"Gloriosa Victoria", el mural pintado por Diego Rivera a instancias de Miguel Ángel Asturias, cuya copia precede este artículo, es una representación bastante fidedigna de la invasión estadounidense a Guatemala, por defender los intereses espurios de la United fruit Company que operaba impunemente en el país bananero, como así se le llamaba a Guatemala, a comienzos de la década de los años 50.
Dicho mural, fue pintado como una manifestación artística para denunciar éste hecho deleznable en la historia del noble pueblo guatemalteco.
Evidencia en su epicentro una bomba con la cara plasmada del Presidente de los Estados Unidos de Norte América, Dwight Eisenhower. También aparece en escena el traidor coronel Carlos Castillo Armas, que a imitación de Judas, aparece de forma rastrera, subordinándose servilmente y con un fardo de dólares entre la bolsa, ante el Secretario de Estado, Foster Dulles. Entre los otros siniestros personajes aparecen, Allan Dulles, director de la CIA; el embajador estadounidense acreditado en el país, John Peurifoy y el también rastrero monseñor Rossell y Arellano, arzobispo de Guatemala, bendiciendo a los asesinos...
Como a sido su inveterada costumbre, él pueblo guatemalteco no puede faltar en esta escena, y los vemos resistiéndose a la matanza, entre niños, hombres y mujeres que ya duermen el sueño de los justos...así como presos políticos agitando una bandera de Guatemala, en el interior de una mazmorra.
Rivera tituló esta barbarie, parafraseando sarcásticamente lo externado por el miserable Secretario de Estado de los EEUU quien celebró el golpe de estado, diciendo: "está fue una gloriosa victoria"...
Aquellos que, nos hemos interesado en conocer la historia patria, a la luz de la memoria histórica y sin perder el principio de racionalidad, sabemos que el gobierno estadounidense, en insensato contubernio con el también asesino Movimiento de Liberación Nacional, como siempre lo han hecho, utilizaron a la CIA e intervinieron Guatemala, para defenestrar al segundo gobierno de la revolución, como se le llamaba al gobierno presidido por el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán.
Y eso, es lo que motiva mi interés de participar en política a través de las letras, como lo hicieron los sofistas en su tiempo, esperando no caer en la tentación de la tautología sobre los hechos suscitados antes y después de la revolución del 20 de octubre de 1944; y contemplar aquella heroica y maravillosa gesta revolucionaria que, involucró hombres y mujeres, sin distingo de ninguna naturaleza, en un mismo ideal: cambiar el statu quo imperante y reconstruir la patria en el orden social, político, económico, cultural, militar y religioso...
Desde ese entonces, Guatemala se está construyendo, "pasito a pasito", como dice el cantor, aunque “la vieja política” desdeñe el cometido y procure todo lo contrario. Parece que "no se mueve, pero se mueve" como lo dijera un bufón en fechas recientes y, se sigue construyendo...
Pero, para poder continuar en ese proceso hay que dar una mirada crítica al pasado y hacer una introspección en las mismas entrañas de nuestros pueblos, para afianzar el presente y reinventar el futuro. Porque del ayer y del hoy, construimos el mañana...
Dicho mural, fue pintado como una manifestación artística para denunciar éste hecho deleznable en la historia del noble pueblo guatemalteco.
Evidencia en su epicentro una bomba con la cara plasmada del Presidente de los Estados Unidos de Norte América, Dwight Eisenhower. También aparece en escena el traidor coronel Carlos Castillo Armas, que a imitación de Judas, aparece de forma rastrera, subordinándose servilmente y con un fardo de dólares entre la bolsa, ante el Secretario de Estado, Foster Dulles. Entre los otros siniestros personajes aparecen, Allan Dulles, director de la CIA; el embajador estadounidense acreditado en el país, John Peurifoy y el también rastrero monseñor Rossell y Arellano, arzobispo de Guatemala, bendiciendo a los asesinos...
Como a sido su inveterada costumbre, él pueblo guatemalteco no puede faltar en esta escena, y los vemos resistiéndose a la matanza, entre niños, hombres y mujeres que ya duermen el sueño de los justos...así como presos políticos agitando una bandera de Guatemala, en el interior de una mazmorra.
Rivera tituló esta barbarie, parafraseando sarcásticamente lo externado por el miserable Secretario de Estado de los EEUU quien celebró el golpe de estado, diciendo: "está fue una gloriosa victoria"...
