La celebraba frase del astro del fútbol argentino Lionel Messi, pronunciada de forma bravía cuando concedía una entrevista a un periodista, posterior a un encuentro deportivo en Qatar; se volvió tendencia en las redes sociales, dándole la vuelta al mundo por la súper carretera de la web.
Los más listos hicieron con la frase lo
que quisieron, imprimiéndola en prendas y artículos para hacer negocios, los
humoristas para sacarle jugo al chiste mediante memes y, por los inconformes
fanáticos para satirizarlo y ridiculizarlo, según ellos.
Sin embargo, sacando el texto de su
contexto, da para más. Para cuyo efecto es de considerar primero, su etimología
latina: <<balbus>>, que
significa balbuciente o tartamudear...
Bobo, es sinónimo de tonto o
necio y expresa también a alguien con poco entendimiento, comprensión,
razonamiento e inteligencia.
Por ejemplo, a quien posa sobre la blanca
arena de mar, oteando sonriente el horizonte le podemos preguntar: ¿qué
mirás, bobo? ...; y lo que miraba el necio, lo dejo perplejo y tartamudo al
contemplar lo que se asoleaba a orillas del Caribe colombiano: una legión de
ángeles y arcángeles sin alas, que solo vestían unas pititangas, lo
suficientemente largas para tapar lo esencial y, lo suficientemente cortas para
no perder el interés. Otra legión de esas maravillas de la naturaleza, jugaba
entre las olas de más de dos metros de altura, calculadas a vista de pájaro, de
cuyos cuerpecitos se jactaba el viejo y pícaro mar que las arrastraba y
zangoloteaba, como queriéndoselas llevar y desvestir en sus profundidades.
Otras parejas, parafraseando
al cantautor guatemalteco, para que voy a describir lo que hacían en la arena,
al grado que, tartamudeando rece: "Jesús,
Cristo, Hijo de Dios, Señor, ten piedad de mí, pecador."
"¿Que mirás, bobo?" Me
pudo haber dicho mi coach ejecutivo el día de hoy si no hubiera actuado como
tal, cuando en una sesión de coaching previamente establecida, yo traje a
colación un hecho concreto de vieja data que venía obstaculizando el libre
fluir de mi vida y, que debí haber tratado hace una treintena de años, no hasta
ahora. Un quiebre que, en virtud de la Mayéutica socrática, desquebraje con sus
preguntas y mis repuestas.
"Que mirás, bobo",
podríamos decirle a aquella persona que vive añorando un pasado que ya no
existe, al cónyuge vicioso y violento, anclando su pasión en círculos viciosos,
amores fallidos, triángulos amorosos, trabajos tortuosos y mal retribuidos,
jefes que actúan como capataces, entre un grande e interminable etcétera.
Diciendo malaya a un tiempo que no fue bueno y en consecuencia no volverá. Amén
de aquellos que, pasado el tiempo le echan una mirada retrospectiva a su vida
y, se dan cuenta que, de ella no consolidaron gran cosa, solo vegetaron,
derrocharon y mal acabaron, en virtud de una mala administración del tiempo y
los recursos.
De tal quisa que, en función
de sus yerros y desaciertos, mientras musitan un mea culpa, cualquiera
podría decirse: “Que mirás, bobo”.
Jlriveirof, OP

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