Jlriveirof
La máxima acuñada por el pastor bautista en mención cobra vigencia aquí y ahora, en donde lamentablemente muchos creen y sostienen que las personas cultas no deben hablar de politica y religión. En virtud de ese pensamiento es que seguimos siendo gobernados por "corruptos y ladrones" y vemos a falsos profetas en los púlpitos predicando.
Como algo extremo a lo expresado, hemos visto como pseudo pastores evangélicos, como Efraín Ríos Montt, Alfonso Serrano Elías y actualmente al Presidente de turno, como en sus delirios evangélicos de grandes temperaturas llegó a creer incluso que él era una especie de enviado, para salvar a Guatemala de los grandes cataclismos sociales, políticos, económicos y culturales que la embargan y enajenan.
Inclusive; durante
toda la campaña política atípica por cierto, se han visto a candidatos a los
diferentes puestos de elección popular, con una Biblia inmersa en las axilas,
orando y llorando lágrimas de cocodrilo para “ofrecerse como una ofrenda viva,
santa y agradable a Dios”; y así engañar a los más píos.
En el ínterin, un grupo de “illuminatis” auto proclamados pastores de la próxima
generación, y que vienen a ser amigos e hijos de pastores presuntamente con
valores judeo cristianos; llevaron a cabo una campaña cívica, pseudo religiosa,
a la que pusieron por nombre “Yo soy Samuel”. Cuya inspiración originaria la
obtienen de un profeta del Antiguo Testamento llamado con ese nombre.
El objetivo que tienen en común según ellos, es emplazar a
todos los cristianos para que mediante la oración y el ayuno, puedan discernir
por quien votar y; hacer del día del sufragio, una jornada cívica y de
adoración. No obstante, que el estado es laico y democrático, no
teocrático y que por lo mismo no se debe
mezclar la religión con la política para evitar grandes males, que permita una
politización de la religión, en donde religiosos de diferentes sectas
evangélicas, unidos en un mismo fin, de forma subliminal intenten ejercer su
presunta autoridad religiosa para incidir en las cosas terrenas de la política,
intentando con su accionar espiritualizarla.
El uso de símbolos
y sacramentales religiosos debería incluso ser condenado por las diferentes
religiones, esos rezos y ayunos blandiendo biblias genera un simbolismo, y en la cacería
de votos en donde han desplegado todo su vigor, y que es lo único que le interesa a estos políticos, lo que intentan es vender su imagen,
y aparentar ser personas idóneas, de una moralidad y ética reconocidas, buenas, hijos de Dios, caritativos y ecuánimes
en extremo.
Según se puede
colegir, su influencia como presuntas autoridades morales, será utilizada para enfocar a la gente para
que “escuchen al Señor”, a efecto de que todos encaminados hacia un mismo fin,
con su libertad y su conciencia decidan a quien dar el voto.
La voz del Señor que es la que intentan escuchar a través de
toda esa influencia evangélica, tendrá su retintín en foros, radio emisoras, la televisión, Facebook Live
e Instagram Live. Sin duda en sus congregaciones llevarán a cabo sus
devocionarios con fuertes contenidos de oración, ayunos de 72 horas, previo a las
elecciones.
La invitación ya está librada, para que previo a ir a las
urnas a votar, hay que ir a la iglesia a adorar a “Jehová de los ejércitos”, y
de paso ver si les echa una manita para saber quién será el ungido durante estas elecciones…
Pues bien, ya el
comienzo es trágicamente problemático, sin embargo, con la luz que arrojan los
textos veterotestamentarios, interrogando, cuestionando y de ser preciso
acusando; a tenor de lo planteado, justificaré el tema en cuestión
estableciendo tres vías, a saber:
Del texto:
Sin entrar en
detalles genealógicos respecto de la vida de Samuel, en el primer libro que
lleva su nombre, se lee que “Samuel crecía y el Señor estaba con él, ninguna de
sus palabras dejo de cumplirse y toda Israel sabía que era un profeta
acreditado ante el Señor”. -1 Samuel, 19-20-
Como un profeta que anuncia la palabra de Dios y denuncia las
injusticias, vinieren de donde vinieren, Samuel
no se acongoja por la misión a la que es convocado, porque en virtud de
esa misión, ahora está al servicio de la palabra de Dios, es esa palabra la protagonista y no él; y en consecuencia, es utilizado por
el mismo Dios para hacer cosas nuevas. Por eso, adquiere renombre en todo el
territorio israelí y como profeta “acreditado” ahora conoce la voluntad de Dios
y sus propósitos, y por su intermediación, el pueblo de Israel también podrá
conocerlos.
