo, saben perfectamente que, la palabra fraternidad viene de frater, cuyo significado es hermanos y que, su raíz  etimológica viene de germen, que nos da la idea de una procedencia común, que venimos del mismo vientre, idea que se ha hecho común con el paso de los siglos y que, se extiende más allá de una relación biológica.

     En atención a esos valores basados en la parábola del buen samaritano, los meros tatascanes del grupo de Los Pérez: Elber y Cathy, Fredy y Miriam, Friz y mi viejo amigo de antaño Marvin Leonel De La Cruz López, al intuir que el escribiente atravesaba quebrantos de salud, al verlo pelón durante una Eucaristía, no pasaron a su lado indiferentes como el levita, el sacerdote o los miembros de la fraternidad a la que pertenezco, sino que, vinieron sin paracaídas a casa para vernos.

Era una fría noche de finales de enero, principios de febrero, cuando nos vinieron a saludar y a orar por nosotros, reafirmando su amor cariño y amistad.

      Precisamente y en su honor, inicié a escribir estos párrafos a la hora de la Divina Misericordia y en el año de la esperanza, cuyo nombre le ha dado el Papa a este Año Jubilar 2025.

Como un signo de los tiempos, este es un año de reconciliación, de solidaridad, tiempo de encuentro con Jesús, reavivar la esperanza en todos y mejorar nuestras relaciones interpersonales entre todas las personas de buena voluntad. Que así sea…

     Gracias infinitas a Los Pérez porque siguen siendo una buena noticia…

 

 


Los caminos de la patria

Jlriveirof, OP

     A pocos meses de asumir sus funciones, el nuevo gobierno guatemalteco solo se ha concretado a hablar de sus dolores de parto, pero no muestran a su criatura. Al paso que vamos, al parecer, nacerá muerta. Como un claro ejemplo, podemos constatar que toda la red vial a lo largo y ancho del país, está en caos, todos los caminos parecen caminos de herradura, quienes conducen sus vehículos tienen que transitar sorteando los cráteres que hay sobre las rutas y en ese caminar, evitan un hoyo, pero caen en otro y así, sucesivamente.

En fechas recientes, la directora de COVIAL manifestó que, hasta el día de hoy, no han podido dar mantenimiento a un solo kilómetro, “ve tú a saber por qué,” a ese paso, creo que terminará el año en curso sin que empiecen al menos a “taparle el ojo al macho,” echando tierra o balastro sobre esos agujeros.

     Para terminarla de amolar, los fuertes torrenciales que nos azotan, siguen agravando el problema, sumado a eso, los tetuntes que los comunitarios construyen por túmulos en donde se les da la gana, sin ningún control y sin ninguna autorización por parte de las autoridades, quienes se hacen de la vista gorda y soslayan el problema.

     Quienes transitan de forma asidua la ruta de Cobán hacia la cumbre de Santa Elena no me dejarán mentir que, sobre la cinta asfáltica hay más de cincuenta túmulos que dificultan el tráfico. Carros pequeños tienen que hacer acrobacias para poder pasarlos sin problemas, para no romper la aceitera o las llantas a su paso.

     ¿Cuántos pilotos automovilistas se han accidentado en esa ruta por causa de tales túmulos y por el deterioro del camino?

El primer día de la semana, muy de mañana me tocó a mí, cuando regresaba de la ciudad de Salamá hacia Cobán. A inmediaciones de la aldea Pasmolón, la invisibilidad por causa de la nubosidad propia del lugar, no me permitió ver uno de tales túmulos e impacté con el mismo, resultado de ello, las dos muletas, los dos amortiguadores y la base de uno de ellos, resultaron totalmente averiados…, gracias a Dios, no hubo golpes físicos y cuento con un seguro para auto que me respalda y, que dicho sea de paso, en menos de 30 minutos, la grúa enviada por Seguros GyT, S.A. ya me prestaba los primeros auxilios. Pero, a quienes no pueden pagar por un seguro, ¿quién les paga por los daños causados en un accidente? …, ellos tienen que convertirse en su propio asegurador y reparar sus daños…

     Según se sabe, por cada galón de combustible que compramos los ciudadanos, una parte es para “el señor gobierno,” presuntamente se debe utilizar para dar mantenimiento a las carreteras…

Como le cantábamos todos los días al pervertido doctor “Yamaneti” y a su amante del mismo sexo con el dinero de las vacunas cuando desgobernó Guatemala el primero como presidente de Guatemala y al segundo como el primer damo de la nación,  le debemos preguntar a este gobierno: ¿en dónde está el dinero?

 

 


¿De qué tamaño es tu cruz?

