domingo, 24 de noviembre de 2019

Vamos a filosofar...


Jlriveirof, OP

     En el marco de la celebración del día internacional de la filosofía, que cada 21 de noviembre se conmemora a lo largo y ancho del vasto mundo, desde que la Organización de Estados Americanos así lo dispuso; le ponemos un punto seguido a ese esfuerzo racional, el más antiguo, que las personas ilustres han llevado a cabo en el diario acontecer, que consiste simple y llanamente en pensar…
     Para rendir un homenaje a ese quehacer tan humano como antiguo; en la organización bajo mi dirección, hemos sustituido las aburridas reuniones de cada lunes, con tendencia a la evaluación del hacer de los miembros de la organización, por algo más dinámico, que despierte el interés, motivando. Para lograr los resultados esperados, hemos cambiando el modo de hacer las cosas, llevando a cabo procesos que pongan al cerebro en movimiento; en acción, en el ejercicio de su función, examinando todas las aristas de nuestra vida, poniendo en circulación el pensamiento socrático de que solo la vida examinada es la única que merece ser vivida.
Einstein nos proporcionó más  luz al sentenciar que; loco es aquel, que pretende resultados diferentes haciendo siempre lo mismo. Ya no queremos más de lo mismo, quien así lo prefiera que las circunstancias lo sigan tratando mal, como sin duda hasta ahora lo han hecho.
     En consecuencia; cada lunes, practicamos lo que filósofos centroeuropeos iniciaron a comienzos de los años ochenta en Alemania con Gerd Achenbach, y por los norteamericanos en la década de los años noventa. Ellos; pusieron de moda los cafés filosóficos organizados por un moderador, obviamente con las cualificaciones pertinentes para actuar como tal. El único fin anhelado es discutir un tema desde una arista filosófica, analizar todas sus partes, discernir, contemplar, interrogar, para encontrar el meollo de algún problema. Una vez identificado, actuar para contrarrestar sus efectos y mejorar la situación.  
A imitación de esos filósofos, la hemos emprendido con esa actividad racional, sin embargo, no pretendemos aprender filosofía, pues en palabras de Kant no se puede lograr, solo se aprende a filosofar. Ya Henry David Thoreau postuló en su tiempo; que ser filósofo no consiste en el mero formular pensamientos sutiles, ni siquiera en fundar una escuela… consiste en resolver algunos problemas de la vida, no en el ámbito teórico, sino en el práctico. 
     En ese sentido y haciendo una apropiación del corpus kantiano, dispusimos de la filosofía en el quicio de su oficio haciendo énfasis en la pregunta ética que plantea, acerca de lo que debemos hacer en cualquier escenario que la vida nos ponga por delante. Precisamente por ello; con la luz que arrojan los futuros posibles, mediante una prospectiva estratégica y la visualización; desde hace algunos años, iniciamos un proceso de mejoramiento continuo tanto en el ser como en el hacer. Se trata de una filosofía de vida concebida por Masaaki Imai como Kaizen, una filosofía que, sin temor a equivocarse, consideró como la clave de la ventaja competitiva japonesa, muy por encima a las prácticas administrativas estadounidenses y las ejecutadas en otras partes del mundo. Precisamente por ello; tomamos en cuenta la pertinencia de sus conceptos que son más prácticos que dogmáticos, y que hoy permiten que nos hayamos apropiado de esa manera de vivir la vida y, precisamente por ello, la estamos introduciendo hasta el tuétano.
Ella; Sofía, nos ha permitido hacer cambios significativos individuales y colectivos en todas las áreas de nuestra vida.
     Ese asesoramiento filosófico utilizado en las acostumbradas sesiones de coaching, que cada mes, practicamos con cada colega, ha permitido que, durante el comienzo del presente año, la agencia de seguros que dirijo, se hiciera acreedora a los más grandes galardones que una compañía aseguradora pueda otorgar a sus miembros.
A la más grande vendedora de seguros de vida durante el 2018 le fue conferida la estatuilla del jaguar de vida y un viaje internacional a Punta Cana y Santo Domingo; al segundo lugar en la comercialización de seguro de vida, se le premió con el viaje internacional en mención. Como un incentivo emocional adicional a ambos miembros del equipo cobanero, se les otorgó un puñado de dólares para gastar a manos llenas en ese emblemático lugar.
Como si lo anterior fuera poco, la agencia en pleno fue premiada por haber sido la mejor agencia a nivel nacional durante el 2018; con un viaje nacional extra a la Ciudad de Flores y, un tour con guía y todo al parque arqueológico Tikal. La guinda en el pastel fue la distinción honorífica otorgada al suscrito, al haberle conferido el título de “Jaguar de Jaguares”. La distinción más alta conferida a un gerente.