Aquellos que, nos hemos interesado en conocer la historia patria, a la luz de la memoria histórica y sin perder el principio de racionalidad, sabemos que el gobierno estadounidense, en insensato contubernio con el también asesino Movimiento de Liberación Nacional, como siempre lo han hecho, utilizaron a la CIA e intervinieron Guatemala, para defenestrar al segundo gobierno de la revolución, como se le llamaba al gobierno presidido por el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán.
Y eso, es lo que motiva mi interés de participar en política a través de las letras, como lo hicieron los sofistas en su tiempo, esperando no caer en la tentación de la tautología sobre los hechos suscitados antes y después de la revolución del 20 de octubre de 1944; y contemplar aquella heroica y maravillosa gesta revolucionaria que, involucró hombres y mujeres, sin distingo de ninguna naturaleza, en un mismo ideal: cambiar el statu quo imperante y reconstruir la patria en el orden social, político, económico, cultural, militar y religioso...
Desde ese entonces, Guatemala se está construyendo, "pasito a pasito", como dice el cantor, aunque “la vieja política” desdeñe el cometido y procure todo lo contrario. Parece que "no se mueve, pero se mueve" como lo dijera un bufón en fechas recientes y, se sigue construyendo...
Pero, para poder continuar en ese proceso hay que dar una mirada crítica al pasado y hacer una introspección en las mismas entrañas de nuestros pueblos, para afianzar el presente y reinventar el futuro. Porque del ayer y del hoy, construimos el mañana...
Retrotrayendo la mirada al pasado, específicamente a los tiempos de la guerra fría, “un
telón de acero” caía sobre Europa; dividiendo al mundo en capitalistas y
comunistas en palabras de Sir Winston Churchill. Los primeros liderados por los
Estados Unidos y los segundos por la URSS. Mientras tanto en Guatemala el déspota
general de línea Jorge Ubico Castañeda, émulo del fascismo llegaba a su
fin; después de Gobernar Guatemala durante 13 largos y negros años con mano
súper dura, a su sabor y antojo, al grado que,
la Fulanita, Doña -in- justicia no era solo ciega como hoy, sino coja, muda y
puta...
Era el año de 1944 cuando muchos sectores
de la población, entre ellos el otrora heroico magisterio nacional, –no supeditado a intereses espurios como el
que ahora lidera impunemente “Jodiel” Acevedo-, el proletariado y los estudiantes universitarios de pura cepa.
–No bochincheros, borrachos y huelgueros-
Estos sectores unidos en un solo fin, lograron que el dictador
renunciará al cargo que ostentó impunemente. En su lugar, fue nombrado un
militar cobanero con el grado de general, quien estuvo en el cargo durante 108
días haciendo lo mismo que el
tirano, por lo que fue derrocado
por una junta militar, era el 20 de octubre de 1944.
El triunvirato rápido convocó a elecciones
libres y; Guatemala, con los dolores de
parto de una primeriza y sin anestesia para no sentir el dolor, daba a luz la
primavera democrática, vivió muy poco tiempo, tan solo 10 años, murió en
1954; vilmente asesinada por la Agencia Central de Inteligencia –CIA- en
insensato contubernio con sectores ultraconservadores nacionales y milicos que traicionaron al ejército y a la Patria, liderados por el coronel Carlos
Castillo Armas, un servil lacayo de los gringos, que en premio al deshonor
recibió la Presidencia de la Nación. Cuánta razón tuvo Pierre-Augustín de Beaumarchais
al expresar que “mediocre y sabiendo arrastrarse, uno llega a todas partes”.
En virtud de esa convocatoria, gana
democráticamente las elecciones el Doctor Juan José Arévalo, quien durante su
mandato sufrió una serie de golpes fallidos de estado, contrarrestados por su
Ministro de la Defensa, el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán, fue vilipendiado y
criticado durante su mandato por las fuerzas oscuras enemigas de la democracia,
pero terminó incólume su administración, entregando el poder al segundo
gobierno de la revolución, presidido por el coronel Jacobo Arbenz Guzmán.