Jlriveirof, OP

     “Los hombres son a menudo carpinteros de sus propias cruces

San Felipe Neri

     Mientras los periódicos,  la radio, la prensa, la televisión, tuits por internet etcétera, presagian el desmoronamiento de un mundo en vilo,  por causa de guerras comerciales, sociales, políticas, religiosas y bélicas, me viene a la mente la frase que utilizo como preámbulo introductor en este post, acuñado por San Felipe Neri, de quien, la Iglesia conmemora cada 26 de mayo, su paso por esta  vida, de aquel hombre que  salvaguardó en su tiempo a los jóvenes de los artilugios del maligno.

Dejando por un lado al chamuco en este tiempo posmoderno, a quien de todas nuestras malas decisiones, imposturas, yerros y desaciertos le echamos la culpa, válgame recordar la frase lapidaria de Stephen King:

“El mal tiene muchas caras, incluso podría tener la tuya”, y hoy, vemos ese mal, por ejemplo, en la cara de los sionistas que, crucifican desde antiguo al pueblo palestino, a quien vienen masacrando de forma sistemática.

     Vemos el mal también en la cara del neonazi imperialista con pelo de elote que, despotrica contra los migrantes, causándoles “pánico moral”, al tratarlos como “heraldos de malas noticias”, (Bertolt Brecht) y que, con su retorcida lógica, invita a sus connacionales a practicar la aporofobia, xenofobia, racismo, clasismo y toda palabra terminada en fobia y en ismos, a construir cruces y crucificar en ellas a quienes buscan su sueño dorado en esas tierras que, “destilan leche y miel”, aunque lo que encuentren a su paso y a su llegada, sea hiel y merda, como diría don Fiora (+) en su restaurante de carnes importadas en mi ciudad natal.

     Ante estos signos visibles, “el fin del mundo se acerca”, predican los profetas de calamidades y los fundamentalistas que, con su retórica poco cultivada, asustan a los incautos con “el petate del muerto”.

     El mal tiene también su cara en aparatos de justicia guatemaltecos que, construyen cruces para clavar a sus adversarios políticos contrarios a sus aviesos fines, entre ellos vemos como periodistas, defensores de derechos humanos, pueblos indígenas, entre tantos otros sectores de la población son criminalizados y satanizamos, así como también de ciudadanos que quieren construir nación y restaurar la incipiente democracia.

     Recordemos que, el hombre según su naturaleza humana, es un constructor, desde antiguo lo viene siendo.

La historia evidencia a muchos que, construyeron un imperio, una ciudad, una orden religiosa, una empresa, una casa de habitación, o un antro, otros de igual modo acrecientan la fe, la esperanza y el amor, que los pone en camino hacia la búsqueda de una espiritualidad concreta y esta a su vez, coadyuba en la erección de un edificio espiritual.

     También vemos a otros que, en virtud de sus estilos de vida, sus circunstancias, sus costumbres, sus vicios y sus innobles sentimientos, a imitación de los asirios, construyen cruces, y como los romanos las perfeccionan, haciendo de ellas artefactos letales para clavar su propia existencia.

     Como en aquellos tiempos, las cruces tienen distintas medidas y distintos pesos. Como buenos carpinteros cada quien la construye a su medida, para echarla después y por su propia voluntad sobre sus hombros.

Hay de todos los tamaños, chicas, medianas, grandes y extra grandes. Mientras más grande la terquedad, más grande su cruz.

     Lo más tenebroso es que, muchos no se percatan que, en la construcción de esa cruz, no solo el carpintero será crucificado en ella, la misma tiene un efecto cósmico, expansivo y extensivo hacia los inocentes.

Aquellos que no tienen culpa alguna: hijos, una esposa maltratada física, verbal, espiritual y económicamente hablando, negocios quebrados a causa del vicio que aqueja al fabricante de la cruz, o un pecado galopante, venial, grave o mortal.

     A consecuencia que muchos no saben calcular el peso de su cruz, caen una, dos, tres veces y aún más, se levantan cuando pueden y, en su exacerbada ignorancia siguen apegados a aquellas cosas que lo clavan a su cruz, eso los aliena y esclaviza.

Cuando muchos ya no aguantan con el peso, y tampoco se pueden desprender de ella, vienen y se meten un tiro, se tiran de un puente o se ponen una cuerda al cuello, terminando de la manera más pusilánime con su execrable existencia.

     Otros,  con la luz que arroja la sociología del conocimiento,  cambian de  panorama cambiando su perspectiva, mediante un cambio de mentalidad, cambian de chip, mediante un buen feedforward, coaching, mentoríng, o la oración constante de hijos, padres y cónyuges, una vela encendida, un consejo espiritual de alguien que tenga ese don, se transforma en  la luz que ilumina un nuevo día, un nuevo caminar, un nuevo amanecer, y al final del túnel, encuentra la luz incandescente de Aquel que nos da fuerzas, que nos busca como a la oveja perdida, y que cuando nos encuentra nos abraza, nos acoge en su redil y nos devuelve a la vida, para resarcir los daños que nos hemos causado a nosotros mismos y a los demás, con gloria y en paz.

