domingo, 4 de agosto de 2019

Quien trabaja mal remunerado, muere enajenado...


Jlriveirof

<< ¡Ciudadanos! >>

     << Antes de que entre en el tema, permitidme hacer algunas observaciones preliminares. En el continente reina ahora una verdadera epidemia de huelgas y se alza un clamor general pidiendo un aumento de salario. >>
Así comienza Karl Marx su obra Salario, precio y ganancia. Trabajo Asalariado y Capital, en donde refuta los conceptos nefastos de Weston, miembro de la Internacional, que en su momento creía que los aumentos salariales no podían mejorar la situación socio económica de la clase trabajadora.
Un pensamiento subyacente en la mentalidad de la cúpula empresarial de la cámara del agro, que en Ciudad de Guatemala creen que aún están en el tiempo en que la esclavitud era lícita, y precisamente por ello, retorcieron el brazo de su lacayo de turno en casa presidencial, para que congelara el salario mínimo a los trabajadores, que, en la misma proporción al salario establecido y recibido, comen en común unión con la ralea que tienen y mantienen.

     Una cámara insolidaria que no solo -presuntamente- evita pagar todas las tributaciones que la ley implica, sino que pone en práctica la política económica del azadón después de hundirlo y jalarlo hacía ellos mismos: lo que quede en el centro es para ellos, lo que salga de los lados es para distribuirlo entre sus trabajadores y proveedores. Un pecado estructural que llora sangre y clama al cielo, porque en lugar de fomentar la solidaridad, la justa distribución de la riqueza, el pago cabal de los impuestos, regalías, responsabilidad social empresarial y la oportunidad de crear fuentes de trabajo dignas, lo que generan es expolio, hambre, sed de justicia, enfermedades, fatiga, escasez, inseguridad, zozobra, esclavitud y enajenación de las personas entre un largo e inacabado etcétera.

     Un pensamiento indigno subyacente también en la mente y el corazón del entonces Presidente de Guatemala, Alejandro Maldonado Aguirre, cuando el 31 de diciembre del 2015, le dio como regalo de fin de año a una gran mayoría de guatemaltecos pobres, más pobreza y exclusión con los salarios mínimos diferenciados, que debían cobrar vigencia ipso facto en cuatro poblaciones en donde reina la pobreza y la pobreza extrema. Disposiciones arbitrarias, demoníacas e inconstitucionales a todas luces, tomando en cuenta que tales salarios no cubrían ni siquiera la canasta básica alimentaria de Q.3,540.60 reportado entonces por el Instituto Nacional de Estadística, a noviembre del mismo año.
A todas luces el presidente en mención, achichincle de cúpulas empresariales perversas, se pasó la jurisprudencia constitucional de la República de Guatemala, por donde quiso y la irrespetó con tal de congratularse con los burgueses, sus patronos de entonces.

     Cuánta razón tuvieron los teólogos de la liberación al opinar que la pobreza es "anti evangélica, anti ética y perversa". Ante todo, cuando la procuración de la misma es pensada de forma deliberada como lo vienen haciendo desde antiguo esta clase privilegiada de victimarios…

     Tal y como lo expresa Allen Wood en su obra Justicia y Explotación en Marx, estos burgueses con esas costumbres insanas arraigadas hasta el tuétano, y sus achichincles,  los presidentes de la nación de turno, “matan de hambre, esclavizan y enajenan a las personas” porque “frustran la autorrealización humana, la prosperidad y otros bienes no morales”.

     Son causas también de pobreza y pobreza extrema, la falta de oportunidades, educación, instrucción, postergación, holgazanería, un capitalismo inhumano y voraz que bebe hasta la última gota de sangre de sus trabajadores entre tantas otras cosas, en adición a que la población que tiene acceso a las universidades y escuelas superiores no aprenden nada o casi nada sobre emprendimiento. Y cuando egresan de ahí, salen no a emprender, sino a buscar un empleo que permita un salario de sobre vivencia y no de excedencia.
Expropiando el pensamiento de Marx en otros contextos, cabe utilizarlo en éste: Muchos empresarios han “roto el báculo de toda moralidad” al hacer manifiestas las conexiones existentes entre la ética y la moral con las condiciones sociales de las que surgen.

     Respecto de las causas sociales mencionadas en el párrafo anterior, dos serán motivo para contemplar: La falta de oportunidad y el emprendimiento. Respecto de las demás, poco o nada podemos hacer de forma individual, el sistema está podrido y las finanzas especulativas son el altar en donde muchas personas rinden tributo a su dios: Mammón, el dios del dinero. Por eso fue que Marx criticó severamente la economía política y la religión, intentando con su pensamiento liberar a los seres humanos de la esclavitud respecto de “los dioses del cielo” y el de la tierra llamado “Her kapital” …, un dios que transfigura a muchas personas según su cantidad.

