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Los señalados se pararon a mitad del salón para recibir la
rezonga por haber llegado quince minutos tarde, a lo sumo, a la actividad
académica denominada Mercadeo y tendencias del seguro de vida, impartida por
unos expositores colombianos. Sin inmutarnos una pizca nos sentamos
impertérritos. Sin duda los conceptos vertidos por Daniel Goleman en su libro
Inteligencia emocional en la empresa, nos hicieron recordar y comprender a
aquellas personas que padecen de incontinencia emocional y en consecuencia no
permitimos que ese hecho opacara el día. Un día que, desde nuestra libertad de
escoger, podíamos haber transitado desde la figura de las siguientes claves
emocionales: “con entusiasmo efervescente, con una calidez relajada y serena,
con deprimida torpeza, o con una irritabilidad desagradable y hostil”. Evidentemente,
preferimos hacerlo con "entusiasmo efervescente", haciendo acopio de las palabras
de la Santa Madre Teresa de Calcuta, al no permitir que nadie, absolutamente
nadie ensucie nuestra mente, al caminar por ahí con los pies descalzos.
En palabras de Idalberto Chiavenato, Sthepen P. Robins y Timothy A. Judge en sus obras Comportamiento Organizacional, el párrafo anterior podría considerarse como un caso de apoyo, objeto de estudio para comprender que, por ser una organización un conjunto de seres humanos que trabajan en común unión, con roles diferentes, siempre habrán fallos en la interacción, pero que deben ser subsanados desde la puesta en práctica de algunos valores, en nuestro caso debió ser la puntualidad y la responsabilidad, en el de la relacionista la tolerancia, la empatía y la diplomacia entre otros, en aras de mantener el clima laboral despejado. Aunque no tenía la autoridad para hacerlo por haber usurpado funciones propias de la alta gerencia, siempre se debe reprender en privado y felicitar en público, siendo ésta una de las reglas maestras de las sanas relaciones interpersonales...
Pues bien, dándole vuelta a esa hoja, y ante las múltiples actividades lúdicas, académicas, y entre tertulia y tertulia, no nos percatamos que rápido terminó el día, caluroso
en extremo por la mañana, húmedo por la tarde y fatigoso por la noche. En
virtud que, las actividades continuaron para nuestro supremo bien, hasta casi
llegada la media noche para los “viejenials”, porque los “millenial generation”
hicieron suyo el amanecer a su sabor y antojo.
Mientras tanto, en la comodidad de mi aposento le di pie al
pensamiento para contemplar y darle un segundo ver a las actividades, específicamente
las académicas. Y aunque no poseo una formación formal en administración,
cuestioné el plan de marketing propuesto, merced a que desde antiguo he fijado
mi residencia en el estudio asiduo de esa ciencia, lo que me permite considerar
su excesiva teorización, por ser práctico debió ser más que un monologo un
taller. No obstante, debe sentar las bases para que el cuerpo gerencial “identifique
oportunidades más prometedoras, y esboce como penetrar, capturar y mantener
posiciones en mercados identificados. “
No está demás añadir que, en la
agencia bajo mi dirección y procuración hemos implementado una hoja de ruta, en
menoscabo del plan de marketing, por ser la primera más práctica y el segundo
más dependiente de un departamento de mercadeo que debe de encargarse de circunscribir las capacidades de la compañía,
las necesidades de nuestros clientes y el perímetro del marketing. Un plan de
marketing parece simple, pero es un proceso muy complejo, porque conlleva hacer
investigaciones de mercadeo dentro y fuera de la empresa, hacer suposiciones,
pronosticar, establecer y generar objetivos y estrategias de marketing. Obviamente, no
cualquier persona puede llevar a la práctica tal faena, sin los conocimientos previos y pertinentes y sin la participación del departamento de marketing de la
empresa.
Entrada la noche y
dejando en paz al “inteleuto” como diría un viejo amigo rural para referirse al intelecto, le dimos cabida al
descanso reparador, para emprender las fatigas del nuevo día con las debidas
preparaciones. Y ya de vuelta al trajín que trajo consigo, acentué que Seguros
GyT, está cambiando vertiginosamente en muchos aspectos: formativos, económicos,
sociales, comerciales y en cultura previsional. Con las nuevas tecnologías de la información y
las competencias comunicacionales, podría decirse que, en palabras de Pierre
Lévy, estamos “viviendo en uno de esos raros momentos en que se está inventando
un nuevo estilo de humanidad”. Nuestra ocupación la vemos como un apostolado porque somos enviados a la sociedad a dar buenas noticias. Y como si eso fuera poco, las estadísticas
nos están demostrando que en Guatemala estamos transitando de la ignorancia a
la cultura en materia pre-visión-al (ver antes).
Aunque nos quede
todavía mucho camino por andar, estamos aprendiendo a aprender, a ser, a hacer,
a vivir y a convivir con los otros, ya despojados de los viejos prejuicios de
antaño.
Podríamos presumir que
estamos aprendiendo a pensar más y mejor. En ese sentido, la organización está
formando a sus cuadros gerenciales y agenciales, en competencias para “servir
más y mejor”, apropiándome de tal término, eminentemente jesuítico.
Unas
competencias que hunde sus raíces en la vieja fórmula de LIMRA, y cuyos componentes
son: conocimientos, actitudes y valores, soltura -habilidades mentales y
destrezas- y buenos hábitos de conducta.
Parafraseando a Paulo Freire, la formación
que se nos está dando en la actualidad, es el último bastión que permitirá
sacar a los hijos de nuestros mutuos asegurados, de la alienante y esclavizante pobreza y la exclusión
social, y eficientizar nuestra profesión que enmarida
ciencia y arte y nos convierte en hombres y mujeres libres. Una libertad que nos
permitirá pasar de la innovación a la planificación, y de ahí a la acción, y que en palabras de R.
Ackoff (1973), planificando es como ideamos un futuro deseado, y creamos los
medios reales para llegar a él.
De tal guisa que, en
Cobán hemos analizado nuestra situación actual, hemos pensado y sopesado la
situación deseada, y hemos construido el puente que nos hará llegar ahí. Tenemos
una visión del futuro, una misión, valores, objetivos inteligentes y buena
voluntad, para seguir haciendo “más y mejor”.
Infaustamente, como los cuentos
de hadas que siempre tienen un final feliz, nos encaminamos hacia la Ciudad
Imperial de Carlos V, llegando incólumes un domingo cualquiera a las dos de la
madrugada, esperando con determinación nuestro próximo destino: Los Cabos, Baja
California. Si bien es cierto, no contamos
con bola de cristal ni nos empeñamos con el determinismo de la futurología, sí
iluminamos nuestro caminar con la luz que arroja la prospectiva estratégica, y
por ello nos vemos ahí.
Hasta entonces…, si
Dios quiere.
Fuentes bibliográficas consultadas:
Daniel Goleman, La inteligencia emocional en la empresa, 2007,
ediciones B Argentina, S.A.
Luis Achaerandio Zuazo, S.J. Competencias fundamentales para
la vida, URL, 1ª edición 2008
Michel Godet, De la anticipación a la acción, Manual de
prospectiva y estrategia, Marcombo, S.A. 1993
Enciclopedia del empresario, MMV editorial Océano, Barcelona,
España

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