     Que San Felipe Neri siga siendo un ejemplo para todos nosotros, sobre todo en estos tiempos societales que nos agobian para que, las luces de nuestros futuros posibles iluminen nuestro caminar en este valle de sombras y de muerte que es nuestra finca bananera, especialmente, y el resto de la “aldea global” (Marshall McLuhan).

  


El mercader de seguros

Capítulo I

Jlriveirof, OP

     Desde los tiempos del Génesis se emplea el término mercader para describir a alguien que comercia con algo concreto, y al ser una palabra que se deriva precisamente de mercado, la luz que arroja la economía sobre el término en cuestión, describe que, “es un conjunto de transacciones de procesos, o intercambio de bienes y servicios entre individuos.” Según Wikipedia no hace referencia al lucro o a las empresas, sino al acuerdo mutuo y voluntario en el marco de las transacciones. De tal suerte que, se equivocan aquellas personas que utilizan el término como un peyorativo para describir a una persona mezquina per se.

Aunque tampoco podemos soslayar el hecho que, haya mercaderes malhechores, pero a los tales los vamos a encontrar en cualquier profesión u oficio.

     Adrede he intitulado este post utilizando la palabra mercader, como una sátira hacia aquellas personas que negocian seguros y que, les gusta almibarar el título que le anteponen a sus nombres en sus tarjetas de presentación, por algo más fino y sofisticado por decirlo de esa manera. Al final, quienes nos dedicamos a la comercialización de seguros, somos mercaderes de seguros. No hay nada indigno en ello, al contrario, es una profesión muy noble que permite satisfacer innumerables necesidades a la sociedad, es una profesión de servicio que permite atesorar gratas experiencias en nuestras mentes y corazones.

     En 38 años que cumpliré el primero de agosto del año 2025, de forma ininterrumpida he estado al servicio de la sociedad guatemalteca como mercader de seguros, y puedo atestiguar que, podría escribir un denso anecdotario sobre el bien que mis asociados y yo, hemos hecho a la sociedad en la comercialización de seguros. Especialmente con los de vida, por los cuales tengo una opción preferencial, en virtud que, por medio de ellos, hemos contribuido al desarrollo socioeconómico en la región de Alta y Baja Verapaz y puntos circunvecinos. Con justa y sobrada razón el Comité Europeo de Seguros, aseveró en el año 2006 que, “el sector de seguros juega un papel fundamental en la economía y, los expertos en ese tema, coinciden que entre los diferentes ramos de seguros, son los  de vida los que más contribuyen a dicho desarrollo por el ahorro personal y familiar que generan para garantizar un dinero sustentable durante la fase de un desempleo temporal, durante la etapa de la  jubilación, una muerte prematura, sobrevivencia o el padecimiento de enfermedades graves.

     Para dar pie al anecdotario anunciado en párrafos anteriores, retrotraigo el pensamiento a la última década del siglo pasado, cuando en las instalaciones del Centro Universitario del Norte, aseguré a un catedrático de dicha sede, gozaba de muy buena salud, lo que le permitió adquirir una muy buena suma asegurada. Unos 15 años después, solicitó un retiro parcial del dinero que, por concepto de ahorro, tenía acumulado en su póliza de seguro. —me servirá para paliar una crisis económica por la que estoy atravesando, —adujo. Fiel a la programación de su póliza, se devolvió, asimismo, reintegrando el dinero retirado en aquella ocasión, (aunque no tenía por qué hacerlo) porque si no, no tendría para su jubilación —me explicó.

     Como en el 2015, sin previa cita me visitó en mi oficina, se hacía acompañar de su señora esposa, para solicitarme le explicara a ella, qué tramites tenía que hacer para que, sin ninguna dificultad, llegado el momento pudiera cobrar el seguro como única beneficiaria de su póliza.

Estupefacto quede cuando me comentó él porque de esa petición. -Hace algunos años, —me dijo, desarrollé cáncer metastásico y fallo renal por causa de una hipertensión muy alta, y clínicamente estoy desahuciado. —Ya me queda poco tiempo en esta vida para estar con ella…

     En esos 37 años y pico, como mercader de seguros, jamás había visto a alguien gestionar en vida lo que sería el pago de su seguro, jamás había visto a alguien con alta dosis de aceptación, resiliencia, estoicismo, inteligencia emocional y social. Estaba lúcido y sereno, un estado emocional que extendió a su futura viuda, quien se encontraba en aparente estado de ánimo apacible…, ¿acaso existe amor más grande que ese, demostrado por alguien que, sin ningún atisbo de egoísmo, temor y temblor, hablara con suma facilidad sobre su próximo deceso?

