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Dicho lo anterior abordaré la problemática
del proceso evolutivo del alcoholismo desde la dimensión espiritual, no sin antes, establecer algunos principios
fundamentales, que debemos tomar muy en cuenta en esta reunión.
En primer lugar, hay que explicar con toda
puntualidad el sentido y la importancia
que deben darse a las nociones titulares de la plática en cuestión. Es decir,
como se debe entender el concepto de
espiritualidad per se y como el de espiritualidad en alcohólicos anónimos. Posteriormente
expondré cuidadosamente el ideal supremo de la vida de todo alcohólico anónimo
ya recuperado de los flagelos del alcoholismo.
1.- Espiritualidad en general
Antes de hablar de espiritualidad debemos
comprender que es el espíritu, y el espíritu es el aliento de vida que se
obtiene justo en el momento de la concepción, en virtud que a partir de ahí,
sin entrar en detalles científicos, empezamos a ser personas. Es el ruah, es el
pneuma –en griego antiguo significa respiración y en contextos religiosos pasa
a describir al espíritu- es la esencia
de la vida, es lo que diferencia el cuerpo y la materia y que vincula con Aquel, a quien en los momentos de locura y de
desesperación, se clamó con vehemencia para que librara de los defectos de carácter, devolviera el sano juicio y reinstalara en la sociedad para incidir desde
ahí, en el propio desarrollo.
Tomada en sentido muy genérico, designa toda actividad racional que nos diferencia de
nuestros hermanos menores, los animales…
Dentro de esas manifestaciones
cabe destacar el arte, la ciencia, la civilización, el progreso, el culto
religioso, las sesiones grupales de alcohólicos anónimos, la expresión de lo
bello y de lo verdadero, las competencias conversacionales, así como la lectura
y la escritura, entre tantas otras cosas.
La espiritualidad entonces, al ser concebida como un acto de nuestra facultad de pensar, constituye el plus que nos “distingue de los
brutos que, faltos de inteligencia y de libertad, son incapaces de todo
progreso y de toda moralidad”.
Al hablar de progreso, me refiero al tal en su
más vasto y estricto sentido del término, y que abarca todas las aristas de
nuestra vida; mismas que pueden y deben constituirse en el ideal a alcanzar
desde el punto de vista social,
político, económico, cultural, religioso, moral, ético, estético y de la vida
ordinaria, etc.
Concretamente, la espiritualidad entonces,
abarca el estudio y la práctica de las virtudes, para vivir de forma honesta y
responsable, conforme a una filosofía moral, a los convencionalismos sociales y a la jurisprudencia
de los pueblos. Lo anterior descrito, tiene que ver, con la más noble
aspiración de los seres humanos que
buscan su propia perfección.
En el caso particular de una persona en su proceso
de recuperación, busca la corrección de sus yerros y desaciertos; asistiendo de forma asidua a sus reuniones
grupales, tomando en consideración que el programa bajo el cual busca su
dignificación es concebido por las mentes más sensatas que los antecedieron,
como un programa eminentemente espiritual.
2.- Espiritualidad en alcohólicos anónimos:
Dicha expresión nos invita a precisar el sentido
estricto de la frase. Con ella se quiere
expresar el modo particular de vivir la vida ya dentro de AA de un hombre o una
mujer que tuvieron problemas con el alcohol de forma ininterrumpida, y que
trata de alcanzar su plena perfección de forma extraordinaria.
El programa fundamental de esa
espiritualidad es lograr vivir la vida con plenitud, hasta alcanzar la plena alineación con el poder superior como
algunos de ustedes conciben a Dios, y que en mi caso personal es simplemente
Dios, que según las Sagradas Escrituras
“paso por el mundo haciendo el bien” –Hechos 10, 38- y que “todo lo hizo bien”. –Marcos 7, 37-
Esa semejanza la podemos remediar mediante la observancia
y la puesta en práctica de algunos sencillos pasos y tradiciones que demás esta
discernir en esta oportunidad, en virtud que, son ampliamente conocidas por
todos ustedes. -12 pasos y 12 tradiciones de AA-
Evidentemente, tal y como con la ingesta
alcohólica se dañó el cuerpo y la mente;
también el espíritu se enfermó y; precisamente por ello, es bastante fácil ver
cuando está poseído. ¿Poseído por quién? Por el demonio del alcoholismo que
evidencia su poderío demoledor en hombres y mujeres, dejando entrever sus
efectos que van desde una simple y llana borrachera a los delirios que pueden
llegar a ocasionar una locura temporal o
total y permanente, cuando no se sale a tiempo de ese infierno que concebimos
como alcoholismo.
