lunes, 21 de marzo de 2016

“VÍA CRUCIS DE JESÚS Y PUEBLO GUATEMALTECO”

En el marco de la celebración de la “semana grande” es motivo digno de reflexionar en torno al camino de la cruz impuesto a Jesús de Nazaret por los teólogos y maestros de la ley en insensato contubernio con las autoridades romanas. Retrotrayendo el pensamiento a los tiempos pretéritos  he visto con especial atención ese recorrido que el pueblo guatemalteco  hace para conmemorar y revivir todo lo que Jesús padeció  en su itinerario, desde su aprehensión en el Getsemaní  hasta el Gólgota.

Durante su ministerio Jesús fue una buena noticia, antes de predicar la buena noticia por los pueblos de la Palestina del siglo I de la era cristiana y darles a conocer el reino de su Padre. Durante ese ministerio curó enfermos, hizo caminar cojos y paralíticos, resucitó muertos, a los ciegos les devolvió la vista, a los sordos el oído, saco demonios, hizo callar al mar porque también fue Señor de los elementos,  convirtió el agua en vino y multiplicó los panes y los peces. Según el evangelista Marcos “todo lo hizo bien”.  Ese fue su modo particular de enseñar las buenas noticias.

 En su corto itinerario del pretorio romano hacia el Gólgota, unos 800 metros aproximadamente desde que traspasó la puerta de Efraín todo cuesta arriba en un camino agreste, “Él Hijo del Hombre”   predica de otro modo, muy diferente al de los predicadores que gustan de la teología de la prosperidad,   no detrás de  púlpitos en templos esplendorosos y ostentosos,  sino al aire libre como fue su inveterada costumbre, solo que ahora lo hace con una pesada cruz sobre sus hombros y una corona de espinas en la cabeza; mientras los soldados romanos  le daban de latigazos y traspiés;  con el beneplácito de  “los sepulcros blanqueados”  que sin duda celebraban el haberse  quitado  una pesada cruz  de encima.  Aun así, Jesús predicó por el camino.

¡Crucifícalo, crucifícalo! Fueron las palabras de los sumos sacerdotes y la chusma fuera del Pretorio  cuando vieron a Jesús junto a Pilato, el primero coronado de espinas y con un viejo manto color púrpura  sobre las espaldas que contrastaba con las ricas vestiduras del pretor  romano, quien en actitud de suma cobardía lo entrega para ser crucificado. Jesús,  no se acobarda ante esa decisión,  actitud que debe asumir  el pueblo guatemalteco ahora que  sigue siendo crucificado por  la clase política  parasitaria que le impone una pesada cruz y una filuda corona de espinas a sus pobladores en materia social, política y  económica.  Estamos siendo “coronados de espinas” cuando los “poderes temporales” del estado despilfarran  a manos llenas el dinero de la nación y  obligan a la clase trabajadora a  cubrir  a sus hijos  con ropa vieja importada de la Roma imperialista de este tiempo, los Estados Unidos de Norte América,  poco a poco nos estamos convirtiendo en unos ropavejeros…

Esa es la cruz que debemos cargar todos los días  los guatemaltecos y al igual que Jesús debemos cumplir con la misión a la cual nos debemos desde nuestras particulares profesiones u oficios para sacar a nuestros hijos, a nuestras familias y a la nación adelante. ¡Aunque nos estén clavando! Es una cruz demasiado pesada, pero aun así sigamos caminando sabiendo que por el mismo peso de “esa cruz” en más de una oportunidad caeremos también nosotros por el peso de la misma, no una, sino dos o tal vez tres, como cayó Jesús.   Sin embargo, levantémonos, tomemos nuestra cruz y sigamos adelante. Recordemos que “una de las más grandes glorias del ser humano no reside en no caer nunca, sino en levantarse cada vez que se cae.”

 La ingobernabilidad que se vive en el país es también  parte del peso de nuestra cruz,  cuantas madres lloran desconsoladamente la muerte de un hijo cobardemente asesinado, cuantas  esposas y cuantos hijos lloran la perdida de sus esposos y padres de familia, cuantos   pilotos de buses urbanos y extraurbanos son víctimas de la violencia, cuántas mujeres aparecen tiradas degolladas, baleadas, violadas y amarradas en ríos, caminos y barrancos. Y aun así el recién estrenado presidente de la Republica dice que el índice delincuencial ha decrecido en los primeros meses de su mandato. Ante ese desborde de entusiasmo recomiendo lea El Príncipe, Nicolás Maquiavelo expresa en él que “el primer mandamiento de un político es ser realista, conocer las circunstancias y adaptarse a ellas”…

¿Hasta cuándo cesarán tus lamentos pueblo de Guatemala?