Se fue seguro que al momento de su muerte no le fallaríamos, murió en fechas recientes con olor a santidad, por haber procurado para su viuda, una renta que le permitirá una vida cómoda y digna…

     A guisa de colofón me quedo con las palabras de Jacob Burckhardt (1905); sobre que, el “seguro es el descuento anticipado de nuestros futuros infortunios

 

 


El mercader de seguros

Capítulo II

A propósito del seguro de responsabilidad civil obligatorio

Jlriveirof

     A finales de los años 80, principios de los 90, el escribiente aseguró la vida de cada uno de los miembros de una familia cobanera.

Al expedir la compañía aseguradora las pólizas de seguro de vida, visité nuevamente al padre de familia y sostén de la misma para explicar y entregar cada uno de esos documentos.

Al final, previo a despedirme, le ofrecí asegurar su vehículo contra todo riesgo. Era un hermoso pick up Ford F150 XLT Lariat de modelo reciente en ese tiempo, que se encontraba en su garaje.

Le expliqué a detalle todo lo que la póliza le cubría, y al final me preguntó cuánto tenía que invertir para ese seguro. —no me joda, respondió. Con ese dinero compró un par de chivos para engorde y en año y medio los vendo y le gano el 60% a mi dinero. Insistí con asegurarlo ofreciéndole el mismo seguro excluyendo la cobertura que cubría contra robo, atraco, vuelcos y colisiones y dejarle solo el beneficio de responsabilidad civil o daños a terceras personas y sus bienes materiales, lo que reducía ostensiblemente el pago, sin embargo, también lo refutó, aduciendo que, con ese dinero podría comprar un becerro de media ceba.

     Pues bien, el tiempo pasó y un día llegó a buscarme afligido, para contarme su historia. —Fíjese, me dice, —iba yo para el puerto (no me dijo que puerto), y la recta de Tactic la agarré muy rápido, iba entretenido cambiando estaciones en la radio, cuando de la calle  que lleva al mercado de la villa, cerca de Chamché, una mujer salió corriendo queriendo atravesar la cinta asfáltica y la atropellé, no murió en el momento, sino una semana después en un hospital privado que me está sacando un ojo de la cara. —Estoy libre bajo fianza, con arresto domiciliario y los abogados que me están auxiliando, me están saliendo más caros que el hospital. Como si lo anterior fuera poco, los hijos de la señora pretenden un resarcimiento por su muerte, so pena de entablar demanda si no les pago. —¿Qué hago?, ¡malaya aquel día! mejor le hubiera tomado el seguro, aunque sea el más barato, ese para terceros…

      Lo anterior expuesto, es sin temor a equivocarme, una clara expresión del desconocimiento y la desconfianza que muchas personas tienen en materia previsional. En Guatemala es grande la falta de cultura en esa materia. Fue eso lo que permitió que muchas personas pudientes económicamente hablando, se opusieran a un seguro obligatorio de responsabilidad civil.

     Si el protagonista de la historia hubiera tomado ese seguro en aquel tiempo; la aseguradora que yo representaba, hubiera cubierto todos los daños físicos ocasionados a la atropellada, los gastos médicos en el nosocomio, incluso su muerte. Se hubiera evitado todos los pagos realizados a sus abogados, porque el seguro tiene una cobertura de asesoría legal, otorgándole un abogado para brindarle toda la asistencia requerida para defenderlo ante el juzgado correspondiente…, según me dijo, gastó más de Q.50,000.00, un dineral en aquel tiempo considerando que el poder adquisitivo de la moneda era grande.

Con ese dinero, según sus propias palabras, hubiera fincado un terreno con becerros, tomando en cuenta que, ese era el giro de su negocio…

     Pero además de los beneficios citados en párrafos anteriores, cabe resaltar que el seguro de responsabilidad civil, también impide que las víctimas queden desprotegidas, independientemente si el hechor, tiene o no recursos económicos para hacerle frente a la situación.

Hoy día, es preferible pagar la prima de un seguro que hipotecar el futuro si no se cuenta con esa herramienta clave para resarcir pérdidas, tanto humanas como materiales. Una herramienta que nos da seguridad y paz mental al saber que a la hora de una contingencia tenemos un respaldo, que también reduce los gastos a los hospitales públicos, que, al día de hoy, han erogado millones de quetzales para atender a las víctimas de accidentes viales, llevándose el primer lugar, quienes se conducen y se accidentan en una motocicleta.