Pero Samuel, al estilo de la alta sociedad en
este tiempo presente, se empieza a fijar en las apariencias y no en las
intenciones de sus corazones. ¿Acaso no en Guatemala practicamos la xenofobia,
el racismo y la supremacía de las clases sociales, en contra de aquella
candidata que tiene el pecado de ser iletrada, indígena y mujer, y reptamos a
favor de aquellos que no tienen la rabadilla morada, pero si el apellido
adecuado, aunque sean hijos de la corrupción y el odio?...
Precisamente por eso, el Señor le dijo a Samuel cuando estaba
frente a Eliab: “No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo
rechazó. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia. El Señor ve
el corazón.” –1º Samuel, 16, 7-
En contraposición a lo expresado, en este tiempo sí nos fijamos en la apariencia y en el ofrecimiento
del oro y el moro.
Por lo tanto, y aquí refuto a los cabreros, no es ni en la apariencia ni en el corazón de
los políticos en lo que nos tenemos que fiar, sino en sus programas de gobierno
y a las razones de capacidad,-aptitud, suficiencia, competencia y conocimiento
de la cosa pública- idoneidad –coherencia, pertinencia y oportunidad- y
honradez, -carácter, integridad, rectitud, moral, ética y una conducta irreprochable- contempladas
en el Artículo 113 de la Constitución Política de la República de Guatemala.
Del contexto:
En virtud de ser
los cristianos el cuerpo de Cristo en este tiempo presente, dicen los cabreros,
hay que asumir el mismo papel que ejerció Samuel en aquel tiempo. Es decir, un
papel profético, y elegir a nuestros gobernantes con la ayuda y guía de Dios.
¿Sabrán los
pastores lo que significa asumir una misión profética? Hoy día cualquier pseudo tele evangelista le
antepone a su nombre el título de profeta y apóstol. A pesar de que no han sido
enviados por nadie a ninguna parte, mucho menos por Dios.
A través de todos los tiempos un profeta es alguien que anuncia la
buena noticia y denuncia las injusticias.
Al menos los últimos
cuatro años, los pastores han soslayado todo el pecado estructural, las graves
injusticias, los flagrantes atropellos a los derechos humanos, los robos, los
atracos a mansalva, la pobreza extrema, la falta de salud, seguridad,
educación, medicamentos en los nosocomios, maestros en las escuelas y médicos
en los hospitales. Iniquidades que lloran sangre y claman al cielo, perpetradas
en su conjunto, por esa ralea de políticos parasitarios que medran de un estado
que está fallido, quebrado socio económico
y político por el pacto de corruptos, paradojicamente liderado por su actual “ungido”, “en quien tienen puestas sus
complacencias”.
¿Cómo proponen entonces orar para que el pueblo de Dios
participe en estas elecciones, haciendo de las mismas un ejercicio cívico y
espiritual?, ¿Que espiritualidad practican ellos, que pretenden conyugalizar
política con religión?, ¿acaso no es esa politización de la religión lo que tiene dividido al pueblo de Guatemala?...
Del pretexto:
So pretexto de
santidad y haber sido delegados por Dios para invitar a todas aquellas personas
“que aman a Dios” para hacer del voto un ejercicio cívico y de adoración -¿Y los que no aman a Dios, en donde caben?- la verdadera intención de los cabreros que los obliga a ocultar
la motivación de tal faena, es incidir en el
imaginario evangélico a que se vote solo por una persona que piense y crea
igual que ellos, una misma fe y un mismo Señor, aunque sea un cristo roto al
que adoran, fragmentado en virtud de las más de mil y una sectas que bregan por
mantener la hegemonía en el país y que hoy lo tienen hecho añicos.
Con el pretexto de
defender la fe, la religión y la democracia; desde tiempos vetustos se han cometido los más execrables crímenes. Una sentencia irrefutable con matices absolutos, y por eso intelectualmente correcta, verificable y comunicable.
Por lo tanto, no es con una biblia debajo del brazo como si de un desodorante
se tratara, ni con campañas evangelistas, oraciones, ayunos y devocionales, pinceladas de civismo y adoración como se va a revertir el daño causado por los hampones de la política en
Guatemala. Sino siendo coherentes con lo que se dice y hace; recordando que, de buenas intenciones
está pavimentado el camino que conduce a Pandemónium, la capital del reino
infernal…
“Quod scripsi, scripsi”
Fuentes bibliográficas:
Luis Alonso Schökel, La Biblia de Nuestro Pueblo, III
edición, 2006
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