En el camino hacia el calvario, según la tradición Jesús se encuentra con su madre, cruzan las miradas,  la ve triste y afligida y ella lo ve sangrando por la flagelación que fue objeto; más tarde lo tendrá entre sus brazos sin vida, igual que todas aquellas madrecitas que tienen que reconocer y recoger a sus hijos en la morgue de algún hospital, algún cementerio clandestino y llevarlos después a otro lugar para darles  cristiana sepultura.

Le seguimos sumando más peso a nuestra ya pesada cruz,  podríamos sucumbir ante  ella y no levantarnos nunca más.  Jesús en su camino hacia el patíbulo se encontró con Simón de Cirene  que fue obligado a ayudarle a cargar el madero, aunque se muestre indiferente,  le ayuda por el camino.

 ¿Cuántas veces nosotros le hacemos de cireneo para ayudar a nuestro prójimo? Ayudando a cargar esa pesada  cruz que el sistema corrupto ha impuesto sobre sus hombros  o en su defecto aunque sea como Verónicas para que al menos podamos limpiar o acariciar un rostro surcado de arrugas prematuras, causadas por el dolor, la pobreza extrema, la falta de oportunidad  y el  sufrimiento que en Guatemala es el pan nuestro de todos los días…

¿Cuántas lágrimas hemos derramado  en este vía crucis?  las pisadas del Maestro y las del pueblo guatemalteco  en este itinerario eso causan. Evocan  sentimientos por los tiempos pasados que dicen las abuelas que siempre fueron  mejores, provocan cambios sustantivos y colectivos  y convocan al arrepentimiento y al cambio de vida.

Si el evangelista San Lucas tuviera que describir lo dicho por  Jesús en  el camino de la cruz en este tiempo presente escribiría: “Mujeres de Guatemala, no lloren por mí, lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Porque llegará un día en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, los vientres que no concibieron, los pechos que no amamantaron! Lc 23, 28-29.-

¿Acaso llorar no es lo que hacen las mujeres de este país desde hace mucho tiempo?

Llorando y gimiendo por la desaparición forzada de sus esposos e hijos durante el enfrentamiento armado interno.  Gimiendo y llorando por tanto esposo e hijo que se ha tenido que ir al norte en búsqueda de la tierra prometida, pero lejos de encontrar una tierra que “produce leche y miel” se ha encontrado con una tierra que  explota, exprime, usurpa, expolia,  maltrata  y después denuncia y expulsa al depauperado inmigrante. Esa es la tierra cuyos pobladores  rezan “In God We Trust”, confían en  un dios dicen, pero de algo estoy seguro,  no es el Dios de Jesucristo…

¿Qué hacer ante tal crucifixión?

 Cuando Jesús estaba clavado en la cruz en medio de dos malhechores dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lc 23, 34). Cristo estaba sufriendo, muriendo en esa cruz, sin embargo pide el perdón para los transgresores, caso contrario de lo que hacen hoy día algunos padres y ex padres “putativos” de la Patria al pedir la pena de muerte como disuasivo de la problemática que nos abruma, más bien creo el tema está siendo tratado como cortina de humo para soslayar a corruptos y corruptores que nos hunde a fondos inimaginables. ¿Acaso fueron disuasivos los fusilamientos en tiempos del generalísimo Efraín Ríos Montt cuando des-gobernó de facto el Estado?

En este tiempo Jesús diría perdónalos Padre, aunque ellos sí saben lo que hacen: Enriquecimiento ilícito, nepotismo, permisividad, tráfico de influencias, autoritarismo, dobletes debajo de la mesa, compra anticipada de votos,  falta de medicamentos y desfalcos  en los hospitales, pupitres en las escuelas y verdaderos maestros con  vocación de servicio y no rémoras,  holgazanes y huelgueros, motivados por intereses espurios, sin importarles la instrucción de las “pobres y desposeídas” clases sociales. Viajes al exterior de funcionarios públicos con todo y “ujieres, asistentes y secretarias” con   gastos pagados  con el dinero del pueblo  entre un largo etcétera, diputados que se cobran “en especie” las plazas que han procurado a mujeres deseosas de obtener un empleo acorde a sus necesidades y muchas cosas más  que pasan  “en  la verde Guatemala”  que si se escribieran no alcanzaría todo el papel del mundo para hacerlo.

Cristo muere en la cruz, es bajado de la misma y es puesto en los brazos de su Madre que llora desconsolada, como lo hacen todas las madres todos los días ante circunstancias similares. Del nacimiento a la tumba descansa en lugares prestados, primero en un pesebre, después  en la tumba que pertenecía a José de Arimatea (Mc 15, 42-46).

Cristo resucitó al tercer día según las Escrituras. A las líneas paralelas nacionales y transnacionales el evangelista San Mateo les diría hoy: “¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?


jlriveirof

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