     Ocioso me parecería de mi parte si quisiera aquí extenderme para comentar los hechos que tuvieron lugar, ante la reacción de muchas personas que se opusieron al establecimiento de ese beneficio.

Aunque no comparta las divergencias, respeto cada punto de vista. A mi juicio asiste la razón primero, por eso mi reflexión es técnica, no política.

     Permítaseme, empero, a guisa de colofón, dejarlos con la siguiente máxima de Aristóteles: “Solo una mente educada puede entender un pensamiento diferente al suyo sin necesidad de aceptarlo.”

 


El mercader de seguros

Capítulo III

La cultura previsional

Jlriveirof, OP

 “La cultura de un pueblo se mide en relación a la cantidad de pólizas de seguros que tiene.”

Mario Vargas Llosa

     En fechas recientes mi amigo y colega de antaño, Eduardo H Mata, me recordó el epígrafe atribuido al famoso escritor peruano y ganador del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, cuya afirmación está en sintonía con el Comité Europeo de Seguros que dijo en fechas no muy lejanas que, “un mundo sin seguros sería mucho menos desarrollado económicamente y menos estable.” 

      Ese párrafo primero, me retrotrajo años atrás, cuando leí la más famosa obra literaria del escritor vienés Stefan Zweig: El mundo de ayer, en donde en uno de sus capítulos comenta lo que a él le tocó vivir a finales del siglo XIX, en la Viena Imperial, al decir que, era “el siglo de la seguridad y que llegó a ser la época dorada del sistema de seguros. Se aseguraba la casa contra incendio y robo; el campo, contra el granizo y la tormenta; la vida contra accidentes y enfermedades; se compraban rentas para la vejez y se depositaba en la cuna de las niñas una póliza para su futura dote. Por último, hasta los obreros se organizaron, conquistaron un salario estable y una caja de previsión; el servicio doméstico ahorraba lo necesario para un seguro en la vejez y pagaba de antemano, en pequeñas cuotas, su propio entierro. Sólo el que podía contemplar el futuro sin preocupaciones disfrutaba del presente con buenos sentimientos.”

      A más de un siglo de desvelados esos hechos, podemos constatar como en “la ciudad de la música” y hogar de Beethoven, Mozart, Strauss y Schubert, contemplaban el futuro sin preocupaciones porque tenían una cultura previsional impresionante, algo de lo que carecemos una inmensa mayoría de guatemaltecos, puesta de manifiesto en fechas recientes, con bochinches callejeros y violencia generalizada, cuando se quiso poner en vigor el seguro obligatorio de responsabilidad civil.

     Ante esos hechos de violencia tanto física como verbal de los opositores al seguro, nos sometimos al escrutinio de otras civilizaciones, en donde, sin duda alguna, nos vieron con desdén.

     ¿Cómo nos verían los vieneses en el primer cuarto del siglo XXI? Cuando ellos siguen con la creencia de que, al seguro hay que verlo como un contrato de “absoluta buena fe” (ubérrima bona fide), y que, es la única herramienta clave para gestionar riesgos y resarcir tanto los daños físicos y materiales consecuentes a una muerte prematura, a una invalidez, a la vejez prolongada, al desempleo, las enfermedades graves y a los accidentes…

     Como en la época dorada del seguro vienés, en Guatemala hoy día, también contamos con seguros para garantizar la renta vitalicia para una viuda; seguros contra incendio para el hogar o la empresa y su contenido;  con un amplio portafolio de seguros de vida, tanto en dólares estadounidenses como quetzales, pólizas de gastos médicos, de accidentes personales; garantizamos el riesgo que conlleva la sobrevivencia; así como un seguro agrícola que garantiza indemnizar todas las pérdidas ocasionadas por las catástrofes de la naturaleza, entre tantas cosas; con la diferencia que, aquí les restamos importancia.

     Si en palabras de Vargas Llosa, la cultura de los pueblos se puede medir por la cantidad de pólizas que tienen; ¿acaso no podríamos afirmar, reafirmar y confirmar nosotros que, la cultura de nuestras familias también podría medirse   en relación a las pólizas que tenemos en vigor?

Conozco familias verapacenses que tienen asegurado hasta el modo de andar…; ellos, se han dado a la tarea de contemplar el futuro sin preocupaciones porque tienen un respaldo financiero; disfrutan el presente con buenos sentimientos, porque piensan en sus seres queridos; aún en medio de nuestra relativamente exigua cultura previsional…

 

 


A propósito del Día Internacional del trabajo

Jlriveirof, OP

     En el marco de la celebración del Día Internacional del Trabajo, quiero felicitar y abrazar a corazón abierto, a mis compañeros del camino, a todos los agentes de cambio que son los hombres y mujeres de negocios de seguros que, bregan con un mismo fin y en una misma dirección, y que todos los días se levantan desde algún rincón de Verapaz, motivados por hacer de este mundo un mejor lugar para sus descendientes y por quienes en ellos depositan su confianza. Mi aprecio y respeto para ellos que, todos los días emprenden, trabajan y actúan, con alto grado de excedencia y excelencia.