     A tenor de lo planteado en los párrafos anteriores, es preciso caer en la cuenta que las circunstancias desfavorables mencionadas, han sido, son y seguirán siendo el santo y seña de muchos empresarios carentes de conciencia, que seguirán ensañándose con las clases depauperadas de trabajadores, con tal de minimizar sus gastos y maximizar sus utilidades, sin importar las severas consecuencias que esto puede ocasionar en el hogar de esas pobres gentes y en la sociedad en su conjunto. Merced a ello, continuaremos siendo un país del tercer mundo. Aunque el actual presidente de la nación y su caterva de alienados lo transe como país seguro.
Cuánta razón tuvo Honoré de Balzac al enunciar que “detrás de cada gran fortuna hay un gran delito”. Para ellos, ese enriquecimiento que tiene su sustento en la máxima “el fin justifica los medios” no tiene parangón.

     Considero oportuno entonces, hacer mención que, si veo una realidad, la juzgo y no actuó ofreciendo una solución, soy parte del problema, y que de nada sirve protestar sino voy a transformar. En ese sentido, a través de la organización que presido en la Ciudad de Cobán, ofrezco paliar la crisis de todas aquellas personas que hoy están acongojadas, “paniqueadas”, enajenadas y perturbadas a consecuencia de la actual situación socio económica que empaña de luto los cielos de la patria, al no poder contar con un empleo digno, bien remunerado acorde a capacidades, techo mínimo, educación, instrucción técnica o superior, salud, seguridad, justicia, gloria y paz.
Es decir, a todas aquellas personas que por una u otra causa no puedan contar con un emolumento digno y suficiente, que permita al menos satisfacer las necesidades básicas presentes y futuras.
Así como también, a todas aquellas personas que hoy se sienten desfavorecidas por la falta de un empleo, desmotivadas porque en la fábrica, la escuela, el taller, la universidad, el ejército, o en la empresa en donde hoy se desempeñan ya llegaron al límite y no hay posibilidades de ascender o devengar un salario que satisfaga lo mínimo. Amén de todas aquellas personas que hoy se sienten discriminadas y desechadas por su edad actual, raza, credo religioso, tinte político o cuestiones de género, a las abuelitas y abuelitos que ya no los quieren porque están viejitos.  Añada usted todas aquellas causas que lo aliena y esclaviza y que no permiten que se desarrolle, y cumpla a cabalidad con su rol de padre, madre, hijo y ciudadano.


     A todas esas personas hoy, les ofrezco por encima de todas las cosas, un trabajo de ventas, del que podrán sentirse orgullosos y que los podrá catapultar económica y socialmente hacía las alturas, procurando con este negocio una carrera para toda la vida, con más y mejores ventajas que la profesión u oficio que posiblemente hoy tienen.
Como profesión, les ofrezco un trabajo honorable y digno, en donde pueden obtener recompensas financieras en proporción directa a la actividad que genere, sin límite en las ganancias, con libertad de acción y no tener que estar detrás de un escritorio o mostrador.

     Les ofrezco la oportunidad de redituar mucho dinero, iniciando con un plan de financiamiento en sus comienzos, viajes nacionales e internacionales, bonos, premios, capacitación constante, cursos institucionales, entrenamiento, progreso, desarrollo personal, una carrera universitaria, la oportunidad de tener su propio coach y mejora continua a través de nuestra filosofía kaizen que incide en todas las áreas de la vida.
Como si lo anterior fuera poco, está también la oportunidad de contribuir al bien común en un negocio que tiene gran aceptación pública y un mercado ilimitado.

     <<¡Alea jacta est!>>, la suerte ya está echada, de usted depende salir del sopor de la complacencia, de la hiriente y esclavizante pobreza, del anonimato, de vivir una vida sin sentido, con más penas que glorias y sin paz. Con la advertencia que si no da el paso y no se convierte en el arquitecto de su propio destino, posiblemente la vida lo seguirá tratando como hasta hoy lo ha hecho y morirá mal asalariado, enajenado, paniqueado, estresado, endeudado y jorobado entre un largo e inacabado etcétera.
 Usted decide, a usted le toca ahora  tirar los dados…


Referencias bibliográficas:

José Manuel Bermudo, Marx, Del ágora al mercado, Batiscafo S.L. 2015, realización editorial Bonalletra Alcompas, S.L.
Karl Marx, Salario, precio y ganancia. Trabajo asalariado y capital, Fundación Federico Engels, Madrid, 1ª edición, octubre 2003
Dirección de Agencias, Principios y Prácticas, Life Insurance Marketing And Research Association, 170 Sigourney Street, Hartford, Connecticut 06105, 2ª edición en castellano, febrero de 1,975