Los últimos acontecimientos societales ocurridos en Guatemala
acrecentados desde el mes de abril del
año en curso, llevaron al Presidente de la Nación al cadalso político;
presuntamente por comandar una asociación criminal denominada “la línea” la
cual se dedica entre otros ilícitos a la defraudación aduanera. Según
investigaciones de la Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala
–CICIG- y el Ministerio Púbico; tal agrupación acuerpó en insensato contubernio
a Vice-Presidenta de la Nación, quien ya
guarda prisión preventiva en la Cárcel de Santa Teresa; al Secretario privado de ésta, desaparecido o
muerto se desconoce su paradero, a Diputados al Congreso de la República,
Ministros de Estado, al yerno presidencial quien fungía como su Secretario
Privado, empleados públicos entre los que figura el Presidente del Instituto
Guatemalteco de Seguridad social; a altos jefes de la Súper Intendencia de
Administración tributaria, empresarios que se beneficiaron en las transacciones
ilícitas y demás delincuentes que durante varios años se han enriquecido ilícitamente a la sombra del
poder.
En su obcecación por mantenerse incólume en la silla
presidencial el mandatario, desató una serie de conflictos tanto nacionales
como internacionales al grado que una inmensa mayoría de la sociedad, civil, el
sector empresarial, Universidades, Iglesia Católica y Evangélica; el Magisterio
Nacional (a excepción del grupo de disidentes que lidera Joviel Acevedo,
pro-gobierno y lacayo del ex mandatario) diputados, servidores y funcionarios
públicos exigieron su renuncia unidos en una sola voz y se consiguió “sin choque sangriento” como reza una
de las estrofas del Himno Nacional de Guatemala separarlo del cargo por la vía
de la ley al haberse implicado en los delitos de asociación ilícita, cohecho pasivo y caso especial de
defraudación aduanera. Fue presentada
una solicitud de antejuicio en su contra, para ser desaforado posteriormente por los mal
llamados “padres de la patria”,
inclusive por aquellos que pertenecían a su partido y que en su afán de
lograr su re-elección este seis de septiembre lo traicionaron como judas a
Jesús, (aunque Judas solo recibió 30 monedas de plata, los que logren re
elegirse recibirán mucho más que eso) aduciendo lealtad a la Constitución y
estar al servicio del pueblo; aunque en estos tres años y medio han demostrado
todo lo contrario.
Ante la presión de todos los sectores mencionados
anteriormente el obcecado Presidente renuncia al cargo, es aceptada su dimisión
por el Congreso, los órganos jurisdiccionales competentes dictan orden de
captura en su contra, se presenta a las cortes y es aprehendido y ligado a
proceso. Del Palacio Nacional como Presidente de la República pasó al Cuartel Militar de
Matamoros como un vulgar ladrón, con más penas que glorias.
A escasas horas de haberse logrado un avance en la
restauración del gobierno y elucubrando sobre el odio que generó en la sociedad guatemalteca
los ilícitos cometidos por este gobierno que hoy está finalizando y que anidó
en su seno a una gran cantidad de oficiales del ejército en retiro
extremadamente corruptos, generó tanta antipatía
en la población que logró retrotraer a
la misma a los tiempos energúmenos del conflicto armado interno, del cual el ex
Presidente fue protagonista actuando bajo el seudónimo de Mayor Tito Arias,
quien en su intento de totalitarismo y esfuerzo radicalmente reaccionario por
eliminar a la subversión se inspiró en el conocido concepto maoísta que reza “la guerrilla apoyada por el pueblo , se
desenvuelve dentro de éste como pez en el agua” y decidieron entonces
llevar a la praxis la estrategia de “quitarle
el agua al pez” que es igual a no dejar piedra sobre piedra en todas
aquellas aldeas y caseríos que según ellos daban apoyo logístico a la guerrilla.
Contextualizando ese conocido aforismo maoísta en las
circunstancias actuales y que dan pie a esta reflexión, podría decirse que hoy
a diferencia de los tiempos pretéritos, fue la sociedad civil la que ganó la batalla “quitando
el agua al pez”; porque los delincuentes subversivos de ahora: Políticos,
empresarios y militares corruptos, señalados, investigados, arraigados, sin
derecho de antejuicio, aprehendidos,
encarcelados y vencidos en juicio
ya no podrán nadar en los mares putrefactos de la impunidad como peces
en el agua.
¡Le hemos quitado el
agua al pez!
Jlriveirof

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