     Es extensivo este saludo a su selecta clientela que también hace lo mismo por mantener una póliza de seguro vigente, trabajando arduamente sin importar si el día está frío y ventoso o ardiente y exigente.

     Sin entrar en connotaciones históricas del porqué de la celebración de este día, de sobra conocido por todos, les dirijo este saludo por ser  asiduos en el bregar ese que se da , en las interacciones diarias, con aplomo, simpatía, empatía y gallardía, manteniendo sanas relaciones con todos,  por ser agentes de cambio, disciplinando su ser y su hacer con las luces que arrojan la prospectiva estratégica, las 4DX, con un pensamiento sistémico y una filosofía de mejora continua (Kaizen), que obliga a determinar ¿qué puedo mejorar el día de hoy?

     Que las promesas del Hombre de arriba se cumplan y nos permitan   transitar sin miedo por los distintos derroteros que la vida nos pone por delante, estando con nosotros, todos los días hasta el final de los tiempos...

  


La elección del Papa León XIV, un signo de los tiempos…

Jlriveirof, OP

     En el Cuarto Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor que, la Iglesia Católica celebra hoy, la fe y la razón me impelen a escribir estas letras a pocos días de concluido el cónclave, acerca del Papa León XIV, como un signo de los tiempos, dadas las señales que otean desde Roma y que se extenderán a lo largo y ancho del vasto mundo.

     Haciendo un sucinto análisis de la realidad actual, vemos a un mundo que, como consecuencia de la era posmoderna en la que estamos inmersos desde principios de la segunda mitad del siglo XX, cuestiones éticas, morales y espirituales, no tienen el suficiente barniz filosófico, teológico, sociólogo, antropológico, etcétera, que nos permita ver nuestros problemas con una óptica de fe.

     La corrupción pública, privada, clásica o moderna, ha permeado la mente y los corazones de aquellos que, deberían procurar el bien común, la justicia y el derecho.

     Guerras y rumores de guerras ocasionadas en gran parte por políticas neoliberales de parte del imperio del norte, sacuden y contaminan al mundo entero. ¿En dónde no ha avasallado democracias ese imperio del mal? Liderado por un Hitler posmoderno…

     Los bulos y la desinformación en las redes sociales, “le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar con un vaso de vino, sin dañar a la comunidad…,” Sentenció el escritor y filósofo italiano, Umberto Eco. Y ¡Vaya sino! …, muchos creen que la libertad consiste en decir lo que se quiere, soslayando la verdad para imponer sus propias agendas…

     Todo esto pasa mientras en el país, se satanizan, persiguen, esclavizan, asesinan o encarcelan a aquellos que, defienden derechos civiles y el medio ambiente, incluso por gobiernos que se autodenominan progresistas.

     Ante estas realidades, la elección del Papa León XIV, es un signo de los tiempos, porque leyendo entre líneas sus discursos y sus escritos desde que estaba en América del Sur, se puede constatar que va a desempolvar la Doctrina Social de la Iglesia, para promover un humanismo integral y solidario.

Al ser oriundo de los EEUU, y nacionalizado en Perú, conocer la realidad actual de la iglesia pobre, misionera y perseguida en LATAM, la depauperación de nuestras sociedades, haber escogido su nombre por León XIII, porque según sus propias palabras, afrontó en aquel tiempo, la defensa de la dignidad, la justicia y el trabajo, sin duda, le permitirá abogar por estos pobres y desposeídos, invisibilizados por los gobiernos de las naciones, excluidos, expoliados y explotados a perpetuidad...

 


 

La Julia

Jlriveirof, OP

     Con el nombre de Julia, bautizó mi abuelo materno Hermógenes Fernández de la Cruz, el revólver Smith & Wesson, calibre 38 que en esa vieja fotografía portaba en la cintura. Especialmente en los tiempos aquellos de la década de los años 50 y 60 del siglo pasado, cuanto fungió como administrador de la finca Pancus, después de haber sido expropiada a los alemanes por el gobierno de turno por conflictos políticos y sociales, así  como de alcalde municipal de San Miguel Tucurú, a finales de los años 50, principios de los 60, y como propietario de una parcela camino de Salacuim, cuando la única vereda que llevaba a la misma era un camino de herradura, dentro de la densa montaña,  poblada de fauna y flora abundante, antes que, los depredadores hicieran de las suyas.

