sábado, 29 de octubre de 2016

<<CONSUMMĀTUM EST>>



Por jlriveirof

     La crucifixión fue un método de castigo terrible, inhumano y perverso  inventado por los asirios y perfeccionado por los romanos. Hasta que Constantino asumió el poder fue el medio para alcanzar un determinado fin: asesinar a mansalva,  lenta y dolorosamente a todos aquellos condenados que representaban un peligro para la Roma imperialista de aquel tiempo.

     Las  cruces que se usaron eran  de todos los estilos, según el grado de perversidad y enajenación mental del ejecutor.  “Veo cruces en ese lugar, no todas del mismo tipo, sino construidas de distintas maneras por unos y otros: hay quienes cuelgan a sus víctimas cabeza abajo, otros las empalan, otros extienden los brazos sobre el patíbulo”, documentó Lucio Anneo Séneca. Y así, el mal y la degradación se extendió por todos los confines del imperio, sembrando el temor. No fue disuasivo para evitar la sublevación pero si método para mantener a los pueblos sometidos...

     Como lo podemos constatar en las Sagradas Escrituras; específicamente en  los evangelios, fue  en ese martirio, en donde Jesús de Nazaret externó su última frase: <<consummātum est>>  que literalmente expresa <<todo está cumplido. >> o <<se acabó todo>> (Jn 19,30)  según la traducción que hace San Jerónimo de  Estridón en la Vulgata Latina.

      Hoy día la frase es muy actual y puntual,  la usamos para sugerir un gran desastre o un gran dolor, como el que  siempre hemos padecido en el  contexto de la geopolítica internacional y el imperialismo yanqui, que incide contumazmente en la política exterior, y define  la dominación norte-sur (Taylor, 2002:55).
Desde México, pasando por el patio trasero que para ellos es Guatemala, el resto del Centro y  toda Sudamérica, para imponer su criterio y su soberana voluntad, violentando el estado de derecho y subyugándonos con lo único que han producido en la región: divisionismo, dolor y muerte a través del armamentismo, guerra de guerrillas, golpes de estado, proliferación de sectas religiosas, intromisión en la política interior, maras diabólicas y asesinas, etc. Con lo que han apuntado alto, ensañándose con todo lo que existe en estos nobles pueblos...

      Si bien es cierto lo que decía  San Felipe Nery,  sobre que nosotros somos a menudo los carpinteros de nuestras propias cruces, también lo es que el gobierno de  Washington, otros países,  personas individuales y jurídicas han impuesto pesadas cruces en nuestros hombros, para mantener su hegemonía.

     Podemos resumir entonces que, “todos cargamos sobre nuestras espaldas o llevamos en el corazón una cruz. Y cualquier cruz, por pequeña que sea, pesa.” –Leonardo Boff- y en esta imposición de cruces algunas veces actuamos como víctimas y otras como victimarios...

     Pero;  también, se  labran  otras cruces, chiquitas y grandes, anchas y angostas. No menos dolorosas,  por las que también sufrimos los guatemaltecos. Éstas son las cruces que nosotros mismos hemos labrado y que después encaramamos no sólo en nuestra humanidad,  sino también sobre las de aquellos que dependen económicamente de nosotros. Nuestros hijos y nuestros nietos. Muchas veces estas  son aquellas que labramos cuando con nuestros votos bendecimos a políticos marrulleros que no cumplen con sus ofertas de campaña; rápido nos echamos  una pesada cruz; en donde hoy los malhechores nos crucifican poco a poco, y  lo peor de todo, es que lo están haciendo con nuestro consentimiento. 
Lamento decir que la inmensa mayoría conformamos un pueblo pusilánime y nos concretamos a decir: yo no me meto en política, el problema es político, que lo arreglen los políticos. 
Justa y sobrada  razón tuvo Bertolt Brecht al decir que “el analfabeta político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

¿A cuántos políticos corruptos,  mequetrefes y lacayos conoce usted?

      Labramos  nuestra propia cruz cuando creímos en  el comediante que preside el Organismo Ejecutivo, al permitir que nos engañara con su perorata de campaña de “ni corrupto ni ladrón. Es fácil advertir que sí el pueblo lo permite, terminará su administración sorteando su cumplimiento.  Solo alcanzó el poder  y en menos de lo que canta un gallo tartamudo  dos veces, él nos ha engañado  más de  tres...

      No menos pesada es la cruz que nos imponen los victimarios que nombran autoridades locales incompetentes y voraces, solo aptos para satisfacer las demandas de diputados corruptos, con quienes después se tapan con el mismo manto –corte-  de la impunidad y no mueven un solo dedo para contrarrestar la violencia que avanza apresurada, dejando caos y desolación por donde pasa...

     Y como si lo anterior descrito fuera poco, nos hemos enterado por medio de las noticias, como  en el Congreso de la República, los “honorables padres putativos de la patria” en desquiciada componenda con el “Número uno”,  erigen una  muy pesada cruz, que de llegar a conformarse y ganar la elección la nefasta planilla conformada por los gánsteres del transfuguismo partidista,  liderados por un tal  Nerón,  llevarán al pueblo guatemalteco otra vez cuesta arriba,  hacia su propio Gólgota, y una vez ahí, lo crucificarán. 
Hemos visto como estos mercaderes de la política,  ávidos de ganancias, moverán  toda la plataforma política a 360 grados, sin importarles las pérdidas que se puedan dar, con tal de representar al mal en todas sus manifestaciones.

      Después de clavarnos en esa cruz, tomarán el botín, lo dividirán, lo repartirán y se echaran a suertes los puestos de importancia para ver a quien les toca. Ellos beberán del vino bueno y  el pueblo crucificado por estos acólitos del mal, el vino agrio. Así  como lo hicieron con Jesús los religiosos,   políticos y militares en Jerusalén,   aquel   fatídico año 33 de la era cristiana. (Jn 19, 23-30)

     Entonces, cuando el pueblo crucificado  sufra las consecuencias del gran desastre político y el dolor de la clavada,  dirá: <<Consummātum est>>  -<<se acabó todo>>-   a menos que;  el valor, el honor  y la gallardía, resuciten en  sus habitantes y demuestre  a esos políticos de pacotilla que el poder radica en el pueblo…


Santo Domingo de Cobán; 30 de octubre de 2016


Referencias:
Leonardo Boff, 2004, La Cruz nuestra de cada día.

La Biblia Latinoamérica, 1995, XXXVIII edición.-

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