domingo, 19 de abril de 2020

El valle de los neoleprosos …



Jlriveirof, OP
     En los medios modernos de comunicación; han corrido las noticias de como gente sin escrúpulos, timorata e ignorante en extremo, ha intentado linchar a las familias y aquellas personas que han resultado infectadas por el fantasma de la peste que hoy recorre el mundo y; que, dicho sea de paso, amenaza con contagiar a mucha gente. Lo anterior se da; muy a pesar que el gobernante de turno ha empleado una psicopolítica enmaridada con el biopoder en la gestión de la peste. No obstante; esas masas, según se dice, liderados por bípedos implumes despotrican contra los presuntos contagiados y las instalaciones en donde han sido albergados temporalmente; generando un clima violento y convulso que raya en la anarquía.
Lo anterior permea en el pensamiento sectario; que sostiene que, la peste es castigo de Dios y por eso hace de ella, su Seol y su Hades…
¿Cuándo enfermarse debe ser visto como una maldición que deba contenderse con la lapidación?
     En su exacerbación han hecho suyo el dicho popular que reza: muerto el perro acabada la rabia.
Pareciera ser que con este proceder; esos malhechores buscan una válvula de escape para esconder sus propios miedos, paliar sus propias crisis; o peor aún, ofrecer un holocausto al diablo que llevan dentro.
      Más inadmisible resulta que todo el poder del estado no se utilice para frenar esas flagrantes violaciones a los derechos de los demás; al gobernante de turno se le va en esgrimir amenazas con la lengua y a pelear con la prensa televisada, hablada y escrita; creyéndose el dueño de la verdad absoluta, cuando la única verdad absoluta, como decía Einstein es que la misma es relativa.
Según él; no se le puede contrariar, mucho menos contradecir; como si de un siniestro personaje inquisitorial de la ignorante edad media se tratara.
Mientras tanto; la fiscal general brilla por su ausencia; desde que la peste hizo acto de presencia.
¿Tendrá acaso temor que la peste haga de su cuerpo su morada?
Como ha sido su inveterada costumbre; no esquivara esos actos vandálicos que atentan contra la justicia y la paz, en este valle de sombras, de lágrimas y de muerte, que es en lo que se está convirtiendo toda Guatemala, con tanta desinformación y engaño…
     Esos conatos de lapidaciones me permiten retrotraer la mirada a los tiempos de la Biblia; concretamente al valle de los leprosos, adonde eran enviados todos los enfermos de esa fealdad. No sin antes acotar que, en ese tiempo, con el nombre de leproso se estigmatizaba y satanizaba a cualquier persona que padeciera alguna enfermedad cutánea.
En consecuencia; lepra era el nombre genérico que se le asignaba a cualquier mancha, erupción en la piel, vitíligo, sarna, tiña, piodermitis, o dermatosis en general…
Pues entonces; cualquier persona que tuviera a la vista algún problema dermatológico, era echada del pueblo inmediatamente, y se les apercibía que debían utilizar una campanita colgada al cuello, para dar aviso de su paso por alguna comarca, para que la gente sana tomara sus precauciones y se resguardara de ellos.
Sin embargo; si por cualquier causa o motivo, se les volvía a ver transitando por las calles de los pueblos, aldeas o caseríos, eran apedreados sin misericordia alguna, por el asco que les causaba, y el temor a contagiarse por la presunta enfermedad.
Era tan temida la dolencia, que, los diagnosticados de padecerla, fueron confinados en las afueras de los pueblos, en lugares muy apartados, a donde nadie, en su sano juicio, intentaría acercarse.
     Con ese proceder; la libertad de locomoción, de relación, de participación, amén del bienestar psicofísico y social de quien era considerado leproso fueron coartados en su totalidad. La injusticia; salta a la vista per se.
     Al traer a colación estos datos y contextualizarlos en nuestro tiempo; podemos constatar que en este tiempo presente; todos los días, se transgreden los derechos fundamentales y privativos de esos seres humanos que están padeciendo la pandemia. Inclusive; antes de que la misma se hiciera presente en nuestro solar patrio; lo ha estado haciendo el estado desde tiempos inmemorables. Si los gobiernos anteriores no hubieran privilegiado la corrupción y el pago de favores a las maras políticas, religiosas, económicas y militares; como lo han hecho desde antiguo, nuestro destino sería otro.
     Si los recursos derrochados en pertrechos de guerra se hubieran utilizado en los hospitales públicos; hoy, estarían dotados con encamamiento, medicamentos, materiales quirúrgicos y personal médico y paramédico, entre tantas necesidades. Entonces; la suerte estaría echada, en beneficio de aquellos que tarde o temprano se verán envueltos en la putrefacción de la peste. Y; el estado no tendría necesidad de caer en la mendicidad ante potencias extranjeras en su intento por paliar la crisis; mucho menos la tendría para mendigar la caridad ante la burguesía y bajarse los pantalones hasta las rodillas con tal de recibir sus favores. Ante todo; que esa burguesía, en su mayoría, está más preocupada por la sanidad de sus finanzas que de aquellos que explotan, y que en última instancia son los que verdaderamente producen sus riquezas.   
     El gobernante y sus achichincles no se da cuenta; o si lo hacen lo soslayan; que después el precio político por subordinarse al capital será muy grande. Recordemos que, desde los tiempos pretéritos, mal a pagado el diablo a quien bien le sirve.
     Mientras le doy un segundo y hasta un tercer ver; al escrito éste, el gobernante aparece en pantalla. Como un predicador apocalíptico del final de los tiempos y con grave voz anuncia que la peste sigue avanzando, informa más de treinta nuevos casos, ilógicamente amplia el horario para andar en la calle en dos horas más, pero siempre, sin poder salir de nuestras comarcas.
     Sin gozar del recurso de la futurología y de la bola de cristal; esas malas noticias traen a mi mente algunas frases escritas por Albert Camus en La peste. Durante los próximos meses (lo que queda de abril y mayo en nuestro caso) toda la ciudad vivirá doblegada a la peste. Centenares de miles de hombres, mujeres y niños darán vueltas sobre el mismo lugar, sin avanzar un paso, durante semanas interminables…, a principios de octubre, grandes aguaceros barrerán las calles. Y durante este tiempo no se produjo nada que no fuese ese continuo dar vueltas sin avanzar…

No hay comentarios:

Publicar un comentario