     Mi querido y recordado abuelo Moge, “el mexicano”, en esos tres escenarios de su vida particular, practicó más que las tareas inherentes a sus cargos, también la hacía de “ombudsman”, defendiendo los derechos civiles de los mozos de la finca, aunque a veces el mismo los violentará: a veces, contaba, tenía que mandar a dormir a más de un bolo relajero y bojero (bebedor de una bebida espirituosa fabricada de maíz fermentado), dándole un “tomxicaso”, así le llamaba él, al golpe que les daba con la palma de la mano abierta en la “xic”, (oreja en idioma autóctono), mandándolos a descansar hasta el día siguiente…, también contaba que muchas veces la tuvo que hacer de loquero, cuando alguna vecina enardecida lo iba a llamar para que controlara a su marido. Varias veces fue a “adormecerlo”, hasta que se hastió diciendo: —esta vieja ya me agarró de su loquero.

     No tuvo educación formal, pues su padre, un rico mercader y coronel de infantería, Ventura Fernández, oriundo de la hermana Ciudad de Salamá, se dedicó a hacer hijos, registrando a más de 75 en los diferentes cabildos de los pueblos en donde pernoctaba acompañado y, a la hora de otorgar estudio él no estaba dentro de los elegidos.

Sin embargo, mi abuelo se formó en la escuela de la vida, y su pensamiento se abrió paso interpretando el mundo y todo cuanto en él acontecía, cuando esa interpretación del mundo ya no era monopolio de unos cuantos intelectuales, especialmente los que vestían de sotana. —Cuando entrés a la iglesia, quítate el sombrero, no la cabeza. Crecí creyendo que era un pensamiento de él, con el tiempo descubrí que era de Chesterton.

Careció de la avidez y la mezquindad de sus homólogos que se enriquecieron en sus cargos, como entró así salió, solo con la Julia y su montura que iban a donde él iba.

 

 


El lameculismo como estrategia de dominación y sumisión geopolítica

Jlriveirof, OP

     “Los países están llamando, me están besando el culo, se mueren por llegar a un acuerdo.”

Donald Trump

 

     La primera vez que leí una historia sobre lameculos fue en El clan del Sorgo Rojo, del premio Nobel de Literatura Mo Yan. Su narrativa se da en tiempos de guerra, muy similar a los tiempos actuales que vivimos, donde las grandes potencias amenazan con una conflagración bélica de predicciones inimaginables.

     Cuenta Mo Yan, como el jefe del Xian, Cao Mengjin, amonesta a Wu Sanlao por deshonrar a una mujer, mandándole a bajar sus pantalones hasta los tobillos, previo a mandarlo azotar con 100 zapatazos, a razón de 50 en cada nalga. Al finalizar con el castigo, le manda a embadurnar el sisiflís con miel y obliga al damnificado del gorrito de melón a cumplir con un antiguo remedio chino: limpiarle el trasero con la lengua, hasta dejarlo “limpio y fresco como flor de sauce.”

      Quizás el neonazi que ocupa la Casa Blanca pretenda embadurnarse con miel el trasero de macaco que tiene, y que los líderes mundiales que lo están llamando para negociar los aranceles impuestos por el de forma unilateral, le den el ósculo infame bajo circunstancias similares: lengüetazo arriba, lengüetazo abajo, ralentizando la operación, hasta que le dejen el “culo limpio y fresco como flor de sauce.”

     El neonazi en cuestión, sin duda alguna tiene argumentos de peso para mofarse ante el Comité Republicano de los líderes de las naciones que lo llamaron,  y es que, la historia a demostrado que, a todos los imperialistas en sus diferentes épocas y lugares, quienes han gobernado a países inferiores en desarrollo socio económico, político, militar y cultural, siempre se han bajado los pantalones a media asta y han besado su bota y su trasero a perpetuidad, con el fin de mantener un trato justo y digno, aunque la hagan de forma indigna. “El fin justifica los medios,” diría Maquiavelo, o “el fin santifica los medios,” dirían los jesuitas en el medioevo. No importa el qué hacer con tal de

obtener cualquier cosa.

     La ofensa vulgar de Trump, ha generado relaciones tóxicas en el concierto de las naciones, incluso con ciudadanos de a pie, políticos, religiosos y empresarios de su propio país, que no apoyan sus malas relaciones internacionales y sus decisiones sociales, políticas, bélicas y económicas, entre tantas otras más.

