Israel, ¿pueblo elegido o
pueblo pervertido?
Jlriveirof, OP
“La ignorancia es audaz”
Casi todos los seres humanos vivimos en
dos mundos, el mundo online, conectado, y el mundo offline, desconectado. El
primero nos pertenece y al segundo le pertenecemos. El primero es transitado en
la súper carretera de la web y, para ello no necesitamos visas, ni pasaportes,
ni policías, ni migración y el segundo mundo es en donde estamos parados desde
hace miles de miles de años, ahí nacimos y hacia ahí tendemos…
El
primer mundo nos permite multiplicar y compartir cuanto bulo escuchamos sin
pasarlo por la “prueba del ácido,” o sin iluminarlo con la luz que emana de la
razón histórica.
Prueba de ello es que en ocasión a la
guerra que se libra entre Israel e Irán, leemos en el mundo online cada cosa
sobre “el pueblo elegido por Dios,” “Dios bendiga a Israel,” o “Israel es la
niña de los ojos de Dios”, según muchos que, enarbolan la bandera de los
sionistas y, que esperan algún tipo de bendición por defender lo indefendible…
Sin perder el principio de racionalidad
podemos constatar en el antiquísimo libro del Deuteronomio (7, 6-11) que, en
aquel tiempo pretérito tan antiguo Moisés le habló al pueblo y les dijo que se
recordaran que eran un pueblo consagrado al Señor, su Dios, elegido por Él para
que fueran un pueblo suyo entre todos los pueblos de la tierra.
Elegido y comprometido con
ellos, no porque fueran una raza especial, sino por el juramento que hizo a los
patriarcas Abraham, Isaac y Jacob. Por eso los sacó de Egipto con mano fuerte y
brazo extendido.
También les mandó a reconocer a Dios como
el verdadero y fiel, así como a guardar los mandamientos, preceptos y leyes,
dados a él en el Sinaí, para que los llevarán a la práctica, a partir de ese
preciso momento.
Han pasado miles de años de ese
acontecimiento y al día de hoy, los israelitas se olvidaron en cuerpo y alma lo
que juraron cumplir. Rápido se olvidaron de su Dios del desierto y, en las
ciudades, lo mínimo que han hecho es cumplir con su voluntad.
Sus guerras intestinas, sus masacres hacia
pueblos vecinos, asesinatos a mansalva, cada día se van acrecentando, sobre
todo contra los pueblos arábigos, sus hermanos de sangre, tomando en cuenta qué,
hay árabes que descienden de Noé, y los “árabes arabizados” de Ismael, hijo de
Abraham con su esclava Agar, evidenciando que, les vale un plato de lentejas la
alianza que hicieron con Dios en el desierto.
Para no retrotraerme a siglos de distancia,
partiré de principios del siglo XIX, para evidenciar un problema tan antiguo
que deja claro que, los israelitas jamás respetaron esas leyes dadas a Moisés,
en virtud que rápido se olvidaron del “no matarás” y por eso, se han
especializado en una industria armamentista de última generación y en asesinar
a mansalva, sin ningún temor de Dios.
Edwar Said, en la Cuestión Palestina,
cuenta que antes de la creación de Israel en la primavera de 1948 nunca hubo
ahí, otra cosa que no fuera una mayoría árabe.
En 1931 los judíos eran de
poco menos de 175,000 frente a más de un millón de árabes. Los árabes eran los
nativos de Palestina y sus ciudades también lo eran: Nablus, Jerusalén,
Nazaret, Acre, Jaffa, Jericó, Ramallah, Hebrón y Jaifa. Fueron construidas
todas por árabes palestinos, quienes vivieron ahí, hasta que los colonos
sionistas los fueron sacando y fueron ampliando su territorio.
En 1895 Theodor Herzl, autor del sionismo,
dijo en los diarios que había que hacer algo con los palestinos autóctonos y
pronto: “desaparecerlos, sacarlos de las fronteras, negarles cualquier empleo
en su propio país, expropiar sus tierras y eliminar -físicamente- a los pobres
de manera discreta y circunspecta”.
¿Qué diría Moisés si pudiera
constatar como el pueblo elegido trata a sus hermanos, invalidando la alianza e
irreconociendo al Dios de sus padres? ...
Poco a poco y de forma sistemática los
judíos fueron asesinando a sus vecinos. Tras la ocupación israelí en Gaza y
Cisjordania en 1967, según lo dio a conocer el Sunday Times de Londres del
19/06/77; en 1967 mediante sus políticas de destrucción; los israelitas habían
arrasado 7,554 casas árabes, y en agosto de 1971, se habían demolido 16,212.
Dejando a más de 780,000 árabes, hijos del mismo padre, desposeídos y
desplazado. Así empezaron ellos a “reconstituir y reconstruir Palestina”.
La transformación Palestina que dio origen
a Israel entonces, está construida sobre la sangre y la carne de millones de
seres humanos: hombres, mujeres, y niños, sin importar las edades.
Infaustamente parientes de sangre, al ser descendientes todos de Abraham...
Vaya pueblo elegido por Dios; desde
antiguo son un pueblo de dura cerviz, olvidándose del pacto y, en consecuencia,
sin duda, su dios es hoy, algún Moloc, el dios de los cananeos, adorado desde
el tiempo en que Ajab era el rey de Israel...
En fechas recientes, tras el traslado de
la embajada estadounidense a Israel, el Alto Comisionado de la ONU dijo al
mundo entero que; había entrado en shock, dada la reprensión armamentista y
descomunal israelí en contra de los palestinos; y solicitó que los responsables
de las “horribles violaciones a los derechos humanos” en la franja de Gaza,
rindan cuentas, y que las víctimas obtengan justicia.
Desde la UE, se ha pedido tanto a judíos
como palestinos, coraje para cesar la violencia y retomar el diálogo, sin
embargo, hipócritamente soslayan los crímenes de lesa humanidad cometidos por
el pueblo pervertido de Dios…
Lamentablemente; las mentes de
los israelíes se parecen en mucho al muro de los lamentos...; fríos y duros en
extremo, igual que las mentes y corazones de sus seguidores y defensores que
solapan y “consagran” el derramamiento de sangre de parte del estado sionista
perverso y pervertidor.
De esa suerte Amnistía
Internacional expresó que, los asesinatos de parte del pueblo de Israel son
intencionados, por lo que constituyen crímenes de guerra ..., crímenes de lesa
humanidad.
Aquel pueblo que clamó a Dios para que
fueran sacados de Egipto por el mal trato y los crímenes del imperio egipcio en su contra, aquellos que juraron
cumplir con la alianza del Sinaí, aquellos que cumplirían con sus mandamientos;
son los que ahora, en insensato contubernio y maridaje con el imperialismo
yanqui, incumplen a diario todos los mandamientos escritos en piedra dados
a Moisés; pero muy especialmente el
viejísimo mandamiento del “no matarás” ..., para ellos el fin santifica los
medios.
¿Pueblo de Dios y consagrado? ¡Vaya timo!
Es un pueblo pervertido que no actúa en correspondencia a ese don otorgado en
el desierto…
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