¡Pamplinas! Dirán los escépticos,
pero con la luz que arroja la
demonología, como un ramal de la teología encargada de estudiar las entidades demoníacas
y sus relaciones con los seres vivos, se puede precisar que el demonio que estimula el alcoholismo se
llama Algol, que en lengua árabe significa sencillamente el demonio.
Sin embargo, por ser ese un tema que requiere
de un cuidado especial, lo dejaremos para una ulterior reflexión.
Ahora bien, un espíritu saludable pone en evidencia algunos frutos que
el mismo Poder Superior da a todas aquellas personas de buena voluntad que han
logrado salir de la caverna de Platón
hacia la luz de la verdad, y que son: el
amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la
mansedumbre, la templanza. –Gálatas 5, 22-23- Tales frutos nos llevan al
esplendor de la verdad y permite ser
más comprensivos, especialmente para con los miembros de nuestra
propia familia y los recaídos. Además, nos da la paz interior, la tolerancia, la
serenidad, la felicidad, la fortaleza y
la resiliencia que consiente reponerse
de los golpes que recibimos en la vida, de tal forma que, se puedan asumir con responsabilidad…
Asimismo, y de la misma forma en
que las pesas convierten un cuerpo escuálido en uno fornido; la introspección,
la oración, la contemplación y la meditación; le dan al espíritu una fuerza creadora y una
gracia santificante que admiten
experimentar un nuevo estado de conciencia, paz espiritual, y felicidad que no
son comunes. Los cuatro pilares fundamentales sobre los cuales pueden erigir su edificio espiritual.
Parafraseando a Hegel, permiten reconciliarse con
Dios, consigo mismo y con los demás, en los brazos de Alcohólicos anónimos…
A).- Introspección: consiste en
mirar en el interior de nuestro propio
pozo, para autoanalizarnos y reflexionar en torno a nuestros propios
pensamientos. En palabras de San Agustín, es hacer un examen de conciencia, y
ver que hemos hecho bien y mal, y obtener así, una filosofía de vida de
mejoramiento continuo.
B).- Oración: en su concepción
más simple y comprendida es hablar con Dios. En las acostumbradas reuniones de
AA siempre se inicia con una oración y se finalizan con una oración. Quizás por
ello, muchos de aquellos que llegan por primera vez, tienen la tendencia de
asumir que AA es algún tipo de secta o religión…
C).- Contemplación: es un estado
de bienestar físico, mental y espiritual que se obtiene al practicar el
silencio mental. Es ver dos veces una misma realidad. La alcanzamos mediante la
oración y la meditación
D).- Meditación: Es un
entrenamiento mental para concentrar la mente y aliviar determinados males,
tales como la depresión y la ansiedad; que en nuestro modo de entender las
cosas, causa el alcoholismo y sus ataduras. El fin último de esta práctica es
lograr un estado de paz total controlando los malos pensamientos y las
emociones que estos generan.
Pues bien; cuando no se llevan a una praxis liberadora los elementos enunciados anteriormente; el espíritu enferma y experimenta algunos síntomas
como los que se manifiestan en aquellas personas que solo han tapado la botella
gracias a la acción y al efecto del tiempo, pero que siguen viviendo su vida
con los mismos moldes de su vida pasada; y por eso siguen siendo adúlteros,
fornicarios, inmundos, lujuriosos, idolatras. Se manifiesta en aquellas personas
que viven en continuas contiendas, pleitos, inmersos en la ira, hechicería, envidia, orgías, celos,
enemistades, y cosas semejantes a estas… -Gálatas 5, 19-21-
¿Conoce usted a alguien así?
Los síntomas anteriormente expuestos,
infaustamente son claramente, tan solo algunas de las manifestaciones que adolece un
espíritu enfermo; que cuando se juntan en extraño maridaje con la parte física y mental, causan severas
complicaciones que ponen a cualquiera en
las tres vías enunciadas al comienzo de esta conferencia: la cárcel, el
hospital y el cementerio. De tal suerte que es común, ver a hombres y mujeres a
lo largo y ancho del vasto mundo, buscar una ayuda, una solución en los grupos
de AA.
Son gentes inteligentes que han
aceptado su condición de enfermos alcohólicos y concuerdan con los conceptos de
la Organización Mundial de la Salud y la Iglesia que consideran que el alcoholismo es una enfermedad incurable, progresiva, y mortal.
Referencias bibliográficas
Alcohólicos Anónimos, versión en
español, sexta edición
Antonio Royo Marín, OP, La Espiritualidad
de los Seglares, Editorial Católica, S.A. Madrid MCMLXVII