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Al dejar el camino pavimentado y
adentrarse al de terracería, inmersos en las verdes montañas y sorteando los
grandes barrancos, resbalón tras resbalón,
el visitante que llego por primera vez, sin duda exclamo más de una vez ¡Jesucristo
sálvanos!, al pensar en circunstancias imprevisibles que podrían avecinarse e introducirlo en el no ser y; es
que las condiciones climáticas, caminos angostos y gente desconocida, a veces propicia en el transeúnte angustia, miedo e inseguridad,
dan ganas de retornar a la zona de confort, a la comodidad, a la civilización…
Sin embargo, al llegar a ese
exótico lugar y ponerse en movimiento a través de una de las circunvalaciones
que conducen al mirador de Semuc Champey, aproximadamente a unos 45 minutos de
camino desde las márgenes del río Cahabón todo cuesta arriba, y observar el
panorama que se distingue desde lo alto no tiene precio, sobre todo al disfrutar
el paisaje, y contemplar las pozas multicolores y el recorrido del río, que
ruidoso y vertiginoso se pierde en las montañas para no retornar jamás. Como
dijo Heráclito, “nadie puede bañarse dos veces en el mismo río” Cahabón…
La traslación cuesta arriba es cansada, y
el caminante al estar motivado por un interés paisajístico y medioambiental
trata la manera de olvidarse de todos los pensamientos negativos que hayan
tenido lugar y ya cuando está en la cumbre, de inmediato olvida el cansancio,
las gotas de sudor, los resbalones que amenazaron con retraerlo y las caídas
inesperadas. Al contemplar ese paisaje válido es recrearse con una de las
estrofas de “El cántico de las criaturas” de San Francisco de Asís: “Alabado
seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno
y todo tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento”.
No fue difícil constatar que ninguno de
los participantes de esta travesía practica el excursionismo como deporte
extremo, fue evidente durante la trayectoria. Y haciendo una analogía entre ese
deporte y los negocios, se puede elucidar que ambos tienen varias disciplinas
en donde el peligro está presente; éste deporte consiste en caminar entre
montañas, bosques, selvas, desiertos en tiempo límite y observando algunas
normas básicas; como las siguientes: Una planeación previa, determinar la
cantidad de personas que asistirán, constitución física, conocer el clima del
lugar, contar con el equipo necesario, a saber: botas con suela antideslizante,
sombrero, cantimplora, mochila impermeable, comida, navaja multiusos, lámpara,
mapa, brújula; asimismo se debe contar con un guía que organice y oriente, y se
debe respetar la seguridad personal como la del equipo y el medio ambiente; de
preferencia es indispensable contar con un vehículo, mejor si es todo terreno.
A imitación del montañista, un hombre o
mujer de negocios de seguros, cuando a fuerza de su voluntad a sido
bendecido con el éxito; en virtud del esfuerzo cotidiano de asegurar personas y
sus bienes materiales de forma responsable, también podría decir: Desde arriba el panorama es
diferente. Tomando en cuenta que para
llegar allí se tiene que pasar por
algunas incidencias como las que pasa el montañista. A veces parece que el
camino todo es cuesta arriba, habrá dolores y quebrantos de cabeza, caídas
inesperadas, resbalones y levantones forzados, más de alguna piedra en el
zapato que haga insoportable el camino, nubarrones grises que amenazan con
empañar el paisaje, mojadas frecuentes, lodo, polvo, frío o calor y más de una
persona indeseable. Pero todo eso valdrá la pena cuando se halla llegado arriba
y se vea que el panorama es diferente.
Al igual que el montañista; los hombres
de negocios para asegurar el porvenir en el ejercicio de su profesión, requieren de altas dosis de disciplina,
libertad, trabajo en equipo, empatía, solidaridad, empeño, persistencia y,
observar algunas normas básicas para la consecución de los resultados:
Planeación previa, aceptable
constitución física para caminar de un punto a otro en tiempo límite, número
determinado de personas que se visitarán, conocer el clima del lugar en donde
se trabajará para saber que ropa se llevará, contar con equipo necesario: Un
traje diseñado a la medida, la computadora portátil, un teléfono móvil con servicio de Internet y
un buen automóvil son al businessman lo
que la brújula y el mapa son al montañista, e innegable, el coach es para ellos
lo que el guía que orienta es al
turista.
Así como en el excursionismo como deporte
hay ciertas reglas que son de observancia general, el negocio de los seguros no es la excepción, y cualquier persona
que cuente con lo anterior descrito y lo ponga en práctica, manteniendo y
corrigiendo el rumbo ante una eventual desviación, para lograr lo que se ha propuesto, soltura y
buenos hábitos; a recorrido un buen trecho entre la situación actual que lo
separa de la situación que desea alcanzar.
Para llegar arriba y permanecer allí en el amplio y
estricto sentido de la palabra se requiere pertinencia, coherencia y
transparencia de pensamiento, con estos escenarios en mente el panorama siempre será diferente…
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