     Infaustamente, el lameculismo institucional no es monopolio de unos cuantos líderes de potencias mundiales, se da de forma insidiosa y progresiva en todas las esferas de la vida, tanto en instituciones públicas como privadas, conozco a muchos que, con tal de ascender a un cargo de mayor relevancia o mantenerse en el actual, le besan la suela de los zapatos y el culo al jefe de turno, congratulándose con él o ella, hasta en lo más bajo, abyecto y vulgar, sin importar si tienen que arrastrarse como una serpiente de cascabel, o si tienen que perder  la dignidad, la civilidad y el decoro con tal de lograr lo que quieren…sin embargo, para no extenderme demasiado en este post, algo escribiré sobre ellos a posteriori…

 

 


El coronel que tenía mil amores

Jlriveirof

     Mi bisabuelo materno se llamaba Ventura Fernández Barrios y era coronel del Ejército de Guatemala en las primeras décadas del siglo XX. Como el chichicaste, por donde pasó quemó…, fue hombre de “mil amores “, alguien que, sin duda, se tomó en serio el contexto de la frase bíblica contenida en el libro del Génesis (1, 28) de “ser fecundos y multiplicarse”, ya que según se, inscribió un aproximado de 70 hijos en los diferentes cabildos de los pueblos en donde entre candilejas y atrincherado, acampó en más de un monte venusino…

     Además de militar fue un rico terrateniente y empresario. La actual cárcel de hombres que está situada cerca del parque San Marcos, en la Ciudad de Cobán, era de su propiedad, y en su interior tenía una fábrica de licores…

      En su tiempo las monedas eran de pura plata, y pródigo con sus finanzas, en las peleas de gallos pesaba su dinero y lo apostaba por libra, tanto tenía que no le importaba despilfarrarlo, de igual manera, fue responsable con la manutención de su descendencia, al menos hasta que cada uno llegara a su mayoría de edad, porque “heredad de puño y letra” no dejó a sus hijos que no eran de matrimonio.

     Ya jubilado del ejército y radicado en Cobán, con el tiempo y el dinero a su favor, “pasaba revista” a sus familias, montado en el dorso de su caballo de pura cepa…

La mujer del alba con su guadaña al hombro lo vino a visitar precisamente cuando de San Pedro Carchá regresaba a Cobán, había ido a visitar a la familia que tenía allá, y pasado el puente El Arco, un poco más arriba ya dentro del pueblo, las patas traseras de su caballo resbalaron en las piedras lisas y mojadas, cayéndose del corcel y éste a su vez, le cayó encima. No murió en el instante según el relato de mi madre, que, a sus 12 años de edad, junto a mi abuelo lo fueron a ver a su casa de habitación, la casona que está en la esquina de la calle principal que conduce al calvario, frente a un banco del sistema.           

Murió a finales de la década de los años cuarenta, intestado, sin embargo, todo apunta a que su espectro aún ronda en esta tierra y hace negocios, porque al parecer su “casa matriz” a sido desmantelada y puesta a la venta…, como diría el cantor, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios…”

El Cerro de la Santa Cruz

 

     Así como las cumbres son las partes más altas de una montaña, el pujante y portentoso Valle del Río Salamá o Valle de las Rosas, que se aprecia al fondo, es cumbre de un desarrollo socioeconómico, urbanístico y de progreso nunca antes visto, muy especialmente en la cálida Ciudad de Salamá y puntos circundantes que florecen en el valle.

     Desde la cresta del Cerro de la Santa Cruz, donde posa de espaldas el Reverendo Giovanni Morán, párroco del templo San Mateo Apóstol, y su grey que, de forma panorámica pudieron apreciar, al frente, la Sierra de Chuacús, al fondo, como ya lo dije, el Valle de las Rosas, cuyo entorno es abrigado con el manto de un cielo empíreo de color azul celeste, acromático y dramático, adornado de nubes de algodón que le dan un toque de belleza sin igual.

     El sacerdote en mención, con la custodia alzada y El Santísimo expuesto, bendice el valle, a su gente trabajadora y proba y demás seres vivos que yacen sobre la faz del valle y sus montañas que la rodean, pidiendo para que las lluvias retrasadas de mayo se hagan presentes en junio, entre otras cosas.

     La misa celebrada por él cura en la cúspide del cerro, que me fue comentada, a mi parecer fue dialógica y simbólica por cuanto que, en tiempo de los mayas se creía que en ese cerro vivía Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, que tenía por misión asustar a los antiguos pobladores.

Ya con la llegada del cristianismo a esas tierras por parte de los frailes dominicos que vinieron de España, se mandó a erigir un templo y una cruz en ese lugar, para desmitificar las creencias ancestrales. De ahí el nombre que tiene hasta el día de hoy el cerro.

     No obstante, hoy día, son otra clase de serpientes las que merodean, chismorrean y espantan a la gente, se arrastran por todas las ciudades, ya no son emplumadas como Quetzalcóatl, sino bípedos implumes, según la frase utilizada por Platón. Que mil misas nos libren de tal raza de víboras…

Jlriveirof, OP