Este, a diferencia de otros, sí llego al poder con un
plan de gobierno eficiente y políticamente correcto, estructurado para sacar al país del subdesarrollo, en su
amplia concepción. Pero, por ser un militar culto, refinado, instruido,
preparado académicamente para gobernar, con ideas progresistas y por velar por los
intereses del pueblo guatemalteco, rápido encontró enemigos acérrimos, siendo
el más poderoso la United Fruit Company, que en ese tiempo “sus órdenes las giraba en inglés” como lo hace hoy, el embajador
estadounidense que ha hecho de Guatemala, su patio trasero…
El problema de los gringos es que siempre
han visto el fantasma atormentador del comunismo hasta en la sopa, al menos eso
es lo que hacen creer y por eso, rápido acusaron a Arbenz de comunista y se empezaron a
confabular contra el segundo gobierno de la revolución, adoptando una política
exterior criminal como abortifaciente de la primavera democrática, que se estaba viviendo en Guatemala. ¿En dónde no han asesinado democracias los
gobiernos estadounidenses?
Desde que Marx y Engels dijeron que “un fantasma recorre Europa: el fantasma
del comunismo. Todas las potencias de la vieja Europa se han unido en una Santa
Alianza para acorralar a ese fantasma: el Papa y el Zar, Metternich y Guízot,
los radicales de Francia y los polizontes de Alemania” y los pro-gringos en
Guatemala...
“¿Qué oposición no ha sido acusada de
comunismo por sus adversarios en el poder?” “¿Qué oposición, a su vez, No ha
lanzado a sus adversarios, de derecha o de izquierda, el epíteto zahiriente de
comunista?”…
Hasta clérigos ávidos de poder y tener
como el rastrero Arzobispo Mariano Rossel
y Arellano, XV Arzobispo de Guatemala y primer prelado Nullius de
Esquipulas se confabuló contra Arbenz y
en tosco servilismo rápido se alió al caudillo auspiciado por los EEUU, para
“sofocar el comunismo soviético” que según él,
Arbenz representaba y que importaría desde la URSS. Fue tan servil y
deshonesto que utilizó el púlpito para
“predicar” contra Arbenz y el segundo gobierno de la revolución acusándolo de
ateo y comunista, fue tan repugnante que rápido cayó en la deshonesta práctica del lameculismo institucional gringo,
al grado que ávido por intereses
abyectos, utilizó inclusive la imagen del Cristo Negro de Esquipulas como
estandarte en contra del gobierno, cuya
imagen fue sacada a las calles y ascendida al grado militar de “”comandante en
jefe” de los caitudos del Movimiento de Liberación Nacional, liderados por
Castillo Armas. Un abuso y una falta de respeto grave para el pueblo católico
pensante que en ese tiempo era mayoría…
¿Cuál fue su premio ante la
traición y participación en la muerte de nuestra incipiente democracia de parte
de este clérigo del mal?: Que la Iglesia Católica recuperará parte del poder
perdido durante 1872, después que la reforma liberal expropiará muchos de sus
bienes materiales, en virtud que órdenes del clero regular eran los principales
terratenientes del Partido Conservador de Guatemala en esos “dorados tiempos” y
que el gobierno de la liberación incorporará en la Constitución Política de
1956; cambios jurídicos en favor de la Iglesia, entre otras cosas...
El golpe fue un gancho al hígado y el tiro
de gracia en la endeble democracia del pueblo de Guatemala. En medio de
bombardeos lanzados por los “sulfatos”, Arbenz renunció al cargo, humillado y
despojado de sus vestiduras, fue sacado del país…
Así fue como el
sueño de vivir en democracia de parte de
los habitantes de este “valle de lágrimas” fue acallado, ajusticiado por esas
huestes demoníacas, que sembraron la
idea de un comunismo fulminante, que cuajó en las mentes poco cultivadas del
imaginario de derecha, del acaudalado empresariado y del político mediocre de generación en
generación, hasta nuestros días…
La primavera democrática en Guatemala, ha
muerto, no existe ya, muchos asistieron a su funeral, sin embargo aún existen
héroes con dotes taumaturgicos intentando resucitarla, aunque parezca
imposible. –Parafraseando una máxima del doctor Rafael
Echeverría, contenida en su libro Ontología del Lenguaje-
“Green go home”…
Santo Domingo de
Cobán; 19 de octubre de 2016
Referencias:
Karl Marx y Friedrich Engels, El Manifiesto Comunista, ediciones
elaleph.com,
Doctora Mirna Calderón Márquez; Universidad de San Carlos de Guatemala,
Revolución de 1944, Historia Crítica de Guatemala, 06-03-2012.
Cuadro Gloriosa Victoria de Diego Rivera, tomado de The
Guatemala Chronicle.-
Wikipedia.-

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