miércoles, 9 de septiembre de 2015

“HOMO HOMINI LUPUS” (El hombre es el lobo del hombre)



Inmersos en una grave crisis social, política y económica,  una gran parte de guatemaltecos se dio cita a las urnas electorales este seis de septiembre recién pasado para elegir por la vía democrática a todas las personas que dirigirán los destinos de la nación los próximos cuatro años,  a partir del mes de enero del 2016 y  a pesar  que casi todos han venido manifestando su inconformidad en contra de la clase política parasitaria, intrínsecamente inmoral, altamente corrupta, intelectualmente limitada y socialmente inaceptable;  reeligió a un 50% de diputados al Congreso de la República,  de los cuales muchos han fincado su residencia en el hemiciclo desde hace décadas y han vivido a expensas del estado  convirtiéndolo  en un antro de dudosa reputación desde donde todo se puede transar, comprar, vender, robar, pillar o atracar.-

No soy quien para adjetivar esa forma de ganarse la vida; pero las artimañas y esa “guerra permanente de todos contra todos” que se vive casi a diario  en el parlamento, en un período en el que el “hombre es un lobo para el hombre”, viene a mi mente la máxima  “homo homini lupus” creada originalmente por el comediógrafo Tito Maccio Plauto en su obra “Asinaria” a. C. y popularizada después  por el filósofo ingles Thomas Hobbes quien la adaptó en su obra “Leviatán”. Dicha frase conjetura que el ser humano es el único capaz de destruirse a sí mismo, es su depredador,  malo por naturaleza, egoísta y que puede convertirse en su propio verdugo y tales características  no son difíciles de encontrar en los políticos ávidos de sus ambiciones y otras pasiones por las que se aferran al poder.
Ante ese desmadre puesto de manifiesto;  debo confesar que por antonomasia sustituí  el nombre Congreso de la República  por cueva de lobos y el de político por lobo rapaz, siempre vi dos naturalezas en ellos; una mala y una buena y al ver las enormes fortunas que se  pueden amasar en el  ejercicio de la politiquería pensaba que era más el lobo  que tenían dentro  quien  había hecho su mayor parte, ayudándolos a depredar el erario nacional en su propio beneficio en detrimento de las clases depauperadas.

No obstante lo anterior, enmiendo que ese planteamiento respecto de los lobos, más no de los políticos  es inapropiado, muy bien lo explica  Antonio Aguilera Pedroza cuando en su obra “Hombre y Cultura asevera que esa metáfora “homo homini lupus” –el hombre es el lobo del hombre- es impropia para describir todo lo malo que pueda llegar a causar una persona; considerando  que la etología (rama de la Biología y la Psicología Experimental que estudia el comportamiento de los animales) ha mostrado la compasión de los lobos en grado excesivo, al extremo que estos animales son capaces de ofrendar su vida por la manada; algo que sería inconcebible en un mal político, de esos que hasta  se podrían matar para obtener un puesto en la administración pública; entonces podría aseverar de forma concluyente que el hombre no es un lobo para el hombre.-

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