Desde hace algunos meses el tema de la cooptación del estado
guatemalteco mantiene en vilo a la comunidad tanto nacional como internacional,
a lo interno muchos esperan que el juez ligue a proceso a los implicados en el
caso y, que se vayan a “podrir al infierno” durante décadas y a lo externo se espera
que algunas órdenes que se han “dictado en ingles” se cumplan, para obedecer a
ciertos intereses en materia de política internacional, según dicen algunos
tecnócratas y periodistas. Según se sabe, para el día de hoy se espera una agenda muy
apretada en torre de tribunales y una respuesta concreta de parte del
“honorable juzgador”, quien hablará durante largas horas antes de dar su
veredicto, apegado a derecho como se dice que, ha sido su arraigada ética.
Aunque de moda el
término de cooptación al menos en Guatemala,
no es para nada nuevo, ya existía y ya se practicaba desde antiguo,
aunque no con ese nombre. Basta analizar los particulares intereses de algunos
de los discípulos de Jesús para comprender que el mismo es tan antiguo, como
las mismas sociedades.
Dándole una
lectura rápida al capítulo veinte de San Mateo, contemplamos la escena aquella
cuando se presentó ante Jesús la madre de Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo,
para pedirle de rodillas privilegios
para sus hijos, “nada más y nada menos” que
ellos –Santiago y Juan- se sentarán uno
a su derecha y el otro a su izquierda en su Reino, evidentemente para obtener
beneficios. En ese intento fallido de la
mujer del Zebedeo por cooptar el Reino,
–“cooptar viene del latín “cooptare” que significa “incorporar a un grupo o a una
sociedad”- Jesús les responde en plural
y replica “no saben lo que piden”, “sentarse a mi derecha o a mi izquierda no
es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre”,
mientras tanto, los otros diez discípulos se indignaron bastante y recriminaron
tal pretensión, como sin duda alguna los
seguidores de Pérez & Baldetti no lo hicieron en su momento, por el contrario,
se aprestaron a cooptar el estado al tomar sus desmedidas decisiones, todas en
detrimento del pueblo de Guatemala, un pueblo que hoy exuda sangre mezclada
con lágrimas, como le sucedió a Jesús en el Getsemaní,
previo a su aprehensión, juicio injusto y castigo.
Hoy, por
eso están sentados en el banquillo de los acusados, unos rezando el santo rosario,
otros leyendo las Sagradas Escrituras, otros apelando al Juez Soberano para que
los libre de todo mal y otros cruzándose
los dedos para no ser ligados a proceso.
Ante la intención
de cooptar el Reino de su Padre, por parte de la mujer e hijos de Zebedeo, Jesús actuó prontamente, convocó a sus
discípulos a una reunión y les habló firmemente sobre el ejercicio del poder: “Saben que los jefes de las naciones, –presidentes- las dominan como señores
absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre
ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su
servidor, y el que quiera ser el primero entre ustedes, será su esclavo; de la
misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y
a dar su vida por rescate por muchos”. Mateo (20, 25-28).
Tanto en aquel
tiempo como en este, los que detentan el poder no tienen en cuenta las
particulares necesidades de las poblaciones que gobiernan y siempre han actuado
de acuerdo a sus más nefastas intenciones, civiles y militares se han
aprovechado de la institucionalidad del ejército para mantener a flote su miserable cuota de poder y la de los publicanos, -SAT- para concentrar la riqueza de muchos que se desangran con el pago de impuestos, para favorecer a pocos, es decir a sus compinches en el arte de
desgobernar y desfalcar al estado, cometiendo toda clase de ilícitos…
En el caso concreto de cooptación del estado que se persigue en Guatemala, los
implicados al ser descubiertos, se traicionaron unos a otros con la finalidad
de lograr cierta benevolencia a la hora de ser juzgados, sin importarles la
lealtad asegurada en los comienzos de su ilícita asociación. En el caso del intento
fallido de cooptación del Reino de los Cielos de parte de la familia del
Zebedeo, posteriormente hubo uno que traicionó a su maestro y Señor,
prostituyéndose también ante la tentación del dinero, Judas el traidor. Marcos
(14, 10-11). Postulo que por ser
precisamente así, sea proclamado el santo patrón de los politiqueros de
todos los tiempos.
Cualquier persona
que pretenda liderar como Jesús, debe subvertir el orden establecido, si quiere
ser grande que sea el servidor de todos y si quiere ser primero, que se convierta
en esclavo; así como El, que vino a servir y no a ser servido.
Cuánta razón tuvo
la Madre Teresa de Calcuta al exclamar que quien no vive para servir no sirve
para vivir…

No hay comentarios:
Publicar un comentario