domingo, 13 de enero de 2019

Desde arriba el panorama siempre será diferente



Jlriveirof

     En el año 2012 Santa Cruz Verapaz fue el epicentro de un enjambre de acontecimientos que se realizaron para el deleite de más de cien convencionistas de Seguros GyT, que se hicieron acreedores para participar de la magna convención de ventas a nivel nacional. Dentro de las diversas actividades cabe mencionar el excursionismo que se realizó hacia la población de Lanquín, Verapaz; y para el efecto se recorrieron más de 150 kilómetros aproximadamente  de ida y vuelta desde Park Hotel, Santa Cruz, sede de la convención, pasando por Cobán, San Pedro Carchá y Lanquín, poblaciones todas enclavadas en el verde territorio de Alta Verapaz hasta llegar a Semuc Champey, destino y meta de los convencionistas que se dieron cita a ese bello paraje de la Guatemala profunda, pisando caminos que serpentean entre el verdor de la madre naturaleza, caracterizada por sus accidentes geográficos, subidas y bajadas variadas y constantes que muchos quisieron soslayar.

     Al dejar el camino pavimentado y adentrarse al de terracería, inmersos en las verdes montañas y sorteando los grandes barrancos, resbalón tras resbalón,  el visitante que llego por primera vez, sin duda exclamo más de una vez ¡Jesucristo sálvanos!, al pensar en circunstancias imprevisibles que podrían avecinarse e introducirlo en el no ser y; es que las condiciones climáticas, caminos angostos y gente desconocida, a veces propicia en el transeúnte angustia, miedo e inseguridad, dan ganas de retornar a la zona de confort, a la comodidad, a la civilización…
Sin embargo, al llegar a ese exótico lugar y ponerse en movimiento a través de una de las circunvalaciones que conducen al mirador de Semuc Champey, aproximadamente a unos 45 minutos de camino desde las márgenes del río Cahabón todo cuesta arriba, y observar el panorama que se distingue desde lo alto no tiene precio, sobre todo al disfrutar el paisaje, y contemplar las pozas multicolores y el recorrido del río, que ruidoso y vertiginoso se pierde en las montañas para no retornar jamás. Como dijo Heráclito, “nadie puede bañarse dos veces en el mismo río” Cahabón…

     La traslación cuesta arriba es cansada, y el caminante al estar motivado por un interés paisajístico y medioambiental trata la manera de olvidarse de todos los pensamientos negativos que hayan tenido lugar y ya cuando está en la cumbre, de inmediato olvida el cansancio, las gotas de sudor, los resbalones que amenazaron con retraerlo y las caídas inesperadas. Al contemplar ese paisaje válido es recrearse con una de las estrofas de “El cántico de las criaturas” de San Francisco de Asís: “Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento”.

     No fue difícil constatar que ninguno de los participantes de esta travesía practica el excursionismo como deporte extremo, fue evidente durante la trayectoria. Y haciendo una analogía entre ese deporte y los negocios, se puede elucidar que ambos tienen varias disciplinas en donde el peligro está presente; éste deporte consiste en caminar entre montañas, bosques, selvas, desiertos en tiempo límite y observando algunas normas básicas; como las siguientes: Una planeación previa, determinar la cantidad de personas que asistirán, constitución física, conocer el clima del lugar, contar con el equipo necesario, a saber: botas con suela antideslizante, sombrero, cantimplora, mochila impermeable, comida, navaja multiusos, lámpara, mapa, brújula; asimismo se debe contar con un guía que organice y oriente, y se debe respetar la seguridad personal como la del equipo y el medio ambiente; de preferencia es indispensable contar con un vehículo, mejor si es todo terreno.

     A imitación del montañista, un hombre o mujer de negocios de seguros, cuando  a fuerza de su voluntad a sido bendecido con el éxito; en virtud del esfuerzo cotidiano de asegurar personas y sus bienes materiales de forma responsable, también  podría decir: Desde arriba el panorama es diferente. Tomando en cuenta que  para llegar allí se tiene  que pasar por algunas incidencias como las que pasa el montañista. A veces parece que el camino todo es cuesta arriba, habrá dolores y quebrantos de cabeza, caídas inesperadas, resbalones y levantones forzados, más de alguna piedra en el zapato que haga insoportable el camino, nubarrones grises que amenazan con empañar el paisaje, mojadas frecuentes, lodo, polvo, frío o calor y más de una persona indeseable. Pero todo eso valdrá la pena cuando se halla llegado arriba y se vea que el panorama es diferente.

     Al igual que el montañista; los hombres de negocios para asegurar el porvenir en el ejercicio de su profesión, requieren de altas dosis de disciplina, libertad, trabajo en equipo, empatía, solidaridad, empeño, persistencia y, observar algunas  normas básicas  para la consecución  de los resultados:
Planeación previa, aceptable constitución física para caminar de un punto a otro en tiempo límite, número determinado de personas que se visitarán, conocer el clima del lugar en donde se trabajará para saber que ropa se llevará, contar con equipo necesario: Un traje diseñado a la medida, la computadora portátil,  un teléfono móvil con servicio de Internet y un buen automóvil  son al businessman lo que la brújula y el mapa son al montañista, e innegable, el coach es para ellos  lo que el guía que orienta es al turista.

     Así como en el excursionismo como deporte hay ciertas reglas que son de observancia general, el negocio de los  seguros no es la excepción, y cualquier persona que cuente con lo anterior descrito y lo ponga en práctica, manteniendo y corrigiendo el rumbo ante una eventual desviación,  para lograr lo que se ha propuesto, soltura y buenos hábitos; a recorrido un buen trecho entre la situación actual que lo separa de la situación que desea alcanzar.


      Para llegar arriba y permanecer allí en el amplio y estricto sentido de la palabra se requiere pertinencia, coherencia y transparencia de pensamiento, con estos escenarios en mente  el panorama siempre será diferente…

No hay comentarios:

Publicar un comentario