     Ella; Sofía, nos ha permitido retrotraer la mente a siglos de distancia y poder ver desde aquí, que, desde los tiempos pretéritos, las cuestiones que tratamos casi a diario en el seno de las organizaciones, vienen siendo expuestas desde el génesis de todas las cosas y así seguirá siendo hasta el final de los tiempos.
Es por ello que podemos decir con un orgulloso timbre de voz que no estamos huérfanos de Sofía.   Es por ello que, apropiándose de los conceptos externados por Lou Marinoff en su libro Más Platón y menos prozac; me he convertido en un abogado defensor en contra de las flagrantes injusticias que cualquiera ose hacer a mis asociados. Defiendo las causas justas, sus intereses, y dentro de las actividades inherentes a mi rol, he añadido una más, que consiste en derribar muros y construir puentes que tiendan a llevarlos por derroteros más seguros, en ayudarlos a comprender los múltiples problemas que siempre habrá, a resolverlos y enfrentarlos mediante el diálogo, y así poder desembarazarse de sus nefastas complicaciones.
     Inmersos en esa actividad racional; fue que, en fechas recientes, haciendo una socialización de cerebros, sentados alrededor de una mesa ovalada y en torno a una tasa de café humeante, propio de las partes altas de Cobán. Un café que, por ser de altura, igual que el pensamiento de Friedrich Nietzsche, puede marear con su esencia a cualquier hijo de vecino. Con el sopor que quita el café; ese de altura, nos dimos a la tarea de buscar problemas que pudieran impedir nuestro crecimiento y desarrollo organizacional; y, resolverlos. 
Embrollados en ese tema en cuestión; nos percatamos que nuestro problema al día de hoy, es que llevamos un crecimiento alfeñique, enclenque, que si bien es cierto supera el cien por ciento de nuestras metas organizacionales, puede mejorarse. En esta organización somos enemigos de lo bueno, nos gusta siempre lo mejor. Y; en consecuencia, nos dispusimos a filosofar…, abrimos la mente y le dimos un toque eléctrico al corazón. Nos sumergimos en el diálogo ese, helénico e intercambiamos ideas en relación a la palabra poder, en virtud que la falta de poder en la consecución de nuestros resultados, es la que nos permitirá superar la alienación que causa el no ponerla en práctica.
     Las disquisiciones se dieron con total afabilidad. Y al haber urbanidad le dimos paso a los valores de la ilustración, del siglo de las luces. Seguimos el esquema ideado a principios del siglo pasado, por un filósofo alemán que se llamaba Leonard Nelson; que en la medida que pasa el tiempo lo hemos venido perfeccionando, obviamente sin salirnos del esquema clásico, natural sugerido por el filósofo en mención. El primer paso consistió en escoger la palabra mencionada anteriormente, con esta sencilla pregunta: ¿Qué es el poder?
     Un segundo paso; puso a cada participante en acción. Cada uno eligió un ejemplo vivencial que incorpore el poder. Al finalizar con este paso, cado uno en apretada síntesis dio a conocer su ejemplo.
     En el tercer paso, el equipo consensua cual es el mejor ejemplo a su juicio, mismo que será utilizado para sacar la definición de la pregunta hecha al comienzo del diálogo. Al elegirlo, el autor lo expone de nuevo, sometiéndose al escrutinio de los demás interlocutores, quienes pueden hacer preguntas en ese momento.
     Un cuarto paso permite que todos los participantes desglosen la historia en sus partes, para analizar una a una las palabras que enmadejarán la definición que pronto verá la luz. Posteriormente todos los miembros de la agencia, formulan una definición que tenga que ver con el ejemplo que se escrutó. En esta ocasión se definió como poder: “La libertad otorgada por Dios para tomar decisiones encaminadas a un determinado fin, a efecto de que los propósitos y los planes se materialicen”.
     Pusimos punto final al diálogo socrático, tratando de impugnar la definición, misma que se aferró a la vida, resistiéndose a todas las embestidas que le dimos por delante, por detrás y a los lados.
     El poder, una bestia magnifica según la descripción que Nietzsche hace de ella, nos permitirá tomar todas las medidas anticipativas, adaptativas y correctivas; para salir triunfantes este año, que a pocos días dejará de existir, y que se instalará sempiternamente en los anales de la historia. Obviamente, si tiene una historia que contar y que sea en sí misma filosófica…

Fuentes bibliográficas:
Lou Marinoff, Más Platón y menos Prozac, Nueva York, 1999